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El marco normativo que regula las consecuencias por faltas en materia aduanera experimentó una transformación de fondo tras la aprobación unánime del nuevo Régimen Sancionatorio Aduanero por parte de las plenarias de la Cámara de Representantes y el Senado de la República. La iniciativa legislativa, construida a lo largo de más de un año mediante 39 mesas técnicas con la participación de aproximadamente 35 agremiaciones del sector privado, congresistas de gobierno y oposición, así como funcionarios del ejecutivo, establece un articulado compuesto por 114 disposiciones que redefinen las reglas del comercio exterior colombiano.

Uno de los cambios más significativos radica en la reducción del catálogo de infracciones, el cual pasó de las 358 conductas sancionables contempladas en el régimen anterior a cerca de 235 en la nueva ley, simplificando los procedimientos y eliminando cinco trámites que resultaban especialmente problemáticos para la administración aduanera. El proyecto introduce además una distinción fundamental entre el error involuntario y la conducta dolosa, aspecto que la normativa previa no contemplaba, penalizando de igual forma a quien cometía un yerro de buena fe en sus declaraciones y a quien ejecutaba maniobras deliberadas de defraudación al fisco. Dicha equiparación histórica, según representantes de los principales gremios exportadores, desincentivaba la formalidad comercial y generaba una inseguridad jurídica difícil de sostener para los operadores económicos del territorio nacional.

Según el diario Portafolio, la aprobación del proyecto evitó un escenario de vacío jurídico total que habría dejado a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) sin la autoridad legal necesaria para controlar las fronteras y combatir el comercio ilícito. En cifras concretas, la entidad informó que estaban en riesgo $190.000 millones en liquidaciones oficiales que habrían quedado sin posibilidad de cobro, $800.000 millones en sanciones que no se habrían podido ejecutar y $211.000 millones en mercancías aprehendidas que la autoridad aduanera se habría visto obligada a devolver. Asimismo, el trámite legislativo blindó jurídicamente la continuidad de 11.180 procesos fiscales aduaneros y 1.840 procesos oficiales, valorados en conjunto en $3,2 billones, los cuales habrían debido archivarse de no contarse con el nuevo marco legal.

El director general de la DIAN, Carlos Emilio Betancourt Galeano, subrayó ante las plenarias que el contrabando en Colombia equivale a cerca de US$8.000 millones anuales, cifra que se traduce en aproximadamente $32 billones, mientras que la evasión del impuesto sobre las ventas a las importaciones y los aranceles no pagados generan un faltante adicional de $8 billones al año. La nueva normativa busca cerrar estas brechas fortaleciendo el control fronterizo, mejorando las herramientas de fiscalización y otorgando mayor proporcionalidad a las sanciones aplicables.

El proyecto pasa ahora a sanción presidencial y posterior publicación en el Diario Oficial, trámite que deberá completarse antes del 20 de junio de 2026 para dar cumplimiento a lo ordenado por la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-072 de 2025, la cual declaró inexequible el régimen anterior por considerar que las sanciones aduaneras constituyen materia de reserva legal y no podían regularse por decreto.

Entre las innovaciones más relevantes del régimen, la norma introduce mecanismos de corrección voluntaria, exoneración por debida diligencia y graduación de sanciones según la gravedad de la conducta. Bajo el nuevo esquema, un operador que detecte y corrija un error antes de que la DIAN lo notifique no será sancionado, y quien por primera vez en un lapso de tres años incurra en una infracción leve y subsane su situación tampoco enfrentará multa. Del mismo modo, los operadores con garantías globales y los Operadores Económicos Autorizados (OEA) solo deberán pagar la sanción una vez se resuelva la discusión judicial, eliminando la práctica anterior que obligaba a cancelar primero y defenderse después. En materia de decomiso, se fija un plazo único de cinco años para que la autoridad aduanera ejerza dicha acción, brindando certeza a las empresas sobre su exposición temporal. Estos ajustes resultan particularmente oportunos en un contexto donde el déficit de la balanza comercial colombiana alcanzó los US$16.337,3 millones durante el 2025, el más alto de la serie histórica según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), lo que subraya la necesidad de contar con un marco regulatorio que facilite las operaciones formales de comercio exterior, proteja la industria nacional y reduzca las distorsiones generadas por la competencia desleal del contrabando.

