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El Ministerio de Comercio expidió el Decreto 0170 de 2026, normativa mediante la cual se oficializa un gravamen del 30,0 % a las importaciones provenientes del vecino país. Dicha medida cobija un total de 73 subpartidas arancelarias, teniendo sectores claves como alimentos, agroindustria y químicos. La decisión surge como una respuesta directa a las restricciones comerciales aplicadas previamente a los envíos nacionales, configurando un nuevo capítulo en las tensiones bilaterales que encarecerá insumos básicos como arroz, cacao en polvo, azúcar de caña y fríjol para el consumidor local.

Según La República, Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), explicó que la lista seleccionada por el Gobierno Nacional afecta al 90,0% de los bienes que esa nación vende a Colombia. Aunque el decreto busca provocar una corrección efectiva de las barreras impuestas inicialmente, el dirigente gremial advierte que tal determinación terminará afectando el intercambio comercial en ambas vías. Al elevarse los costos, la demanda interna se reducirá, obligando a los importadores a buscar proveedores alternativos u orígenes distintos para evitar los sobrecostos generados por dicho conflicto diplomático y económico.

Adicionalmente a los nuevos impuestos, la regulación restringe el ingreso de ciertas mercancías a través de las Direcciones Seccionales de Impuestos y Aduanas de Ipiales y Puerto Asís. Entre los artículos bloqueados por tales pasos fronterizos se destacan el arroz descascarillado, peces ornamentales, trucha para reproducción, camarones, langostinos, papa, cebolla y tomate. De prolongarse la disputa por varios meses, el resultado inevitable será una pérdida significativa del comercio bilateral, donde ambas economías terminarán comprando y vendiendo menos volúmenes ante la inviabilidad financiera de mantener las operaciones actuales.

El Ministerio de Comercio expidió el Decreto 0170 de 2026, normativa mediante la cual se oficializa un gravamen del 30,0 % a las importaciones provenientes del vecino país. Dicha medida cobija un total de 73 subpartidas arancelarias, teniendo sectores claves como alimentos, agroindustria y químicos. La decisión surge como una respuesta directa a las restricciones comerciales aplicadas previamente a los envíos nacionales, configurando un nuevo capítulo en las tensiones bilaterales que encarecerá insumos básicos como arroz, cacao en polvo, azúcar de caña y fríjol para el consumidor local.

Según La República, Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), explicó que la lista seleccionada por el Gobierno Nacional afecta al 90,0% de los bienes que esa nación vende a Colombia. Aunque el decreto busca provocar una corrección efectiva de las barreras impuestas inicialmente, el dirigente gremial advierte que tal determinación terminará afectando el intercambio comercial en ambas vías. Al elevarse los costos, la demanda interna se reducirá, obligando a los importadores a buscar proveedores alternativos u orígenes distintos para evitar los sobrecostos generados por dicho conflicto diplomático y económico.

Adicionalmente a los nuevos impuestos, la regulación restringe el ingreso de ciertas mercancías a través de las Direcciones Seccionales de Impuestos y Aduanas de Ipiales y Puerto Asís. Entre los artículos bloqueados por tales pasos fronterizos se destacan el arroz descascarillado, peces ornamentales, trucha para reproducción, camarones, langostinos, papa, cebolla y tomate. De prolongarse la disputa por varios meses, el resultado inevitable será una pérdida significativa del comercio bilateral, donde ambas economías terminarán comprando y vendiendo menos volúmenes ante la inviabilidad financiera de mantener las operaciones actuales.

Tuesday, 10 February 2026 13:24

Alimentos inician 2026 con alza del 1,7 %

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El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas comenzó el año con una marcada tendencia alcista, registrando una variación mensual del 1, 6% durante enero de 2026, cifra que se ubicó por encima del promedio nacional del 1,2 %. Este comportamiento presionó significativamente el costo de vida de los hogares, siendo jalonado por productos agrícolas de alta volatilidad. Entre los incrementos más notables se encuentran el tomate, que presentó un repunte mensual del 19,6 %, y la papa, la cual subió un 10,4 %, afectando de manera directa el presupuesto familiar al inicio del calendario.

Según el Boletín del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en términos anuales, la categoría acumuló un crecimiento del 5,1 % frente a enero de 2025. Dicho reporte destaca que, si bien hubo aumentos considerables en los últimos doce meses para rubros como el café y sus derivados con un 48,2 % y la carne de res con un 11,7 %, otros productos básicos mostraron correcciones a la baja en el largo plazo. En efecto, la papa y el tomate, a pesar de su encarecimiento reciente, registran caídas anuales del 14,8 % y 10,9 % respectivamente, mientras que el arroz descendió un 7,0 %, aliviando parcialmente la carga inflacionaria estructural.

El impacto de los costos en los insumos también se trasladó a las comidas fuera del hogar, reflejándose en la división de restaurantes y hoteles, la cual tuvo la mayor variación de todo el índice, tanto mensual, con un 2,9 %, como anual, alcanzando el 9,0 %. Dentro de este segmento, los servicios a la mesa y autoservicio aumentaron un 3,3 % solo en el primer mes del año. Tal dinámica evidencia cómo el precio de las materias primas continúa afectando toda la cadena de consumo, desde la plaza de mercado hasta la industria gastronómica.

