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El buen desempeño de las materias primas, en especial el petróleo y el cobre, sostendría un nuevo ciclo de crecimiento en el pago de dividendos por parte de las empresas latinoamericanas durante 2026 y 2027. Durante el primer trimestre del año, las compañías de la región repartieron US$10.500 millones entre sus accionistas, un incremento del 15,0% frente al mismo periodo de 2025, cifra que representó el 2,7% del total de dividendos distribuidos a nivel mundial.

Las previsiones de consenso de IBES apuntan a que las ganancias por acción del índice MSCI América Latina crecerán cerca del 29,0% en 2026, un colchón que abriría espacio para que las compañías continúen aumentando la remuneración a sus accionistas y ejecutando recompras de acciones en los próximos trimestres. Según La República, a escala global los dividendos corporativos sumaron US$424.500 millones durante el primer trimestre de 2026, con un crecimiento del 10,1%, mientras que las recompras retrocedieron 3,1% hasta US$425.700 millones, lideradas globalmente por Saudi Aramco en dividendos y por Apple en recompras.

Según el diario La República, Brasil concentró la mayor proporción de los pagos regionales al alcanzar el 58,8% del total distribuido en América Latina durante el primer trimestre, equivalente a US$6.300 millones, con un crecimiento subyacente del 9,6% y uno nominal del 9,3%. Entre las emisoras brasileñas destacó la minera Vale SA, que elevó su dividendo por acción de US$0,53 en el primer trimestre de 2025 a US$0,71 en el mismo periodo de 2026. Chile ocupó el segundo lugar regional, con US$2.000 millones y una participación del 19,4% del total, mientras que México registró US$1.400 millones y el 13,1% del reparto latinoamericano, con un avance nominal del 64,9% influido por el tipo de cambio y por Grupo México SAB, que incrementó su dividendo por acción de aproximadamente US$0,064 a US$0,087. Perú, por su parte, distribuyó US$800 millones, con una participación del 7,7% y un aumento del 47,7% tanto en términos subyacentes como nominales, impulsado por la actividad de Southern Copper Corporation.

De acuerdo con Bloomberg Línea, las previsiones de consenso de IBES anticipan que el crecimiento de los dividendos del sector energético de la región alcance hasta el 75,0% en 2026, impulsado por el aumento en los precios del petróleo y el gas, mientras que los pagos del sector de materiales avanzarían un 19,0%. En contraste, el sector financiero, que representa cerca del 35,0% del índice MSCI América Latina, crecería apenas un 2,0%. Janus Henderson proyecta que los dividendos regionales aumentarán un 12,0% durante 2026 y que dicho crecimiento podría acelerarse hasta el 17,0% en 2027, en la medida en que los sectores de energía y materiales concentran cerca del 30,0% del índice MSCI América Latina, frente a solo el 7,0% del índice MSCI World. No obstante, la firma advirtió que un conflicto prolongado en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz podrían generar presiones inflacionarias y aumentos en las tasas de interés que limiten la capacidad de las empresas para sostener el ritmo de distribución de utilidades.

De acuerdo con Sectorial, para el mercado colombiano, esta dinámica reviste una relevancia particular, dado que la Bolsa de Valores de Colombia mantiene una alta concentración en compañías ligadas a los precios internacionales de materias primas, en especial Ecopetrol, cuyo flujo de caja y capacidad de pago de dividendos dependen directamente de la cotización del petróleo. Un ciclo alcista sostenido en los commodities energéticos podría replicar en el mercado local parte del comportamiento observado en emisoras como Vale o Southern Copper, fortaleciendo el atractivo de las acciones colombianas para inversionistas institucionales. Sin embargo, la elevada dependencia de un solo sector introduce un riesgo de concentración que contrasta con mercados bursátiles más diversificados, y la volatilidad geopolítica que hoy sostiene los precios del crudo podría revertirse con la misma rapidez con la que impulsó las utilidades corporativas.

¿Cómo deberían los inversionistas colombianos posicionarse ante un ciclo de materias primas al alza? con el Índice de Desempeño Sectorial, los Reportes EXIM y los Foros Sectoriales de Sectorial, encuentre el análisis detallado de las tendencias cambiarias, bursátiles y de commodities que definirán su estrategia de inversión.

