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La industria colombiana de parques temáticos, atracciones y centros de entretenimiento consolida su papel como uno de los motores del turismo interno. Según Acolap (Asociación Colombiana de Atracciones y Parques de Diversiones), el sector cerró 2025 con un incremento de 9,9 % en sus ventas y una afluencia superior a los 20,0 millones de visitantes.

De acuerdo con Portafolio, un estudio bienal elaborado por IAAPA (Asociación Internacional de Parques de Diversiones y Atracciones) junto con Tourism Economics, que evaluó a 25 países y territorios de América Latina y el Caribe, ubicó a Colombia en el sexto lugar regional por impacto económico, con US$1.095,0 millones, de los cuales US$498,0 millones corresponden a impacto directo y US$597,0 millones a impacto indirecto e inducido, cifra 57,0 % superior a la medición previa de US$698,0 millones. Solo siete mercados de la región superaron los US$1.000,0 millones: México, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela, con México y Brasil concentrando el 59,0 % del impacto económico regional.

El mismo informe reporta que el país recibió 11,2 millones de visitantes en 2024, frente a 7,7 millones del ciclo anterior, un crecimiento de 45,4 %, y contabilizó 988 atracciones activas, 309 centros de entretenimiento y 195 experiencias naturales o de aventura, 13,0 % más que las 873 registradas en la medición pasada. Paulina Reyes, vicepresidenta de IAAPA para América Latina y el Caribe, atribuyó el resultado a la apuesta de inversionistas y operadores por fortalecer la oferta nacional.

Según Acolap, aunque las ventas crecieron, la rentabilidad del sector permanece presionada por el alza de los costos laborales, la sobretasa a la energía, la reducción de la jornada laboral y los recargos de la reforma laboral en turnos nocturnos, dominicales y festivos, factores que inciden de forma directa dado que cerca del 70,0 % de la operación de un parque depende del talento humano. El gremio agrupa a 370 establecimientos operados por más de 130 afiliados, más del 50,0 % del sector, y estima que la actividad genera más de 30.000 empleos directos e indirectos, de los cuales el 70,0 % corresponde a jóvenes entre 18 y 25 años.

De acuerdo con Sectorial, es importante precisar que las dos fuentes citadas no miden exactamente el mismo universo: los datos de Acolap reflejan el desempeño de 2025 exclusivamente para parques de diversiones y atracciones afiliados al gremio, mientras que el estudio de IAAPA corresponde a 2024 y agrupa una categoría más amplia de “industria de atracciones” que incluye museos y centros de entretenimiento en general; ambas cifras, por tanto, no deben sumarse ni compararse de forma directa.

Aun con esa diferencia metodológica, ambas series apuntan en la misma dirección: un sector que crece en ingresos y visitantes, pero cuya rentabilidad se erosiona por una estructura de costos intensiva en mano de obra, sensible a cambios regulatorios como la reforma laboral y la sobretasa energética. Para Sectorial, este desacople entre crecimiento nominal y margen operativo es la variable clave a monitorear de cara a 2026, especialmente porque el relevo de gobierno abre una ventana de negociación gremial concreta sobre tributación y costos laborales del turismo de recreación.

Para obtener más información sobre el desempeño financiero, los riesgos regulatorios y las oportunidades de inversión que enfrenta la industria del entretenimiento y el turismo de recreación en Colombia, consulte el Índice de Desempeño Sectorial. Conozca en profundidad las variables comerciales y normativas que impactan la competitividad de este sector para respaldar sus decisiones corporativas.

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El buen desempeño de las materias primas, en especial el petróleo y el cobre, sostendría un nuevo ciclo de crecimiento en el pago de dividendos por parte de las empresas latinoamericanas durante 2026 y 2027. Durante el primer trimestre del año, las compañías de la región repartieron US$10.500 millones entre sus accionistas, un incremento del 15,0% frente al mismo periodo de 2025, cifra que representó el 2,7% del total de dividendos distribuidos a nivel mundial.

Las previsiones de consenso de IBES apuntan a que las ganancias por acción del índice MSCI América Latina crecerán cerca del 29,0% en 2026, un colchón que abriría espacio para que las compañías continúen aumentando la remuneración a sus accionistas y ejecutando recompras de acciones en los próximos trimestres. Según La República, a escala global los dividendos corporativos sumaron US$424.500 millones durante el primer trimestre de 2026, con un crecimiento del 10,1%, mientras que las recompras retrocedieron 3,1% hasta US$425.700 millones, lideradas globalmente por Saudi Aramco en dividendos y por Apple en recompras.

Según el diario La República, Brasil concentró la mayor proporción de los pagos regionales al alcanzar el 58,8% del total distribuido en América Latina durante el primer trimestre, equivalente a US$6.300 millones, con un crecimiento subyacente del 9,6% y uno nominal del 9,3%. Entre las emisoras brasileñas destacó la minera Vale SA, que elevó su dividendo por acción de US$0,53 en el primer trimestre de 2025 a US$0,71 en el mismo periodo de 2026. Chile ocupó el segundo lugar regional, con US$2.000 millones y una participación del 19,4% del total, mientras que México registró US$1.400 millones y el 13,1% del reparto latinoamericano, con un avance nominal del 64,9% influido por el tipo de cambio y por Grupo México SAB, que incrementó su dividendo por acción de aproximadamente US$0,064 a US$0,087. Perú, por su parte, distribuyó US$800 millones, con una participación del 7,7% y un aumento del 47,7% tanto en términos subyacentes como nominales, impulsado por la actividad de Southern Copper Corporation.

