Agrícola y Agrotech (27)
Agroindustria de la caña: cierre de ingenios y caída de precios desafían un sector que genera 1.928 GWh en energía limpia
Written by Super UserLa agroindustria de la caña en Colombia enfrentó en el primer semestre de 2026 una convergencia de presiones que pone a prueba la resiliencia del modelo sucroenergético. El Producto Interno Bruto (PIB) del subsector de elaboración de azúcar y panela cerró 2025 con una contracción del -0,8% y registró una caída del -0,2% interanual en el primer trimestre de 2026. En el frente comercial, las importaciones de azúcar repuntaron un 38,5% entre enero y abril de 2026, impulsadas por el ingreso masivo desde Bolivia que exacerbó la sobreoferta y presionó los márgenes de los ingenios. Este escenario conllevó al cierre definitivo del Ingenio María Luisa tras 96,0 años de operación y la liquidación judicial del Ingenio La Cabaña en junio de 2026, una crisis agudizada por un entorno externo adverso, donde los precios internacionales del azúcar crudo cayeron a $14,8 centavos de dólar por libra, lo que representa una reducción del -30,0% desde 2023.
De forma paralela, la caña de azúcar se posicionará como uno de los cultivos más afectados por el fenómeno de El Niño dentro del aparato agropecuario nacional debido a su elevado nivel de exposición climática. Esta amenaza compromete directamente al eslabón de caña para uso industrial, el cual registró al cierre de 2025 una producción sólida de 33,1 millones de toneladas, respaldada por un rendimiento promedio de 108,5 toneladas por hectárea y un área cosechada de 285.905,4 hectáreas, mientras que la producción de panela sumó 13,8 millones de toneladas. No obstante, el sector mantiene fortalezas estructurales para amortiguar el impacto, destacando que las exportaciones anuales crecieron un 4,3% hasta alcanzar los $435,2 millones de dólares y la innovación tecnológica continúa posicionando al país como referente mundial de productividad. Asimismo, la cogeneración de energía alcanzó los 1.928,0 gigavatios-hora (GWh) en 2025, consolidando una fuente alternativa indispensable para la estabilidad del negocio.
Derogatoria de las APPA pondría en riesgo 864.000 hectáreas protegidas para la producción de alimentos
Written by Super UserEl Gobierno de Abelardo De La Espriella instruyó al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural iniciar la derogatoria de las resoluciones que crearon las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA), la figura de ordenamiento rural adoptada durante la administración de Gustavo Petro para restringir, en ciertos territorios, actividades no agroindustriales como la minería y el urbanismo. La instrucción, impartida al ministro Indalecio Dangond antes de la posesión presidencial del pasado 7 de agosto, busca revisar el efecto de estas resoluciones sobre la producción agropecuaria, la inversión y el desarrollo de las comunidades rurales.
Según la Oficina de Prensa presidencial, la meta es liberar el uso productivo de la tierra, recuperar la confianza de productores e inversionistas y fortalecer la economía del campo mediante un modelo que priorice la propiedad privada. El anuncio, hecho público el 30 de julio, coincidió con una solicitud previa de congresistas afines al nuevo Gobierno, quienes habían pedido revocar las resoluciones por considerar que afectan la autonomía municipal y la libertad de empresa.
Según El Espectador, las APPA nacieron con el artículo 32 de la Ley 2294 de 2023, el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno Petro, que modificó la Ley 388 de 1997 para declarar estas zonas como determinantes de ordenamiento territorial de superior jerarquía, obligando a los municipios a incorporarlas en sus planes de ordenamiento. La primera APPA se declaró en junio de 2024 en La Guajira y, para noviembre de 2025, las tres áreas existentes cubrían cerca de 109.652 hectáreas. Cifras del Ministerio de Agricultura publicadas en mayo de 2026 mostraron que la figura ya cubría 864.000 hectáreas en 48 municipios de departamentos como La Guajira, Antioquia, Cundinamarca, Tolima, Córdoba y Santander, es decir, el área protegida se multiplicó cerca de 7,9 veces en seis meses.
La expansión generó tensiones en Antioquia: en diciembre de 2024 se delimitó una Zona de Protección para la Producción de Alimentos (ZPPA) de 249.617 hectáreas en 23 municipios del suroeste, como medida preliminar sin efectos jurídicos sobre el suelo. La Gobernación demandó la resolución por considerar que invadía competencias municipales de ordenamiento territorial. Luego, entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, el Ministerio declaró áreas APPA vinculantes en 13 municipios, protegiendo legalmente más de 64.000 hectáreas.
El anuncio generó rechazo inmediato del entonces Ministerio de Agricultura, que el 1 de agosto calificó la eventual derogatoria como un retroceso para el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, la describió como el primer paso de una contrarreforma agraria, mientras la exministra Martha Carvajalino sostuvo que las APPA no afectan la propiedad privada, pues los dueños conservan sus derechos sobre la tierra. En contraste, gremios como la Sociedad de Agricultores de Colombia han señalado que la Resolución 016 de 2025 limitó el uso de estas áreas casi exclusivamente a la agricultura campesina, familiar y étnica, restringiendo lo que un propietario privado puede hacer con su predio pese a conservar el título. Académicos consultados por El Espectador han planteado que las APPA pueden ser un instrumento válido de decisión territorial si existe concertación real con las comunidades. Con el cambio de Gobierno consumado, el trámite de la derogatoria queda ahora en manos del ministro Dangond, en medio de un litigio activo en la Corte Constitucional.
