La carrera presidencial ha mostrado una alta volatilidad; de los líderes iniciales en junio 2025 (Vicky Dávila, Gustavo Bolívar y Daniel Quintero), solo Sergio Fajardo permanece vigente, mientras que Iván Cepeda lidera actualmente la intención de voto con un sólido 35%.

La “Gran Consulta por Colombia” (centro-derecha) logró un hito histórico con 5,8 millones de votos, superando el récord del Pacto Histórico de 2022. De allí surgió la fórmula Paloma Valencia – Juan Daniel Oviedo, siendo este último el gran “disruptor” con más de un millón de votos propios.

Aunque Cepeda lidera la primera vuelta, la primera encuesta de marzo sugiere que perdería en los escenarios de balotaje contra Paloma Valencia (46% vs. 38%) y contra Abelardo de la Espriella (44% vs. 39%), además de un empate técnico frente a Sergio Fajardo.

Al final, el próximo presidente enfrentará un legislativo fragmentado donde ninguna fuerza tiene mayoría absoluta: el bloque de izquierda (Cepeda) cuenta con 29 curules, la derecha (Valencia/De la Espriella) con 27 y el centro (Fajardo) con 16; esto deja el poder de decisión en los partidos tradicionales (Liberal, Conservador y la U) que suman 30 curules, siendo las “bisagras”.

El Gobierno Nacional expidió el Decreto 234 de 2026, el cual reglamenta la negociación colectiva multinivel para permitir que los sindicatos establezcan acuerdos por rama o industria. Semejante normativa obligará a las pequeñas y medianas empresas a cumplir con beneficios extralegales negociados por terceros, asumiendo costos laborales adicionales sin haber participado directamente en las mesas de diálogo. La medida genera un piso normativo superior que podría afectar gravemente la sostenibilidad financiera de las compañías con menor capacidad económica frente a las grandes corporaciones, alterando el equilibrio del mercado nacional.

Según Arcila Martínez Gestión Legal, la regulación presenta múltiples irregularidades constitucionales y actualmente enfrenta 4 demandas de nulidad ante el Consejo de Estado que buscan su suspensión provisional, sumadas a 2 acciones legales pendientes de radicación. Entre las principales problemáticas, la disposición impone el pago de cuotas sindicales obligatorias para los empleados no afiliados que reciban las prerrogativas del acuerdo sectorial. Paralelamente, el nuevo escenario ya comenzó a materializarse en el territorio colombiano, evidenciándose con la radicación de 17 pliegos de peticiones regionales por parte de la Unión Sindical Obrera en el departamento del Meta.

Frente a tal panorama de incertidumbre jurídica, los analistas recomiendan a los empleadores agremiarse en asociaciones representativas para fortalecer su posición conjunta y mantenerse alertas ante posibles convocatorias laborales. De igual manera, resulta fundamental suspender temporalmente la creación de nuevos planes de compensación para proteger la competitividad corporativa frente a los inminentes incrementos en el gasto operativo. Las organizaciones deberán manejar el asunto con extrema prudencia a nivel directivo para evitar conflictividad interna, mientras los tribunales definen el futuro de una legislación que amenaza con transformar el modelo de contratación.

El gobierno estadounidense inició un proceso de investigación bajo la Sección 301, apuntando a las políticas de fabricación de 16 socios comerciales. La Oficina del Representante Comercial (USTR) examinará posibles prácticas desleales relacionadas con la sobrecapacidad estructural en diversos sectores productivos. Entre las naciones investigadas destacan la Unión Europea, Indonesia y Malasia, regiones fundamentales para el suministro de materias primas sostenibles destinadas a la producción de combustibles de aviación y aceites vegetales, lo que genera especial preocupación en el ámbito de las energías renovables.

Según el portal SPGlobal, la indagación se centra en economías cuya capacidad de producción parece desvinculada de la demanda global, provocando sobreproducción y superávits persistentes. Semejante medida reactiva una poderosa herramienta de presión en un contexto donde los mercados ya enfrentan perturbaciones logísticas por conflictos geopolíticos. Expertos del sector agrícola advierten que cualquier imposición arancelaria derivada del actual escrutinio podría afectar significativamente la viabilidad económica del modelo productivo que impulsa la transición verde, encareciendo los insumos críticos para los biocombustibles.

