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La cadena porcícola colombiana cerró su principal encuentro anual con una hoja de ruta enfocada en ampliar mercados, diversificar canales de venta y consolidar la formalización de la actividad. El XXII Congreso Internacional PorkAméricas, celebrado en Cartagena, reunió a más de 2.500 participantes, incluidos cerca de 500 visitantes internacionales provenientes de América Latina, Europa, China y Singapur, y sirvió de escenario para trazar las prioridades del sector frente al próximo periodo de gobierno. La agenda del encuentro amplió su alcance más allá de los asuntos técnicos de producción para incorporar la inteligencia artificial, la automatización, la sostenibilidad, la comercialización y el relevo generacional.

Entre las oportunidades analizadas sobresalió el regreso al mercado venezolano, un destino que durante años concentró buena parte de las exportaciones nacionales y que hoy vuelve a perfilarse como una alternativa de crecimiento. El gremio planteó que la estrategia ya no se limita a vender producto, sino que contempla inversión, alianzas empresariales y preparación sanitaria para participar en la recuperación productiva del país vecino. A esa apuesta se suman la expansión del comercio electrónico, el fortalecimiento del canal institucional y el aprovechamiento de nuevos cortes, factores que el sector considera determinantes para sostener su dinamismo.

De acuerdo con el diario Portafolio, el comercio bilateral entre Colombia y Venezuela se proyecta este año en US$1.600 millones, frente a los US$1.157 millones registrados en 2025, lo que representaría un incremento cercano al 38,3%.

El gremio evalúa además posibilidades de inversión en Venezuela, donde se analizan aproximadamente 300 activos estatales improductivos susceptibles de reactivarse mediante asociaciones público-privadas. En paralelo, la transformación de los canales de comercialización avanza con fuerza: la rueda de negocios del congreso reunió a más de 60 porcicultores y cerca de 20 compradores, y la carne de cerdo nacional ya mantiene presencia permanente en plataformas de entrega inmediata como Rappi y Rappi Turbo, con despachos que llegan en 15 minutos.

El impulso comercial se apoya en una base productiva sólida. Según Sectorial, la producción nacional de carne de cerdo alcanzó 663.875 toneladas en 2025, con un crecimiento del 9,1% frente al año anterior, mientras que el consumo per cápita llegó a un récord de 15,8 kilogramos por habitante, muy por encima de los 4,8 kilogramos registrados en 2010. El inventario del sector, compuesto por 379.947 hembras de cría y más de 9,5 millones de cerdos de levante y ceba, respalda la capacidad de abastecimiento interno y la ambición exportadora.

No obstante, el propio gremio reconoce que el siguiente desafío pasa por mejorar la productividad y la competitividad para responder a las exigencias de los compradores internacionales, así como por avanzar en la diplomacia sanitaria que habilite nuevos destinos. La formalización, discutida con más de 45 grupos de productores durante el congreso, se planteó como condición para blindar la sanidad animal, elevar la competitividad y proteger la imagen de la industria. El gremio situó, además, la seguridad rural, la reducción de la ilegalidad y el buen funcionamiento de la cadena logística como condiciones para incentivar la inversión y dinamizar el consumo interno.

De acuerdo con Sectorial, la diversificación que impulsa la porcicultura, mercado venezolano, comercio electrónico y canal institucional, reduce la dependencia histórica del consumo doméstico de cortes frescos y abre espacios de valor en segmentos antes marginales. Sin embargo, las oportunidades deben leerse con prudencia. El comercio bilateral proyectado en US$1.600 millones corresponde al agregado de todos los sectores, por lo que la cadena porcícola captaría solo una fracción, condicionada al avance de los protocolos sanitarios ante las autoridades colombianas y venezolanas. El entorno del país vecino, aún marcado por restricciones regulatorias y riesgos reputacionales, exige un ingreso gradual y verificado. En el frente interno, cerrar la brecha de productividad frente a competidores regionales de mayor escala y consolidar la formalización serán requisitos para sostener la senda exportadora sin comprometer el estatus sanitario.

¿Quiere anticiparse a las oportunidades de la porcicultura? Conozca el potencial exportador, los riesgos y la dinámica competitiva del sector con el Índice de Desempeño Sectorial, los Reportes EXIM de comercio exterior y la matriz de dinámica sectorial para entender la participación y crecimiento económico, herramientas que respaldan sus decisiones corporativas con inteligencia de mercado.

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Consumo de cerdo en Colombia llegó a 15,8 kilos por persona en 2025

La producción nacional de carne de cerdo aumentó 7,3%

  • El modelo tradicional de facturación por volumen (fee-for-service) es insostenible y castiga la calidad real del servicio.
  • Las políticas de reindustrialización, respaldadas por vigencias futuras hasta 2032, buscan asegurar la autonomía sanitaria del país.
  • La transformación digital con herramientas como Invimágil promete acelerar los tiempos de registro de tecnologías médicas.