Desde la perspectiva de Sectorial, la aprobación del nuevo Régimen Sancionatorio Aduanero constituye un hito regulatorio con implicaciones directas sobre la competitividad del aparato productivo colombiano. La distinción entre el error y el fraude no solo corrige una falla estructural del sistema anterior, sino que envía una señal positiva al inversionista nacional e internacional que demanda previsibilidad normativa para planificar sus operaciones de largo plazo.

En un entorno donde el déficit comercial superó los US$16.337,3 millones en 2025, la existencia de reglas claras y proporcionales resulta indispensable para que las empresas formales no asuman costos regulatorios desmedidos frente a actores que operan al margen de la legalidad. La reducción del catálogo de infracciones de 358 a 235, sumada a los mecanismos de corrección voluntaria y la eliminación de procedimientos problemáticos, simplifica la carga administrativa para los operadores sin debilitar la capacidad fiscalizadora del Estado. Sin embargo, la efectividad de la norma dependerá en gran medida de la reglamentación técnica que la acompañe, de la capacidad operativa de la DIAN para implementar los nuevos procesos y de la voluntad política para asegurar que el control fronterizo cuente con los recursos humanos y tecnológicos necesarios.

Para obtener más información sobre el impacto de los cambios regulatorios en el comercio exterior colombiano y las dinámicas sectoriales que condicionan la competitividad empresarial, consulte nuestros Reportes EXIM y el Índice de Desempeño Sectorial. Conozca en profundidad todas las variables normativas, arancelarias y comerciales que impactan la industria para respaldar sus decisiones corporativas.

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El sector de comercio exterior colombiano atraviesa una coyuntura jurídica determinante con la cuenta regresiva para la expedición del nuevo Régimen Sancionatorio y de Decomiso de Mercancías en Materia Aduanera. La Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), junto con seis gremios adicionales que agrupan la cadena logística nacional, remitió el 27 de mayo de 2026 una solicitud conjunta a las Presidencias del Senado y de la Cámara de Representantes para priorizar en la agenda legislativa el trámite del Proyecto de Ley 312S de 2025, acumulado con el 331S de 2025. La iniciativa pretende cumplir con el plazo improrrogable del 20 de junio de 2026, establecido por la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-072 de 2025, fallo mediante el cual el alto tribunal determinó que las normas sancionatorias en materia aduanera deben ser expedidas mediante ley del Congreso y no a través de decretos del Ejecutivo. La materialización oportuna del trámite resulta esencial para preservar la seguridad jurídica de los procesos en curso, mantener la capacidad de control sobre operaciones de comercio exterior y blindar al país frente a riesgos asociados al contrabando y a delitos transnacionales relacionados con la cadena logística internacional.

Según el diario Portafolio, la ausencia de un nuevo régimen sancionatorio obligaría a la aplicación del principio de favorabilidad previsto en el artículo 29 de la Constitución, lo que conllevaría el archivo de cerca de 10.851 procesos aduaneros por un valor estimado de $7,1 billones. La cifra se descompone en 8.250 procesos en etapa de investigación de fiscalización por $3,3 billones, 2.453 procesos judiciales aduaneros por $2,7 billones y 148 discusiones administrativas por $1,1 billones. Adicionalmente, las autoridades aduaneras quedarían sin sustento legal para ejecutar aprehensiones, decomisos y liquidaciones de sanciones, lo que comprometería la integridad del sistema de control fronterizo. El 19 de mayo de 2026, las Comisiones Segundas Conjuntas del Senado y la Cámara aprobaron el proyecto en primer debate por unanimidad. Sin embargo, el segundo debate en las plenarias de ambas corporaciones aún no ha sido citado, lo que motivó a los gremios firmantes (Analdex, Alaico, Asonav, Cladec, Fenalco, Fitac e ICDT) a solicitar formalmente que la iniciativa sea incorporada en el orden del día de la plenaria correspondiente a más tardar el 2 de junio de 2026, como segundo punto, garantizando así el cumplimiento de los pasos restantes: segundo debate, conciliación de textos y sanción presidencial.

