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Durante décadas, Estados Unidos fue el destino por excelencia del talento global, gracias a sus universidades, libertades académicas y cultura de innovación. Sin embargo, la rivalidad con China ha cambiado el panorama. Desde 2018, el endurecimiento de políticas migratorias, el aumento de la vigilancia sobre investigadores extranjeros y las restricciones a visas como la H-1B han creado un clima hostil para muchos científicos, especialmente los de origen chino. El resultado: una creciente emigración de talento altamente calificado desde EE. UU. hacia Asia. Se estima que la salida anual de científicos de ascendencia china ha aumentado 75% desde 2018, mientras que el ingreso de nuevos estudiantes asiáticos cayó 24% el último año.

China, por su parte, está aprovechando el momento. Con programas de atracción de talento como la visa tipo K, incentivos fiscales y convenios de exención de visados con más de 70 países, busca consolidarse como un nuevo imán para investigadores y profesionales de alto nivel. Aunque el Partido Comunista mantiene un férreo control ideológico, Pekín ofrece salarios competitivos y recursos que hace décadas eran impensables. La competencia ya no se libra solo en comercio o tecnología, sino en capital humano. En esta nueva guerra fría del conocimiento, el liderazgo científico global parece cada vez más disputado.

A continuación, presentamos los hechos más relevantes que ocurrieron en octubre en Colombia y el mundo, priorizados por su impacto:

La tregua entre Israel y Hamás se rompió en días

octubre comenzó con optimismo en Medio Oriente, después de que la administración de Donald Trump lograra mediar un alto al fuego. El acuerdo, anunciado el 10 de octubre tras dos años de guerra, buscaba la liberación de rehenes a cambio de prisioneros y un cese de hostilidades. Sin embargo, la tregua demostró ser frágil. Apenas unos días después, ambas partes se acusaban mutuamente de violaciones. La situación colapsó el 28 de octubre, cuando Israel reanudó bombardeos a gran escala, alegando que Hamás había incumplido con el desarme y la liberación de rehenes.

El Ministerio de Exteriores israelí acusó a Hamás de sabotear el plan, mientras que el grupo islamista culpó a Israel de “socavar” el acuerdo con la complicidad de EE. UU. Los ataques de represalia israelíes, ordenados por Netanyahu, dejaron más de 100 muertos, incluidos 35 niños, en menos de 12 horas, poniendo fin a la breve esperanza de paz y dejando la región al borde de una nueva escalada bélica.

El cierre de gobierno en EE. UU. paralizó la administración federal

El gobierno federal de Estados Unidos permaneció cerrado durante todo octubre, tras el fracaso del Congreso para aprobar una ley de financiamiento antes de la fecha límite del 1 de octubre. La parálisis afectó a más de 730.000 empleados federales considerados esenciales, quienes se vieron obligados a trabajar sin recibir su sueldo. La situación generó una creciente inquietud a nivel nacional, especialmente por la posibilidad de que los controladores de tráfico aéreo comenzaran a ausentarse, lo que amenazaba con desatar el caos en la infraestructura de transporte del país. El cierre también tuvo implicaciones en la política migratoria, ya que la administración Trump aprovechó la coyuntura para eliminar la renovación automática de permisos de trabajo, argumentando fraudes en el sistema. El bloqueo evidenció la profunda división política en Washington e impactó la confianza económica en la primera potencia mundial.

EE.UU. sancionó al presidente Gustavo Petro y escala la tensión con Colombia

La crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos, iniciada en septiembre con la revocación de la visa al presidente Gustavo Petro, escaló en octubre. El 24 de octubre, el Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó financieramente al mandatario colombiano, incluyéndolo en la lista OFAC (conocida como “lista Clinton”), alegando una falta de cooperación en la lucha antinarcóticos y un aumento récord en la producción de cocaína. La medida implica el bloqueo de sus activos en EE.UU. y prohíbe transacciones con él. Varios miembros del gabinete, incluyendo el canciller y el ministro de Hacienda, renunciaron a sus visas estadounidenses en solidaridad, mientras que, a otros, como al ministro de Minas y Energía, también les fueron revocados sus permisos. El gobierno colombiano rechazó las sanciones, calificándolas como una violación al derecho internacional, en medio de una tensión que no se veía desde la era del Proceso 8000.