El ecosistema de salud colombiano está transitando forzosamente desde un enfoque transaccional hacia un modelo de eficiencia clínica integral. El tradicional esquema de pago por volumen o fee-for-service ha demostrado distorsionar los incentivos del mercado, premiando la cantidad asistencial y empujando a los médicos a trabajar bajo presiones que limitan su autonomía, generando ineficiencias financieras para los pagadores. La respuesta estructural a este escenario de suma cero (situación donde la ganancia de un participante equivale exactamente a la pérdida de otro, por lo que el beneficio total siempre es cero) es la Atención Basada en Valor, que define el éxito estrictamente como los resultados clínicos alcanzados por el paciente frente a los costos requeridos. A la par de esta evolución en la contratación, Colombia busca establecer una sólida autonomía sanitaria. La fuerte dependencia del mercado nacional respecto a tecnologías importadas, como los costosos anticuerpos monoclonales, ejerce presiones financieras que desestabilizan el presupuesto. Ante esto, potenciar la industria local y modernizar los esquemas de regulación se convierte en el pilar para sostener los servicios médicos en la próxima década.

El bloque temático del Foro ANDI, con participación de UNIMED e Invima, destacó que la medición de datos clínicos permite que el valor asistencial se vuelva una variable contractualizable, abriendo paso a los modelos de riesgo compartido.

Institucionalmente, el impulso a la industria nacional cuenta con un piso jurídico robusto: el CONPES 4129 de 2023 y el CONPES 4170 de 2025, los cuales proyectan el desarrollo de la investigación y producción local. Con la aprobación de vigencias futuras hasta el año 2032, el Estado garantiza el flujo presupuestal para consolidar iniciativas biotecnológicas como Vaxthera y Bogotá Bio (producción de vacunas). Simultáneamente, para evitar que la tramitología estrangule esta reindustrialización, se promueve la convergencia regulatoria internacional mediante el reconocimiento mutuo (reliance), confiando en agencias extranjeras de alta madurez. Lo anterior se complementa con plataformas digitales como Invimágil, que trasladan los trámites de comercialización a entornos 100% en línea. Además, el apalancamiento financiero encuentra alternativas disruptivas en los Bonos de Impacto Social (BIS), donde la inversión privada asume el riesgo operativo inicial.

La interrelación entre la autonomía productiva y la revolución de la contratación basada en valor redefinirá el panorama competitivo para laboratorios y redes hospitalarias. En el corto plazo, las clínicas están obligadas a transformar su infraestructura tecnológica de auditoría para estandarizar los datos clínicos, como indicadores PROMs (Patient-Reported Outcome Measures-Medidas de Resultados Informadas por el Paciente) y PREMs (Patient-Reported Experience Measures-Medidas de Experiencia Informadas por el Paciente); de lo contrario, quedarán rezagadas al no poder negociar acuerdos de riesgo compartido. A mediano plazo, la aceleración de trámites en el Invima y el reconocimiento mutuo agilizarán el mercado, permitiendo una provisión estratégica rápida al Estado para programas de vacunación o patologías crónicas. A largo plazo, las políticas plurianuales garantizarán un ecosistema de manufactura que disminuirá la exposición del país a choques macroeconómicos internacionales y rupturas en cadenas de suministro globales.

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El fortalecimiento del peso colombiano se consolidó durante 2026 como la principal variable de presión sobre los ingresos del agroexportador nacional. De acuerdo con el comentario económico de ANIF, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) pasó de $4.308 el 1 de enero de 2025 a $3.334 el 6 de julio de 2026, una reducción de $974 equivalente a una apreciación del 22,6%. Bajo un ejercicio de sensibilidad que mantiene constante el volumen despachado, el centro de estudios calculó que cada variación de COP$100 en la tasa de cambio genera un impacto de $34.000 millones sobre el valor de las exportaciones cafeteras.

La cifra dimensiona en pesos un fenómeno que hasta ahora se había descrito en términos cualitativos: la rentabilidad del productor depende hoy menos de la cotización internacional del grano que de la conversión de esos dólares a moneda local, en un esquema donde la nómina, los fertilizantes, el transporte interno y los servicios se liquidan íntegramente en pesos colombianos.

El fenómeno también es regional: desde comienzos de 2025, un grupo de divisas latinoamericanas se apreció en promedio un 19,0% frente al dólar. En Costa Rica, donde el colón se fortaleció un 13,0% en ese mismo lapso, la empresa Del Monte anunció en mayo el cierre de cuatro plantaciones bananeras y la desvinculación de 850 trabajadores. La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) advirtió a comienzos de julio que la apreciación erosiona la competitividad del país e instó al Gobierno a ampliar las herramientas de cobertura cambiaria y las líneas de crédito disponibles para los productores.

Las cifras gremiales confirman la magnitud del ajuste en los dos cultivos. La FNC reportó que las exportaciones de café sumaron 5,23 millones de sacos de 60 kilogramos durante el primer semestre de 2026, un descenso del 18,0% frente al mismo periodo del año anterior, mientras la producción acumulada cayó un 10,0% hasta 5,58 millones de sacos, pese al repunte del 43,0% registrado en junio.