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El Ministerio de Minas y Energía amplió el mapa de la transición energética del país al otorgar el segundo permiso de exploración geotérmica del año, esta vez para el proyecto El Barranquero, ubicado entre los municipios de Samaná, en Caldas, y Nariño, en Antioquia. La autorización, con una vigencia de cinco años, habilita el desarrollo de un programa integral que comprende estudios geológicos, geofísicos y geoquímicos, la construcción del modelo del reservorio, la perforación de un pozo exploratorio profundo y la evaluación técnica del potencial energético del campo, etapas necesarias para determinar si el calor del subsuelo puede convertirse en una fuente permanente de generación eléctrica antes de avanzar hacia una eventual fase de producción. El proyecto se suma al permiso otorgado meses atrás para la iniciativa Nereira, en el Macizo Volcánico del Ruiz, para la cual el Ministerio de Ambiente autorizó la sustracción parcial y condicionada de un área de reserva forestal de Ley Segunda, por fuera de Parques Nacionales Naturales. Con ambas autorizaciones, el país busca una política sectorial para diversificar la matriz energética nacional más allá de la hidráulica, la solar y la eólica.

Según El Espectador, la zona intervenida hace parte del área geotérmica de San Diego, identificada por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) con un potencial cercano a 133,79 megavatios (MW), cifra que sitúa al proyecto entre los desarrollos con mayor capacidad potencial dentro del portafolio geotérmico del país. El diario precisó, además, que este es el segundo permiso que expide el Gobierno Nacional en lo corrido del año para este tipo de tecnología, lo que evidencia una aceleración reciente en el otorgamiento de licencias frente al histórico rezago que ha tenido la geotermia en Colombia pese al potencial que ofrece su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico.

El medio recordó, adicionalmente, que el Ministerio de Ambiente expidió dos resoluciones que fijan los nuevos términos de referencia ambientales para proyectos de exploración y explotación geotérmica, estableciendo que estas iniciativas no podrán desarrollarse en páramos ni en áreas protegidas y deberán incorporar medidas de protección hídrica y gestión del riesgo climático. El proyecto El Barranquero contempla, según el Ministerio de Minas y Energía, una inversión estimada superior a $38.556 millones, destinada a las actividades técnicas requeridas para caracterizar el reservorio, entre ellas la recopilación de información geológica y las campañas geofísicas y geoquímicas previas a cualquier decisión sobre una eventual fase de producción.

El Ministerio de Minas y Energía destacó que, a diferencia de la energía solar y eólica, la geotermia tiene la capacidad de generar electricidad de manera continua durante las 24 horas del día, convirtiéndose en un complemento estratégico para las fuentes renovables que ya hacen parte de la matriz nacional, junto con la hidráulica. El permiso incorpora, además, obligaciones de relacionamiento con las comunidades del área de influencia, mecanismos de seguimiento técnico permanente por parte de la cartera y disposiciones orientadas a garantizar la coexistencia del proyecto con otras iniciativas minero-energéticas presentes en la región de Caldas y Antioquia. El ministro, Edwin Palma, señaló que la decisión busca sentar las bases para que, en los próximos cinco años, esta fuente renovable aporte energía firme y confiable al sistema eléctrico nacional, en un contexto en el que el país enfrenta crecientes retos de suficiencia energética y en el que la diversificación de fuentes se ha convertido en una prioridad explícita de la política pública del sector.

La consolidación de un segundo permiso de exploración geotérmica en menos de un año sugiere que el Gobierno Nacional busca convertir una fuente históricamente subutilizada en un eje complementario de la seguridad energética, particularmente relevante ante el déficit estructural que enfrenta el sistema eléctrico colombiano. Sin embargo, la naturaleza de estos permisos, centrados en estudios y no en generación, implica que cualquier aporte real de la geotermia a la matriz nacional está a un horizonte mínimo de cinco años, un plazo que coincide con ciclos políticos y presupuestales que podrían alterar la continuidad del proceso. Para el sector empresarial, el mensaje es doble: por un lado, se abre una ventana de oportunidad para proveedores de servicios de perforación profunda, modelamiento de reservorios y estudios geoquímicos; por otro, persiste la incertidumbre regulatoria típica de una tecnología emergente en el país, donde aún no existe un marco tarifario ni de subastas específico para la geotermia, a diferencia de lo ya consolidado para la energía solar y eólica.