De acuerdo con Bloomberg Línea, las previsiones de consenso de IBES anticipan que el crecimiento de los dividendos del sector energético de la región alcance hasta el 75,0% en 2026, impulsado por el aumento en los precios del petróleo y el gas, mientras que los pagos del sector de materiales avanzarían un 19,0%. En contraste, el sector financiero, que representa cerca del 35,0% del índice MSCI América Latina, crecería apenas un 2,0%. Janus Henderson proyecta que los dividendos regionales aumentarán un 12,0% durante 2026 y que dicho crecimiento podría acelerarse hasta el 17,0% en 2027, en la medida en que los sectores de energía y materiales concentran cerca del 30,0% del índice MSCI América Latina, frente a solo el 7,0% del índice MSCI World. No obstante, la firma advirtió que un conflicto prolongado en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz podrían generar presiones inflacionarias y aumentos en las tasas de interés que limiten la capacidad de las empresas para sostener el ritmo de distribución de utilidades.

De acuerdo con Sectorial, para el mercado colombiano, esta dinámica reviste una relevancia particular, dado que la Bolsa de Valores de Colombia mantiene una alta concentración en compañías ligadas a los precios internacionales de materias primas, en especial Ecopetrol, cuyo flujo de caja y capacidad de pago de dividendos dependen directamente de la cotización del petróleo. Un ciclo alcista sostenido en los commodities energéticos podría replicar en el mercado local parte del comportamiento observado en emisoras como Vale o Southern Copper, fortaleciendo el atractivo de las acciones colombianas para inversionistas institucionales. Sin embargo, la elevada dependencia de un solo sector introduce un riesgo de concentración que contrasta con mercados bursátiles más diversificados, y la volatilidad geopolítica que hoy sostiene los precios del crudo podría revertirse con la misma rapidez con la que impulsó las utilidades corporativas.

¿Cómo deberían los inversionistas colombianos posicionarse ante un ciclo de materias primas al alza? con el Índice de Desempeño Sectorial, los Reportes EXIM y los Foros Sectoriales de Sectorial, encuentre el análisis detallado de las tendencias cambiarias, bursátiles y de commodities que definirán su estrategia de inversión.

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Hace poco más de un siglo, cientos de miles de noruegos abandonaban su país buscando oportunidades en Estados Unidos. Hoy, Noruega es una de las economías más prósperas del planeta y lidera industrias tan diversas como la acuicultura, la construcción naval de alta tecnología y la ingeniería marítima.

El caso resulta especialmente llamativo porque se trata de un país con apenas cinco millones y medio de habitantes. Solo durante el primer semestre de 2026 exportó salmón por 58.000 millones de coronas noruegas, consolidándose como el principal productor mundial de salmón atlántico.

Sin embargo, detrás de este éxito aparecen nuevos desafíos: aranceles estadounidenses, competencia creciente de China, cambios tributarios y una concentración empresarial que empieza a preocupar incluso al propio gobierno.

De una economía rural a una nación marítima

Cuando Noruega se independizó de Dinamarca en 1814 era una economía eminentemente rural. Gran parte de la población dependía de una agricultura poco productiva debido a la escasez de tierras cultivables y a un clima difícil.

Entre 1825 y 1925 más de 750.000 noruegos emigraron hacia Norteamérica, una cifra enorme para una población relativamente pequeña.

A finales del siglo XIX la construcción naval y el comercio marítimo comenzaron a transformar la economía. Noruega llegó a poseer una de las mayores flotas mercantes del mundo, aunque las comunidades costeras seguían dependiendo casi exclusivamente de la pesca artesanal.

Todo cambió cuando el colapso del arenque en los años sesenta dejó sin sustento a miles de familias.

Lejos de significar el final del sector, aquella crisis impulsó una de las mayores transformaciones productivas de la historia del país.

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El nacimiento de la industria del salmón

Durante la década de 1970 aparecieron las primeras jaulas flotantes para criar salmón en los fiordos noruegos.

Las condiciones naturales jugaron un papel decisivo. Los fiordos protegían las instalaciones del oleaje, mientras que la Corriente del Golfo mantenía temperaturas ideales para el desarrollo del salmón atlántico.

Además, la biología favorecía el negocio: una sola hembra puede producir miles de huevos por temporada, lo que permitió multiplicar rápidamente la producción mediante sistemas controlados.

En sus inicios no participaron grandes multinacionales. Fueron antiguos pescadores quienes adaptaron sus conocimientos tradicionales a una nueva actividad que acabaría revolucionando la economía del país.

Del pescado a la alta tecnología

Con el paso del tiempo, aquella industria artesanal evolucionó hacia un sistema altamente automatizado.

Actualmente Noruega produce cerca de la mitad del salmón atlántico mundial y exporta más del 95 % de su producción a más de cien países.

Pero el verdadero salto no provino únicamente de la acuicultura.

El descubrimiento de petróleo en el Mar del Norte durante los años sesenta permitió desarrollar capacidades de ingeniería offshore de primer nivel. Décadas después, ese conocimiento comenzó a trasladarse hacia la acuicultura.

Hoy enormes estructuras flotantes operan mediante sensores, inteligencia artificial y sistemas automatizados que controlan la alimentación, la calidad del agua y la salud de millones de peces en tiempo real.