El proceso regulatorio avanzará hacia una fase de consultas públicas, recibiendo comentarios hasta el 15 de abril y programando audiencias oficiales para el 5 de mayo. Las posibles medidas correctivas solo se adoptarán tras determinar si las políticas identificadas justifican acciones legales. La incertidumbre regulatoria amenaza con interrumpir las cadenas de suministro de energía limpia, evocando escenarios de tensión comercial similares a los experimentados años atrás y planteando desafíos para el desarrollo sostenido de alternativas ecológicas en el mercado norteamericano.

La industria hotelera en Colombia atraviesa una transformación profunda impulsada por el ingreso de nuevas marcas internacionales. Ante la presión en los márgenes de rentabilidad, la oferta se inclinará hacia recintos franquiciados o gestionados por grandes cadenas, superando el modelo de alojamientos independientes. Dicha dinámica fomentará la consolidación mediante conversiones, donde múltiples operadores locales migrarán hacia franquicias globales buscando respaldo en distribución y gestión de ingresos frente a la incertidumbre financiera. Paralelamente, cobrará fuerza la separación corporativa entre la propiedad raíz y la operación comercial, acotando los riesgos para los inversionistas.

Según un análisis de Camilo Giraldo, estudiante de la Maestría en Finanzas (MEF) de la Universidad EIA, el éxito futuro dependerá de 12 directrices estratégicas, destacando la fidelización y la venta directa. Las corporaciones que desarrollen canales propios accederán a clientes dispuestos a pagar tarifas superiores, reduciendo costos operativos mediante sistemas de gestión de relaciones. La adopción tecnológica resultará indispensable; herramientas como el registro móvil y las llaves digitales automatizarán los procesos de atención. Asimismo, frente a la regulación de plataformas alternativas de alojamiento, los establecimientos tradicionales deberán diferenciar su portafolio o diseñar formatos híbridos para nómadas digitales, integrando servicios adicionales como espacios de trabajo colaborativo.

El entorno macroeconómico exigirá mayor agilidad corporativa para afrontar riesgos exógenos relacionados con el clima, la seguridad o alteraciones sanitarias. Aquellas compañías capaces de implementar protocolos de respuesta rápida ganarán resiliencia operativa y fuertes ventajas competitivas. Finalmente, la sostenibilidad y el cumplimiento normativo dejarán de ser requisitos básicos para convertirse en verdaderos atributos diferenciadores, atrayendo a viajeros individuales y grupos corporativos que exigen altos estándares ambientales. Dicha convergencia de innovación tecnológica, diversificación de servicios y responsabilidad ecológica definirá el liderazgo del turismo nacional.

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Durante el cierre de 2025 e inicios de 2026, el sector publicitario en Colombia consolidó una transformación estructural impulsada por la madurez del ecosistema digital y la integración de IA de alto nivel. El mercado cerró 2025 con un crecimiento del 8,1 % en sus ingresos totales nominales frente a 2024, alcanzando en diciembre un índice histórico de 232,4 puntos, un incremento del 23,3 % respecto al mismo mes del año anterior. Esta dinámica se sustenta en una inversión digital récord que alcanzó los $3,0 billones de pesos, donde el video se consolidó como el segundo motor de la industria con una participación del 28,2 % ($858,2 mil millones). En el frente externo, el sector mantuvo una balanza comercial superavitaria: las exportaciones crecieron un 1,8 %, sumando US$267,7 millones entre enero y septiembre de 2025, con Estados Unidos como principal destino (55,5 % de participación). Por su parte, las importaciones aumentaron un 4,0 % (US$164,0 millones), reflejando una mayor adquisición de software especializado y servicios de red global.