Javier Milei ganó en las elecciones legislativas de Argentina

el presidente de Argentina, Javier Milei, obtuvo una victoria contundente en las elecciones legislativas celebradas el domingo 26 de octubre, logrando redefinir el mapa político del país y consolidar su poder. El partido oficialista, La Libertad Avanza (LLA), superó el 40,0 % de los votos a nivel nacional, un resultado que superó ampliamente las previsiones más optimistas. Con esta victoria, LLA aumentará drásticamente su representación en el Congreso a partir del 10 de diciembre, pasando de 37 a 93 bancas en la Cámara de Diputados, lo que le otorgó una masa crítica fundamental. En el Senado, aunque el kirchnerismo (Fuerza Patria) mantendrá la primera minoría con 28 escaños, LLA incrementará su bloque a 20 legisladores. El resultado fue interpretado por el oficialismo como un fuerte mandato popular para profundizar las reformas estructurales y asegurar la gobernabilidad para la segunda mitad de su mandato.

El Congreso de Perú destituyó a la presidenta Dina Boluarte

la prolongada crisis política en Perú alcanzó un nuevo capítulo en octubre con la destitución de la presidenta Dina Boluarte por parte del Congreso de la República. La decisión, adoptada a pocos meses de las elecciones presidenciales programadas para abril de 2026, pone fin a un mandato marcado por la inestabilidad y el conflicto social desde que asumió el poder tras el fallido autogolpe de Pedro Castillo. Inmediatamente después de la votación, el presidente del Congreso, José Jerí, asumió la jefatura del Estado, tal como lo establece la línea de sucesión. La situación generó una nueva ola de protestas en Lima y otras regiones, lideradas en parte por la “generación Z” del país, que exige una renovación política completa. La destitución también generó reacciones internacionales; la presidenta de México, Claudia Sheibaum, reiteró su solidaridad con el expresidente Castillo, calificando su destitución original como un golpe de Estado.

Otros hechos importantes que tuvieron lugar en octubre:

  • Huracán Melissa: el Caribe sufrió el impacto del huracán “Melissa”, que alcanzó la categoría 5 y dejó al menos 49 muertos, principalmente en Haití y Jamaica.
  • Premio Nobel 2025: Se anunciaron los galardones, destacando el Premio Nobel de la Paz para la líder opositora venezolana María Corina Machado y el de Literatura para el húngaro László Krasznahorkai.
  • Ataques en el Pacífico: como parte de su nueva política antidrogas, el Pentágono anunció ataques contra lanchas de presuntos narcotraficantes en el océano Pacífico, matando al menos a 18 personas en aguas internacionales.
  • Diálogo EE.UU.-China: altos funcionarios de ambas potencias se reunieron en Corea del Sur como antesala a la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

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  • La negociación del salario mínimo para 2026 parte de dos cifras base: una inflación proyectada cercana al 5,0% y una productividad que no superaría el 1,0%. La suma de ambos es el punto de inicio técnico para la discusión.
  • Los gremios empresariales han manifestado que el incremento no debería superar el 7,0% para no afectar la generación de empleo formal ni presionar la inflación.
  • El Gobierno Nacional busca un aumento concertado y aún no ha revelado su propuesta oficial, aunque analistas proyectan que su intención podría iniciar sobre el 9,5% o incluso el 11,0%.

Como es costumbre en el último trimestre del año, Colombia se prepara para la negociación del salario mínimo, una de las discusiones económicas más relevantes para el país. El debate para 2026 comienza con una base técnica clara, una postura empresarial que fija un techo prudente y un Gobierno que busca el consenso. El resultado de esta concertación será clave para el poder adquisitivo de millones de hogares y la estabilidad del mercado laboral.