Empresas especializadas en tecnología marítima aplican conocimientos desarrollados inicialmente para plataformas petroleras en una industria completamente distinta.

Así transformó Suecia su economía para convertirse en uno de los países más productivos del mundo.

Una industria naval que también evolucionó

La transformación también alcanzó a los astilleros.

En ciudades como Ålesund, donde antes predominaba la construcción de barcos pesqueros tradicionales, hoy se fabrican embarcaciones científicas, rompehielos, buques especializados para operaciones offshore e incluso barcos autónomos.

Uno de los casos más conocidos es el Yara Birkeland, considerado el primer portacontenedores totalmente eléctrico diseñado para operar de forma autónoma.

El proyecto demuestra que Noruega no solo exporta recursos naturales, sino también tecnología, ingeniería y conocimiento.

Los desafíos que enfrenta el modelo

A pesar de sus éxitos, la economía noruega atraviesa un periodo de incertidumbre.

Estados Unidos impuso nuevos aranceles que redujeron significativamente las exportaciones de salmón hacia ese mercado.

Como consecuencia, China comenzó a ganar protagonismo y, por primera vez, superó a Estados Unidos como principal comprador de productos del mar noruegos.

Al mismo tiempo, el gobierno impulsó un impuesto especial sobre las rentas extraordinarias de la acuicultura.

La medida generó fuertes críticas del sector privado, que advirtió sobre menor inversión y mayor concentración empresarial. Finalmente, el Parlamento decidió eliminar el sistema utilizado para calcular ese impuesto, aunque mantuvo la carga tributaria general sobre la actividad.

Este debate refleja una tensión permanente: cómo distribuir la riqueza generada por una industria extraordinariamente rentable sin afectar su competitividad internacional.

China está redefiniendo el comercio mundial y desafiando el liderazgo económico de Occidente.

¿Por qué otros países no han logrado copiar el modelo?

Chile también es uno de los mayores productores mundiales de salmón. Escocia posee condiciones geográficas similares. Sin embargo, ninguno ha logrado replicar completamente el caso noruego.

La diferencia no radica únicamente en los recursos naturales.

Noruega combinó durante décadas inversión pública, educación, innovación tecnológica, instituciones estables y una estrategia de largo plazo para convertir los ingresos del petróleo en nuevas capacidades productivas.

En lugar de depender exclusivamente del crudo, utilizó ese conocimiento para desarrollar industrias completamente diferentes.

Esa diversificación explica por qué hoy exporta mucho más que petróleo.

¿Cómo China está construyendo su estrategia económica para competir con Estados Unidos?

Una lección para las economías dependientes de materias primas

La historia de Noruega demuestra que la riqueza natural, por sí sola, no garantiza el desarrollo.

Muchos países ricos en recursos nunca lograron construir sectores tecnológicos competitivos. Noruega, en cambio, convirtió una crisis pesquera en una industria global y utilizó las capacidades desarrolladas en el petróleo para liderar nuevas actividades de alto valor agregado.

Ahora enfrenta nuevos retos: cambios geopolíticos, tensiones comerciales, reformas fiscales y una competencia internacional cada vez más intensa.

Pero su principal enseñanza sigue vigente.

El verdadero éxito no consistió únicamente en encontrar petróleo o producir salmón, sino en utilizar esas ventajas para crear conocimiento, innovación y tecnología capaces de sostener el crecimiento durante décadas.

El financiamiento del aseguramiento en salud en Colombia mantuvo una expansión sostenida durante la primera mitad del año. Entre enero y junio de 2026, la entidad encargada de administrar los dineros del sistema reconoció $52,16 billones destinados a garantizar la cobertura de los afiliados. Del total, $26,42 billones correspondieron al régimen subsidiado y $25,74 billones al contributivo. La cifra supera los $45,47 billones reconocidos en el mismo periodo de 2025, lo que representa un aumento absoluto cercano a $4,11 billones en el subsidiado y a $2,58 billones en el contributivo.

A este monto se sumaron más de $686 mil millones reconocidos por concepto de licencias de maternidad, paternidad y fallos de tutela, frente a los $605 mil millones registrados un año atrás, evidenciando una mayor movilización nominal de recursos hacia clínicas, hospitales y proveedores de todo el territorio nacional.

Según la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES), en junio de 2026 se reconocieron $8,43 billones por concepto de Unidad de Pago por Capitación (UPC), de los cuales $4,41 billones se dirigieron al régimen subsidiado y $4,02 billones al contributivo. Durante ese mes, la entidad distribuyó $6,58 billones mediante el mecanismo de giro directo a 3.673 clínicas, hospitales y proveedores de servicios y tecnologías en salud. Esa transferencia equivalió al 77,1% de la UPC reconocida en el régimen contributivo, con $3,10 billones para 2.992 instituciones, y al 79,0% en el subsidiado, con $3,48 billones para 3.290 receptores.

El comparativo semestral muestra que el reconocimiento para el régimen subsidiado creció 18,4% frente a 2025, mientras que el contributivo avanzó 11,2% y las licencias aumentaron 13,4%. De manera complementaria, en junio se reconocieron más de $162 mil millones para incapacidades por enfermedad general, cerca de $43 mil millones para actividades de promoción y prevención, y alrededor de $103 mil millones para licencias y tutelas.