Para hacer seguimiento al desempeño de la extracción energética, consulte el Índice de Desempeño Sectorial. Sectorial también ofrece Reportes EXIM para el análisis del comercio exterior y espacios de discusión en los Foros Sectoriales, donde se profundiza en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.

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Recientemente se realizó una misión comercial entre Berlín y Hamburgo, liderada por la iniciativa CatalHyst, donde una delegación compuesta por empresas como Ecopetrol, la Armada Nacional, OPEX, Colibri Energy y Monómeros sostuvo encuentros con más de 20 actores clave del ecosistema industrial alemán, incluyendo sectores de acero, refinerías y energía. El objetivo primordial de este intercambio fue conectar el potencial de energías renovables del país con la demanda real de hidrógeno en Europa, estableciendo lazos con entidades de financiamiento como KfW Group y especialistas en certificación técnica.

Según Caracol Radio, esta cooperación busca resolver la brecha existente entre las etapas iniciales de los proyectos de hidrógeno en Colombia y la decisión final de inversión. Andrés Felipe Camacho, líder del equipo de hidrógeno de bajas emisiones de Ecopetrol, destacó que Colombia se posiciona como un socio confiable para suministrar las “moléculas exportables que la industria europea requerirá en la próxima década. Para lograrlo, los líderes del sector enfatizaron en la necesidad de avanzar en el cumplimiento de estándares internacionales y el fortalecimiento de capacidades técnicas para transformar el recurso natural en un producto comercializable a escala global.

La misión es el resultado de los Premios CatalHyst H₂ y articula la alianza entre la BDI y la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI-Naturgas. Karen Peralta, directora de dicha cámara, calificó este encuentro como un hito para concretar proyectos conjuntos de combustibles sostenibles que el mundo está demandando actualmente. Con este acercamiento, se espera que los proyectos colombianos alcancen la madurez necesaria para acceder a fondos de financiación internacionales, acelerando así la transición energética nacional y su integración en las cadenas de valor globales.

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El sector energético colombiano atraviesa una coyuntura compleja caracterizada por una disminución sostenida en la asignación de capitales para hidrocarburos. Las cifras de los gremios indican que la inversión total en producción y búsqueda de nuevos recursos se situó en US$4.330,0 millones durante 2024, lo que representa una caída del 10,0 % frente al periodo anterior. Específicamente, el rubro de exploración descendió desde los US$1.290,0 millones en 2020 hasta los US$900,0 millones en 2024. Las proyecciones actuales estiman que para 2025 dicho monto bajaría aún más, hasta ubicarse cerca de los US$740,0 millones, consolidando así cuatro años consecutivos de contracción financiera.

Según Valora Analitik, la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) advierte que la ausencia de nuevos hallazgos podría detonar un déficit de suministro hacia 2030. Tal escenario obligaría a incrementar las importaciones del energético, derivando en sobrecostos tanto para la industria como para los usuarios residenciales y comerciales En el marco de la Segunda Convención de Exploración Energética, diversos expertos recalcaron la urgencia de reactivar proyectos para garantizar la continuidad del mercado. Flover Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos, señaló que regiones como Putumayo, los Llanos Orientales y el Magdalena aún poseen una capacidad productiva significativa que requiere respaldo.

Ante la necesidad de asegurar la soberanía energética, la posibilidad de explorar el océano Pacífico ha cobrado relevancia, a pesar de que los indicios históricos señalan un potencial menor comparado con el Caribe. Aunque las perforaciones previas mostraron resultados modestos, los especialistas sugieren que reactivar campañas offshore y continentales en aquella zona podría revelar reservas de gas vitales para abastecer el occidente del país, específicamente a departamentos como Nariño y Valle del Cauca. Por consiguiente, evaluar dichas cuencas se convierte en una prioridad estratégica para apalancar el desarrollo y mitigar los riesgos asociados al agotamiento de las reservas tradicionales.

El sector energético colombiano atraviesa una coyuntura compleja caracterizada por una disminución sostenida en la asignación de capitales para hidrocarburos. Las cifras de los gremios indican que la inversión total en producción y búsqueda de nuevos recursos se situó en US$4.330,0 millones durante 2024, lo que representa una caída del 10,0 % frente al periodo anterior. Específicamente, el rubro de exploración descendió desde los US$1.290,0 millones en 2020 hasta los US$900,0 millones en 2024. Las proyecciones actuales estiman que para 2025 dicho monto bajaría aún más, hasta ubicarse cerca de los US$740,0 millones, consolidando así cuatro años consecutivos de contracción financiera.