La negociación, que se instala formalmente en el último trimestre del año, reúne a representantes del Gobierno, los gremios de empresarios y las centrales de trabajadores en la Mesa de Concertación de Políticas Salariales y Laborales. El objetivo es llegar a un acuerdo antes de que finalice el año; de lo contrario, el Gobierno lo fijará por decreto.

El Punto de Partida: Inflación + Productividad

La fórmula tradicional para calcular el aumento del salario mínimo tiene dos componentes principales: la inflación causada del año que termina y el dato de productividad. Según las proyecciones actuales, se espera que la inflación cierre el 2025 cerca del 5,0%. Este indicador es crucial, ya que el aumento debe, como mínimo, proteger el poder de compra de los trabajadores frente al alza en el costo de vida. La productividad, que históricamente en Colombia ha mostrado un crecimiento modesto, por lo que esta cifra difícilmente superará el 1,0%.

El componente inflacionario es el más sensible. A pesar de que ha venido descendiendo, persisten factores que dificultan su convergencia a la meta del 3,0%, según ha explicado Leonardo Villar, gerente del Banco de la República.

La postura empresarial: un techo del 7,0% para proteger el empleo

Desde el sector privado, la principal preocupación es el impacto que un alza excesiva pueda tener sobre la generación de empleo formal y la competitividad.

Al explorar las perspectivas para el próximo año, se estima que un 77,5 % de las empresas planea incrementar los salarios en 2026. En contraste, un 20,3 % de las compañías consultadas aún no ha tomado una decisión, mientras que un 2,2 % ya ha descartado la posibilidad de un aumento.

En lo que se refiere específicamente al salario mínimo, el consenso entre las organizaciones es que el alza no debería superar el 7,0 %, fundamentando esta postura en el comportamiento de la economía, las proyecciones de inflación y la capacidad de pago de las empresas.

La perspectiva del Gobierno

El Ministerio de Trabajo ha sido claro en afirmar que el Gobierno aún no ha fijado una posición sobre un porcentaje de aumento para el salario mínimo de 2026, y que la prioridad es lograr un incremento concertado.

Si bien no hay una propuesta oficial, es relevante considerar los antecedentes de esta administración: para 2023 el aumento fue del 16,0 % y para 2024 del 12,0 %. Tomando en cuenta este contexto, algunos analistas aseguran que la discusión sobre el ajuste podría empezar con un incremento del 9,5 %, e incluso con la posibilidad de que llegue al 11,0 %.

Análisis de Impacto: empleo y formalidad

Más allá de la cifra porcentual, la discusión sobre el salario mínimo se centra en sus impactos directos sobre el mercado laboral. Gremios como la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) han advertido que un aumento desmedido podría tener consecuencias negativas, principalmente en la generación de empleo. La principal preocupación es que un incremento muy por encima de la inflación y la productividad desincentive la contratación formal, afectando la creación de nuevos puestos de trabajo.

Este riesgo es particularmente alto para las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que son las mayores generadoras de empleo en el país. Para este segmento empresarial, un alza elevada en los costos laborales puede comprometer su capacidad de pago. Por ello, el consenso del sector privado es que se debe encontrar un balance que permita proteger el poder adquisitivo de los trabajadores sin sacrificar la sostenibilidad de las empresas y la generación de empleo formal.

Para que una organización esté bien, primero el líder debe estar bien; luego, se debe imprimir una mentalidad de crecimiento. 

La solución a la crisis de la salud implica la convergencia de todos los actores: gobierno, eps, ips, proveedores y pacientes.

Con todo el entorno de datos y la involucración de la tecnología, sabremos con anticipación de que nos enfermaremos y de esta forma poder prevenir efectivamente.

A su vez, requerimos de la preservación de la fertilidad que es la preservación de la humanidad.