La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica alertó sobre un grave riesgo para la prestación continua de los servicios públicos en el país. El déficit financiero surge por los retrasos gubernamentales en el desembolso de compromisos económicos, generando una presión insostenible sobre las compañías encargadas del suministro nacional. Dicha coyuntura amenaza directamente la estabilidad operativa de múltiples actores del sistema, incluyendo distribuidores y productores gasíferos que dependen de los flujos de capital para mantener el funcionamiento diario.

Según el diario El Tiempo, el componente principal del déficit corresponde a los alivios aplicados en las facturas de los hogares más vulnerables. A enero de 2026, la obligación gubernamental por tal concepto alcanza los 2,6 billones de pesos en el área eléctrica y 1,0 billones en gas natural. El hueco fiscal continúa expandiéndose mensualmente en aproximadamente 410.000 millones de pesos. El esquema actual exige que las corporaciones asuman el descuento anticipadamente, esperando un reembolso oficial que actualmente no llega a las arcas corporativas.

Paralelamente, el gremio enfrenta otras obligaciones pendientes que agravan la liquidez del mercado. Los saldos vinculados a la opción tarifaria implementada durante la pandemia suman cerca de 2,2 billones de pesos, a lo cual se adiciona una cartera de 1,4 billones por consumos no pagados por entidades públicas. Ante semejante escenario, los representantes sectoriales proponen acelerar los reembolsos atrasados y regularizar las cuentas estatales para evitar daños irreparables en la infraestructura nacional, advirtiendo que una prolongación del impago podría desencadenar aumentos tarifarios significativos para millones de usuarios.

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El reporte del estándar semántico y de codificación se convirtió en un requisito estrictamente obligatorio para la comercialización de dispositivos médicos y reactivos de diagnóstico in vitro en el territorio nacional. La directriz rige tras culminar el periodo transitorio otorgado por la autoridad sanitaria, exigiendo que todos los titulares de registros concedidos con posterioridad al ocho de febrero del año en curso cumplan con la normativa antes de iniciar cualquier proceso de venta. El incumplimiento de tal mandato acarreará sanciones severas, incluyendo la suspensión inmediata de las actividades comerciales.

Según el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), la herramienta regulatoria permite estandarizar la denominación de los artículos de salud, facilitando su identificación precisa, clasificación y trazabilidad. Semejante avance fortalece el intercambio de información entre los diferentes actores involucrados en la distribución, el uso y el control sanitario. Para garantizar el acatamiento normativo, la entidad habilitó una plataforma digital de manera permanente, buscando agilizar la recepción de los datos y optimizar las labores de inspección en el mercado colombiano.

La adopción del modelo estructurado fue reglamentada mediante la Resolución 1405, expedida por el Ministerio de Salud y Protección Social. Dicha legislación consolida la tercera fase operativa, la cual cubre los dispositivos médicos de uso humano clase uno y dos A, junto con los reactivos de diagnóstico in vitro categoría uno que posean registros vigentes. Con la aplicación plena de la regla, el país logra un avance fundamental en materia de vigilancia pública, garantizando la seguridad de los pacientes y asegurando mayor transparencia en toda la cadena de suministro.

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El sector agrícola, ganadero y pesquero se consolida como el principal motor de empleo para la población rural en Colombia. Durante el trimestre móvil comprendido entre noviembre de 2025 y enero de 2026, dicha rama de actividad concentró al 42,5% de los trabajadores que se identifican subjetivamente como campesinos. Semejante proporción equivale a 2.761  personas laborando en el campo, evidenciando la enorme relevancia de las actividades primarias para la subsistencia y el desarrollo productivo en los territorios apartados del país. En contraste, para la población no campesina, las labores agropecuarias apenas representan un 3,1% del total de ocupados.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el mercado laboral para la comunidad rural exhibe dinámicas particulares frente al resto del país. Los indicadores generales revelan que el grupo poblacional campesino alcanzó una tasa global de participación del 60,7% y un nivel de ocupación del 56,5%. Por su parte, el índice de desocupación se ubicó en un 7,0%, una cifra inferior en 2,3 puntos porcentuales frente a la desocupación registrada por los ciudadanos no campesinos. Asimismo, resulta destacable que el 83,3% de los habitantes mayores de quince años ubicados en centros poblados y zonas rurales dispersas se reconoce bajo la identidad campesina.

