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  • El crecimiento dependerá de combatir el envejecimiento, la disminución de la fuerza laboral y el estancamiento de la productividad.
  • La automatización de tareas repetitivas y la formación del talento humano serán las principales palancas para combatir los cambios demográficos.

En el Congreso Empresarial Colombiano de 2025, llevado a cabo en Cartagena del 13 al 15 de agosto, Anu Madgavkar, socia del McKinsey Global Institute, presentó una radiografía sobre cómo la dinámica demográfica y la transformación del trabajo están configurando un nuevo reto para Colombia y el mundo.

En su conferencia planteó que el crecimiento económico sostenido de las próximas décadas dependerá de la capacidad de los países para enfrentar tres fuerzas simultáneas:

  1. Envejecimiento acelerado de la población: la proporción de adultos mayores aumentará rápidamente, con un crecimiento sostenido del segmento de más de 60 años.
  2. Disminución del crecimiento de la fuerza laboral: menos jóvenes ingresando al mercado laboral y mayor competencia global por talento calificado.
  3. Estancamiento en la productividad: la brecha entre la producción por trabajador y el promedio de economías desarrolladas sigue siendo amplia.

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Ante esto, Madgavkar subrayóque, si bien la demografía es una variable estructural, las políticas y estrategias empresariales sí pueden moldear el impacto que tendrá en la economía, y propuso cuatro líneas de acción para enfrentar el cambio:

  1. Aumentar la participación laboral femenina: cerrar brechas de género en acceso a empleo, condiciones y liderazgo.
  2. Atraer e integrar talento migrante: facilitar su inserción laboral, especialmente en sectores con déficit de mano de obra.
  3. Extender la vida laboral: promover la empleabilidad y capacitación continua de personas mayores.
  4. Elevar la productividad en todos los sectores: mediante innovación, digitalización y mejores prácticas organizacionales.

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Adicionalmente, para contrarrestar el impacto negativo del envejecimiento poblacional y del menor crecimiento de la fuerza laboral, se plantearon tres “boosts” o palancas clave que pueden elevar la productividad nacional:

  1. Digitalización e inteligencia artificial (IA): uso masivo de tecnologías avanzadas para optimizar procesos y crear nuevos modelos de negocio.
  2. Automatización de tareas repetitivas: liberando tiempo y recursos para actividades de mayor valor agregado.
  3. Capacitación y reconversión laboral continua: para alinear las habilidades de la fuerza laboral con las necesidades emergentes.

En conclusión, para la experta, si Colombia no ejecuta estas recomendaciones, podría ver reducido su potencial de crecimiento de manera significativa en los próximos 15 años. En cambio, si adopta un enfoque coordinado, integrador y pro-productividad, el país no solo podrá sostener su crecimiento, sino también aprovechar las oportunidades que ofrece la transición demográfica.

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“En promedio, el tamaño de las empresas en Latam es de 3 personas. Para aumentar la productividad hay que capacitar, si llevas a 1 persona a formación, como empresa, estás perdiendo una tercera parte de la capacidad. Entonces, quienes invierten, son las empresas de mayor tamaño. Un país no puede crecer bien con solo el 3 % de sus compañías con capacidad de ser productivas”, Santiago Levy, investigador del programa de economía y desarrollo de Brookings Institution.

Con el “reshoring” de EEUU, el dominio de tierras raras de China, el desarrollo del banco de problemas de India; Colombia tendrá que apostarle a un camino rápido de crecimiento, ese está en Venezuela, pero para lograrlo, se necesita que vuelva la democracia.

Las finanzas de Colombia están peores que en pandemia, con un déficit fiscal que se acercará al 8 % en 2025. Recuperar rápidamente la salud financiera de la Nación requerirá del análisis de la reactivación de proyectos de fracking, ¿los podemos hacer de forma responsable con el medio ambiente?.

Colombia para competir en este nuevo entorno requiere sistema de salud, infraestructura, relaciones internacionales, crecimiento, sostenibilidad, superar la pobreza, finanzas públicas, democracia, seguridad física y energética.

Durante el primer semestre de 2025, un estudio de Krika Cosmetics evidenció que el 30,0 % de los productos de belleza comprados en Colombia fueron de origen nacional. Este dato pone de evidencia la creciente valoración de las marcas locales, impulsada por su calidad y el uso de ingredientes reconocidos internacionalmente.

En términos de crecimiento por categorías, el cuidado capilar lideró con un alza de 25,0 %, seguido por el skincare con 20,0 %, el maquillaje con 15,0 % y los productos para uñas con 10,0 %. También se observó un incremento de 25,0 % en las ventas de artículos destinados al fortalecimiento de pestañas y cejas, en sintonía con la preferencia por una apariencia más natural. Entre los productos más populares destacaron las mascarillas hidratantes, aceites para el cabello, fijadores de maquillaje y pestañinas. En el segmento facial, sobresalieron los sérums con niacinamida y efectos regenerativos.