 

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Informes Sectoriales

Thursday, 06 November 2025 13:59

Estrategias para cubrir el déficit fiscal en Colombia

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  • Las finanzas del Gobierno Nacional Central (GNC) se encuentran en déficit, donde para el primer semestre de 2025 acumula $58,2 billones, un aumento del 32,4% con respecto al mismo periodo de 2024.
  • El gobierno tiene como estrategia la colocación de bonos en los mercados internacionales, además, del recaudo y ajuste fiscal como principal mecanismo de financiamiento.
  • Se estima que las estrategias del gobierno no alcancen a cubrir el déficit, por lo tanto, diversos analistas esperan que para finales de 2025, el hueco fiscal de país represente entre el 7,1% y 7,8% del PIB.

Tras cerrar 2023 con un déficit del 4,3% del PIB, la cifra se disparó a un estimado del 6,8 %  en 2024. Esta tendencia se ha agravado. El Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) de 2025, es el documento rector de la política fiscal, proyecta que el déficit alcanzará el 7,1 % del PIB en 2025, una de las cifras más altas registradas en la historia del país, solo superada por los años de crisis de 1999 y 2020. Para el primer semestre de 2025 se observa que el déficit fiscal acumulado alcanzó la cifra de $58,2 billones de pesos colombianos (Grafico 1). Este resultado representa el 54,0% de la meta de déficit proyectada para todo el año, lo que sugiere una presión sobre las cuentas públicas para el resto del período.

El deterioro fiscal de Colombia es producto de una divergencia entre los ingresos y los gastos del gobierno. El aumento del déficit en 2024, fue de 2,6 puntos porcentuales (p.p) del PIB, se explica principalmente por una caída de 2,3 p.p en los ingresos, acompañada de un incremento de 0,3 p.p en los gastos.   Este desajuste es una tendencia estructural que se ha consolidado. Desde 2022, el gasto público ha crecido a un ritmo diez veces superior al de los ingresos. Mientras que los ingresos del GNC pasaron de representar él 16,2% del PIB al 16,5%, el gasto se disparó del 21,5% al 24,4% del PIB en el mismo período. Este crecimiento del gasto está impulsado en gran medida por componentes inflexibles, entre los cuales destaca el servicio de la deuda. Analistas del sector privado, como los de Corficolombiana, sostienen que este evento, más que ser inesperado, es una consecuencia previsible de la gestión económica y tributaria del ejecutivo, lo que apunta a un problema de sobreestimación sistemática de los ingresos en la planificación presupuestaria.  

La Regla Fiscal es el ancla de la política macroeconómica de Colombia, diseñada para garantizar la sostenibilidad de la deuda a largo plazo. Sin embargo, su eficacia y credibilidad están en entredicho. Para cumplir con la meta de la regla en 2024, el gobierno recurrió a la utilización de 31,9 billones de COP (equivalente al 1,9% del PIB) en “Transacciones de Única Vez” (TUV), que son esencialmente gastos que se reclasifican contablemente para no impactar el cálculo del balance estructural. Sin este mecanismo, el déficit reportado habría sido mayor.

El Gobierno Nacional Central ha diseñado una estrategia de financiamiento que busca movilizar recursos masivos tanto de fuentes internas como externas, la cual, se basa en una diversificación calculada para mitigar riesgos y asegurar la cobertura total de sus necesidades, que para 2025 ascienden a 104,7 billones de COP.  El mercado de capitales local sigue siendo parte importante de la estrategia porque, contempla la obtención de 68,8 billones de COP a través de desembolsos internos, principalmente mediante la subasta de Títulos de Tesorería (TES). A lo largo de 2025, el Ministerio de Hacienda ha realizado múltiples colocaciones para asegurar este flujo de recursos. En julio de 2025 se colocaron 1,5 billones de COP en bonos con vencimientos a largo plazo (2035 y 2058), que atrajo una demanda de 3,1 billones de COP. En mayo de 2025 se realizó subastas de TES denominados en Unidades de Valor Real (UVR), por 600 mil millones de COP. Adicionalmente, se han llevado a cabo colocaciones regulares de Títulos de Tesorería a Corto Plazo (TCO) para gestionar la liquidez.  En septiembre de 2025, se destaca el regreso de Colombia a los mercados de deuda europeos, por primera vez en una década, en esta transacción, el país emitió la cifra récord de 4.100 millones de euros en bonos con vencimientos en 2028, 2032 y 2036.