El ecosistema completo del comercio exterior colombiano se encuentra alineado en torno a la urgencia de la aprobación oportuna. Los gremios firmantes representan a importadores, exportadores, agencias de aduanas, agentes de carga, operadores logísticos, transportadores, zonas francas, comerciantes y la academia tributaria y aduanera, configurando un respaldo amplio a la iniciativa. Javier Díaz Molina, presidente ejecutivo de Analdex, calificó la situación como una verdadera carrera contra el tiempo y advirtió que las consecuencias jurídicas y fiscales para el país resultarían muy graves si el trámite no se acelera durante las próximas semanas. Más allá del impacto inmediato sobre los procesos en curso, los gremios subrayan que la ausencia de un régimen sancionatorio moderno y proporcional debilitaría el control sobre flujos asociados al contrabando, el lavado de activos y delitos relacionados con el narcotráfico, así como la vigilancia sobre armas, precursores químicos y mercancías sensibles. El proyecto de ley fue construido de manera conjunta entre la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y los principales actores del comercio exterior, buscando modernizar el marco normativo bajo criterios técnicos de proporcionalidad y debido proceso, en línea con las mejores prácticas internacionales en materia de control aduanero y facilitación del comercio.

Para Sectorial, la coyuntura del régimen sancionatorio aduanero ilustra el riesgo estructural que enfrenta Colombia cuando los plazos constitucionales coinciden con calendarios legislativos ajustados. El monto en juego, equivalente a $7,1 billones, representa aproximadamente el 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, configurando una exposición fiscal y judicial considerable que trasciende la coyuntura del comercio exterior. La unanimidad alcanzada en primer debate refleja un consenso institucional poco frecuente en el actual contexto político, aunque la falta de citación al segundo debate evidencia las tensiones operativas que enfrenta la agenda legislativa durante un año electoral. Para los actores empresariales, el escenario plantea tres riesgos directos: la incertidumbre sobre procesos en curso, la pérdida de capacidad de respuesta de las autoridades fronterizas y el aumento de la vulnerabilidad frente al contrabando, que históricamente ha afectado sectores sensibles como textiles, calzado, licores y combustibles. La materialización del proyecto de ley constituye, por tanto, una prioridad estratégica para preservar la competitividad exportadora del país, fortalecer el recaudo aduanero y consolidar la lucha contra los delitos económicos transnacionales que erosionan la confianza institucional y la dinámica del comercio formal.

Para conocer en mayor profundidad cómo la coyuntura regulatoria del comercio exterior impacta la cadena logística, la facilitación aduanera y la competitividad exportadora del país, así como las variables financieras, normativas y operativas que condicionan a importadores, exportadores, agencias de aduanas y operadores logísticos, consulte el Índice de Desempeño Sectorial y los foros sectoriales especializados en comercio exterior y logística. Conozca los indicadores clave que respaldan decisiones estratégicas para empresas, gremios y entidades reguladoras del sector.

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Colombia firmará nuevo contrato de pasaportes por $3,1 billones con Portugal por 10 años

Caída de 16,9 % en las exportaciones agrava el déficit en zonas francas

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) ha emitido un llamado urgente al Congreso de la República para acelerar la aprobación del nuevo Régimen Sancionatorio Aduanero. Según el gremio, el país enfrenta el riesgo de quedarse sin herramientas jurídicas para combatir el contrabando y otras prácticas ilegales antes del 20 de junio de 2026. Esta fecha representa el límite establecido por la Corte Constitucional para evitar un vacío normativo que desproteja al comercio formal y afecte la competitividad en puertos y fronteras nacionales.

De acuerdo con Portafolio, la falta de esta ley impediría que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) imponga sanciones, realice decomisos o ejecute aprehensiones de mercancías ilegales. El proyecto de ley actual es el resultado de mesas técnicas de trabajo entre el Gobierno y diversos actores del comercio exterior, buscando un equilibrio entre el control aduanero y la facilitación del comercio. La ANDI enfatiza que no avanzar en esta discusión debilitaría la seguridad jurídica de las operaciones internacionales y la estabilidad de la cadena logística en el país.

El trámite legislativo, identificado como el Proyecto de Ley 312 de 2025 en el Senado, cuenta con mensaje de urgencia, aunque su debate fue suspendido recientemente. Los gremios insisten en que la lucha contra el contrabando no admite aplazamientos, pues la ausencia de un marco sancionatorio robusto generaría distorsiones en los mercados y erosionaría la confianza del sector privado. La aprobación oportuna de esta norma se considera fundamental para proteger el tejido productivo formal frente a las redes de ilegalidad.

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El Gobierno Nacional está próximo a firmar un nuevo contrato para la producción de pasaportes con la Casa de la Moneda de Portugal, por un valor cercano a los $3,1 billones y una duración de 10 años. Se espera que el acuerdo, que busca garantizar la continuidad en la expedición de documentos de viaje, entre en vigencia a partir de septiembre de 2025.

