Artículos

Artículos (5335)

Children categories

El sector avícola colombiano en 2025 logró un volumen récord de 2,0 millones de toneladas de carne de pollo y 19.403,0 millones de unidades de huevo, impulsada por una demanda interna que elevó el consumo per cápita a 37,8 kg y un promedio inédito de 365 huevos anuales por habitante. Este dinamismo productivo, sustentado en un inventario de 216,1 millones de aves y una estructura tecnificada concentrada en un 71,7 % en departamentos como Santander y Valle del Cauca, mantiene una inercia expansiva para 2026 basada en el alojamiento de aves (inicio del ciclo de cría) realizado el año previo.

A pesar de los desafíos de rentabilidad registrados en el primer trimestre de 2026 por una sobreoferta estacional que contrajo los precios mayoristas del huevo en un 8,5 %, las proyecciones apuntan a un crecimiento del 3,7 % en la producción de pollo, alcanzando los 2,1 millones de toneladas. Para sostener este ritmo, el sector aseguró un flujo constante de alta genética con importaciones récord de US$ 45,9 millones en 2025, al tiempo que duplicó sus exportaciones de material genético hasta superar las 4.326 toneladas.

No obstante, esta dinámica exportadora enfrenta un riesgo crítico en 2026 debido a la guerra arancelaria con Ecuador, país que representa el 49,8 % del valor de las ventas externas del sector. Aunque existen reportes sobre la imposición mutua de aranceles del 100,0 %, la vigencia total de estas medidas es incierta ante versiones que niegan su implementación. De confirmarse, el gravamen del 100,0 %, amenazaría la rentabilidad del clúster exportador colombiano y pondría en riesgo la seguridad alimentaria ecuatoriana, que depende en un 80,0 % de la genética nacional. Bajo el liderazgo de Federación Nacional de Avicultores de Colombia (FENAVI) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la industria prioriza la mitigación de riesgos sanitarios y la resolución técnica de estas tensiones para capitalizar la apertura de mercados estratégicos en Asia, Medio Oriente y consolidar el acceso de huevos a los Estados Unidos.

Las compras externas de Colombia registraron un crecimiento del 7,8 % en febrero de 2026 frente al mismo mes del año anterior, al alcanzar los US$5.741,4 millones CIF. El comportamiento estuvo jalonado principalmente por el grupo de manufacturas, que concentró el 75,6% del total importado y registró un avance del 13,2 %, impulsado en buena medida por el incremento en maquinaria, equipo de transporte y bienes de consumo duradero provenientes de Asia.

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), China se consolidó como el principal origen de las importaciones colombianas en febrero de 2026, con una participación del 30,5 % del total y un crecimiento del 24,5 % frente al mismo mes del año anterior. Dentro de los productos que más impulsaron este aumento se destacan las motocicletas y velocípedos, cuyas importaciones desde ese país asiático crecieron un 68,6 %, pasando de US$33,3 millones a US$56,2 millones CIF. Este comportamiento refleja una demanda sostenida por este tipo de vehículos en el mercado nacional, asociada tanto al uso particular como a las plataformas de domicilios y transporte urbano.

En el acumulado enero-febrero de 2026, las importaciones totales del país sumaron US$11.644,4 millones CIF, con un crecimiento del 8,8 % frente al mismo periodo de 2025. Las compras de vehículos para transporte de personas desde China también registraron un alza significativa del 489,1 % en ese periodo, lo que evidencia una recomposición en la canasta importadora hacia bienes de movilidad. Este panorama plantea preguntas sobre el impacto en la balanza comercial, que en febrero de 2026 registró un déficit de US$1.235,0 millones FOB, levemente inferior al déficit de US$1.241,0 millones FOB del mismo mes del año anterior.

También te puede interesar: Parque de motos superará los 14,0 millones en 2026

La educación en Colombia presenta avances en los niveles básicos, pero persisten brechas significativas en los niveles superiores. La asistencia escolar entre los niños de 6 a 10 años alcanzó el 98,2 %, mientras que en el grupo de 11 a 14 años llegó al 96,9 %. No obstante, esta tendencia se debilita progresivamente con la edad: entre los jóvenes de 15 a 16 años la asistencia se reduce al 87,8 %, y en el rango de 17 a 21 años se sitúa en apenas el 48,4 %, nivel inferior al registrado en 2024.