Por otro lado, el gobierno busca complementar el déficit con endeudamiento en los mercados con la obtención de créditos de organismos multilaterales, en junio de 2025 adquirió un paquete de financiamiento por 1.440 millones de dólares por parte del CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe). Estos fondos no son de libre destinación, sino que están atados a proyectos específicos considerados estratégicos para el desarrollo del país, como el apoyo a la acción climática (350 millones de dólares), la mejora de servicios de salud mental (150 millones de dólares) y la modernización de la infraestructura de la aviación civil (240 millones de dólares).  

Sin embargo, En septiembre de 2025, de cancelar la Línea de Crédito Flexible (LCF) que mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La LCF es un instrumento precautorio, no desembolsado, que funciona como un seguro contra choques externos y, más importante aún, como un sello de aprobación de la comunidad financiera internacional sobre la solidez del marco de políticas macroeconómicas de un país. El principal instrumento del gobierno para corregir el desequilibrio estructural es una propuesta de reforma tributaria, presentada al Congreso el 1 de septiembre de 2025, con la meta de recaudar 26 billones de COP adicionales en un solo año, lo que la convierte en la más ambiciosa de la historia del país.  

Tabla 1: Medidas claves en la propuesta de reforma tributaria 2025

Categoría de Impuesto Regla Anterior Regla Propuesta
Renta Personas Naturales Tarifa marginal máxima del 39,0% Aumento de la tarifa marginal hasta el 41,0%
Sobretasa Sector Financiero y Extractivo Tarifa general del 35,0% Sobretasas que podrían elevar la tarifa efectiva hasta cerca del 50,0%
Dividendos (No Residentes) Tarifa del 20,0% Aumento de la tarifa al 30,0%
Impuesto al Carbono $24.000 COP por tonelada Aumento a $42.000 COP por tonelada
IVA (Bienes y Servicios) Exenciones/Exclusiones varias Ampliación de la base para incluir carros híbridos, tiquetes de conciertos, con un valor mayor a $500.000 pesos, servicios digitales

Como complemento a la estrategia de ingresos, el gobierno ha implementado un Plan de Austeridad del Gasto para la vigencia 2025, oficializado mediante decreto y de obligatorio cumplimiento para todas las entidades que forman parte del Presupuesto General de la Nación. El objetivo declarado de este plan es lograr un ahorro de entre 4 y 5 billones de COP.   Aunque el decreto es detallado y cubre múltiples áreas del gasto discrecional, su impacto potencial se ve limitado por la estructura misma del presupuesto. El plan se enfrenta a lo que puede denominarse una “paradoja de la austeridad”. Mientras el gobierno promueve públicamente la contención en gastos de funcionamiento.

En Colombia se evidencia que uno de los riesgos para la estabilidad fiscal es la desconexión entre las proyecciones macroeconómicas del gobierno y las expectativas del mercado, por un lado, el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) proyecta un déficit del 7,1% del PIB para 2025, pero algunos analistas consultados por el Banco de la República apuntan a un 7,4%, y proyecciones de entidades financieras, como la del Banco de Bogotá, lo sitúan en un alarmante 7,8%.  

Los analistas consideran que las metas de recaudo tributario son optimistas y que el gobierno subestima la presión del gasto. Por ejemplo, Corficolombiana estima que, para cumplir con la Regla Fiscal en 2025, sería necesario un recorte del gasto primario de 26,1 billones de COP, una cifra inferior a los 4-5 billones de COP que se esperan ahorrar con el plan de austeridad. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), un organismo técnico independiente, ha ido aún más lejos, sugiriendo que, bajo ciertos escenarios de riesgo, los recortes necesarios podrían ascender hasta 75 billones de COP. Las principales agencias calificadoras de riesgo, que muestran la confianza de los inversores internacionales, han expresado su profunda preocupación por la trayectoria fiscal de Colombia.