Según un informe del portal Focus Noticias, el jefe de Despacho Presidencial, Alfredo Saade, confirmó que el convenio está listo para firmarse, tras la realización de diez mesas técnicas con delegados portugueses. Este acuerdo implica que la empresa Thomas Greg & Sons dejará de operar el servicio, cuyo contrato vence el 1 de septiembre.

La transición, sin embargo, no está exenta de desafíos y controversias. La Cancillería ha expresado que la Imprenta Nacional no está técnicamente preparada para asumir de forma inmediata la producción, que alcanza los 8.000 documentos diarios. Un informe preventivo de la Procuraduría ya advertía sobre la inviabilidad de que la Imprenta manejara el proceso en el corto plazo.

A esta situación se suma que la Procuraduría abrió una investigación disciplinaria contra Saade y otros funcionarios, como los excancilleres Luis Gilberto Murillo y Laura Sarabia, por la gestión del proceso. Además, miembros de la junta directiva de la Imprenta Nacional denunciaron presiones para firmar un restrictivo acuerdo de confidencialidad para acceder a la información del contrato.

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En abril de 2025, la balanza comercial de las zonas francas de Colombia se deterioró significativamente, registrando una caída del 16,9 % en sus exportaciones junto a un aumento del 22,1 % en las importaciones. Esta dinámica inversa generó un déficit comercial de US$1,1 millones para estas áreas económicas.

De acuerdo con el diario El Espectador, y con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las ventas al exterior desde las zonas francas sumaron US$206,6 millones, una cifra considerablemente menor a la del año anterior. La caída se explicó principalmente por la reducción de las operaciones de los usuarios industriales, que aportaron 17,6 puntos porcentuales (p.p) negativos a la variación total, entre una contribución negativa de 11,0 p.p de las Zonas Francas Permanentes (ZFP) y 6,6 p.p de las Zonas Francas Permanentes Especiales (ZFPE)

La disminución de las exportaciones fue impulsada por menores ventas a destinos clave como Países Bajos, India y Ecuador. En contraste, las importaciones, que alcanzaron los US$207,7 millones, crecieron gracias a un mayor dinamismo de las Zonas Francas Permanentes Especiales (ZFPE), las cuales incrementaron sus compras en un 48,3 %.

El comportamiento, con exportaciones a la baja e importaciones en alza, resalta los desafíos que enfrenta el sector en un entorno de incertidumbre global. El resultado subraya la dificultad del aparato productivo local para adaptarse y competir en el complejo panorama del comercio internacional actual.

Estados Unidos se encuentra al borde de una crisis en su cadena de suministro de alimentos, con productores agrícolas y expertos advirtiendo sobre posibles desabastecimientos y aumentos de precios. La situación se debe a que recientes redadas migratorias están paralizando la producción de alimentos por la escasez de mano de obra.

Según la revista Semana, las asociaciones agrícolas han reportado un clima de miedo generalizado entre los trabajadores, lo que ha conllevado a ausencias masivas que ponen en riesgo las cosechas y los procesos esenciales. En el condado de Ventura, California, entre el 25,0 % y el 45,0 % de los trabajadores agrícolas dejaron de ir a trabajar tras redadas en campos de fresas, limones y aguacates. De manera similar, en Nebraska, una redada en una planta avícola resultó en la detención de 74 trabajadores, lo que redujo la producción en un 80,0 %.

Las implicaciones de esta situación incluyen potenciales alzas de precios, una menor variedad y una mayor inestabilidad en el suministro de alimentos frescos para los consumidores. La problemática resalta el dilema entre la aplicación de las políticas de inmigración y el mantenimiento de un sistema alimentario estable.

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La Superintendencia de Transporte de Colombia ha revelado que la movilización de carga a través de las zonas portuarias del país durante el primer trimestre de 2025, alcanzando un total de 45,3 millones de toneladas entre enero y marzo. Esta cifra se considera una señal positiva de la recuperación económica y el dinamismo del sector.

Según el diario La República, la región Caribe lideró el movimiento con 38,6 millones de toneladas, seguida por el Pacífico con 5,8 millones de toneladas. En cuanto al tipo de tráfico, el comercio internacional representó el 81,6 % dentro del total de carga movilizada, de la cual un 50,7 % correspondió a exportaciones y un 30,9 % a importaciones. El trasbordo y el cabotaje constituyeron el 12,2 % y el 4,5 % respectivamente.

