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El Banco de la República ha ajustado sus proyecciones macroeconómicas anticipando que la inflación cerrará el 2026 en un 6,3 %, cifra que se aleja considerablemente de la meta ideal del 3,0 %. Este pronóstico al alza responde a la persistencia de presiones inflacionarias derivadas del fuerte incremento en el salario mínimo y un consumo de los hogares que se mantiene inusualmente dinámico. Como medida de contención ante un exceso de demanda que supera la capacidad productiva del país, la autoridad monetaria decidió elevar su tasa de intervención en 100 puntos básicos, ubicándola en el 10,25 %, buscando con ello anclar nuevamente las expectativas de los agentes económicos.

Según La República, el Informe de Política Monetaria resalta que la normalización de los precios se frenó durante 2025, año que finalizó con una variación del IPC del 5,1 %, nivel prácticamente idéntico al del cierre de 2024. Dicha rigidez estructural se explica por factores como el alto flujo de remesas, el buen momento del turismo extranjero y un persistente déficit fiscal, los cuales han impulsado el gasto interno. El documento subraya que, aunque este comportamiento favorece el crecimiento a corto plazo, no construye capacidad productiva futura y genera desajustes que obligan a mantener una postura restrictiva para proteger el poder adquisitivo de la moneda.

De cara al mediano plazo, el equipo técnico del Emisor espera que la economía inicie un proceso de ajuste que permitiría reducir la inflación al 3,7 % para diciembre de 2027. Tal escenario dependerá de la moderación en los ingresos externos y de la efectividad acumulada de las decisiones monetarias. Por el momento, los costos laborales elevados y la reducción de la jornada de trabajo continúan siendo variables críticas que presionan los precios, ratificando el compromiso de la Junta Directiva de actuar con cautela para alcanzar el máximo nivel sostenible del producto y del empleo en un entorno de incertidumbre financiera.

Para el 2026, las organizaciones enfrentan un panorama donde las herramientas tradicionales de gestión de riesgos están resultando insuficientes para detectar amenazas disruptivas y sistémicas. El enfoque convencional tiende a priorizar eventos conocidos y predecibles, subestimando aquellos de baja probabilidad, pero de impacto devastador. La situación crea un sesgo silencioso que analiza los riesgos de forma aislada, sin capturar cómo las amenazas se interconectan para generar crisis organizacionales profundas. De acuerdo con Auditool, existen cinco riesgos emergentes que actualmente se encuentran fuera del radar de las matrices de riesgo convencionales. El primero es el riesgo geopolítico operativo, donde las tensiones globales impactan directamente la cadena de suministro. A este se suman la dependencia tecnológica crítica de proveedores clave, el riesgo de talento por conocimiento concentrado en expertos no documentados, el riesgo reputacional acelerado por crisis globales en cuestión de horas y los riesgos éticos invisibles derivados de decisiones algorítmicas sin supervisión humana. Ante este escenario, los expertos sugieren un cambio de paradigma, dejar de preguntar qué tan probable es que algo ocurra para cuestionar qué pasaría si sucede, aunque no tenga precedentes. Un sistema de auditoría moderno debe evaluar la resiliencia ante escenarios extremos pero plausibles, superando la “ceguera organizacional” que implica mantener matrices similares a las de años anteriores. La estabilidad aparente en los indicadores de riesgo actuales no es una señal de seguridad, sino una advertencia sobre la necesidad de actualizar los enfoques para sobrevivir en el entorno de 2026.

El mercado de criptoactivos enfrenta una corrección que ha impactado desproporcionadamente a los pequeños ahorradores, con el Bitcoin registrando una caída acumulada del 28,2% desde sus máximos históricos de octubre de 2025. Este descenso, que ha borrado gran parte de las ganancias recientes de los particulares, se aceleró tras las tensiones comerciales geopolíticas, desencadenando la mayor liquidación en la historia del sector, con más de US$19.000 millones en posiciones cerradas en un lapso de 24 horas.

Según Cinco Días, la popularización de los fondos cotizados (ETF) facilitó la entrada masiva de capital minorista, acumulando más de €50.000 millones en activos bajo gestión a finales de noviembre de 2025. Sin embargo, esta accesibilidad expuso a los pequeños inversores, quienes representan 3 de cada 4 euros en estos fondos, dejándolos vulnerables ante la volatilidad del mercado frente a grandes gestoras que sí cuentan con mecanismos de cobertura.

El daño financiero se profundizó en productos apalancados, donde algunos vehículos registraron pérdidas del 80,0% tras el desplome del 34,0% en acciones de empresas vinculadas al sector como Strategy. Estudios de comportamiento revelan que la tendencia a comprar en subidas y vender en bajadas limita drásticamente la rentabilidad real; un inversor promedio en un fondo con retorno teórico del 45,0% apenas lograría un 10,0% efectivo en un lapso de 12 meses, un desempeño inferior al que habría ofrecido un índice tradicional como el S&P 500.