  • Fitch Ratings ha declarado explícitamente que Colombia no cumplirá sus metas fiscales en los próximos años sin cambios significativos en su política. La agencia ataca la falta de medidas de consolidación detalladas y creíbles en el MFMP y ve riesgos significativos en el objetivo de déficit.  
  • Moody’s, la única de las tres grandes agencias que aún mantiene a Colombia con grado de inversión, cambió la perspectiva del país de “estable” a “negativa”.
  • Standard & Poor’s también ha sido señalada por analistas como propensa a bajar la calificación en los próximos 12 meses, especialmente después de que la relación deuda/PIB superara el umbral del 60,0%.  

El Presupuesto General de la Nación para 2026 fue aprobado en $547 billones de pesos, con un crecimiento del 7% frente a 2025, aunque condicionado a la aprobación de una reforma tributaria por $16,3 billones. Solo el 16 % se destina a inversión pública, mientras que el 66 % es para funcionamiento del Estado.

Los sectores con mayor asignación y crecimiento son educación (mayor partida para fortalecer la educación pública), salud (aumento del 16% con expectativa de ajustes UPC), trabajo (aumento del 11,2% con foco en inclusión social) y transporte (20,3 billones con crecimiento del 17% para modernización e infraestructura vial).

Los sectores más afectados por recortes son vivienda (caída del 17%), agricultura (caída del 24% con impacto en cultivos básicos) y tecnología de la información (contracción del 23%), pese a la inclusión de tecnologías como 5G en el país.

El presupuesto aprobado implica un déficit fiscal que el gobierno proyecta cubrir con más impuestos, generando retos fiscales importantes para el país, con un aumento del déficit que podría impactar la confianza del mercado, el tipo de cambio y el consumo de los hogares déficit fiscal, además de la preocupación de sostenibilidad fiscal a mediano plazo.

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Informes Sectoriales

  • Rezago estructural: la actividad de construcción continúa hasta 40% por debajo de los niveles prepandemia, pese a una leve reactivación de obras civiles.
  • Vivienda en retroceso: la debilidad del programa “Mi Casa Ya” y la caída en licencias de construcción evidencian una contracción sostenida del segmento VIS.

Durante el foro Infraestructura y Vivienda organizado por la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), el presidente del gremio, José Ignacio López, presentó un panorama detallado sobre la evolución reciente del sector de la construcción en Colombia, caracterizado por una alta volatilidad y una recuperación aún incompleta frente a los niveles previos a la pandemia.

Un sector marcado por la inestabilidad

López describió la trayectoria reciente de la construcción como una “montaña rusa”. El 2023 fue particularmente complejo, cuando el sector enfrentó un choque inflacionario que encareció los costos de los insumos (especialmente el acero), lo que se tradujo en una restricción monetaria más fuerte y un deterioro de la demanda de los hogares.

Si bien en 2024 se observó una leve mejoría, en 2025 la actividad constructora volvió a caer a terreno negativo, con reducciones de 3,1 % y 3,5 % en los dos primeros trimestres del año, respectivamente. En palabras del presidente de ANIF, la economía colombiana muestra un ritmo de recuperación moderado, pero la construcción continúa rezagada.

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Obras civiles: una recuperación parcial y desigual

El componente de obras civiles ha mostrado un mejor desempeño, impulsado principalmente por grandes proyectos privados y la reactivación de infraestructura vial. Sin embargo, este repunte no ha sido suficiente para compensar el deterioro del segmento edificador, que continúa siendo el principal factor de arrastre del sector.

A pesar de los avances recientes, el nivel de actividad en obras civiles sigue siendo 39 % inferior al observado antes de la pandemia, convirtiéndolo en uno de los sectores con mayor rezago dentro de la economía.