La entidad entre 2022 y 2026 realizó 205 millones de transacciones para recaudar $366,8 billones, con un promedio mensual de 3,9 millones de operaciones. En el último año, los giros bancarios anuales pasaron de cerca de 268.000 a alrededor de 400.000.

¿Quiere anticipar los riesgos financieros del sistema de salud? Conozca el comportamiento de la UPC, el giro directo y la sostenibilidad del aseguramiento con el Índice de Desempeño Sectorial, los Reportes EXIM y los Foros Sectoriales de Sectorial, herramientas diseñadas para respaldar sus decisiones corporativas en el sector salud.

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Additional Info

  • Url https://sectorial.co/informativa-salud/recursos-reconocidos-aseguramiento-salud-superan-52-16/

La cadena porcícola colombiana cerró su principal encuentro anual con una hoja de ruta enfocada en ampliar mercados, diversificar canales de venta y consolidar la formalización de la actividad. El XXII Congreso Internacional PorkAméricas, celebrado en Cartagena, reunió a más de 2.500 participantes, incluidos cerca de 500 visitantes internacionales provenientes de América Latina, Europa, China y Singapur, y sirvió de escenario para trazar las prioridades del sector frente al próximo periodo de gobierno. La agenda del encuentro amplió su alcance más allá de los asuntos técnicos de producción para incorporar la inteligencia artificial, la automatización, la sostenibilidad, la comercialización y el relevo generacional.

Entre las oportunidades analizadas sobresalió el regreso al mercado venezolano, un destino que durante años concentró buena parte de las exportaciones nacionales y que hoy vuelve a perfilarse como una alternativa de crecimiento. El gremio planteó que la estrategia ya no se limita a vender producto, sino que contempla inversión, alianzas empresariales y preparación sanitaria para participar en la recuperación productiva del país vecino. A esa apuesta se suman la expansión del comercio electrónico, el fortalecimiento del canal institucional y el aprovechamiento de nuevos cortes, factores que el sector considera determinantes para sostener su dinamismo.

De acuerdo con el diario Portafolio, el comercio bilateral entre Colombia y Venezuela se proyecta este año en US$1.600 millones, frente a los US$1.157 millones registrados en 2025, lo que representaría un incremento cercano al 38,3%.

El gremio evalúa además posibilidades de inversión en Venezuela, donde se analizan aproximadamente 300 activos estatales improductivos susceptibles de reactivarse mediante asociaciones público-privadas. En paralelo, la transformación de los canales de comercialización avanza con fuerza: la rueda de negocios del congreso reunió a más de 60 porcicultores y cerca de 20 compradores, y la carne de cerdo nacional ya mantiene presencia permanente en plataformas de entrega inmediata como Rappi y Rappi Turbo, con despachos que llegan en 15 minutos.

El impulso comercial se apoya en una base productiva sólida. Según Sectorial, la producción nacional de carne de cerdo alcanzó 663.875 toneladas en 2025, con un crecimiento del 9,1% frente al año anterior, mientras que el consumo per cápita llegó a un récord de 15,8 kilogramos por habitante, muy por encima de los 4,8 kilogramos registrados en 2010. El inventario del sector, compuesto por 379.947 hembras de cría y más de 9,5 millones de cerdos de levante y ceba, respalda la capacidad de abastecimiento interno y la ambición exportadora.

No obstante, el propio gremio reconoce que el siguiente desafío pasa por mejorar la productividad y la competitividad para responder a las exigencias de los compradores internacionales, así como por avanzar en la diplomacia sanitaria que habilite nuevos destinos. La formalización, discutida con más de 45 grupos de productores durante el congreso, se planteó como condición para blindar la sanidad animal, elevar la competitividad y proteger la imagen de la industria. El gremio situó, además, la seguridad rural, la reducción de la ilegalidad y el buen funcionamiento de la cadena logística como condiciones para incentivar la inversión y dinamizar el consumo interno.

De acuerdo con Sectorial, la diversificación que impulsa la porcicultura, mercado venezolano, comercio electrónico y canal institucional, reduce la dependencia histórica del consumo doméstico de cortes frescos y abre espacios de valor en segmentos antes marginales. Sin embargo, las oportunidades deben leerse con prudencia. El comercio bilateral proyectado en US$1.600 millones corresponde al agregado de todos los sectores, por lo que la cadena porcícola captaría solo una fracción, condicionada al avance de los protocolos sanitarios ante las autoridades colombianas y venezolanas. El entorno del país vecino, aún marcado por restricciones regulatorias y riesgos reputacionales, exige un ingreso gradual y verificado. En el frente interno, cerrar la brecha de productividad frente a competidores regionales de mayor escala y consolidar la formalización serán requisitos para sostener la senda exportadora sin comprometer el estatus sanitario.

¿Quiere anticiparse a las oportunidades de la porcicultura? Conozca el potencial exportador, los riesgos y la dinámica competitiva del sector con el Índice de Desempeño Sectorial, los Reportes EXIM de comercio exterior y la matriz de dinámica sectorial para entender la participación y crecimiento económico, herramientas que respaldan sus decisiones corporativas con inteligencia de mercado.

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  • El modelo tradicional de facturación por volumen (fee-for-service) es insostenible y castiga la calidad real del servicio.
  • Las políticas de reindustrialización, respaldadas por vigencias futuras hasta 2032, buscan asegurar la autonomía sanitaria del país.
  • La transformación digital con herramientas como Invimágil promete acelerar los tiempos de registro de tecnologías médicas.