El estudio también reveló un repunte de 18,0 % en la comercialización de cosméticos veganos, lo que responde al interés creciente por opciones con ingredientes naturales y prácticas sostenibles. Por último, se resaltó una mayor presencia masculina en este mercado: 15 de cada 100 compradores en tiendas especializadas son hombres, quienes incorporan progresivamente productos como protectores solares, sérums, y tratamientos para barba y cabello.

  • “Un país no puede sostener su crecimiento si solo el 3% de sus compañías son competitivas, mientras que el 90% permanece rezagado”

El mercado laboral en América Latina enfrenta un reto histórico: convertirse en un vehículo real para el crecimiento y la productividad. Durante el CEC 2025 se debatió en dos momentos sobre los factores que limitan la competitividad de la región, tomando como referencia la situación de países como México, donde a pesar de ser un fuerte exportador, persiste una marcada brecha de productividad en la mayoría de sus empresas.

Más del 95% de las empresas con menos de diez trabajadores tienen niveles de productividad muy bajos. Esto contrasta con el hecho de que México exporta más manufacturas que la suma de América Latina, pero sin reflejarlo en la productividad general. “Un país no puede sostener su crecimiento si solo el 3% de sus compañías son competitivas, mientras que el 90% permanece rezagado”

Uno de los principales problemas es la alta informalidad. En América Latina, 1 de cada 2 trabajadores lo hace por cuenta propia o en empresas de menor tamaño, mientras que en países como Estados Unidos la cifra es apenas 1 de cada 10. La tasa de informalidad en el trabajo independiente alcanza el 86%, lo que refleja una estructura laboral frágil y con bajo acceso a sistemas de protección social.

  • La clave del desarrollo de IA será cuando se pase de pensar de usos individuales a capacidades organizacionales.

Uno de los paneles del Congreso Empresarial Colombiano (CEC) 2025 fue “La nube, IA, desarrollo de ecosistemas y nuevos modelos de negocio”. Moderado por la periodista Juanita Kremer, directora del programa La Nube en Blu Radio, el conversatorio reunió a tres grandes voces como Edmundo Miralles director de IA en Microsoft; Pablo Arboleda VP Analytics, Data e IA en Bancolombia; y David Gelvez, Phd en economía de Yale y experto en IA.  El debate giró alrededor de cómo la nube y la inteligencia artificial (IA) están transformando la manera en que las empresas se relacionan con sus clientes, forman talento y redefinen sus modelos de negocio.

Uno de los primeros ejes tratados fue la “soledad del CEO”, entendida como la distancia entre la visión de los líderes frente a la apropiación tecnológica y la percepción de los colaboradores. Sin embargo, la verdadera transformación digital ocurre cuando las personas se convierten en el motor de la innovación, no solo las herramientas. La implementación de IA debe estar alineada con la estrategia corporativa y construirse sobre datos confiables.  Conoce las bases de datos Sectorial

Capacidades organizacionales y talento

Para Pablo Arboleda, la clave está en dejar de pensar en casos de uso individuales y avanzar hacia la creación de capacidades organizacionales. Esto implica poner a disposición datos para toda la compañía, generar modelos de inteligencia accesibles y entrenar a las personas en su uso.

La inversión en IA: educación y energía

David Gelvez, resaltó que la inversión más importante no está en la infraestructura tecnológica sino en dos palancas críticas: educación y energía. Sin un sistema educativo que convierta talento en competencias, y sin garantizar un suministro energético robusto, el país no podrá competir en el terreno de la inteligencia artificial.

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Regulación

Para Edmundo Miralles, la regulación debería construirse de forma colaborativa y bajo estándares globales, similar al modelo de la aviación. El marco normativo no debe frenar la innovación, pero sí garantizar la protección de derechos fundamentales como la privacidad.

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La silver economy: un mercado olvidado

Existe el riesgo de que se concentre la apropiación tecnológica solo en los jóvenes, dejando de lado a una población clave para el desarrollo de nuevos productos (adultos mayores con alto poder adquisitivo). La IA y la nube deben diseñarse con empatía para atender a toda la sociedad, reconociendo diferentes ritmos y formas de adopción tecnológica.

En conclusión, la nube y la IA no son solo herramientas tecnológicas, sino catalizadores de transformación económica y social. La adopción depende de las personas, de una estrategia clara, de talento bien formado y de políticas públicas que acompañen el proceso.

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  • La seguridad económica es hoy seguridad nacional, y adaptarse es una condición de supervivencia.
  • La localización no es una decisión operativa, sino geopolítica.