En el banano, la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura) informó que el sector cerró 2025 con exportaciones por US$1.309 millones y el tercer lugar entre los exportadores de América Latina, aunque su presidente, Emerson Aguirre, precisó que la fruta se comercializa mediante contratos anuales que impiden trasladar los sobrecostos al comprador antes de las negociaciones de octubre. La Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama) añadió que el impuesto predial rural, los costos energéticos y las tarifas logísticas aumentaron de forma simultánea durante 2026. En conjunto, las cadenas de café, flores, banano, palma de aceite, azúcar y aguacate exportan US$10.258 millones y sostienen cerca de 2,5 millones de empleos formales, directos e indirectos.

Para Sectorial, el ejercicio de sensibilidad de ANIF traslada la discusión cambiaria a un terreno medible y permite ordenar prioridades. Una elasticidad de $34.000 millones por cada COP$100 de TRM implica que la corrección acumulada de $974 desde enero de 2025 supera cualquier compensación factible por la vía de mejoras marginales de productividad en el corto plazo. El punto crítico es la asimetría de la estructura financiera: el ingreso se indexa al dólar, mientras la nómina, el predial rural y la energía se ajustan por inflación y por salario mínimo local. Esa combinación golpea con mayor fuerza a las explotaciones pequeñas y medianas, que carecen de escala para contratar coberturas financieras y de músculo de caja para absorber un ciclo prolongado. La respuesta estructural no está en esperar una devaluación, sino en tres frentes verificables: ampliar el acceso a instrumentos de cobertura para productores medianos, acelerar la transformación industrial del grano y de la fruta para capturar márgenes fuera del commodity, y diversificar destinos de exportación. Sin esos ajustes, la sostenibilidad del empleo rural formal queda atada al ciclo del dólar.

 

Estados Unidos comenzó a aplicar el 24 de julio de 2026 un arancel de 12,5% sobre las mercancías colombianas que no figuran en el listado de exclusiones, una decisión que recae de manera concentrada sobre la industria manufacturera. El recargo fue adoptado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) al cierre de una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y reemplaza el gravamen temporal de 10,0% vigente desde febrero de 2026, por lo que ambos cobros no se acumulan y el incremento efectivo equivale a 2,5 puntos porcentuales. La medida rige para las mercancías ingresadas para consumo o retiradas de depósito desde las 12:01 a. m., hora del Este, y contempla un tratamiento transitorio para la carga que ya estaba en tránsito antes de esa hora, siempre que ingrese al mercado estadounidense antes del 28 de julio.

El nuevo porcentaje se suma al arancel ordinario o preferencial de cada partida, de modo que los bienes que ingresaban con tarifa cero bajo el acuerdo comercial bilateral también deben asumirlo. Entre los productos gravados figuran las confecciones, las manufacturas de plástico, la confitería, el chocolate terminado, los alimentos procesados, los cosméticos, las preparaciones capilares, los transformadores eléctricos y las flores frescas cortadas; mientras que café, banano, plátano, aguacate, piña, mango, petróleo crudo, carbón, oro, cacao en grano, medicamentos e insumos farmacéuticos quedaron por fuera del alcance del recargo.

Según el diario La República, el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, estimó que el gravamen recae sobre cerca del 30,0% de las ventas externas dirigidas a ese destino. Sobre una base exportadora aproximada de US$15.000 millones anuales, el dirigente calculó que el universo afectado asciende a unos US$5.000 millones y que el país deberá pagar más de US$125 millones adicionales por concepto de este tributo. El gremio precisó que la determinación no cuestiona las condiciones laborales de la producción nacional, sino la ausencia de un instrumento jurídico que impida el ingreso al país de materias primas, insumos o bienes procedentes de terceros mercados donde sí se registra trabajo forzoso.

Por esa razón, Analdex solicitó al Gobierno expedir con prontitud el decreto que prohíba esas importaciones e incorpore criterios de riesgo, herramientas de trazabilidad, facultades efectivas de control aduanero y reglas de coordinación interinstitucional. El diferencial competitivo constituye el segundo frente de preocupación: Colombia quedó con una desventaja de 2,5 puntos porcentuales frente a Argentina, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y México, que accedieron a la tarifa de 10,0%, y también frente a proveedores asiáticos como Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Malasia, Pakistán y Sri Lanka. En segmentos sensibles al precio, esa brecha puede modificar decisiones de abastecimiento, comprimir márgenes empresariales y alterar contratos de exportación ya pactados.

La cobertura del recargo, sin embargo, no cubre la totalidad de la oferta exportable. De acuerdo con Infobae, la presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), María Claudia Lacouture, señaló que entre 68,0% y 73,0% de la canasta exportadora conserva el ingreso con arancel de 0,0%, por lo que recomendó a las empresas revisar los anexos de la Sección 301 para confirmar la situación de cada código arancelario.

Aunque el arancel lo cancela formalmente el importador estadounidense, el costo puede trasladarse al exportador colombiano mediante menores precios de compra, al consumidor final mediante mayores precios de venta o repartirse entre ambos extremos de la cadena, con efecto directo sobre la rentabilidad de las plantas manufactureras nacionales.

De acuerdo con Sectorial, el efecto del recargo no se distribuye de manera uniforme dentro de la industria. Los eslabones de menor diferenciación, confecciones, manufacturas de plástico, cosméticos y alimentos procesados, concentran la exposición, y son precisamente los segmentos donde el precio final define la decisión de compra del comprador estadounidense. La brecha de 2,5 puntos porcentuales frente a México, Ecuador y Centroamérica resulta más determinante que el nivel absoluto de 12,5%, porque el país compite con proveedores que atienden los mismos canales con estructuras logísticas equivalentes o superiores.