Para Sectorial, la derogatoria de las APPA añade incertidumbre regulatoria sobre el uso del suelo rural, justo cuando el área protegida bajo esta figura se había multiplicado cerca de 7,9 veces en seis meses. Más allá de la decisión que tome el Ministerio de Agricultura, el litigio abierto en la Corte Constitucional, con al menos cinco demandas activas contra el artículo 32 de la Ley 2294 de 2023, deja abierta la posibilidad de que un fallo judicial reviva o modifique la figura, lo que añade riesgo jurídico tanto para quienes buscan invertir en minería, urbanismo o agroindustria en zonas hoy protegidas como para los productores campesinos que dependían de esa protección. Departamentos como Antioquia, Tolima, La Guajira, Cundinamarca y Córdoba, donde se concentra la mayor parte de las 864.000 hectáreas declaradas, sentirán primero el efecto de cualquier cambio normativo.
Para monitorear el riesgo regulatorio y de ordenamiento territorial que enfrentan los inversionistas del sector agropecuario, consulte el Índice de Desempeño Sectorial y participe en los Foros Sectoriales, donde se analizan en profundidad las variables normativas que definen el rumbo del campo colombiano.
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Comisión Quinta del Senado inicia nueva legislatura con el reto de definir la agenda agropecuaria, energética y ambiental
Written by Super UserLa Comisión Quinta del Senado, encargada de tramitar las iniciativas sobre desarrollo agropecuario, medio ambiente, recursos naturales, adjudicación de tierras, minas y energía, quedó oficialmente conformada para el periodo legislativo 2026-2030. La célula, integrada por 13 senadores, fue avalada junto con las otras seis comisiones constitucionales permanentes mediante una proposición que la plenaria del Senado respaldó con 95 de los 103 votos posibles, equivalentes al 92,2% de la corporación. La instalación estuvo a cargo del presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien encabezó personalmente la puesta en marcha de las siete células legislativas que asumirán el estudio y primer debate de los proyectos de ley y de los actos legislativos antes de su paso a la plenaria. Con esta integración, el Legislativo colombiano comienza formalmente su trabajo por áreas temáticas para el nuevo cuatrienio, justo cuando el país enfrenta discusiones pendientes en transición energética, seguridad alimentaria y ordenamiento de tierras rurales, tres frentes que quedan directamente bajo la órbita de esta célula legislativa.
Según Opinión Caribe, la distribución de las 13 curules de la Comisión Quinta quedó de la siguiente manera: el Pacto Histórico obtuvo tres asientos, la cuota individual más alta entre todos los partidos, ocupados por Carmen Patricia Caicedo Omar, Yaini Isabel Contreras Jiménez y Cristian Kevin Gómez Paz. Le siguen, con dos curules cada uno, el Centro Democrático (Juan Fernando Espinal Ramírez y Óscar Villamizar Meneses), el Partido Liberal (María Eugenia Lopera y Camilo Torres), el Partido Conservador (Miguel Ángel Barreto y Marcos Daniel Pineda) y Cambio Radical (Gonzalo Baute y Didier Lobo). Completan la mesa la Alianza Verde y el Partido de la U, con una curul cada uno, representados por Ariel Ávila Martínez y Johny Besaile, respectivamente. De acuerdo con El Nuevo Siglo, la mesa directiva para la legislatura 2026-2027 quedó en cabeza del senador Juan Espinal, del Centro Democrático, como presidente, mientras que la vicepresidencia recayó en Gonzalo Baute, de Cambio Radical, en un reparto de cargos que replica, a menor escala, el mismo acuerdo de cuotas alcanzado entre las bancadas para repartir las mesas directivas de las siete comisiones constitucionales.
La nueva integración releva a la mesa saliente, liderada por el presidente Edgar Díaz y el vicepresidente Miguel Ángel Barreto —quien repite como integrante en el nuevo periodo—, la cual cerró la legislatura 2025-2026 con un balance de 49 proyectos de ley a consideración, de los que 14 fueron aprobados y 35 se archivaron, según el informe de gestión divulgado por el Senado de la República. Entre los debates de control político que marcaron la gestión saliente se destacaron la crisis del sector arrocero, la situación financiera de Ecopetrol, el avance del Catastro Multipropósito y la crisis del sector lechero, temas que previsiblemente reaparecerán en la agenda del nuevo cuatrienio. A ello se suman los proyectos ya radicados sobre transición energética, formalización minera y adjudicación de tierras rurales, que deberán surtir primer debate en esta célula antes de continuar su trámite hacia la plenaria, en un ambiente legislativo marcado por la instalación reciente del nuevo Congreso y la posesión, prevista para el 7 de agosto, del presidente electo Abelardo de la Espriella, cuyo gabinete deberá coordinar su agenda agropecuaria, minera y energética con esta misma comisión.