En el marco del Congreso Empresarial Colombiano (CEC) 2025 de la ANDI, Adam L. Barbina, líder de Geoestrategia en EY Geostrategic Business Group, presentó un análisis profundo sobre cómo la geopolítica está transformando el entorno de los negocios y qué pueden hacer las empresas para convertir el riesgo en una oportunidad. Uno de los mensajes más claros en su conferencia fue: “la seguridad económica es hoy seguridad nacional, y adaptarse es una condición de supervivencia”.

Barbina explicó que los gobiernos están transitando de un enfoque centrado en la eficiencia hacia uno enfocado en la seguridad. Este cambio ha llevado a la adopción de políticas que impactan directamente las operaciones empresariales, desde la ubicación de plantas y centros logísticos hasta la selección de socios estratégicos.

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Las organizaciones deben reconfigurar sus cadenas de suministro y evaluar dónde producen, con quién comercian y qué mercados representan aliados estratégicos. “Las empresas necesitan diversificar sus alternativas y entender que la localización ya no es una decisión meramente operativa, sino geopolítica”, afirmó.

Tres tendencias estructurales que están remodelando el entorno empresarial, y que obligan a repensar la estrategia corporativa:

  1. Alta rotación política y fuerte influencia populista.
  2. Aumento de la competencia económica entre Estados.
  3. Cambio en las rivalidades geopolíticas.

Estas fuerzas, no solo alteran las relaciones internacionales, sino que redefinen sectores completos y las cadenas globales de valor.

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También hizo alusión a los cuatro Policy Goals u objetivos clave en la política comercial de Estados Unidos, que son los que guían la estrategia de dicho país y que puede servir como referencia para otros países:

  1. Reducir los déficits comerciales bilaterales, con especial atención a China, México, Canadá y la Unión Europea.
  2. Repatriar (reshore) o acercar (onshore) la manufactura en sectores estratégicos como farmacéuticos, tecnología y semiconductores.
  3. Generar ingresos fiscales mediante nuevos aranceles.
  4. Alcanzar otros objetivos de política pública, como seguridad fronteriza o compromisos militares, a través de acuerdos y ajustes tarifarios.

En los últimos 24 meses, 63 % de los empresarios a nivel mundial presentaron efectos negativos en las cadenas de suministro y las operaciones debido a tensiones políticas, y para el caso de América Latina fue el 64%.  Las áreas al interior de las empresas más impactadas a nivel global por este tipo de conflictos son:

  • Operaciones y cadena de suministro (63 %)
  • Reputación y cumplimiento (57 %)
  • Crecimiento e inversión (54 %)
  • Ventas e ingresos (54 %)
  • Capital humano (43 %)

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Ahora bien, para poder superar estos contextos, Barbina recomendó cinco hábitos estratégicos y esenciales para las empresas en medio de la incertidumbre:

  1. Adaptar las cadenas de suministro a las realidades geopolíticas.
  2. Incorporar el análisis de riesgo político en las decisiones de inversión.
  3. Prepararse para lo inesperado, mediante planeación de escenarios y ejercicios prácticos.
  4. Involucrar regularmente a la junta directiva en discusiones geoestratégicas.
  5. Definir quién va a liderar la estrategia frente al riesgo político.

Estos hábitos no se aplican de manera aislada sino como parte de un sistema que incluya monitoreo, adaptación y toma de decisiones.

En conclusión, las empresas deben conocer su exposición al riesgo político y su capacidad para gestionarlo. Esto implica asignar responsabilidades, invertir en monitoreo constante (conoce la Central Informativa Sectorial) y traducir los hallazgos en acciones concretas que fortalezcan su resiliencia.

En un mundo donde las tensiones geopolíticas marcan la pauta, la diferencia entre perder o ganar ventaja radica en la preparación.

Resurgió el caudillismo político; figuras como Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin, Narendra Modi, Jair Bolsonaro; son algunos de sus ejemplos. Su marcada personalidad ha sido empoderada por las redes sociales; pues la polarización es rentable, genera más interacción frente a los contenidos moderados.

Este caudillismo es el nuevo orden mundial. La ONU está en su ocaso, fue una organización concebida para el mundo de 1945 y no se ha reformado para el globo de 2025. La visión de posguerra no aplica en la actualidad.

El mayor exponente de este nuevo orden, en la actualidad, es el presidente Donald Trump, quién sabe lo que está haciendo, no es tonto, su estilo de gobernar puede ser caótico, pero es impulsado por su personalización, entiende el sentimiento popular y sabe sacarle provecho. Su principal apuesta es el homeshoring.

Para competir en el nuevo orden global, Latinoamérica tendrá que integrarse para facilitar el comercio y navegar las restricciones de EEUU; y debe buscar mercados no tradicionales con alto potencial como los emergentes asiáticos, países del golfo pérsico e India.