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 37,6 % de los jóvenes entre 17 y 21 años ha alcanzado el nivel educativo superior, lo que representa un crecimiento de 1,5 puntos porcentuales frente al año anterior. Las mujeres superan a los hombres en este indicador con el 41,3 % frente al 33,9 %, aunque la brecha entre ambos se redujo levemente en 2025. A nivel territorial, Bogotá lidera con el 52,1 %, seguida de Atlántico con el 49,6 %, mientras que Vichada registra el resultado más bajo del país con apenas el 5,5 %.

Las disparidades regionales reflejan una deuda pendiente en materia de equidad educativa. Departamentos como Vaupés, Guainía y Amazonas presentan tasas de acceso a educación superior inferiores al 15,0 % entre jóvenes de 17 a 21 años, en contraste con los niveles registrados en los departamentos del eje cafetero, Valle, Cundinamarca y Boyacá, donde el déficit habitacional inferior al 20,0 % se correlaciona con mejores condiciones de vida y mayor permanencia escolar. Estas cifras señalan que la universalización de la educación superior en Colombia sigue siendo una tarea estructural de largo plazo.

También te puede interesar: Nuevo impuesto restaría $135.000 millones de las universidades privadas

El sector frutícola colombiano proyecta exportaciones superiores a US$2.400,0 millones para 2026, impulsado por el cierre récord de 2025, cuando las ventas externas del sector alcanzaron US$1.273,1 millones, con un crecimiento del 11,3 % frente al año anterior. Este dinamismo ya se refleja en el primer bimestre de 2026, periodo en el que las exportaciones agropecuarias totales sumaron US$2.681,3 millones, un incremento del 17,2 % que consolida al sector agrícola como un pilar de la canasta exportadora no minera del país. Los productos que lideran este crecimiento son el banano, el aguacate Hass, el plátano fresco y el limón Tahití, mientras que frutas como la uchuva, la gulupa y la granadilla ganan participación en mercados internacionales.

Según el portal Agronegocios, el Puerto de Santa Marta se ha posicionado como un punto estratégico para la exportación de frutas frescas, registrando un aumento del 27,0 %. Estos avances en infraestructura han contribuido a mejorar las condiciones de transporte y a extender la vida útil de los productos en los mercados de destino, factores determinantes para la competitividad del sector en mercados cada vez más exigentes.

No obstante, persisten desafíos estructurales que frenan el potencial exportador. Los costos logísticos internos pueden representar hasta el 35,0 % del valor final del producto, afectando directamente los márgenes de los productores. A esto se suman las estrictas exigencias fitosanitarias y certificaciones obligatorias, que actúan como barreras de entrada para los pequeños y medianos productores. Ante este panorama, la tecnificación y la trazabilidad emergen como prioridades para sostener el crecimiento del sector en el mediano plazo.

También te puede interesar: Colombianos consumen fruta 9,8 veces por semana, con el aguacate como líder

El sector frutícola colombiano proyecta exportaciones superiores a US$2.400,0 millones para 2026, impulsado por el cierre récord de 2025, cuando las ventas externas del sector alcanzaron US$1.273,1 millones, con un crecimiento del 11,3 % frente al año anterior. Este dinamismo ya se refleja en el primer bimestre de 2026, periodo en el que las exportaciones agropecuarias totales sumaron US$2.681,3 millones, un incremento del 17,2 % que consolida al sector agrícola como un pilar de la canasta exportadora no minera del país. Los productos que lideran este crecimiento son el banano, el aguacate Hass, el plátano fresco y el limón Tahití, mientras que frutas como la uchuva, la gulupa y la granadilla ganan participación en mercados internacionales.

Según el portal Agronegocios, el Puerto de Santa Marta se ha posicionado como un punto estratégico para la exportación de frutas frescas, registrando un aumento del 27,0 %. Estos avances en infraestructura han contribuido a mejorar las condiciones de transporte y a extender la vida útil de los productos en los mercados de destino, factores determinantes para la competitividad del sector en mercados cada vez más exigentes.

No obstante, persisten desafíos estructurales que frenan el potencial exportador. Los costos logísticos internos pueden representar hasta el 35,0 % del valor final del producto, afectando directamente los márgenes de los productores. A esto se suman las estrictas exigencias fitosanitarias y certificaciones obligatorias, que actúan como barreras de entrada para los pequeños y medianos productores. Ante este panorama, la tecnificación y la trazabilidad emergen como prioridades para sostener el crecimiento del sector en el mediano plazo.