Para conocer en profundidad cómo se comporta la industria manufacturera en Colombia, consulte el Índice de Desempeño Sectorial, revise los Reportes EXIM para revisar partida por partida el comportamiento de sus flujos de comercio exterior con Estados Unidos y los Foros Sectoriales para anticipar el rumbo de la política comercial bilateral.

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Thursday, 23 July 2026 14:59

MALVINAS: el precio real de una bandera

Las Islas Malvinas vuelven a ocupar titulares. En julio de 2026, la selección argentina celebró su victoria frente a Inglaterra con una bandera que reivindicaba la soberanía sobre el archipiélago, mientras el Reino Unido presentaba una denuncia ante la FIFA por considerar que se trataba de una manifestación política. Sin embargo, pocos días antes, el propio gobierno argentino había dado un paso para ingresar a un acuerdo comercial que también integra el Reino Unido.

La aparente contradicción refleja una realidad mucho más compleja. Malvinas no es únicamente un conflicto territorial heredado del siglo XIX; también es un territorio donde convergen recursos naturales, intereses energéticos, comercio internacional y estrategia militar.

Un territorio pequeño con una economía sorprendente

Las Islas Malvinas tienen poco más de 3.600 habitantes, pero presentan indicadores económicos que muchos países desarrollados envidiarían.

De acuerdo con cifras oficiales del gobierno isleño, el PIB per cápita superó las 81.800 libras esterlinas en 2018, ubicando al archipiélago entre los territorios con mayor ingreso por habitante del mundo.

Parte de esa cifra se explica porque una proporción importante del valor generado proviene de trabajadores temporales, especialmente pescadores que operan en aguas del Atlántico Sur.

Aunque la población permanente es reducida, la actividad económica es intensa y depende principalmente de tres pilares:

  • La pesca.
  • Los futuros desarrollos petroleros.
  • El respaldo financiero e institucional del Reino Unido.

La pesca sigue siendo el principal motor económico

Durante décadas, la venta de licencias pesqueras ha financiado buena parte del presupuesto del archipiélago.

Flotas provenientes de España, Corea del Sur, Taiwán y otros países pagan por capturar principalmente calamar Illex y Loligo, productos que posteriormente son exportados hacia mercados europeos y asiáticos.

No obstante, el modelo comienza a mostrar señales de presión.

Las últimas temporadas registraron una menor captura de algunas especies, reduciendo la recaudación fiscal y obligando al gobierno isleño a recurrir a financiación para desarrollar nuevas obras de infraestructura.

Aun así, la economía mantiene una sólida calificación crediticia y ya prepara un fondo soberano para administrar los ingresos provenientes del petróleo.

Sea Lion: el proyecto petrolero que cambia el tablero

El cambio más importante para las Malvinas podría llegar desde el mar.

En diciembre de 2025 comenzó oficialmente el desarrollo del proyecto Sea Lion, ubicado aproximadamente a 220 kilómetros al norte del archipiélago.

El proyecto, liderado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, contempla una inversión cercana a los 2.100 millones de dólares.

En su primera etapa espera producir alrededor de 170 millones de barriles recuperables, con una capacidad cercana a los 50.000 barriles diarios cuando entre en operación comercial en 2028.

La expectativa es que el petróleo transforme por completo la estructura económica de las islas.

Sin embargo, también incrementa las tensiones diplomáticas.

Argentina considera que las actividades petroleras se desarrollan sobre parte de su plataforma continental y ha iniciado procesos legales contra varias compañías involucradas, aunque hasta ahora ninguna ha suspendido sus operaciones.

Una posición estratégica en el Atlántico Sur

El valor de Malvinas no depende únicamente de sus recursos naturales.

Su ubicación convierte al archipiélago en un punto estratégico para controlar rutas marítimas del Atlántico Sur y mantener presencia militar en una región cada vez más relevante.

Desde 1985 funciona la base aérea de Mount Pleasant, donde el Reino Unido mantiene aviones Eurofighter Typhoon, sistemas modernos de defensa aérea, transporte militar y cerca de mil efectivos permanentes.

Además, durante los últimos años Londres ha realizado ejercicios militares conjuntos destinados a reforzar su capacidad de respuesta en el Atlántico Sur.

Un conflicto que sigue abierto

La disputa entre Argentina y el Reino Unido tiene casi dos siglos de historia.

Argentina sostiene que heredó los derechos de soberanía de España y considera ilegítima la ocupación británica iniciada en 1833.

Por su parte, el Reino Unido argumenta que la población actual tiene derecho a decidir su futuro mediante el principio de autodeterminación.

En 2013, los habitantes del archipiélago participaron en un referéndum donde el 99,8 % votó por mantener el estatus de territorio británico de ultramar.

Buenos Aires rechaza la validez de esa consulta al considerar que la población actual fue establecida posteriormente a la ocupación británica.

La guerra de 1982 dejó profundas heridas que aún condicionan la relación bilateral.