Alimentarse con calidad en Colombia se ha convertido en un desafío económico creciente para los hogares, quienes hoy deben destinar uno de cada tres pesos de sus ingresos exclusivamente a la compra de alimentos. Esta coyuntura no solo responde al encarecimiento de los productos básicos, sino a una transformación en la estructura del gasto familiar, donde el presupuesto para comida compite cada vez con menos margen frente a nuevas necesidades de consumo consideradas ineludibles por la sociedad moderna.

Según Contexto Ganadero, el informe de la firma Raddar revela que el espacio financiero para la alimentación se ha reducido debido al incremento en gastos destinados a bienestar, movilidad, conectividad y entretenimiento. Esta redistribución del ingreso obliga a los consumidores a sacrificar la calidad o cantidad de su dieta para cubrir servicios tecnológicos y de transporte, generando una tensión directa entre la nutrición y el estilo de vida actual, donde la conectividad ha pasado de ser un lujo a una prioridad de gasto.

El panorama se agudiza por el comportamiento de los costos en el origen, evidenciando un crecimiento del 7,2% en los precios constantes del sector agrícola, impulsado por departamentos productores clave como Tolima, Cundinamarca y Santander. Expertos señalan que esta situación exige un replanteamiento de las estrategias comerciales, pues la dificultad para acceder a una buena alimentación ya no es solo un problema de inflación, sino una consecuencia de cambios estructurales en las prioridades de consumo de los colombianos.

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Los hábitos alimenticios en Colombia están mostrando un giro hacia opciones percibidas como más saludables, según un análisis de Worldpanel by Numerator presentado en octubre de 2025, basado en más de 257.000 ocasiones de consumo, reveló que la “penetración de consumo semanal” de azúcar empacada (utilizada en bebidas como café o jugos) cayó del 70,0% al 78,0 % en los últimos dos años. En contraste, durante el mismo período, las ocasiones de consumo de frutas y verduras aumentaron un 15,0 %.

De acuerdo con el diario Portafolio, el mayor incremento se vio en las proteínas de origen animal (pollo, res, cerdo, atún y huevo), cuyo consumo creció un 19,0 % en los últimos dos años. A pesar de que las “opciones saludables” son una motivación para comer para el 22,0 % de las personas, el factor principal sigue siendo el sabor (54,0 %), seguido por la costumbre (41,0 %) y la disponibilidad (37,0 %). El informe también señala que, aunque las preparaciones caseras mantienen la preferencia, las comidas rápidas aumentaron sus ocasiones de consumo en un 30,0 % frente al año anterior.

El análisis también detalló el consumo de pan: 66 de cada 100 colombianos lo comen semanalmente, con una frecuencia de 3,3 veces. El 50,0 % del consumo de pan ocurre en el desayuno y el 33,0 % en la cena, siendo sus principales acompañamientos el huevo (24,0 %), el café con leche (21,0 %) y el chocolate caliente (18,0 %). En promedio, un colombiano come o bebe 3,7 veces al día, dedica 25 minutos a preparar alimentos y el 71,0 % de las ingestas se concentran en desayuno, almuerzo y cena.

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Las exportaciones de alimentos en Colombia registraron un crecimiento del 13,4 % durante el primer semestre de 2025, un dinamismo superior al del promedio nacional, que fue del 10,4 %. Este buen desempeño se vio impulsado, en parte, por el hecho de que uno de cada tres contenedores exportados por el país transportó productos del sector agropecuario.

Según un informe del centro de pensamiento Pórticolife, citado por el diario La República, el crecimiento del sector fue jalonado principalmente por mayores compras desde Chile y México, cuyas importaciones de alimentos colombianos crecieron más del 30,0% cada una. Compañías con presencia en ambos países, como el Grupo Nutresa, se vieron beneficiadas por esta dinámica.

A pesar del sólido crecimiento anual, una herramienta tipo barómetro que mide el flujo de carga, evidencia una desaceleración en el ritmo de las exportaciones de alimentos. Mientras que a finales de 2024 el indicador mostraba un rendimiento por encima de la tendencia, en junio de 2025 la cifra se ajustó a la baja, acercándose a la proyección inicial del mercado.

El análisis señala que el café fue uno de los grandes impulsores de la industria a principios de año, aunque su dinamismo también se ha moderado. Esta evolución sugiere que, si bien el sector conserva un buen desempeño, el ritmo exportador se ha normalizado.

Te puede interesar: Producción de alimentos en Colombia en riesgo por variaciones climáticas que causan pérdidas de hasta 50,0 %

El sector agrícola colombiano, fundamental para la producción de alimentos, enfrenta complejos desafíos económicos y sociales derivados de factores climáticos. Las variaciones como lluvias intensas, heladas y sequías prolongadas han llegado a reducir la producción hasta en un 50,0 % en fincas que carecen de acceso a sistemas de riego eficientes.