Las compras externas de Colombia registraron un crecimiento del 7,8 % en febrero de 2026 frente al mismo mes del año anterior, al alcanzar los US$5.741,4 millones CIF. El comportamiento estuvo jalonado principalmente por el grupo de manufacturas, que concentró el 75,6% del total importado y registró un avance del 13,2 %, impulsado en buena medida por el incremento en maquinaria, equipo de transporte y bienes de consumo duradero provenientes de Asia.

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), China se consolidó como el principal origen de las importaciones colombianas en febrero de 2026, con una participación del 30,5 % del total y un crecimiento del 24,5 % frente al mismo mes del año anterior. Dentro de los productos que más impulsaron este aumento se destacan las motocicletas y velocípedos, cuyas importaciones desde ese país asiático crecieron un 68,6 %, pasando de US$33,3 millones a US$56,2 millones CIF. Este comportamiento refleja una demanda sostenida por este tipo de vehículos en el mercado nacional, asociada tanto al uso particular como a las plataformas de domicilios y transporte urbano.

En el acumulado enero-febrero de 2026, las importaciones totales del país sumaron US$11.644,4 millones CIF, con un crecimiento del 8,8 % frente al mismo periodo de 2025. Las compras de vehículos para transporte de personas desde China también registraron un alza significativa del 489,1 % en ese periodo, lo que evidencia una recomposición en la canasta importadora hacia bienes de movilidad. Este panorama plantea preguntas sobre el impacto en la balanza comercial, que en febrero de 2026 registró un déficit de US$1.235,0 millones FOB, levemente inferior al déficit de US$1.241,0 millones FOB del mismo mes del año anterior.

El sector avícola colombiano en 2025 logró un volumen récord de 2,0 millones de toneladas de carne de pollo y 19.403,0 millones de unidades de huevo, impulsada por una demanda interna que elevó el consumo per cápita a 37,8 kg y un promedio inédito de 365 huevos anuales por habitante. Este dinamismo productivo, sustentado en un inventario de 216,1 millones de aves y una estructura tecnificada concentrada en un 71,7 % en departamentos como Santander y Valle del Cauca, mantiene una inercia expansiva para 2026 basada en el alojamiento de aves (inicio del ciclo de cría) realizado el año previo.

A pesar de los desafíos de rentabilidad registrados en el primer trimestre de 2026 por una sobreoferta estacional que contrajo los precios mayoristas del huevo en un 8,5 %, las proyecciones apuntan a un crecimiento del 3,7 % en la producción de pollo, alcanzando los 2,1 millones de toneladas. Para sostener este ritmo, el sector aseguró un flujo constante de alta genética con importaciones récord de US$ 45,9 millones en 2025, al tiempo que duplicó sus exportaciones de material genético hasta superar las 4.326 toneladas.

No obstante, esta dinámica exportadora enfrenta un riesgo crítico en 2026 debido a la guerra arancelaria con Ecuador, país que representa el 49,8 % del valor de las ventas externas del sector. Aunque existen reportes sobre la imposición mutua de aranceles del 100,0 %, la vigencia total de estas medidas es incierta ante versiones que niegan su implementación. De confirmarse, el gravamen del 100,0 %, amenazaría la rentabilidad del clúster exportador colombiano y pondría en riesgo la seguridad alimentaria ecuatoriana, que depende en un 80,0 % de la genética nacional. Bajo el liderazgo de Federación Nacional de Avicultores de Colombia (FENAVI) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la industria prioriza la mitigación de riesgos sanitarios y la resolución técnica de estas tensiones para capitalizar la apertura de mercados estratégicos en Asia, Medio Oriente y consolidar el acceso de huevos a los Estados Unidos.

La Organización Marítima Internacional (OMI) informó que cuatro Estados (Bélgica, Alemania, el Reino de los Países Bajos y Suecia) depositaron sus instrumentos de ratificación al Convenio internacional sobre responsabilidad e indemnización de daños en relación con el transporte marítimo de sustancias nocivas y potencialmente peligrosas (Convenio SNP de 2010). Con esta adhesión, el tratado suma 12 Estados contratantes y se acerca al cumplimiento de los requisitos para su entrada en vigor, proyectada como fecha más temprana para el 30 de noviembre de 2027.

Según el portal Mundo Marítimo, la activación del convenio requiere que las partes contratantes hayan recibido en el año calendario precedente un mínimo de 40,0 millones de toneladas de carga SNP sujeta a contribución. Los cuatro nuevos Estados ratificantes recibieron en conjunto cerca de 28,0 millones de toneladas en 2025, cifra que, sumada a los datos de los ocho Estados que ya habían ratificado previamente (más de 22,0 millones de toneladas en 2024), será evaluada después del 31 de mayo de 2026 para confirmar la fecha definitiva de entrada en vigor, 18 meses después del cumplimiento del umbral.