La paradoja de julio de 2026

Los acontecimientos de julio ilustran perfectamente esa dualidad.

Mientras jugadores argentinos celebraban con una bandera que reivindicaba las Malvinas, el gobierno británico reiteraba que la soberanía no estaba en discusión.

Pero, simultáneamente, Argentina avanzaba en su intención de incorporarse al Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (CPTPP), bloque comercial del cual el Reino Unido forma parte desde 2024.

Si finalmente se concreta ese ingreso, ambos países volverán a compartir un mismo acuerdo comercial por primera vez desde la guerra de 1982.

Esto demuestra que la política simbólica y la política económica no siempre siguen el mismo camino.

Mientras el debate sobre la soberanía permanece congelado, las relaciones comerciales continúan evolucionando.

¿Qué pesa más: la bandera o los intereses económicos?

La historia de Malvinas muestra que las disputas territoriales modernas rara vez se explican únicamente por razones históricas.

Hoy intervienen recursos energéticos, pesca, comercio internacional, seguridad marítima y geopolítica.

El desarrollo del proyecto Sea Lion podría modificar el equilibrio económico del archipiélago durante las próximas décadas.

Al mismo tiempo, tanto Argentina como el Reino Unido mantienen estrategias que combinan firmeza política con pragmatismo económico.

La pregunta de fondo sigue abierta.

¿Puede un país mantener un conflicto diplomático mientras fortalece simultáneamente sus relaciones comerciales con el mismo adversario?

En un mundo donde los intereses económicos pesan cada vez más, Malvinas representa uno de los mejores ejemplos de cómo los símbolos nacionales y los negocios internacionales pueden avanzar por caminos completamente distintos.

La combinación de lluvias extremas en los Llanos Orientales, los Santanderes y el sur del país, junto con una sequía intensa en la Costa Caribe, dejó afectaciones que superan el millón de hectáreas destinadas a la actividad ganadera en Colombia. De acuerdo con el más reciente balance de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), el fenómeno climático impactó 1.017.046 hectáreas en siete departamentos: Caquetá, Sucre, Casanare, Arauca, Bolívar, Santander y Norte de Santander. Caquetá concentra la mayor superficie comprometida, con 500.000 hectáreas, seguido por Sucre, con 270.410 hectáreas, y Casanare, con 215.989 hectáreas. Arauca reportó 17.000 hectáreas afectadas, Bolívar 11.315 hectáreas, Santander 1.948 hectáreas y Norte de Santander 384 hectáreas.

El gremio advirtió que la magnitud del fenómeno no se concentra en una sola región, ya que mientras el exceso de lluvias golpeó con fuerza a los Llanos Orientales y el sur del territorio, el verano extremo agravó las condiciones productivas en la Costa Caribe. El diagnóstico se elaboró a partir de un trabajo de campo realizado directamente en los deparatamentos, con el fin de dimensionar tanto el efecto sobre las áreas de pastoreo como sobre la disponibilidad de forraje para el ganado. En conjunto, Fedegán calculó pérdidas por $12.860 millones durante los últimos meses de 2026, un monto que se suma a los efectos físicos sobre el hato bovino y la infraestructura productiva del campo colombiano.

Según el diario El Colombiano, el mayor componente de las pérdidas corresponde a la reducción del peso de los animales, un rubro que asciende a $11.339 millones y representa la porción más alta del monto total reportado. Bolívar concentra el mayor impacto económico, con $6.543 millones, seguido por Sucre, con $4.407 millones. A esto se suma la caída en la producción de leche, que generó pérdidas adicionales por $1.522 millones a nivel nacional. Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, explicó que la merma en el peso del ganado constituye el efecto económico más relevante del fenómeno climático sobre la actividad pecuaria.

De acuerdo con Agronegocios, las condiciones climáticas también afectaron el inventario bovino del país, con la muerte de 3.104 animales en los siete departamentos evaluados. Sucre concentra la mayor mortalidad, con 2.514 bovinos, seguido por Bolívar, con 568 casos; Norte de Santander reportó 16 muertes y Santander, 6. En Arauca y Casanare, Fedegán no ha logrado consolidar una cifra definitiva. Adicionalmente, el gremio contabilizó el desplazamiento de 265.898 bovinos movilizados para proteger a los animales de las condiciones extremas. Casanare lidera esta cifra con 166.736 bovinos trasladados, seguido por Sucre, con 54.490, y Arauca, con 24.000. Ante este panorama, Fedegán solicitó al Gobierno Nacional la reestructuración de créditos con tasas preferenciales o subsidiadas, la devolución del IVA en la compra de insumos agropecuarios y el acceso a líneas de financiación con tasas diferenciales para atender la emergencia que enfrenta el sector ganadero colombiano.

Según Sectorial, el hecho de que un mismo evento climático combine exceso de lluvias en unas regiones y sequía extrema en otras evidencia la creciente variabilidad hidroclimática que enfrenta la ganadería colombiana, más allá de los episodios tradicionales de El Niño o La Niña. Si bien el monto reportado por Fedegán ($12.860 millones) es menor al que dejó el fenómeno de El Niño entre diciembre de 2023 y enero de 2024 ($122.400 millones en dos meses, según registró Sectorial en su momento), el impacto actual se distribuye en una huella geográfica más amplia, con siete departamentos afectados simultáneamente y con un componente adicional de sequía que antes no se presentaba de forma concurrente con las lluvias.