Según Valora Analitik, la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) advierte que la ausencia de nuevos hallazgos podría detonar un déficit de suministro hacia 2030. Tal escenario obligaría a incrementar las importaciones del energético, derivando en sobrecostos tanto para la industria como para los usuarios residenciales y comerciales En el marco de la Segunda Convención de Exploración Energética, diversos expertos recalcaron la urgencia de reactivar proyectos para garantizar la continuidad del mercado. Flover Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos, señaló que regiones como Putumayo, los Llanos Orientales y el Magdalena aún poseen una capacidad productiva significativa que requiere respaldo.

Ante la necesidad de asegurar la soberanía energética, la posibilidad de explorar el océano Pacífico ha cobrado relevancia, a pesar de que los indicios históricos señalan un potencial menor comparado con el Caribe. Aunque las perforaciones previas mostraron resultados modestos, los especialistas sugieren que reactivar campañas offshore y continentales en aquella zona podría revelar reservas de gas vitales para abastecer el occidente del país, específicamente a departamentos como Nariño y Valle del Cauca. Por consiguiente, evaluar dichas cuencas se convierte en una prioridad estratégica para apalancar el desarrollo y mitigar los riesgos asociados al agotamiento de las reservas tradicionales.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha emitido una alerta sobre la política fiscal y energética de Colombia, instando al Gobierno a desmontar los subsidios a los combustibles fósiles y elevar los tributos a la energía. El organismo advierte que el actual esquema de exenciones anula la efectividad del impuesto al carbono, generando una anomalía donde la tasa efectiva de tributación sobre las emisiones resulta negativa. Dicha contradicción incentiva el consumo de fuentes altamente contaminantes en lugar de penalizarlas, alejando al país de la neutralidad de carbono proyectada para 2050 y comprometiendo la transición climática necesaria.

Según Infobae, para cumplir con el compromiso de disminuir los gases de efecto invernadero en un 51,0 % hacia 2030, la Nación debe revertir drásticamente su tendencia histórica. Mientras que entre 2005 y 2020 las emisiones crecieron a una tasa promedio anual del 1,7 %, el nuevo objetivo exige una reducción anual del 5,4 %. El informe subraya que tal corrección solo será viable si se eliminan los incentivos fiscales perjudiciales y se acelera la acción en sectores críticos como el transporte y la agricultura, a pesar de que la deforestación alcanzó en 2023 su punto más bajo en dos décadas.

El diagnóstico también revela graves consecuencias en salud pública y servicios básicos, estimando que la mala calidad del aire causó cerca de 7.000 muertes prematuras en el último año, con un impacto económico equivalente al 2,9% del PIB. A lo anterior se suman rezagos estructurales en infraestructura hídrica, pues solo el 74,0 % de la población accede a agua potable y apenas el 18,0 % cuenta con sistemas de saneamiento gestionados de forma segura. Ante este panorama, donde dos tercios de los ecosistemas se encuentran amenazados, la entidad internacional insiste en fortalecer la capacidad financiera e institucional para alinear la economía con los estándares ambientales globales.

Colombia finaliza el 2025 consolidándose como un actor estratégico en la transición energética regional, logrando la puesta en operación de 8 proyectos de hidrógeno y asegurando la decisión final de inversión (FID) para tres iniciativas adicionales que suman 7,3 megavatios (MW) de capacidad en electrólisis. Este avance ratifica que el hidrógeno ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad industrial, impulsado por hitos técnicos y regulatorios que buscan descarbonizar sectores clave como el transporte pesado y la producción de fertilizantes.

Según Naturgas, el informe presentado junto a la ANDI destaca que el país avanza firmemente hacia la instalación del electrolizador de membrana de intercambio de protones (PEM) más grande de América Latina. Karen Peralta, directora de la Cámara de Hidrógeno, resaltó el fortalecimiento territorial mediante la estrategia de “Hubs de Hidrógeno” en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla, un esfuerzo que cuenta con el respaldo del Ministerio Federal de Cooperación Económica de Alemania para descentralizar la producción y el uso de este energético.