Una vez operativo, el convenio establecerá un régimen basado en el principio de que quien contamina paga, cubriendo daños por contaminación, incendio y explosión derivados del transporte marítimo de hidrocarburos, productos químicos, gases licuados y otras sustancias peligrosas. La indemnización total tendrá un límite máximo de 250,0 millones de Derechos Especiales de Giro (aproximadamente US$360,0 millones), financiada mediante un Fondo SNP al que contribuirán los receptores de dichas cargas tras cada siniestro. Se estima que alrededor de 65.000 buques requerirán certificados de seguro SNP para operar bajo el nuevo marco normativo.

También te puede interesar: Corte Suprema de EE. UU. anula aranceles que afectaban a más de 100 países

La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) suscribió un convenio en materia de cero deforestaciones junto con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA). El acuerdo establece un modelo voluntario de autorregulación ambiental que busca garantizar el cumplimiento de la normativa forestal vigente y reforzar la trazabilidad, la legalidad y la transparencia en el origen del aguacate destinado a mercados internacionales, principalmente Estados Unidos.

Según Portal Frutícola, la iniciativa se enmarca en el acuerdo federal publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de octubre de 2025, que establece la obligación de no deforestación para las exportaciones agrícolas mexicanas. Bajo este esquema, la APEAM asumirá funciones de coordinación operativa para supervisar huertos, empaques, inspecciones y logística de exportación de aguacate Hass. El convenio contempla la identificación de predios con posibles afectaciones forestales, el acompañamiento en procesos de regularización conforme a la ley y la aplicación de medidas de reparación o compensación ambiental cuando corresponda.

El modelo complementa las funciones de las autoridades sin reemplazarlas, fortaleciendo la capacidad de control territorial y la prevención de riesgos ambientales en una de las principales cadenas agroalimentarias de México. La medida resulta relevante para el mercado colombiano de aguacate Hass, cuyas exportaciones superaron los US$375,0 millones en 2025, en un contexto donde las exigencias ambientales de los compradores internacionales se intensifican y los estándares de sostenibilidad condicionan cada vez más el acceso a mercados de alto valor.

También te puede interesar: Exportaciones de aguacate nacional superan los US$375,0 millones durante 2025

El Gobierno Nacional expidió el Decreto 380 de 2026, estableciendo los requisitos técnicos obligatorios para la fortificación del arroz blanco, la harina de maíz y la de trigo, independientemente de si son de producción nacional o importados. La normativa busca proteger el derecho a la alimentación adecuada y erradicar las deficiencias de micronutrientes, con especial énfasis en niños menores de 12 años y mujeres gestantes. Estas medidas responden a los hallazgos de la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (ENSIN), la cual evidenció carencias significativas de elementos esenciales como hierro, zinc y vitaminas A, B12 y D en la población colombiana.

Bajo la nueva regulación, el arroz blanco o pilado de consumo humano directo deberá fortificarse con ácido fólico, hierro y zinc en proporciones mínimas de 2,0, 24 y 25 miligramos por kilogramo, respectivamente. Por su parte, la harina de maíz, utilizada tanto en el hogar como en la elaboración de derivados, tendrá que incorporar hierro (30 mg/kg), zinc (30 mg/kg) y vitamina A (2,8 mg/kg). Finalmente, la harina de trigo deberá ser adicionada con seis nutrientes clave: vitamina B1 (6 mg/kg), vitamina B2 (4 mg/kg), niacina (55 mg/kg), ácido fólico (1,54 mg/kg), hierro (45 mg/kg) y zinc (30 mg/kg). Se exceptúan de estas obligaciones productos específicos como el arroz orgánico, los arroces especiales (salvaje, basmati, jazmín, etc.) y aquellos destinados a la elaboración de sushi.

El decreto estipula que la fortificación debe realizarse invariablemente antes de la comercialización de los productos, ya sean vendidos a granel o empacados. Para el caso de bienes importados que no cumplan con las especificaciones desde su origen, el proceso podrá efectuarse dentro del territorio nacional en establecimientos industriales vigilados por el Invima y las autoridades de salud pertinentes. Asimismo, se establece como obligación que todos los derivados producidos en el país utilicen harinas previamente fortificadas conforme a estos nuevos parámetros.

También te puede interesar: Sector mayorista de alimentos enfrenta retos climáticos e inflacionarios en 2026

Page 17 of 382