Según un informe del portal del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), a los retos climáticos se suma el incremento en los costos de producción, que presiona la economía de los agricultores. El aumento en los precios de insumos clave como plaguicidas y fertilizantes, junto con los costos de la mano de obra, afecta directamente la rentabilidad de los cultivos en los principales departamentos productores.

Además, la degradación del suelo por el uso excesivo de agroquímicos y prácticas intensivas ha disminuido la fertilidad y la productividad a largo plazo, generando una mayor dependencia de insumos costosos. Desde la perspectiva social, la migración de jóvenes a las ciudades y el envejecimiento de la población rural dificultan la adopción de tecnologías y prácticas innovadoras.

Frente a estos desafíos, el informe propone la implementación de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), como la agricultura regenerativa y el uso de abonos orgánicos, para reducir costos y la dependencia de químicos. Sin embargo, se subraya que la transición hacia estos modelos más resilientes requiere de una mayor articulación institucional para garantizar el acceso a financiamiento y apoyo técnico adaptado a las necesidades de los productores rurales.

Te puede interesar: Gasto en alimentos en Colombia alcanzó los $240,5 billones en 2024

El gasto total de los hogares colombianos en alimentos ascendió a $240,5 billones durante 2024, consolidando a esta categoría como el principal motor del consumo en el país. En promedio, cada hogar destinó $890.342 mensuales para la compra de comida, lo que representó el 38,3 % de sus ingresos.

Según un informe de la Cámara de la Industria de Alimentos de la ANDI y la firma Raddar, citado por La República,: las ciudades que destinaron mayor proporción de sus ingresos a la compra de alimentos fueron Neiva (49,1%), Barranquilla (44,0%) y Villavicencio (43,5%). El análisis también destacó que la inflación de alimentos en 2024 (2,6%) fue considerablemente menor a la de 2023 (14,7%), lo que permitió a los hogares recuperar poder adquisitivo.

Las categorías de la industria de alimentos con mayor gasto fueron los productos cárnicos y sus derivados, con $43,5 billones, seguidos por la leche y sus derivados, con $22,0 billones, y los productos de panadería, con $12,7 billones. En cuanto a los canales de compra, las tiendas de barrio (49,3%) perdieron participación, mientras que los supermercados (23,7%) y los formatos de descuento (13,5%) ganaron terreno.

Camilo Montes, director de la Cámara de Alimentos de la ANDI, señaló que para 2025 se deben monitorear desafíos como el aumento del impuesto saludable, la incertidumbre nacional y los efectos del clima. Agregó que la industria deberá ajustar portafolios y optimizar sus cadenas de suministro para garantizar la competitividad.

Te puede interesar: Recaudo de impuestos saludables creció 23,0 % y llegó a $1,6 billones a mayo

El recaudo por impuestos saludables en Colombia alcanzó los $1,6 billones entre enero y mayo de 2025, lo que representa un crecimiento del 23,0 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. Del total recaudado, $1,3 billones provinieron de los alimentos ultraprocesados y $288.000 millones de las bebidas azucaradas.

Según el diario El Nuevo Siglo, estos impuestos, implementados en 2023, buscan desincentivar el consumo de productos con alto contenido de azúcares, sodio o grasas saturadas. La medida se justifica en cifras como que el 56,5 % de la población adulta en Colombia sufre de sobrepeso u obesidad, y más del 80,0 % de los niños y adolescentes consume regularmente bebidas azucaradas y productos de paquete.

La tarifa del impuesto a los alimentos ultraprocesados ha sido progresiva, pasando del 10,0 % en 2023 al 20,0 % a partir de 2025. Cifras de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de 2024 indican que 28 millones de colombianos consumen bebidas azucaradas al menos una vez por semana, y 21 millones consumen alimentos de paquete con la misma frecuencia.

El impuesto parece estar influyendo en los hábitos de consumo, especialmente en los jóvenes de 12 a 28 años, donde el consumo diario de bebidas azucaradas bajó del 24,6 % en 2022 al 22,6 % in 2024. La disminución fue aún más pronunciada en el grupo de 29 a 44 años, donde el consumo diario cayó del 24,9 % al 19,2 % en el mismo periodo.

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El incremento, reportado por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), refleja una mayor disponibilidad de alimentos en los mercados urbanos.

Según el portal Occidente.co, el aumento se observó en 18 de las 23 ciudades monitoreadas. Los crecimientos más notables se presentaron en Tibasosa (79,5%), Tunja (42,1%) y Manizales (30,8%). Los grupos de alimentos con mayores aumentos en su disponibilidad fueron pescados, lácteos y huevos.

En el acumulado del primer semestre de 2025, el volumen total de alimentos que ingresó a las centrales mayoristas creció un 3,4 % frente al mismo periodo de 2024. Productos como la mandarina, la piña, la mora, el pepino cohombro y la papa destacaron por sus aumentos. En contraste, el mango, el limón y la papaya mostraron disminuciones.

La UPRA proyecta que la tendencia de buen abastecimiento continuará durante julio y agosto, especialmente para productos como el zapote, la pera, el plátano, la arracacha, la yuca, el brócoli y la berenjena, entre otros.

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