El ecosistema de salud colombiano está transitando forzosamente desde un enfoque transaccional hacia un modelo de eficiencia clínica integral. El tradicional esquema de pago por volumen o fee-for-service ha demostrado distorsionar los incentivos del mercado, premiando la cantidad asistencial y empujando a los médicos a trabajar bajo presiones que limitan su autonomía, generando ineficiencias financieras para los pagadores. La respuesta estructural a este escenario de suma cero (situación donde la ganancia de un participante equivale exactamente a la pérdida de otro, por lo que el beneficio total siempre es cero) es la Atención Basada en Valor, que define el éxito estrictamente como los resultados clínicos alcanzados por el paciente frente a los costos requeridos. A la par de esta evolución en la contratación, Colombia busca establecer una sólida autonomía sanitaria. La fuerte dependencia del mercado nacional respecto a tecnologías importadas, como los costosos anticuerpos monoclonales, ejerce presiones financieras que desestabilizan el presupuesto. Ante esto, potenciar la industria local y modernizar los esquemas de regulación se convierte en el pilar para sostener los servicios médicos en la próxima década.

El bloque temático del Foro ANDI, con participación de UNIMED e Invima, destacó que la medición de datos clínicos permite que el valor asistencial se vuelva una variable contractualizable, abriendo paso a los modelos de riesgo compartido.

Institucionalmente, el impulso a la industria nacional cuenta con un piso jurídico robusto: el CONPES 4129 de 2023 y el CONPES 4170 de 2025, los cuales proyectan el desarrollo de la investigación y producción local. Con la aprobación de vigencias futuras hasta el año 2032, el Estado garantiza el flujo presupuestal para consolidar iniciativas biotecnológicas como Vaxthera y Bogotá Bio (producción de vacunas). Simultáneamente, para evitar que la tramitología estrangule esta reindustrialización, se promueve la convergencia regulatoria internacional mediante el reconocimiento mutuo (reliance), confiando en agencias extranjeras de alta madurez. Lo anterior se complementa con plataformas digitales como Invimágil, que trasladan los trámites de comercialización a entornos 100% en línea. Además, el apalancamiento financiero encuentra alternativas disruptivas en los Bonos de Impacto Social (BIS), donde la inversión privada asume el riesgo operativo inicial.

La interrelación entre la autonomía productiva y la revolución de la contratación basada en valor redefinirá el panorama competitivo para laboratorios y redes hospitalarias. En el corto plazo, las clínicas están obligadas a transformar su infraestructura tecnológica de auditoría para estandarizar los datos clínicos, como indicadores PROMs (Patient-Reported Outcome Measures-Medidas de Resultados Informadas por el Paciente) y PREMs (Patient-Reported Experience Measures-Medidas de Experiencia Informadas por el Paciente); de lo contrario, quedarán rezagadas al no poder negociar acuerdos de riesgo compartido. A mediano plazo, la aceleración de trámites en el Invima y el reconocimiento mutuo agilizarán el mercado, permitiendo una provisión estratégica rápida al Estado para programas de vacunación o patologías crónicas. A largo plazo, las políticas plurianuales garantizarán un ecosistema de manufactura que disminuirá la exposición del país a choques macroeconómicos internacionales y rupturas en cadenas de suministro globales.

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El fortalecimiento del peso colombiano se consolidó durante 2026 como la principal variable de presión sobre los ingresos del agroexportador nacional. De acuerdo con el comentario económico de ANIF, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) pasó de $4.308 el 1 de enero de 2025 a $3.334 el 6 de julio de 2026, una reducción de $974 equivalente a una apreciación del 22,6%. Bajo un ejercicio de sensibilidad que mantiene constante el volumen despachado, el centro de estudios calculó que cada variación de COP$100 en la tasa de cambio genera un impacto de $34.000 millones sobre el valor de las exportaciones cafeteras.

La cifra dimensiona en pesos un fenómeno que hasta ahora se había descrito en términos cualitativos: la rentabilidad del productor depende hoy menos de la cotización internacional del grano que de la conversión de esos dólares a moneda local, en un esquema donde la nómina, los fertilizantes, el transporte interno y los servicios se liquidan íntegramente en pesos colombianos.

El fenómeno también es regional: desde comienzos de 2025, un grupo de divisas latinoamericanas se apreció en promedio un 19,0% frente al dólar. En Costa Rica, donde el colón se fortaleció un 13,0% en ese mismo lapso, la empresa Del Monte anunció en mayo el cierre de cuatro plantaciones bananeras y la desvinculación de 850 trabajadores. La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) advirtió a comienzos de julio que la apreciación erosiona la competitividad del país e instó al Gobierno a ampliar las herramientas de cobertura cambiaria y las líneas de crédito disponibles para los productores.

Las cifras gremiales confirman la magnitud del ajuste en los dos cultivos. La FNC reportó que las exportaciones de café sumaron 5,23 millones de sacos de 60 kilogramos durante el primer semestre de 2026, un descenso del 18,0% frente al mismo periodo del año anterior, mientras la producción acumulada cayó un 10,0% hasta 5,58 millones de sacos, pese al repunte del 43,0% registrado en junio.