Para Sectorial, la conformación de la Comisión Quinta configura un escenario de equilibrio político sin mayorías absolutas: ningún partido supera el 23,1% de las curules, lo que obligará a tejer alianzas transversales para tramitar cualquier iniciativa. Esta correlación de fuerzas es relevante para los sectores agropecuario, minero y energético, que enfrentan una agenda regulatoria densa; la comisión saliente archivó el 71,4% de los proyectos que estudió, una tasa que anticipa fricciones similares para asuntos sensibles como el déficit energético, la formalización minera y el destino del Catastro Multipropósito.
La presidencia del Centro Democrático, Juan Espinal, acompañada de la vicepresidencia de Cambio Radical, sugiere una orientación más cercana a los gremios productivos que a las banderas ambientales que impulsa el Pacto Histórico, pese a que este conserva la bancada individual más numerosa de la célula. Para las empresas y gremios que dependen del trámite legislativo en materia de tierras, minas y energía, monitorear de cerca las prioridades de esta comisión durante los primeros meses de la legislatura será clave para anticipar riesgos regulatorios y detectar oportunidades de incidencia oportuna ante el nuevo Congreso.
Para monitorear cómo la nueva composición de la Comisión Quinta del Senado puede incidir en el desarrollo del sector agropecuario, la actividad minero-energética y la gestión ambiental, consulte el Índice de Desempeño Sectorial de Sectorial.co.
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Azúcar en riesgo por fenómeno de El Niño, biomasa con oportunidad
Written by Super UserEl mercado mundial del azúcar, que en los últimos meses operaba bajo una perspectiva cómoda de oferta gracias a la recuperación de India, Tailandia, América Central y Brasil, empezó a girar su atención hacia un nuevo riesgo climático. En Colombia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó en junio de 2026 el inicio anticipado del fenómeno de El Niño, casi tres meses antes de lo proyectado inicialmente, lo que reabrió la discusión sobre la disponibilidad de azúcar para la zafra 2026/27 y sobre los efectos que ese mismo fenómeno tendrá en la agroindustria de la caña colombiana durante el segundo semestre del año.
Según Diario Occidente, citando el análisis de Hedgepoint Global Markets, Brasil debería mantenerse relativamente resiliente frente al fenómeno, ya que la caña de su región Centro-Sur ya superó su principal ventana de desarrollo y el evento climático golpearía con mayor fuerza al sur del país, donde no se concentra la producción cañera; la firma proyecta que la zafra brasileña superará los 600 millones de toneladas por cuarto año consecutivo, con un estimado cercano a 635 millones de toneladas. El panorama es distinto para productores del hemisferio norte como India, Tailandia y América Central, donde condiciones más secas elevarían los riesgos para la productividad y la disponibilidad global del endulzante. Ya en el contexto colombiano, el IDEAM calcula una probabilidad superior al 95,0 % de que las condiciones secas se mantengan durante el segundo semestre y se extiendan hasta el primer trimestre de 2027.
Para Colombia, el golpe llega en un momento de por sí exigente para el sector: los precios internacionales del azúcar crudo se ubican en 14,8 centavos de dólar por libra, una caída cercana al 30,0 % desde 2023, según reportó el diario El País en su análisis sobre la “tormenta perfecta” que atraviesa la agroindustria de la caña. A esa presión de precios se suma ahora el riesgo climático: de acuerdo con el más reciente informe de Sectorial sobre agroindustria de la caña, el choque de El Niño podría deprimir los embalses de generación eléctrica hasta un nivel crítico del 19,0 % y sumar hasta 1,9 puntos porcentuales a la inflación total del país por el encarecimiento simultáneo de la energía y los alimentos, en un momento en que el 72,0 % de la agricultura colombiana depende exclusivamente del agua lluvia.
Para Sectorial, el riesgo climático llega a un sector que ya venía debilitado. En el primer semestre de 2026, la agroindustria de la caña registró el cierre del Ingenio María Luisa, en Florida (Valle del Cauca), tras 96 años de operación, y la liquidación judicial del Ingenio La Cabaña, en Guachené (Cauca), afectando en conjunto a más de 2.400 empleos directos. Ambos eventos respondieron a una combinación de precios internacionales deprimidos, alto endeudamiento y aumento de costos, un cuadro al que El Niño añade ahora un factor adicional de estrés sobre la productividad del cultivo y sobre el costo energético de los ingenios que continúan operando.
El escenario, sin embargo, no es uniforme para todos los eslabones. Mientras el cultivo de caña para uso industrial, que rinde en promedio 108,5 toneladas por hectárea, enfrenta un riesgo directo de menor productividad por la sequía, la cogeneración de energía a partir de biomasa, que en 2025 alcanzó 1.928 gigavatios hora, podría ganar relevancia estratégica si el país necesita activar fuentes alternas ante la caída de los embalses. El reto de fondo será financiero: los ingenios deberán sostener la inversión en riego tecnificado y gestión hídrica en un momento de márgenes comprimidos, apoyándose en instrumentos como los seguros agropecuarios y las líneas de crédito de fomento de Finagro para amortiguar el impacto de un fenómeno climático cuya intensidad se proyecta de fuerte a muy fuerte.