La aceleración registrada en el segmento civil para 2025 se explica, en gran medida, por la reactivación de proyectos mineros y viales, mientras que las actividades relacionadas con puertos, canales y presas permanecen en terreno negativo.

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Infraestructura vial y participación privada

López destacó la importancia de mantener el modelo de Asociaciones Público-Privadas (APP), que ha demostrado ser un instrumento eficaz para la transformación de la red vial del país. Según explicó, la inversión privada en infraestructura de transporte, impulsada tras la promulgación de la Ley 1508 de 2012, ha alcanzado niveles cercanos al 1 % del PIB, cifra que será indispensable mantener “dada la situación de las cuentas fiscales”.

El legado de las vías 4G incluye un avance de 91,9 %, con 132 billones de pesos en inversión, 30.000 empleos generados, 19 departamentos beneficiados y un CAPEX total de 65,6 billones de pesos distribuidos en 30 proyectos (15 en operación, 11 en construcción, 2 en preconstrucción y 1 en terminación anticipada).

En contraste, el programa 5G avanza a un ritmo más lento: 6 proyectos adjudicados, de los cuales 4 están en construcción y 2 en preconstrucción, con un avance global de 5,06 %. Este conjunto de proyectos beneficia 7 departamentos, ha generado 5.738 empleos y representa un CAPEX de 15,21 billones de pesos.

Vivienda: contracción persistente y menor dinámica VIS

El panorama del sector edificador, en especial el residencial, continúa siendo desfavorable. El deterioro del programa “Mi Casa Ya” ha incrementado los desistimientos en el segmento de Vivienda de Interés Social (VIS), mientras que las licencias de construcción mantienen una tendencia descendente.

La menor participación de las VIS dentro del total de licencias es un indicador claro de la pérdida de dinamismo en la actividad edificadora, que aún no encuentra un punto de inflexión pese a los esfuerzos de reactivación.

El despliegue de buques, submarinos y cazas estadounidenses en el Caribe no solo evidencia una demostración de fuerza, sino el inicio de un pulso estratégico que deja en evidencia la fragilidad del régimen de Nicolás Maduro. Con un presupuesto militar de US$895.000 millones frente a los US$4.000 millones de Venezuela, la asimetría es abrumadora. Las sanciones, la caída del 99 % en los ingresos públicos y unas reservas de apenas US$12.200 millones reflejan un país sin capacidad de sostener una economía de guerra. A esto se suma el colapso operativo de sus fuerzas armadas —con cazas rusos inactivos, fuga de técnicos e ingenieros, y un ejército enfocado en el control interno más que en la defensa externa—, lo que convierte cualquier amenaza de confrontación en un riesgo más político que militar.

Ni Rusia ni China parecen dispuestas a intervenir más allá del discurso, pues su apoyo es pragmático y económico, no bélico. Para Washington, la estrategia no pasa por invadir, sino por desgastar: bloqueos, presión económica y ataques de precisión bastarían para paralizar al país. El resultado es un aislamiento geopolítico total y una vulnerabilidad que impacta a toda la región. Para Colombia y América Latina, este escenario redefine los flujos de inversión y subraya la importancia de anticipar riesgos políticos y comerciales. En este tablero, el “choque” ya no se mide por misiles, sino por el poder económico y la información estratégica.

  • El Retorno sobre el Patrimonio (ROE) es clave para evaluar la rentabilidad y eficiencia en el uso de recursos de una empresa.
  • Los sectores avícola, cosmético y de comunicaciones destacan por los mayores ROE, con un 16,2%, 15,3% y 14,6%, respectivamente.

El Retorno sobre el Patrimonio (ROE) es uno de los indicadores más seguidos por inversionistas y analistas financieros. Un sector con un ROE elevado evidencia que sus empresas no solo son rentables, sino que además aprovechan adecuadamente los recursos aportados por sus accionistas.