En el banano, la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura) informó que el sector cerró 2025 con exportaciones por US$1.309 millones y el tercer lugar entre los exportadores de América Latina, aunque su presidente, Emerson Aguirre, precisó que la fruta se comercializa mediante contratos anuales que impiden trasladar los sobrecostos al comprador antes de las negociaciones de octubre. La Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama) añadió que el impuesto predial rural, los costos energéticos y las tarifas logísticas aumentaron de forma simultánea durante 2026. En conjunto, las cadenas de café, flores, banano, palma de aceite, azúcar y aguacate exportan US$10.258 millones y sostienen cerca de 2,5 millones de empleos formales, directos e indirectos.

Para Sectorial, el ejercicio de sensibilidad de ANIF traslada la discusión cambiaria a un terreno medible y permite ordenar prioridades. Una elasticidad de $34.000 millones por cada COP$100 de TRM implica que la corrección acumulada de $974 desde enero de 2025 supera cualquier compensación factible por la vía de mejoras marginales de productividad en el corto plazo. El punto crítico es la asimetría de la estructura financiera: el ingreso se indexa al dólar, mientras la nómina, el predial rural y la energía se ajustan por inflación y por salario mínimo local. Esa combinación golpea con mayor fuerza a las explotaciones pequeñas y medianas, que carecen de escala para contratar coberturas financieras y de músculo de caja para absorber un ciclo prolongado. La respuesta estructural no está en esperar una devaluación, sino en tres frentes verificables: ampliar el acceso a instrumentos de cobertura para productores medianos, acelerar la transformación industrial del grano y de la fruta para capturar márgenes fuera del commodity, y diversificar destinos de exportación. Sin esos ajustes, la sostenibilidad del empleo rural formal queda atada al ciclo del dólar.

 

Estados Unidos comenzó a aplicar el 24 de julio de 2026 un arancel de 12,5% sobre las mercancías colombianas que no figuran en el listado de exclusiones, una decisión que recae de manera concentrada sobre la industria manufacturera. El recargo fue adoptado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) al cierre de una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y reemplaza el gravamen temporal de 10,0% vigente desde febrero de 2026, por lo que ambos cobros no se acumulan y el incremento efectivo equivale a 2,5 puntos porcentuales. La medida rige para las mercancías ingresadas para consumo o retiradas de depósito desde las 12:01 a. m., hora del Este, y contempla un tratamiento transitorio para la carga que ya estaba en tránsito antes de esa hora, siempre que ingrese al mercado estadounidense antes del 28 de julio.

El nuevo porcentaje se suma al arancel ordinario o preferencial de cada partida, de modo que los bienes que ingresaban con tarifa cero bajo el acuerdo comercial bilateral también deben asumirlo. Entre los productos gravados figuran las confecciones, las manufacturas de plástico, la confitería, el chocolate terminado, los alimentos procesados, los cosméticos, las preparaciones capilares, los transformadores eléctricos y las flores frescas cortadas; mientras que café, banano, plátano, aguacate, piña, mango, petróleo crudo, carbón, oro, cacao en grano, medicamentos e insumos farmacéuticos quedaron por fuera del alcance del recargo.

Según el diario La República, el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, estimó que el gravamen recae sobre cerca del 30,0% de las ventas externas dirigidas a ese destino. Sobre una base exportadora aproximada de US$15.000 millones anuales, el dirigente calculó que el universo afectado asciende a unos US$5.000 millones y que el país deberá pagar más de US$125 millones adicionales por concepto de este tributo. El gremio precisó que la determinación no cuestiona las condiciones laborales de la producción nacional, sino la ausencia de un instrumento jurídico que impida el ingreso al país de materias primas, insumos o bienes procedentes de terceros mercados donde sí se registra trabajo forzoso.

Por esa razón, Analdex solicitó al Gobierno expedir con prontitud el decreto que prohíba esas importaciones e incorpore criterios de riesgo, herramientas de trazabilidad, facultades efectivas de control aduanero y reglas de coordinación interinstitucional. El diferencial competitivo constituye el segundo frente de preocupación: Colombia quedó con una desventaja de 2,5 puntos porcentuales frente a Argentina, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y México, que accedieron a la tarifa de 10,0%, y también frente a proveedores asiáticos como Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Malasia, Pakistán y Sri Lanka. En segmentos sensibles al precio, esa brecha puede modificar decisiones de abastecimiento, comprimir márgenes empresariales y alterar contratos de exportación ya pactados.

La cobertura del recargo, sin embargo, no cubre la totalidad de la oferta exportable. De acuerdo con Infobae, la presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), María Claudia Lacouture, señaló que entre 68,0% y 73,0% de la canasta exportadora conserva el ingreso con arancel de 0,0%, por lo que recomendó a las empresas revisar los anexos de la Sección 301 para confirmar la situación de cada código arancelario.

Aunque el arancel lo cancela formalmente el importador estadounidense, el costo puede trasladarse al exportador colombiano mediante menores precios de compra, al consumidor final mediante mayores precios de venta o repartirse entre ambos extremos de la cadena, con efecto directo sobre la rentabilidad de las plantas manufactureras nacionales.

De acuerdo con Sectorial, el efecto del recargo no se distribuye de manera uniforme dentro de la industria. Los eslabones de menor diferenciación, confecciones, manufacturas de plástico, cosméticos y alimentos procesados, concentran la exposición, y son precisamente los segmentos donde el precio final define la decisión de compra del comprador estadounidense. La brecha de 2,5 puntos porcentuales frente a México, Ecuador y Centroamérica resulta más determinante que el nivel absoluto de 12,5%, porque el país compite con proveedores que atienden los mismos canales con estructuras logísticas equivalentes o superiores.