Para monitorear el impacto de El Niño sobre la productividad agrícola, los precios de los alimentos y la estabilidad energética del país, consulte el Índice de Desempeño Sectorial y los Reportes EXIM de Sectorial, y participe en los Foros Sectoriales donde se analizan en detalle los riesgos climáticos que enfrentan los sectores agroindustrial y energético colombianos.
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Más del 50% de las unidades productivas agrícolas no conoce el reglamento europeo que debe cumplir a finales de 2026
Written by Super UserLas cadenas agroexportadoras colombianas enfrentan uno de los mayores retos regulatorios de los últimos años ante la inminente entrada en vigor del Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), prevista para el 31 de diciembre de 2026. La normativa exige que productos como el café, el cacao y el aceite de palma demuestren estar libres de deforestación posterior al 31 de diciembre de 2020, cumplan con la legislación del país de origen y cuenten con procesos verificables de debida diligencia y trazabilidad. Para Colombia, donde estos tres sectores concentran una porción significativa de las ventas externas agropecuarias hacia Europa, equivalente a más de US$3.000 millones anuales, el cumplimiento de estos requisitos se ha convertido en una carrera contrarreloj que compromete el acceso a un mercado de más de 450 millones de consumidores. Una encuesta aplicada por la organización Solidaridad, con apoyo del programa de asistencia técnica de la Unión Europea TRACECOL, a 120 organizaciones de las cadenas de café, cacao y aceite de palma, reveló un panorama de avances desiguales: mientras más de la mitad de los exportadores cuentan con planes de acción completos para adaptarse al reglamento, menos de una cuarta parte de los productores ha desarrollado estrategias equivalentes, evidenciando una brecha crítica en la preparación del eslabón más básico de la cadena productiva.
Según el diario Portafolio, Joel Brounen, country manager de Solidaridad, advirtió que Colombia parte de una posición más favorable que otros países de la región en materia de monitoreo de deforestación y geolocalización de fincas, pero enfrenta vacíos importantes en formalización, acceso a datos legales y capacitación del talento humano. Los resultados del estudio muestran que más del 72,0% de los núcleos palmeros y de los productores cafeteros han logrado mapear al menos el 70,0% de sus fincas, mientras que en la cadena de cacao dicho avance solo alcanza al 46,0% de la base productiva. Respecto a la evidencia legal de los predios, apenas el 40,0% de los núcleos palmeros tienen acceso oportuno y completo a esta información, cifra que cae por debajo de una cuarta parte en café y cacao. La investigación también señala que el 75,0% de la agroindustria de café y aceite de palma, y el 53,0% de la de cacao, no tiene claridad sobre las responsabilidades derivadas del reglamento. En materia de formación, cerca del 41,0% de las organizaciones exportadoras de café aún no ha completado capacitaciones específicas sobre el EUDR, porcentaje que aumenta a más del 80,0% en cacao y palma. Brounen enfatizó que la normativa entrará en vigor para operadores generales a finales del año y en junio de 2027 para micro y pequeñas empresas, razón por la cual resulta urgente acelerar la articulación entre actores para asegurar el flujo de datos hacia el mercado europeo.
Para Sectorial, el diagnóstico revela que la principal vulnerabilidad del agro colombiano frente al EUDR no reside solo en la deforestación, sino en la capacidad institucional y tecnológica para demostrar avances. La palma de aceite presenta el mayor grado de formalización y avance en sistemas de monitoreo satelital, lo cual le confiere una ventaja relativa respecto a las otras cadenas analizadas. En contraste, el sector cacaotero exhibe las mayores brechas tanto en cartografía predial como en acceso a información legal, una situación que podría limitar las exportaciones de cacao y sus derivados hacia la Unión Europea, justamente cuando estas ventas apuntaban a superar los US$300,0 millones. La interoperabilidad de plataformas digitales y la estandarización de la información entre productores, agroindustriales y exportadores constituyen desafíos transversales que demandan una intervención articulada entre el sector público, los gremios y la cooperación internacional. Si Colombia logra cerrar las brechas identificadas antes del plazo regulatorio, podría transformar esta exigencia en una ventaja competitiva frente a países con menor grado de preparación, consolidando su posición como origen agrícola sostenible y confiable para el mercado europeo.
Para obtener más información sobre cómo este nuevo marco regulatorio impactará las cadenas agroexportadoras colombianas y las estrategias de adaptación disponibles, consulte nuestros Reportes EXIM, donde se analizan las variables clave que condicionan la competitividad del comercio exterior agropecuario.
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Importaciones de azúcar en Colombia registraron un aumento en volumen del 41,5% durante el primer trimestre de 2026
Written by Super UserEl comercio exterior de edulcorantes y subproductos derivados de la molienda de la caña en Colombia muestra una transformación en el inicio del 2026, revirtiendo la tendencia de contracción observada durante la vigencia anual previa. Según las cifras consolidadas de la balanza comercial agroindustrial, el volumen total de las importaciones de azúcar reportó un incremento del 41,5% durante el periodo comprendido entre enero y marzo de 2026, en comparación directa con el mismo trimestre del año anterior.