El cierre de año también deja un panorama regulatorio robusto con la definición de normas para el hidrógeno de bajas emisiones y la estructuración de un documento CONPES que fijará la política pública a largo plazo. De cara al 2026, el gremio proyecta un escalamiento significativo de la capacidad instalada y la consolidación de nuevos modelos de negocio, aprovechando la seguridad jurídica para atraer capital extranjero y reducir los costos operativos de esta tecnología emergente.

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El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Hacienda, radicó oficialmente ante el Congreso de la República el proyecto de ley que busca la adhesión formal de Colombia al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), entidad financiera del bloque de los BRICS. Esta movida estratégica tiene como objetivo principal diversificar las fuentes de financiamiento internacional del país, abriendo una nueva puerta para la obtención de recursos destinados prioritariamente a la transición energética, la infraestructura sostenible y el cierre de brechas sociales en las regiones.

Según el portal MSN, el ministro Germán Ávila Plazas destacó que la entrada al organismo multilateral permitiría fortalecer el portafolio de inversión pública y privada en sectores clave como la energía limpia, el transporte y la vivienda. El acceso a estos capitales se perfila como una alternativa competitiva frente a la banca tradicional, dado que el NBD suele priorizar proyectos de alto impacto en sostenibilidad, un rubro donde Colombia requiere inyecciones multimillonarias para cumplir sus metas de descarbonización y modernización de redes eléctricas.

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Colombia enfrenta un riesgo creciente de déficit en su capacidad energética, el cual podría llegar al 4,1 % para el año 2027 si no se toman medidas a corto plazo. La advertencia fue hecha por el gerente general de EPM, John Maya, durante la apertura de la Feria Internacional del Sector Eléctrico (FISE 2025) en Medellín. El directivo señaló que el faltante de energía firme comenzaría en 2025 con un 2,7 %, aumentaría a 2,9 % en 2026 y alcanzaría su punto más complejo en 2027.

Según Caracol Radio, el gerente de EPM explicó que este panorama desafiante se debe a los retrasos en la entrada en operación de nuevos proyectos eléctricos. Maya detalló que, durante 2024, de los 5.720 megavatios (MW) proyectados para ingresar al sistema nacional, solo 1.447 MW lo hicieron efectivamente, es decir, apenas el 25,3 % de la capacidad esperada. Este rezago amenaza con prolongar la presión sobre la oferta energética durante los próximos años.

El gerente insistió en que el problema principal radica en que los tiempos de construcción y conexión de los proyectos no avanzan al ritmo esperado, ya que la demanda energética crece más rápido. Para cubrir la diferencia prevista para 2026, por ejemplo, se necesitaría una generación térmica adicional de 447 megavatios o 1.700 megavatios solares. La feria FISE 2025, que reúne a 450 empresas de 30 países, busca precisamente acelerar las inversiones y alianzas tecnológicas necesarias para evitar una futura crisis de suministro.

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El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha revisado al alza, por quinto año consecutivo, sus proyecciones sobre la expansión de la energía nuclear a nivel global. En su escenario más optimista, la agencia de la ONU estima que la capacidad instalada podría más que duplicarse para el 2050, impulsada por un creciente consenso sobre su rol indispensable para un suministro energético limpio y sostenible.

Según el informe presentado por el OIEA y citado por el diario Portafolio, a finales de 2024 operaban en el mundo 417 reactores nucleares, con una capacidad total de 377 gigavatios eléctricos (GWe). Estos reactores generaron el 8,7% de la energía eléctrica producida a nivel mundial durante ese año. Las nuevas proyecciones estiman que para 2050, la capacidad podría lleagr hasta los 992 GWe en el escenario más optimista, lo que equivale a 2,6 veces el nivel actual. En un escenario más conservador, el crecimiento sería del 50,0 %, alcanzando los 561 GWe.

El director general del OIEA, Rafael Grossi, afirmó que este crecimiento subraya que la energía nuclear es indispensable para lograr un suministro limpio, fiable y sostenible. La expansión será impulsada en parte por la nueva tecnología de reactores modulares pequeños (SMR), que representarían entre el 5,0% y el 24,0% de la nueva capacidad. Actualmente, 31 países cuentan con plantas de energía nuclear, y otros 30, como Egipto y Turquía, están construyendo sus primeras instalaciones. La facilitación del financiamiento a través de bancos multilaterales es uno de los factores clave detrás de esta expansión.

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