Para profundizar en el comportamiento del comercio exterior del sector ganadero colombiano, consulte los Reportes EXIM de Sectorial. Conozca también el Índice de Desempeño Sectorial para monitorear la evolución productiva y financiera del sector pecuario y participe en los Foros Sectoriales para profundizar en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.

La conformación del gabinete del presidente electo Abelardo De La Espriella entra en su recta final, pero el Ministerio de Salud continúa siendo una de las carteras sin titular a solo 16 días de la posesión presidencial, programada para el 7 de agosto. Lo que hace tres días se presentaba como una terna de candidatas se transformó esta semana en un abanico de siete nombres femeninos, luego de que la primera opción escogida por el equipo de gobierno declinara la oferta por motivos personales. El hecho obliga a la administración entrante a reabrir la búsqueda de un perfil que combine solvencia técnica y capacidad política, justo cuando el sistema de salud colombiano enfrenta una de sus coyunturas fiscales más exigentes de la última década. La definición de este nombramiento es además relevante para el cumplimiento del principio de paridad de género exigido por la normativa colombiana en la integración del gabinete ministerial, ya que, de las carteras aún pendientes, esta se perfila como una de las que quedaría en manos de una mujer.

Según Pulzo, la exprocuradora de Salud Diana Ojeda era la candidata principal contemplada por el Gobierno entrante para liderar la cartera sanitaria, pero rechazó la invitación tras una reunión con el presidente electo en Barranquilla, de acuerdo con la periodista Camila Carvajal de Blu Radio. Esa negativa dejó sin piso la primera apuesta oficial y reactivó la circulación de otros seis nombres. De acuerdo con El Universal, la periodista D’Arcy Quinn había revelado previamente que la baraja se concentraba en Edna Tafur Mejía, gerente administrativa hospitalaria cercana a sectores de Cambio Radical; Marcela Montealegre, actual líder del proceso de empalme del sector; y Ana María Vesga, presidenta de Acemi, gremio de las EPS del régimen contributivo, a quien la propia periodista calificó como el perfil más preparado técnicamente. A esa lista, IFM Noticias sumó los nombres de María Cristina Lesmes, con 11 años como secretaria de Salud del Valle del Cauca; Martha Ospina, médica epidemióloga con 27 años de trayectoria y exdirectora del Instituto Nacional de Salud; y Diana Cárdenas, con cerca de 20 años de experiencia y exdirectora de la Adres.

El resultado será determinante para un sector que arrastra tensiones estructurales. Según cifras propias de Sectorial, el presupuesto asignado a la Adres para la vigencia actual asciende a $110,7 billones, en un esquema donde el 91,0 % de los recursos depende de aportes de la Nación y cotizaciones parafiscales, con un déficit para este año de $8 billones. A esto se suma que, al cierre de 2025, la inflación del sector salud se ubicó en 7,2 %, 2,1 puntos porcentuales por encima del IPC general del 5,1 %, una brecha que presiona la suficiencia de la Unidad de Pago por Capitación para 2026. La nueva ministra también deberá lidiar con el precedente reciente del hundimiento del proyecto de reforma a la salud en la Comisión Séptima del Senado, archivado por segunda vez ante la falta de claridad sobre su viabilidad financiera. Otros nombres que suenan son María Andrea Godoy, exviceministra de Protección Social y Olga Lucía Zúluaga, con conocimiento en dirección de instituciones de salud.

Desde Sectorial se interpreta que el estancamiento en la designación del Ministerio de Salud refleja la dificultad de conciliar perfiles técnicos con equilibrios políticos en una cartera que exige resultados rápidos. La ampliación del universo de nombres, de tres a nueve en cuestión de días, sugiere además que el Gobierno entrante prioriza ahora la disponibilidad y el respaldo político por encima de la afinidad ideológica inicial. Para el sector empresarial de la salud, la señal más relevante no es tanto quién ocupará finalmente el cargo, sino la velocidad con la que el nuevo Ejecutivo logre estabilizar esta cartera antes de que venzan los primeros plazos fiscales de 2026, dado que cualquier vacío prolongado en la conducción del Ministerio podría retrasar decisiones críticas sobre el giro de recursos a EPS e IPS y sobre el rumbo de una eventual nueva reforma.

Para conocer en profundidad los riesgos financieros, regulatorios y de gestión que enfrentará quien asuma el Ministerio de Salud, consulte el Índice de Desempeño Sectorial para monitorear la evolución productiva y financiera del sector salud, y participe en los Foros Sectoriales para profundizar en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.

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Las elecciones presidenciales de 2026 representan un momento decisivo para el futuro económico del país. Más allá de las discusiones políticas, las empresas enfrentan un desafío fundamental: comprender cómo las propuestas del próximo Gobierno podrían transformar las condiciones de inversión, competitividad y crecimiento de los diferentes sectores económicos.