Este aumento en las toneladas métricas ingresadas al territorio nacional viene acompañado de una expansión del 28,2% en el valor total CIF medido en miles de dólares. Este comportamiento técnico contrasta con la dinámica registrada a lo largo del 2025, periodo en el cual las compras externas del dulce sufrieron una caída acumulada del -42,1% en términos de valor monetario y una reducción del -36,4% en el volumen bruto despachado. La aceleración actual de los envíos hacia los centros de consumo colombianos está vinculada con un descenso sostenido en las cotizaciones internacionales de la materia prima, reflejado en una reducción del -9,4% en el precio unitario por tonelada durante el primer trimestre del año en curso, lo que prolonga la corrección de precios del -8,9% experimentada durante el año 2025.
De acuerdo con la información económica divulgada por el diario El Tiempo y los registros estadísticos aduaneros analizados en el reporte EXIM de Sectorial, el abastecimiento de azúcar importado en Colombia mantiene una alta concentración en los socios comerciales de la región americana. El principal proveedor del mercado colombiano es Bolivia, origen que concentra el 56,2% de la participación total de las importaciones de este producto, seguido por Perú con una cuota del 34,8% del mercado, mientras que el resto se distribuye entre oferentes de Guatemala con una porción del 4,7%, Brasil, Honduras, Estados Unidos de América, Ecuador y Canadá.
Los análisis gremiales procesados por la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña) confirman que el mercado colombiano se ha consolidado como un destino prioritario para el superávit agroindustrial boliviano, al punto que Colombia recibe de forma directa el 62,0% de todo el azúcar que Bolivia exporta hacia el mundo. Esta relación comercial fluida se ve facilitada por las ventajas arancelarias vigentes en los acuerdos de integración regional, que eximen de gravámenes de importación a estos flujos de bienes dentro del bloque andino.
Por otro lado, la reducción continua del -9,4% en el precio unitario del azúcar importado funciona como un factor de alivio financiero para las organizaciones, permitiendo mitigar el incremento generalizado en los costos de los servicios públicos, el transporte por carretera y las cargas laborales fijas en el país.
Desde Sectorial, el repunte del 41,5% en el volumen de importaciones de azúcar durante el primer trimestre de 2026 devela un cambio de estrategia de abastecimiento por parte de la industria transformadora de alimentos y bebidas en Colombia. La caída consecutiva en los precios unitarios internacionales, reflejada en el ajuste del -9,4% en el arranque del año, ha generado un arbitraje de costos favorable para que los grandes jugadores utilicen el producto extranjero en lugar de depender exclusivamente de la oferta local.
Por otro lado, la concentración del 56,2% de las compras en el origen boliviano expone una complementariedad comercial andina que ejerce presión directa sobre los productores de caña tradicionales del Valle del Cauca. En los trimestres restantes de 2026, Sectorial prevé que la estabilidad de este canal importador dependerá de la evolución de las salvaguardias regulatorias que supervise Asocaña y de la reactivación de la molienda local en los ingenios azucareros del país.
Para conocer detalladamente las variaciones comerciales de las materias primas agroindustriales, las tendencias en las estructuras de costos de la industria de alimentos y bebidas, y los análisis mensuales de comercio exterior en el mercado colombiano, consulte nuestro reporte de comercio exterior y revise nuestros informes sectoriales, herramientas diseñadas para la toma de decisiones estratégicas de su organización.
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Probabilidad de Súper Niño alcanza el 96,0% y amenaza con presiones inflacionarias de hasta 18,9% en alimentos
Written by Super UserColombia atraviesa un periodo de creciente vigilancia climática ante la inminente convergencia de tres fenómenos meteorológicos anómalos cuyas consecuencias podrían acumularse sobre los territorios, los recursos hídricos y los sectores económicos más sensibles: sequía prolongada, causada por varios meses con lluvias por debajo de lo normal; temperaturas históricamente altas, especialmente en la región Caribe y la llegada anticipada del fenómeno de El Niño, con una probabilidad estimada del 82,0%. El Ministerio de Ambiente y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ubicaron en 82,0% la probabilidad de que un fenómeno de El Niño se consolide en el país a partir de junio de 2026. La autoridad ambiental advirtió que el escenario podría resultar más complejo que el episodio registrado entre 2023 y 2024, debido a la coincidencia simultánea de meses con lluvias por debajo de lo normal, semanas con temperaturas históricas concentradas en la región Caribe y la posible llegada anticipada del calentamiento del Pacífico ecuatorial. Cabe destacar que la sumatoria de los tres factores plantea riesgos directos sobre la generación eléctrica, la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria y las metas inflacionarias del país durante la segunda mitad del año.