De acuerdo con el análisis realizado por Sectorial a partir de los estados financieros de 28.285 empresas en 45 sectores económicos, se presentan los sectores que generan mayor rentabilidad para sus dueños.

El análisis por sectores revela que los sectores, avícola, cosmético y de comunicaciones registran los retornos más altos sobre el patrimonio, con ROE de 16,2%, 15,3% y 14,6%, respectivamente. Los resultados reflejan una gestión eficiente de los costos y una adecuada adaptación a condiciones de mercado.

En los informes sectoriales encontrarás más información relacionada con el desempeño y perspectivas de cada uno de los sectores y de sus principales indicadores económicos y financieros.

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  • La industria de influencers en Colombia supera los $COP 618.600 millones de pesos anuales, con más de 650.000 creadores de contenido activos.  
  • Entre el 40% y 45% de las empresas destinan del 20% al 25% de su presupuesto digital a este canal.

A enero de 2025 se registraron 36,8 millones de identidades de usuario en redes sociales en Colombia, lo que facilita el alcance y la segmentación por nichos. El 61% de los consumidores colombianos consideran fiables las recomendaciones de los influencers, un factor que ha impulsado el comercio electrónico. Con estas cifras, el canal ya compite por presupuesto con formatos digitales tradicionales.

Por el lado de la inversión, se refleja confianza, se estima que entre el 40 % y 45 % de las empresas en el país destinan recursos para colaborar con creadores de contenido, asignando entre un 20 % y 25 % de su presupuesto digital a esto. Para las empresas, la lógica sobre este tipo de publicidad es muy buena, ya que combina alcance, contenidos nativos y posibilidades de medición de desempeño, ya sea con códigos de afiliación, cupones o enlaces con tracking.

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Cuánto producen los creadores: tarifas y rangos en 2025

Los precios varían dependiendo del tamaño de la audiencia, el engagement, la exclusividad y los derechos de uso. Para el 2025, las referencias del mercado sitúan a los nano creadores (1.000 – 10.000 seguidores) con tarifas por publicación que van desde 5 a 150 dólares en TikTok y 20 a 300 en (Instagram); los micro influencers (10.000 – 50.000 seguidores), cobrando entre 25 y 1.250 dólares en TikTok y 100 a 800 dólares en Instagram; los Macro influencers (500k – 1 millón de seguidores), desde 1250 a 2500 dólares; y los mega (Más de 1 millón de seguidores) por encima de los 2.500 dólares. Estas cifras sirven como punto de partida de negociaciones e incorporan tendencias de multiformato (reel + historia + live) y modelos mixtos de pago (fee + afiliación).

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¿Dónde está el gasto? Sectores y formatos.

El dinero se concentra en las categorías donde la recomendación y la demostración influyen. En 2025, la belleza y el cuidado personal continúan activos y apalancan ventas en canales digitales, seguidos por moda, alimentos y bebidas, salud y bienestar, y servicios financieros y plataformas digitales de streaming, ya que aprovechan formatos de prueba, tutorial y recomendación. El impulso de TikTok y los formatos cortos refuerzan un mix que combina reconocimiento de marca con desempeño y afiliaciones. El ecosistema se inclina hacia los nano y micro creadores, que son el 78 % del total en Instagram y el 82,6 % en TikTok.

Reglas y cumplimiento: el año de la formalización

El marco regulatorio se rige por la “Guía de buenas prácticas” de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que exige a marcas y creadores identificar de manera clara y explícita cuándo un contenido es publicitario. En marzo se radicó en el Senado el Proyecto de Ley 394 de 2025, que busca regular y promover la actividad de creación de contenido: transparencia publicitaria, profesionalización y protección al consumidor, además de crear registros y fondos sectoriales. En paralelo, la Superintendencia de Industria y Comercio ratificó el 15 de abril de 2025 (Resolución 20777) una sanción por publicidad engañosa, recordando que la responsabilidad cobija también a marcas y agencias cuando no se identifica la pauta.

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