Con este propósito, Sectorial desarrolló una cartilla especializada que analiza el impacto potencial de las propuestas de gobierno de Abelardo de la Espriella sobre nueve sectores económicos estratégicos, así como sobre ejes transversales que influyen directamente en el entorno empresarial colombiano. El objetivo es convertir las propuestas del presidente electo en información útil para la toma de decisiones, identificando oportunidades, riesgos y posibles efectos para las organizaciones.

¿Quisieras conocer el panorama general? En este video analizamos las principales propuestas económicas de Abelardo de la Espriella, su posible impacto sobre la economía colombiana y los retos que enfrentaría un eventual gobierno.

Desde Sectorial examinamos cómo las propuestas inciden en sectores clave (comercio, industria, construcción, servicios financieros, salud, educación, extracción energética y turismo) pero también en ejes transversales como seguridad, justicia, sostenibilidad ambiental y desempeño fiscal.

La capacidad de ejecución de un gobierno depende no solo de sus propuestas, sino también de las personas encargadas de implementarlas. Por esta razón, la cartilla incluye una revisión de los perfiles que podrían integrar el eventual equipo de gobierno de Abelardo de la Espriella.

Las propuestas de gobierno se traducen en reformas, decretos, proyectos de ley y decisiones que impactan directamente a las organizaciones. Por ello, esta cartilla fue diseñada como una herramienta de análisis estratégico para empresarios, inversionistas, gremios, directivos y empleados que buscan comprender los posibles escenarios económicos de los próximos años.

El sector cacaotero colombiano se prepara para una nueva etapa de expansión productiva, impulsada por un acuerdo entre el Gobierno electo y la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao), que define las primeras metas agropecuarias del próximo cuatrienio para esta cadena productiva. La hoja de ruta contempla la siembra de 50.000 hectáreas de cacao en zonas donde actualmente hay presencia de cultivos de uso ilícito, buscando abrir nuevas áreas productivas legales y fortalecer la economía rural en los territorios más golpeados por las economías ilegales. A esta meta se suma la renovación de 40.000 hectáreas consideradas improductivas, cuya recuperación estaría acompañada de mejoramiento agronómico y asistencia técnica especializada para elevar el rendimiento de las fincas.

El plan integral contempla, además, acompañamiento técnico para 150.000 hectáreas, una cobertura que supera ampliamente las áreas previstas para siembra y renovación conjuntas. Según se dio a conocer, estas acciones tendrían un impacto directo sobre más de 100.000 familias cacaocultoras distribuidas en distintas regiones del país, para quienes el cultivo representa una fuente central de empleo e ingresos rurales y una alternativa productiva legal frente a las economías ilícitas.

Según el diario Portafolio, el acuerdo fue resultado del primer encuentro entre el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural elegido, Indalecio Dangond Baquero, y las directivas de Fedecacao, luego de su designación por parte del presidente electo Abelardo De La Espriella. En la reunión, realizada en Bogotá, participó Eduardo Baquero López, presidente ejecutivo del gremio, quien presentó las prioridades del sector para el próximo cuatrienio. Durante el encuentro también se abordó la preocupación del gremio por el contrabando de cacao hacia Ecuador, un fenómeno que, según Fedecacao, supera las 25.000 toneladas y que afecta la producción nacional, altera los canales de comercialización formal y reduce los ingresos de miles de familias rurales que dependen de la venta legal del grano. El Gobierno entrante y la Federación acordaron trabajar de manera inmediata en soluciones frente a esta problemática, aunque por ahora no se conocen las medidas específicas que serán adoptadas para contener esta salida irregular del grano hacia el país vecino y proteger la comercialización formal de los productores.

El acuerdo llega en un momento de fuerte dinamismo para el sector exportador. De acuerdo con cifras oficiales analizadas por Analdex, las ventas externas de cacao y sus derivados colombianos alcanzaron US$413,1 millones en 2025, un crecimiento del 56,0% frente a los US$265,1 millones registrados en 2024. En volumen, el país exportó 49.044 toneladas, un avance del 16,4% frente a las 42.114 toneladas del año anterior, impulsado por precios internacionales que llegaron a un techo de US$10.900 por tonelada durante el primer semestre. Estados Unidos se consolidó como el principal comprador, con una participación del 37,1% de las compras totales, mientras que Antioquia lideró el frente exportador nacional con el 32,4% de participación, seguido por Bogotá, Santander, Valle del Cauca y Cundinamarca; departamentos como Meta, Magdalena, Norte de Santander y Cauca empiezan a superar el millón de dólares en ventas externas.

A nivel empresarial, el liderazgo exportador estuvo encabezado por compañías como Compañía Nacional de Chocolates, Casa Luker y Colombina, que concentran una parte relevante del flujo hacia el exterior tanto en grano como en productos con mayor valor agregado. Este comportamiento reafirma la relevancia de ampliar la frontera agrícola legal del cacao, en un momento en que la demanda internacional por el grano y sus derivados de origen colombiano continúa en expansión.