Según el diario Portafolio, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, explicó que los tres procesos anómalos no solo coinciden en el tiempo, sino que sus efectos se retroalimentan, amplificando las presiones sobre las comunidades y las actividades productivas. Por su parte, un informe reciente de Anif advirtió que un episodio fuerte de El Niño podría reactivar las presiones sobre la inflación local, recordando que entre los años 2009 y 2010 los precios de la energía escalaron hasta 18,2% y durante el evento de 2015 y 2016 los alimentos registraron incrementos de hasta 18,9%. Los productos identificados como más vulnerables incluyen la papa, el plátano, las frutas frescas, la zanahoria, el arroz, el maíz, la yuca, la cebolla y la arracacha, debido a su alta dependencia hídrica y la limitada posibilidad de sustitución. El sector pecuario tampoco se encuentra exento, dado que la carne de res, la leche y el pescado podrían sufrir presiones por la escasez de forraje, la reducción de fuentes de agua y las alteraciones en los caudales de los ríos. Adicionalmente, la región Caribe registró temperaturas históricas durante las últimas semanas, mientras que Medellín experimentó en mayo un calor 3,4 grados superior al promedio habitual, según mediciones del Ideam.
Frente a este panorama, el Gobierno Nacional dispuso una estrategia de articulación entre el Ministerio de Ambiente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Ideam y el Ministerio de Agricultura, con el propósito de socializar pronósticos, fortalecer capacidades territoriales y coordinar la respuesta institucional. La hoja de ruta contempla una reunión virtual nacional con alcaldías para alinear estrategias de prevención, seguida de encuentros regionales presenciales orientados a acompañar la toma de decisiones en los territorios más expuestos. Las autoridades solicitaron a los municipios y gobernaciones disponer de recursos económicos, equipos técnicos y planes de contingencia anticipados, principalmente en cuencas hidrográficas críticas y zonas con alta exposición agropecuaria. Es importante mencionar que el sector eléctrico también permanece en alerta, ya que la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) solicitó activar oportunamente las plantas térmicas para evitar racionamientos similares a los observados durante el último fenómeno climático. La combinación de menor disponibilidad hídrica, mayor demanda eléctrica y caída en la producción agrícola plantea un reto significativo para las metas macroeconómicas trazadas hacia el cierre del 2026, en un contexto donde la inflación nacional ya muestra signos de resistencia a la baja.
Desde Sectorial se considera que la convergencia de tres fenómenos climáticos anómalos representa uno de los mayores riesgos de mediano plazo para la estabilidad económica colombiana, ya que combina presiones simultáneas sobre la oferta agroalimentaria, el suministro eléctrico y las metas de inflación. El antecedente histórico del fenómeno de 2015 y 2016, cuando los alimentos perecederos registraron incrementos cercanos al 18,9%, sugiere que una eventual consolidación del Súper Niño podría dificultar significativamente la trayectoria descendente proyectada por el Banco de la República. A esto se suma la alta dependencia hidroeléctrica del sistema energético nacional, donde más del 70,0% de la generación proviene de embalses sensibles a la sequía. La articulación oportuna entre las autoridades nacionales y territoriales, junto con la activación temprana del respaldo termoeléctrico y la implementación de planes de manejo agrícola adaptativos, serán determinantes para mitigar los efectos sobre los hogares de menores ingresos, quienes históricamente absorben de manera desproporcionada las presiones inflacionarias derivadas de la variabilidad climática.
Para profundizar en el análisis sobre los principales sectores de la economía colombiana, incluyendo las proyecciones sobre inflación, generación eléctrica, producción agropecuaria y dinámica empresarial frente al fenómeno de El Niño, consulte nuestro Índice de Desempeño Sectorial y participe en los Foros Sectoriales, donde se desarrollan en profundidad las variables macroeconómicas y sectoriales que orientan la toma de decisiones estratégicas en el actual escenario de variabilidad climática.
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Sector agropecuario concentra el 42,5 % de la población campesina ocupada en Colombia
Written by Super UserEl sector agrícola, ganadero y pesquero se consolida como el principal motor de empleo para la población rural en Colombia. Durante el trimestre móvil comprendido entre noviembre de 2025 y enero de 2026, dicha rama de actividad concentró al 42,5% de los trabajadores que se identifican subjetivamente como campesinos. Semejante proporción equivale a 2.761 personas laborando en el campo, evidenciando la enorme relevancia de las actividades primarias para la subsistencia y el desarrollo productivo en los territorios apartados del país. En contraste, para la población no campesina, las labores agropecuarias apenas representan un 3,1% del total de ocupados.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el mercado laboral para la comunidad rural exhibe dinámicas particulares frente al resto del país. Los indicadores generales revelan que el grupo poblacional campesino alcanzó una tasa global de participación del 60,7% y un nivel de ocupación del 56,5%. Por su parte, el índice de desocupación se ubicó en un 7,0%, una cifra inferior en 2,3 puntos porcentuales frente a la desocupación registrada por los ciudadanos no campesinos. Asimismo, resulta destacable que el 83,3% de los habitantes mayores de quince años ubicados en centros poblados y zonas rurales dispersas se reconoce bajo la identidad campesina.