Al analizar la posición ocupacional de dicha fuerza de trabajo, destaca el predominio de los trabajadores por cuenta propia, renglón que agrupa al 55,3% de los ocupados campesinos. Adicionalmente, la figura del jornalero o peón representa un 11,1% de la participación, reflejando la arraigada tradición de las labores por destajo en las parcelas agropecuarias. El DANE analiza las brechas de género estructurales y da a conocer los detalles demográficos en cuanto a la concentración del trabajo por regiones.

El sector ganadero colombiano consolidó un crecimiento excepcional del 8,3 % en su valor agregado al cierre del tercer trimestre de 2025, impulsado por una dinámica exportadora que alcanzó los US$394,6 millones, el tercer registro más alto de la última década. Este desempeño se apalanca en un hato nacional que ascendió a 30,3 millones de cabezas, donde departamentos como Antioquia y Córdoba lideran la participación con el 10,6% y 9,3 % respectivamente, respaldados por una base reproductiva de 9,9 millones de hembras adultas que garantizan la sostenibilidad de la oferta. En el ámbito de precios, el ganado gordo en pie alcanzó un máximo histórico de $9.135,0 por kilo en enero de 2026, lo que representa una variación interanual del 13,5 %, mientras que el consumo interno demostró resiliencia al absorber 708,8 millones de kilogramos de carne de res a noviembre de 2025, un incremento del 6,8 % frente al año anterior.

A futuro, la industria enfrenta una transformación digital con la obligatoriedad del sistema Sinigan v6 vigente desde enero de 2026, herramienta clave para capturar el potencial de exportación hacia China de hasta 50.000,0 toneladas anuales. Las proyecciones globales al 2033 indican que la producción mundial llegará a 81,2 millones de toneladas, donde el crecimiento sectorial dependerá de la mejora genética y del aumento en el sacrificio, en un entorno que deberá mitigar un alza del 6,0 % en emisiones de gases de efecto invernadero. Pese a los riesgos climáticos por inundaciones que afectan a más de 315.000 animales y la presión de costos por el salario mínimo, la eliminación de aranceles para 76 insumos agropecuarios y la solidez de la base reproductiva posicionan a Colombia como un competidor estratégico en el mercado global de proteína roja.

Durante décadas, Dubái construyó su éxito económico sobre un activo intangible pero poderoso: la neutralidad. En medio de una región históricamente marcada por tensiones geopolíticas, el emirato logró posicionarse como un refugio seguro para capital internacional, expatriados y corporaciones globales. Este modelo convirtió a los Emiratos Árabes Unidos en uno de los principales centros financieros y logísticos del mundo, atrayendo inversión proveniente de conflictos como la guerra en Siria o las sanciones contra Rusia. Sin embargo, la escalada militar regional en 2026, con ataques vinculados a Irán y tensiones con Estados Unidos e Israel, ha puesto en duda esa percepción de invulnerabilidad. Más allá de los daños físicos limitados, el verdadero riesgo está en la erosión del principal activo económico de Dubái: la confianza del capital global.

La vulnerabilidad es estructural. Sectores clave como la aviación, el turismo y el mercado inmobiliario —pilares del crecimiento del emirato— dependen de la estabilidad regional y del flujo constante de inversión extranjera. Antes de la crisis, la aviación representaba cerca del 27% del PIB local y sostenía cientos de miles de empleos gracias a hubs como el Aeropuerto Internacional de Dubái y la aerolínea Emirates. La cancelación masiva de vuelos, el cierre temporal de espacios aéreos y la caída del turismo de lujo amenazan ahora con frenar el motor económico del emirato. Al mismo tiempo, la incertidumbre geopolítica empieza a reflejarse en el mercado inmobiliario, históricamente impulsado por capital extranjero. Si el conflicto regional se prolonga, analistas advierten que parte de estos flujos podrían redirigirse hacia refugios financieros más estables como Singapur o el sistema bancario de Suiza, poniendo a prueba la resiliencia de uno de los experimentos económicos más exitosos del Medio Oriente.

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