Por zonas portuarias, Cartagena fue la de mayor actividad, movilizando el 25,6 % de la carga total, equivalente a 11,6 millones de toneladas. Le siguieron Ciénaga con 14,9 % (6,7 millones de toneladas) y el Golfo de Morrosquillo con 13,7 % (6,1 millones de toneladas). En términos porcentuales, las zonas con mayor incremento en exportaciones fueron Turbo (54,3 %), Santa Marta (6,5 %) y Golfo de Morrosquillo (1,1 %). Las importaciones crecieron significativamente en Barranquilla (118 % y 4,1 millones de toneladas), Turbo (60 %) y La Guajira (36,7 %) en comparación con el mismo periodo de 2024.

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El gobierno colombiano ha implementado una medida estratégica para fortalecer las exportaciones de bienes industriales con valor agregado y servicios basados en el conocimiento, reactivando el Certificado de Reembolso Tributario (CERT). Este mecanismo, que estará vigente hasta el año 2026, tiene como objetivo principal reembolsar a los exportadores una porción de los impuestos indirectos pagados durante el proceso de producción o prestación de servicios.

Según El Colombiano, el CERT otorgará un reembolso del 3,0 % del valor exportado (FOB) para aquellos bienes que presenten procesos significativos de producción o transformación, y un 2,0 % para servicios de base tecnológica y de innovación. La iniciativa, sin embargo, no aplicará a las exportaciones originarias o con destino a zonas francas, ni a los bienes y servicios dirigidos a países de la Comunidad Andina y Venezuela. Se espera que el CERT cubra alrededor de 5.000 subpartidas arancelarias, incluyendo productos de sectores clave como el farmacéutico, alimentos, maquinaria, automotor y naval.

El decreto establece una cuota fiscal aprobada por el Confis (Consejo Superior de Política Fiscal) de 1,5 billones de pesos, que se distribuirá entre los años 2025 y 2026. Para calificar a este beneficio, las exportaciones deberán superar un mínimo acumulado de US$100.000 por año fiscal. Aunque algunos exportadores mantienen cierto escepticismo sobre la implementación práctica y la disponibilidad de los fondos, gremios como la Asociación Colombiana de Industrias Plásticas (Acoplásticos) ven en el CERT una importante oportunidad para impulsar las exportaciones, especialmente en productos de plástico y caucho.

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Friday, 30 May 2025 14:07

Aranceles de EEUU en suspenso

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El Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos bloqueó la aplicación de una serie de aranceles impuestos durante el gobierno de Donald Trump, al considerar que excedieron los límites de autoridad permitidos por la ley. Sin embargo, un tribunal de apelación permitió que se continúen aplicando hasta que defina una institución superior.

Según el diario Portafolio, la decisión judicial inicial invalidaba los llamados “aranceles recíprocos”, que incluían un gravamen del 10,0 % sobre productos provenientes de países como Colombia, México, Canadá y China. El tribunal determinó que la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA) no otorga al presidente facultades ilimitadas para imponer medidas comerciales sin aprobación del Congreso.

La Casa Blanca anunció que apeló el fallo, argumentando que la administración enfrenta una emergencia económica en materia comercial; argumento que fue validado por el tribunal.

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Durante la XXVII Conferencia Regional de Directores Generales de Aduanas de las Américas y el Caribe, Colombia reafirmó su compromiso con la integración y seguridad regional mediante la firma de importantes acuerdos en materia aduanera.

Según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), uno de los logros más significativos fue la suscripción del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo entre los bloques de la Alianza del Pacífico y MERCOSUR. Este acuerdo optimiza la cooperación entre las aduanas de la región y amplía los beneficios para las empresas certificadas como Operador Económico Autorizado (OEA). Se espera que esta medida reduzca tiempos y costos en los procesos aduaneros, mitigue riesgos logísticos y aumente la competitividad de más de 570 empresas colombianas.

Además, se firmó un Plan de Acción Conjunto con la Aduana de El Salvador, como punto de partida para avanzar hacia la adhesión de ese país al Acuerdo Multilateral Regional de Reconocimiento Mutuo OEA, del cual Colombia ya es parte. Este plan buscará establecer la compatibilidad de los programas y definir su viabilidad. La DIAN consolida su liderazgo regional en materia aduanera y refuerza el papel del OEA como motor de confianza, seguridad y facilitación del comercio.


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