El sector turístico de Colombia muestra un panorama de contrastes en el inicio de 2025. A pesar de un notable incremento del 4,4 % en la llegada de turistas extranjeros, alcanzando 1,5 millones en los primeros cinco meses, el sector enfrenta desafíos internos significativos, como una leve caída del 0,2 % en el PIB de alojamiento y comidas y una disminución en la ocupación hotelera al 50,9 %. De otro lado, Estados Unidos se consolida como el principal mercado emisor con un 25,7 % del total de visitantes, la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector se ha desplomado un alarmante 87,3 %, marcando un punto crítico de atención. No obstante, el turismo se reafirma como un generador de divisas clave para el país, con proyecciones optimistas del Consejo Mundial de Viajes y Turismo que anticipan una contribución económica récord y un crecimiento en el empleo para el cierre del año.

Desde que Donald Trump anunció la puesta en marcha una serie de aranceles a todos los países del mundo en abril de 2025, en lo que se denominó el “Día de la Liberación” el comercio mundial entró en una incertidumbre, debido a que EE. UU. es el mayor socio comercial global. Con esta imposición, EE.UU. busca recuperar su hegemonía mundial, ya que, según Trump, la balanza comercial de EE.UU. es deficitaria con la mayoría de sus socios, sin embargo, después de su anuncio, diferentes países se han sentado a negociar los acuerdos tarifarios, destacando a China como el país que más logró reducir su tasa pasando de 145,0% a 30,0%, seguido de Vietnam pasando de 46,0% a 20,0% y Indonesia de 31,0% a 19,0%. Por otro lado, países como Brasil y Tailandia, por el contrario, aumentaron, además, la gran mayoría de países no han negociado su arancel con EE. UU, manteniendo las anunciados en abril.

Para el caso colombiano con un arancel del 10,0%, se observan altas oportunidades en sectores como el café y textil, debido a que los competidores directos de Colombia tienen un arancel mayor o similar, en el café, Brasil, Vietnam y Suiza, y el sector textil India, China y Pakistán, lo que puede permitir un aumento en la competitividad por el mercado y una oportunidad de ampliar su peso dentro de las importaciones del país norte americano.

  • Las plataformas priorizan el contenido emocionalmente intenso, lo que aumenta la polarización y reduce el diálogo constructivo.
  • El interés económico de las plataformas prevalece sobre el interés común.

Siva Vaidhyanathan, profesor de Estudios de Medios y director del “Center for Media and Citizenship” en la Universidad de Virginia, presentó, en el marco del Congreso Empresarial Colombiano en 2025, una visión crítica sobre cómo las redes sociales han transformado la sociedad contemporánea. Su análisis exploró los efectos políticos, culturales y psicológicos de estas plataformas, cuestionando su papel como herramientas de conexión y debatiendo su impacto en la calidad de la democracia y la cohesión social.

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Las redes sociales, si bien nacieron con la promesa de democratizar la comunicación, han evolucionado hacia sistemas que privilegian la polarización, la desinformación y la manipulación algorítmica. Esto fue planteado bajo las siguientes premisas:

  • Las plataformas priorizan el contenido emocionalmente intenso, lo que aumenta la polarización y reduce el diálogo constructivo.
  • La arquitectura algorítmica favorece la desinformación porque ésta genera mayor interacción que los datos verificados.
  • El modelo de negocio basado en publicidad digital convierte a los usuarios en el producto, incentivando la extracción masiva de datos personales.
  • Aunque ofrecen oportunidades para la visibilidad de movimientos sociales, también facilitan la propagación de discursos extremistas.
  • El interés económico de las plataformas prevalece sobre el interés común.

El uso extendido de redes sociales plantea al menos tres grandes retos para la sociedad:

  1. Recuperar el control ciudadano sobre los espacios digitales, estableciendo normas que prioricen el bien común.
  2. Proteger la privacidad y los derechos digitales frente a la recolección masiva de datos.
  3. Garantizar que las plataformas asuman responsabilidades editoriales frente a la desinformación y el discurso de odio.

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Algunas de las medidas que pueden aplicar los países para mejorar el ecosistema digital son:

  • Establecer regulaciones claras y exigibles sobre el uso de datos personales.
  • Promover la alfabetización mediática desde la educación básica de pensamiento crítico.
  • Desarrollar plataformas que prioricen la calidad de la información y la participación cívica.
  • Incentivar la transparencia algorítmica para que los usuarios comprendan cómo se prioriza el contenido que consumen.
  • Fomentar alianzas para abordar los efectos negativos de las redes sociales.

Vaidhyanathan cerró su intervención con el mensaje de que las redes sociales son una infraestructura de comunicación muy influyente para dejarla exclusivamente en manos de intereses comerciales, y las empresas no deberían permitir que el espacio público digital se convierta en un mercado sin ley, sino en un bien común.

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