Al analizar la posición ocupacional de dicha fuerza de trabajo, destaca el predominio de los trabajadores por cuenta propia, renglón que agrupa al 55,3% de los ocupados campesinos. Adicionalmente, la figura del jornalero o peón representa un 11,1% de la participación, reflejando la arraigada tradición de las labores por destajo en las parcelas agropecuarias. El DANE analiza las brechas de género estructurales y da a conocer los detalles demográficos en cuanto a la concentración del trabajo por regiones.
El agro, que aporta el 14,0% del empleo nacional, se encuentra bajo presiones de costos y ajustes en las actividades
Written by Super UserEl sector agropecuario colombiano inicia 2026 inmerso en una coyuntura caracterizada por la convergencia de la revaluación del peso. Además, ocurren el descenso en los precios internacionales de los commodities y el encarecimiento de la mano de obra. Dicha combinación de factores pone en riesgo la rentabilidad de actividades intensivas en personal. Estas generan el 14,0% de los puestos de trabajo en el país. En particular, renglones tradicionales como el café y el aceite de palma enfrentan un escenario de menores ingresos por exportaciones. Esta situación limita su capacidad histórica para jalonar el crecimiento del rubro agropecuario en las dimensiones observadas en años anteriores.
Según Portafolio, el exministro Andrés Valencia califica el panorama actual como una “tormenta perfecta”. En este contexto, la producción cafetera anualizada desciende mientras las flores enfrentan la incertidumbre de un posible arancel del 10,0% en Estados Unidos. Por su parte, los cultivos transitorios como el maíz, la soya y el arroz pierden competitividad frente a las importaciones baratas. Esto se agrava en el caso del cereal por un precio mínimo de garantía que podría incentivar una sobreoferta en regiones como Casanare. Tal dinámica presiona a los productores locales. Por lo tanto, deben lidiar con costos operativos al alza y precios de venta a la baja o estancados.
No obstante, existen matices positivos en la agroindustria de la caña y el sector lácteo. Se proyecta que el primero logre una molienda superior a los 23,0 millones de toneladas y genere divisas por US$400 millones. Por otro lado, el acopio lechero crecería entre un 2,0% y un 3,0%, impulsado por siete trimestres consecutivos de aumento en el consumo. A pesar de estas cifras alentadoras, gremios como la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña) y la Asociación Nacional de Productores de Leche en Colombia (Analac) advierten que la sostenibilidad de estos resultados dependerá de la normalización climática. También dependerán de la gestión eficiente de los costos laborales, los cuales amenazan con minar la competitividad frente a los mercados globales.
Producción de cultivos en Colombia aumentó 6,5 % en el primer semestre de 2025
Written by Super UserEl sector agrícola colombiano reportó un crecimiento del 6,5 % en la producción de cultivos transitorios durante el primer semestre de 2025, alcanzando un volumen total de 7,2 millones de toneladas. El incremento estuvo respaldado por una expansión del 1,4 % en el área sembrada, que sumó 1,3 millones de hectáreas, y una mejora en los rendimientos promedio, los cuales se situaron en 9,5 toneladas por hectárea. Según el Gobierno Nacional, estos resultados reflejan una mayor eficiencia productiva y la consolidación de productos estratégicos para la soberanía alimentaria en un entorno de desafíos climáticos.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, el desempeño favorable fue impulsado principalmente por los rubros de raíces, tubérculos y cereales. La ministra Martha Carvajalino destacó que la papa se consolidó como el cultivo líder con 2,1 millones de toneladas y un crecimiento del 15,8 %, mientras que el arroz y el maíz registraron alzas del 9,9 % y 11,5 %, respectivamente. Estas cifras, basadas en datos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), evidencian un repunte en el abastecimiento interno gracias a la adopción tecnológica y mejores rendimientos en productos como la yuca y el maíz amarillo.
El balance oficial también vinculó estos avances con la política de sustitución de cultivos ilícitos, señalando que el acceso a tierras, crédito y asistencia técnica ha permitido crear alternativas sostenibles para las familias rurales. En el frente externo, Colombia fortaleció su posición exportadora con productos como café, banano y frutas, ampliando su presencia en mercados internacionales. No obstante, analistas del sector advierten que la sostenibilidad de esta tendencia positiva dependerá de la evolución de los costos de producción y del comportamiento climático durante el segundo semestre del 2025.
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Exportaciones de aguacate Hass crecen un 46,6 % y superan los US$300 millones
Written by Super UserEl sector del aguacate Hass colombiano cierra 2025 con cifras récord que lo ratifican como el tercer mayor exportador a nivel mundial, situándose únicamente detrás de México y Perú. La industria alcanzó una producción superior a las 620.000 toneladas y un volumen de ventas externas cercano a las 147.000 toneladas, logrando un notable crecimiento del 46,6 % en el valor exportado, el cual superó la barrera de los US$300 millones impulsados por la sólida demanda en Europa y Estados Unidos.
Según Portafolio, la estrategia para 2026 se centra en la expansión hacia mercados premium en Asia, priorizando destinos como Japón, Corea del Sur y China, donde los estándares de calidad y trazabilidad son determinantes. A pesar de haber enfrentado un año desafiante con alzas del 7,8 % en los costos de insumos y tasas de interés superiores al 9,0 %, el sector ha logrado certificar su origen y tecnificar los cultivos para mantener la competitividad en los más de 30 mercados donde hace presencia actualmente.