Según Sectorial, la hoja de ruta pactada entre el Gobierno entrante y Fedecacao plantea una apuesta ambiciosa, pero su éxito dependerá de la capacidad de ejecución más que del anuncio en sí. Sustituir economías ilícitas por cacao legal exige no solo tierra sembrada, sino financiamiento sostenido, acompañamiento técnico efectivo y garantías de comercialización que impidan que la producción termine saliendo de forma irregular, como ocurre hoy con el contrabando hacia Ecuador. El contraste entre las metas de siembra y renovación y el crecimiento sostenido de las exportaciones, que en 2025 marcaron un récord histórico tanto en valor como en volumen, sugiere que la demanda internacional ya está lista para absorber mayor oferta nacional, especialmente en productos con valor agregado como chocolates y manteca de cacao.

El reto real está en cerrar la brecha entre la política agrícola y la cadena de comercialización formal, de modo que el crecimiento en área sembrada se traduzca en mayores volúmenes exportables y no en más grano fugado hacia mercados vecinos. Desde Sectorial seguiremos monitoreando la evolución de estas metas y su impacto en el desempeño exportador del sector.

Para profundizar en el comportamiento del comercio exterior del sector cacaotero colombiano y anticipar el impacto de estas metas gubernamentales sobre las exportaciones agroindustriales, consulte los Reportes EXIM de Sectorial. Conozca también el Índice de Desempeño Sectorial para monitorear la evolución productiva y financiera de la cadena del cacao y sus derivados, y participe en los Foros Sectoriales para profundizar en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.

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El sector de la vivienda en Colombia se prepara para un cambio de política tras el anuncio de “La Casa Milagro”, el programa con el que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella buscará reemplazar a Mi Casa Ya, el subsidio creado en 2015 que quedó suspendido durante buena parte de la actual administración. El ministro de Vivienda designado, Jaime Andrés Beltrán, presentó los primeros detalles de la iniciativa. La propuesta combinará subsidios concurrentes, créditos blandos y procesos de titulación predial, estructurados en tres frentes: compra de Vivienda de Interés Social (VIS) mediante financiación y subsidio directo, mejoramiento de infraestructura habitacional para intervenir viviendas existentes y titulación predial para adelantar procesos masivos de legalización en barrios periféricos informales. El objetivo declarado por el Gobierno es acercar las tasas hipotecarias al 2,0% anual, mediante la articulación de distintas entidades públicas y privadas encargadas del sector.

Según el portal Infobae, Beltrán reconoció que las modificaciones normativas aplicadas al programa Mi Casa Ya durante los últimos cuatro años redujeron el acceso a la vivienda propia y llevaron la tasa de desistimiento de los hogares postulantes a superar el 70,0%. El funcionario explicó que la meta de créditos al 2,0% no se buscará únicamente a través de un subsidio directo, sino por medio de la articulación de beneficios provenientes del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), las cajas de compensación familiar y la banca privada, de manera que el alivio financiero para los hogares se sume desde distintas fuentes. Beltrán añadió que el programa no estará concentrado solo en la compra de vivienda nueva, sino que también priorizará el mejoramiento de viviendas ya existentes y la legalización de barrios sin acceso completo a servicios públicos, un frente en el que, según indicó, se concentró buena parte del presupuesto de la administración saliente pese a una baja ejecución.

El anterior esquema de Mi Casa Ya, según recordó la revista Semana, otorgaba además una reducción temporal de la tasa de interés durante los primeros 7 años del crédito, un beneficio que el nuevo ministerio no descartó replicar bajo un modelo distinto. “La Casa Milagro” buscará también articularse con alcaldías y gobernaciones para agilizar la transformación del uso del suelo, la legalización urbanística y la ampliación de la cobertura de servicios públicos en asentamientos informales, en un momento en el que Mi Casa Ya, vigente desde 2015, lleva varios meses entre ajustes de requisitos, giros atrasados y postulaciones congeladas por los recortes presupuestales del Ministerio. El presupuesto definitivo y las fuentes exactas de financiación del nuevo programa se conocerán el próximo 7 de agosto, cuando el presidente electo Abelardo de la Espriella firme el decreto correspondiente dentro del primer paquete de medidas de su mandato.

Para Sectorial, el anuncio de “La Casa Milagro” llega en un momento crítico para el sector edificador, que arrastra varios años de contracción tras la interrupción de los subsidios de Mi Casa Ya y el consecuente aumento en el desistimiento de compradores. La combinación de subsidios, créditos blandos y mejoramiento de vivienda apunta en la dirección correcta al ampliar el universo de beneficiarios más allá de la vivienda nueva, pero el reto técnico mayor sigue siendo la meta de tasas cercanas al 2,0%, una cifra que ningún actor del mercado financiero ofrece hoy de forma individual y que dependerá de qué tan profundo sea el subsidio a la tasa que finalmente asuma el Estado. La falta de cifras sobre presupuesto, beneficiarios y fuentes de financiación mantiene la iniciativa en el terreno de la hoja de ruta más que en el de un programa plenamente estructurado. Para los constructores, la señal de reactivación resulta positiva, pero la recuperación efectiva dependerá de la magnitud real de los recursos y de la velocidad de los desembolsos, tras un periodo de retrasos que erosionó la confianza de hogares y desarrolladores.

Para conocer en profundidad las variables normativas, financieras y comerciales que condicionarán la reactivación del sector vivienda en los próximos meses, consulte el informe de Actualidad informativa sectorial de Sectorial.

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