Para conocer en profundidad cómo se comporta la industria manufacturera en Colombia, consulte el Índice de Desempeño Sectorial, revise los Reportes EXIM para revisar partida por partida el comportamiento de sus flujos de comercio exterior con Estados Unidos y los Foros Sectoriales para anticipar el rumbo de la política comercial bilateral.

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Thursday, 23 July 2026 14:59

MALVINAS: el precio real de una bandera

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Las Islas Malvinas vuelven a ocupar titulares. En julio de 2026, la selección argentina celebró su victoria frente a Inglaterra con una bandera que reivindicaba la soberanía sobre el archipiélago, mientras el Reino Unido presentaba una denuncia ante la FIFA por considerar que se trataba de una manifestación política. Sin embargo, pocos días antes, el propio gobierno argentino había dado un paso para ingresar a un acuerdo comercial que también integra el Reino Unido.

La aparente contradicción refleja una realidad mucho más compleja. Malvinas no es únicamente un conflicto territorial heredado del siglo XIX; también es un territorio donde convergen recursos naturales, intereses energéticos, comercio internacional y estrategia militar.

Un territorio pequeño con una economía sorprendente

Las Islas Malvinas tienen poco más de 3.600 habitantes, pero presentan indicadores económicos que muchos países desarrollados envidiarían.

De acuerdo con cifras oficiales del gobierno isleño, el PIB per cápita superó las 81.800 libras esterlinas en 2018, ubicando al archipiélago entre los territorios con mayor ingreso por habitante del mundo.

Parte de esa cifra se explica porque una proporción importante del valor generado proviene de trabajadores temporales, especialmente pescadores que operan en aguas del Atlántico Sur.

Aunque la población permanente es reducida, la actividad económica es intensa y depende principalmente de tres pilares:

  • La pesca.
  • Los futuros desarrollos petroleros.
  • El respaldo financiero e institucional del Reino Unido.

La pesca sigue siendo el principal motor económico

Durante décadas, la venta de licencias pesqueras ha financiado buena parte del presupuesto del archipiélago.

Flotas provenientes de España, Corea del Sur, Taiwán y otros países pagan por capturar principalmente calamar Illex y Loligo, productos que posteriormente son exportados hacia mercados europeos y asiáticos.

No obstante, el modelo comienza a mostrar señales de presión.

Las últimas temporadas registraron una menor captura de algunas especies, reduciendo la recaudación fiscal y obligando al gobierno isleño a recurrir a financiación para desarrollar nuevas obras de infraestructura.

Aun así, la economía mantiene una sólida calificación crediticia y ya prepara un fondo soberano para administrar los ingresos provenientes del petróleo.

Sea Lion: el proyecto petrolero que cambia el tablero

El cambio más importante para las Malvinas podría llegar desde el mar.

En diciembre de 2025 comenzó oficialmente el desarrollo del proyecto Sea Lion, ubicado aproximadamente a 220 kilómetros al norte del archipiélago.

El proyecto, liderado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, contempla una inversión cercana a los 2.100 millones de dólares.

En su primera etapa espera producir alrededor de 170 millones de barriles recuperables, con una capacidad cercana a los 50.000 barriles diarios cuando entre en operación comercial en 2028.

La expectativa es que el petróleo transforme por completo la estructura económica de las islas.

Sin embargo, también incrementa las tensiones diplomáticas.

Argentina considera que las actividades petroleras se desarrollan sobre parte de su plataforma continental y ha iniciado procesos legales contra varias compañías involucradas, aunque hasta ahora ninguna ha suspendido sus operaciones.

Una posición estratégica en el Atlántico Sur

El valor de Malvinas no depende únicamente de sus recursos naturales.

Su ubicación convierte al archipiélago en un punto estratégico para controlar rutas marítimas del Atlántico Sur y mantener presencia militar en una región cada vez más relevante.

Desde 1985 funciona la base aérea de Mount Pleasant, donde el Reino Unido mantiene aviones Eurofighter Typhoon, sistemas modernos de defensa aérea, transporte militar y cerca de mil efectivos permanentes.

Además, durante los últimos años Londres ha realizado ejercicios militares conjuntos destinados a reforzar su capacidad de respuesta en el Atlántico Sur.

Un conflicto que sigue abierto

La disputa entre Argentina y el Reino Unido tiene casi dos siglos de historia.

Argentina sostiene que heredó los derechos de soberanía de España y considera ilegítima la ocupación británica iniciada en 1833.

Por su parte, el Reino Unido argumenta que la población actual tiene derecho a decidir su futuro mediante el principio de autodeterminación.

En 2013, los habitantes del archipiélago participaron en un referéndum donde el 99,8 % votó por mantener el estatus de territorio británico de ultramar.

Buenos Aires rechaza la validez de esa consulta al considerar que la población actual fue establecida posteriormente a la ocupación británica.

La guerra de 1982 dejó profundas heridas que aún condicionan la relación bilateral.

La paradoja de julio de 2026

Los acontecimientos de julio ilustran perfectamente esa dualidad.

Mientras jugadores argentinos celebraban con una bandera que reivindicaba las Malvinas, el gobierno británico reiteraba que la soberanía no estaba en discusión.

Pero, simultáneamente, Argentina avanzaba en su intención de incorporarse al Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (CPTPP), bloque comercial del cual el Reino Unido forma parte desde 2024.