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La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) ha otorgado la autorización a Nequi, la reconocida billetera digital, para operar como compañía de financiamiento en el país. Este aval permite a la entidad avanzar hacia una mayor independencia de su socio principal, Bancolombia, aunque la entidad continuará bajo la estructura corporativa del Grupo Cibest. La plataforma, con más de 26 millones de clientes, iniciará sus actividades bajo esta nueva modalidad una vez complete los trámites adicionales requeridos por la regulación.

De acuerdo con el diario Portafolio, este hito regulatorio coincide con un importante logro financiero para la plataforma digital. Nequi alcanzó el punto de equilibrio por primera vez en su historia, un resultado reportado en los estados financieros del holding al que pertenece. La compañía aclaró que estas utilidades se lograron específicamente en el mes de septiembre. Su objetivo ahora es sostener el crecimiento y mantener los resultados en terreno positivo para consolidar su posición en el ecosistema financiero colombiano.

En un pronunciamiento oficial, la compañía afirmó que los usuarios no percibirán cambios en el servicio: “Los usuarios pueden estar tranquilos porque esta autorización no trae cambios en sus servicios: la experiencia, canales de atención, y los productos de Nequi siguen ahí para todos”. Por su parte, el Grupo Cibest, matriz que agrupa a Bancolombia y otros negocios, reportó al mercado una utilidad de $2,1 billones entre julio y septiembre, ascendiendo la utilidad acumulada de 2025 a $5,7 billones.

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Colombia ha dado un paso en la modernización de su ecosistema financiero con la entrada en operación de Bre-B, el nuevo Sistema de Pagos Inmediatos (SPI) desarrollado por el Banco de la República en alianza con el sector privado. Esta plataforma permite realizar transferencias de dinero en tiempo real las 24 horas del día, los siete días de la semana, y busca impulsar la inclusión y la eficiencia en el país.

Según el diario Occidente, el sistema ya cuenta con 88,3 millones de llaves registradas, correspondientes a 32,8 millones de usuarios, lo que equivale a un promedio de 2,7 llaves por cliente. En su primera semana de operación, entre el 6 y el 13 de octubre de 2025, la plataforma procesó 17,0 millones de transacciones por un valor total de $2,3 billones.

El sistema funciona con “llaves” que pueden ser el correo electrónico, el número de celular o un código alfanumérico, facilitando las transferencias sin necesidad de números de cuenta. Actualmente, la llave alfanumérica es la más utilizada, con un 59,1% de las inscripciones. El objetivo de Bre-B es replicar el éxito de modelos como PIX en Brasil, donde el 89,4% de las transacciones ya se realizan por este medio, y consolidar nuevos hábitos de pago para reducir el uso de efectivo. Con este lanzamiento, Colombia se suma a los más de 100 países que ya cuentan con sistemas de pagos inmediatos.

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El Banco de la República ha puesto en marcha la fase de inscripción de “llaves” para Bre-b, el nuevo sistema que permitirá enviar y recibir dinero de manera instantánea y sin costo entre diferentes bancos y billeteras digitales en Colombia. Las transferencias de dinero a través de esta plataforma estarán habilitadas a partir de la segunda quincena de septiembre.

Según el portal La Silla Vacía, los usuarios ya pueden ingresar a las aplicaciones de sus entidades financieras y registrar una “llave”, que puede ser su número de celular, correo electrónico o cédula. Esta llave quedará asociada a una cuenta bancaria y servirá como un identificador único para recibir dinero sin necesidad de compartir el número de cuenta completo.

El sistema permite inscribir diferentes llaves en distintos bancos, pero no se puede registrar la misma llave en más de una entidad a la vez. Si un usuario ya tenía una llave inscrita en una iniciativa privada de su banco, la entidad podrá cargarla automáticamente al sistema Bre-b, y el cliente tendrá la opción de ratificarla, modificarla o cancelarla. El objetivo de Bre-b es solucionar la falta de interoperabilidad y los altos costos que actualmente tienen las transferencias entre diferentes entidades financieras en el país. Con este sistema, se busca modernizar el ecosistema de pagos y reducir la dependencia del dinero en efectivo en Colombia.

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Los casos de fraude documental en Colombia han aumentado un 50,0% en el último año, una situación que está afectando gravemente a sectores como el financiero, el de seguros, el de vehículos y el inmobiliario. Esta modalidad incluye desde la suplantación de identidad hasta la alteración de documentos, se ha visto impulsada por el fácil acceso a herramientas de edición y a información personal en internet.

Según el Diario del Cauca, expertos en seguridad mencionan que uno de los fraudes más comunes es la alteración de extractos bancarios para aparentar una mayor capacidad de endeudamiento. También son frecuentes la falsificación de certificados de tradición y libertad para realizar estafas inmobiliarias y la alteración de facturas para justificar la procedencia de vehículos.

El crecimiento de este delito se debe, en parte, a que la falsificación de documentos ya no requiere de redes criminales complejas, sino que puede ser realizada por individuos con conocimientos básicos de edición. Además, la gran cantidad de información personal disponible en línea facilita la labor de los delincuentes para crear perfiles falsos y cometer los fraudes. Para que las empresas mitiguen riesgos pueden implementar sistemas de validación de documentos y el uso de tecnologías que analizan la metadata.