Para el próximo ciclo, los productores proyectan un escenario de precios ligeramente superiores al promedio de 2025 y un incremento en la demanda desde plazas emergentes como Chile, Medio Oriente y Europa del Este. Aunque persisten riesgos externos asociados al fenómeno de La Niña, la industria apuesta por la eficiencia operativa y la diversificación de ventanas comerciales para sostener la rentabilidad y consolidar al “oro verde” como uno de los principales motores de la balanza comercial agrícola del país.
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Aviación podría reducir el 3,0 % de emisiones con desechos de tomate
Written by Super UserUn equipo de científicos ha desarrollado un método innovador capaz de transformar los residuos agroindustriales del tomate, incluyendo cáscaras, semillas y frutos dañados, en un combustible sostenible de aviación (SAF) altamente eficiente. Mediante técnicas avanzadas de conversión termoquímica y refinamiento, esta tecnología logra convertir la biomasa vegetal desechada en un carburante con propiedades similares al queroseno, lo que permite su uso directo en los motores de las aeronaves existentes sin necesidad de realizar costosas modificaciones a la infraestructura mecánica actual.
Según Diario del Cauca, el hallazgo representa una solución doblemente efectiva para el medio ambiente, atacando tanto el problema de los desechos agrícolas como el impacto de una industria aérea responsable de entre el 2,0 % y el 3,0 % de las emisiones globales de dióxido de carbono. El reporte destaca que, a diferencia de otros biocombustibles que requieren cultivos dedicados, este proceso se alinea estrictamente con la economía circular al no competir con la producción de alimentos, valorizando materiales que hoy se consideran basura para reducir la huella de carbono del sector transporte.
Desde la perspectiva económica, la iniciativa abre nuevas oportunidades para las regiones con fuerte vocación agrícola, permitiendo a los productores monetizar sus excedentes y residuos mientras se disminuyen los costos de materia prima para la energía limpia. Aunque el proyecto aún requiere pruebas a gran escala para validar su viabilidad comercial masiva, los resultados preliminares lo posicionan como un candidato esencial en la carrera global hacia la neutralidad de carbono, demostrando que la transición energética puede impulsarse eficazmente desde el campo.
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Agro colombiano proyecta expansión en 2026 por apertura de China
Written by Super UserEl sector agropecuario de Colombia se perfila como un pilar fundamental para el crecimiento económico del país en 2026, impulsado por un entorno comercial favorable caracterizado por la estabilidad de la demanda en Estados Unidos y la apertura estratégica de nuevos nichos en el mercado asiático. Las proyecciones indican que, pese a las dificultades estructurales en otras regiones como la Unión Europea, la resiliencia del consumo en las dos mayores economías del mundo ofrecerá una ventana de oportunidad única para diversificar la canasta exportadora nacional y fortalecer los ingresos de los productores rurales.
Según Contexto Ganadero, China se ha consolidado durante el 2025 como el principal destino de las exportaciones de carne de res colombiana, un hito que marca el inicio de una nueva etapa comercial que promete extenderse a otros productos clave como el banano, el café y el cacao, tras los anuncios realizados en la reciente Exposición Internacional de Importaciones (CIIE). El reporte subraya que, aunque Estados Unidos mantiene una demanda sólida y menores barreras arancelarias tras superar sus propios retos fiscales, el éxito de Colombia dependerá de su capacidad para derribar las barreras logísticas y culturales que aún limitan el acceso pleno, tal como lo han logrado competidores regionales como Perú y Chile.
Para capitalizar este escenario, los expertos señalan que el reto para el próximo año será la implementación de estrategias de largo plazo que integren sostenibilidad y eficiencia en la cadena de suministro. La consolidación de estos mercados no solo dependerá de la calidad del producto, sino de la agilidad para adaptarse a los protocolos internacionales, permitiendo que el agro juegue un rol decisivo en la balanza comercial y en la generación de empleo formal en el campo colombiano.
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Gobierno reduce a 0,0 % el arancel para insumos agropecuarios por un año
Written by Super UserEl Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) expidió el Decreto 1183 de 2025, mediante el cual se modifica parcialmente el arancel de aduanas para fijar una tarifa del 0,0 % a la importación de diversas subpartidas de insumos agropecuarios. Esta medida, que entró en vigor el 9 de noviembre de 2025, busca facilitar el acceso a materiales esenciales para fortalecer la competitividad del campo colombiano.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia (INCP), la reducción arancelaria aplica a insumos utilizados en procesos agrícolas, pecuarios y acuícolas. La medida fue tomada en reconocimiento del papel estratégico que cumple el sector agropecuario en la estabilidad social, la seguridad alimentaria y la producción nacional, y busca responder a las condiciones del mercado internacional de insumos.
La disposición establece que la reducción arancelaria tendrá una vigencia de un año a partir de su entrada en vigor. Además, el Decreto 1183 de 2025 será revisado anualmente por el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior, con el fin de analizar sus efectos y determinar la continuidad de la tarifa del 0,0 % para la importación de dichos insumos.
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