Si finalmente se concreta ese ingreso, ambos países volverán a compartir un mismo acuerdo comercial por primera vez desde la guerra de 1982.

Esto demuestra que la política simbólica y la política económica no siempre siguen el mismo camino.

Mientras el debate sobre la soberanía permanece congelado, las relaciones comerciales continúan evolucionando.

¿Qué pesa más: la bandera o los intereses económicos?

La historia de Malvinas muestra que las disputas territoriales modernas rara vez se explican únicamente por razones históricas.

Hoy intervienen recursos energéticos, pesca, comercio internacional, seguridad marítima y geopolítica.

El desarrollo del proyecto Sea Lion podría modificar el equilibrio económico del archipiélago durante las próximas décadas.

Al mismo tiempo, tanto Argentina como el Reino Unido mantienen estrategias que combinan firmeza política con pragmatismo económico.

La pregunta de fondo sigue abierta.

¿Puede un país mantener un conflicto diplomático mientras fortalece simultáneamente sus relaciones comerciales con el mismo adversario?

En un mundo donde los intereses económicos pesan cada vez más, Malvinas representa uno de los mejores ejemplos de cómo los símbolos nacionales y los negocios internacionales pueden avanzar por caminos completamente distintos.

La combinación de lluvias extremas en los Llanos Orientales, los Santanderes y el sur del país, junto con una sequía intensa en la Costa Caribe, dejó afectaciones que superan el millón de hectáreas destinadas a la actividad ganadera en Colombia. De acuerdo con el más reciente balance de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), el fenómeno climático impactó 1.017.046 hectáreas en siete departamentos: Caquetá, Sucre, Casanare, Arauca, Bolívar, Santander y Norte de Santander. Caquetá concentra la mayor superficie comprometida, con 500.000 hectáreas, seguido por Sucre, con 270.410 hectáreas, y Casanare, con 215.989 hectáreas. Arauca reportó 17.000 hectáreas afectadas, Bolívar 11.315 hectáreas, Santander 1.948 hectáreas y Norte de Santander 384 hectáreas.

El gremio advirtió que la magnitud del fenómeno no se concentra en una sola región, ya que mientras el exceso de lluvias golpeó con fuerza a los Llanos Orientales y el sur del territorio, el verano extremo agravó las condiciones productivas en la Costa Caribe. El diagnóstico se elaboró a partir de un trabajo de campo realizado directamente en los deparatamentos, con el fin de dimensionar tanto el efecto sobre las áreas de pastoreo como sobre la disponibilidad de forraje para el ganado. En conjunto, Fedegán calculó pérdidas por $12.860 millones durante los últimos meses de 2026, un monto que se suma a los efectos físicos sobre el hato bovino y la infraestructura productiva del campo colombiano.

Según el diario El Colombiano, el mayor componente de las pérdidas corresponde a la reducción del peso de los animales, un rubro que asciende a $11.339 millones y representa la porción más alta del monto total reportado. Bolívar concentra el mayor impacto económico, con $6.543 millones, seguido por Sucre, con $4.407 millones. A esto se suma la caída en la producción de leche, que generó pérdidas adicionales por $1.522 millones a nivel nacional. Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, explicó que la merma en el peso del ganado constituye el efecto económico más relevante del fenómeno climático sobre la actividad pecuaria.

De acuerdo con Agronegocios, las condiciones climáticas también afectaron el inventario bovino del país, con la muerte de 3.104 animales en los siete departamentos evaluados. Sucre concentra la mayor mortalidad, con 2.514 bovinos, seguido por Bolívar, con 568 casos; Norte de Santander reportó 16 muertes y Santander, 6. En Arauca y Casanare, Fedegán no ha logrado consolidar una cifra definitiva. Adicionalmente, el gremio contabilizó el desplazamiento de 265.898 bovinos movilizados para proteger a los animales de las condiciones extremas. Casanare lidera esta cifra con 166.736 bovinos trasladados, seguido por Sucre, con 54.490, y Arauca, con 24.000. Ante este panorama, Fedegán solicitó al Gobierno Nacional la reestructuración de créditos con tasas preferenciales o subsidiadas, la devolución del IVA en la compra de insumos agropecuarios y el acceso a líneas de financiación con tasas diferenciales para atender la emergencia que enfrenta el sector ganadero colombiano.

Según Sectorial, el hecho de que un mismo evento climático combine exceso de lluvias en unas regiones y sequía extrema en otras evidencia la creciente variabilidad hidroclimática que enfrenta la ganadería colombiana, más allá de los episodios tradicionales de El Niño o La Niña. Si bien el monto reportado por Fedegán ($12.860 millones) es menor al que dejó el fenómeno de El Niño entre diciembre de 2023 y enero de 2024 ($122.400 millones en dos meses, según registró Sectorial en su momento), el impacto actual se distribuye en una huella geográfica más amplia, con siete departamentos afectados simultáneamente y con un componente adicional de sequía que antes no se presentaba de forma concurrente con las lluvias.

Para profundizar en el comportamiento del comercio exterior del sector ganadero colombiano, consulte los Reportes EXIM de Sectorial. Conozca también el Índice de Desempeño Sectorial para monitorear la evolución productiva y financiera del sector pecuario y participe en los Foros Sectoriales para profundizar en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.

Additional Info

  • Url https://sectorial.co/informativa-ganadero/emergencia-climatica-lluvias-sequia-afecta-millon-hectareas/
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