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Resurgió el caudillismo político; figuras como Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin, Narendra Modi, Jair Bolsonaro; son algunos de sus ejemplos. Su marcada personalidad ha sido empoderada por las redes sociales; pues la polarización es rentable, genera más interacción frente a los contenidos moderados.

Este caudillismo es el nuevo orden mundial. La ONU está en su ocaso, fue una organización concebida para el mundo de 1945 y no se ha reformado para el globo de 2025. La visión de posguerra no aplica en la actualidad.

El mayor exponente de este nuevo orden, en la actualidad, es el presidente Donald Trump, quién sabe lo que está haciendo, no es tonto, su estilo de gobernar puede ser caótico, pero es impulsado por su personalización, entiende el sentimiento popular y sabe sacarle provecho. Su principal apuesta es el homeshoring.

Para competir en el nuevo orden global, Latinoamérica tendrá que integrarse para facilitar el comercio y navegar las restricciones de EEUU; y debe buscar mercados no tradicionales con alto potencial como los emergentes asiáticos, países del golfo pérsico e India.

El sector turístico de Colombia muestra un panorama de contrastes en el inicio de 2025. A pesar de un notable incremento del 4,4 % en la llegada de turistas extranjeros, alcanzando 1,5 millones en los primeros cinco meses, el sector enfrenta desafíos internos significativos, como una leve caída del 0,2 % en el PIB de alojamiento y comidas y una disminución en la ocupación hotelera al 50,9 %. De otro lado, Estados Unidos se consolida como el principal mercado emisor con un 25,7 % del total de visitantes, la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector se ha desplomado un alarmante 87,3 %, marcando un punto crítico de atención. No obstante, el turismo se reafirma como un generador de divisas clave para el país, con proyecciones optimistas del Consejo Mundial de Viajes y Turismo que anticipan una contribución económica récord y un crecimiento en el empleo para el cierre del año.

Desde que Donald Trump anunció la puesta en marcha una serie de aranceles a todos los países del mundo en abril de 2025, en lo que se denominó el “Día de la Liberación” el comercio mundial entró en una incertidumbre, debido a que EE. UU. es el mayor socio comercial global. Con esta imposición, EE.UU. busca recuperar su hegemonía mundial, ya que, según Trump, la balanza comercial de EE.UU. es deficitaria con la mayoría de sus socios, sin embargo, después de su anuncio, diferentes países se han sentado a negociar los acuerdos tarifarios, destacando a China como el país que más logró reducir su tasa pasando de 145,0% a 30,0%, seguido de Vietnam pasando de 46,0% a 20,0% y Indonesia de 31,0% a 19,0%. Por otro lado, países como Brasil y Tailandia, por el contrario, aumentaron, además, la gran mayoría de países no han negociado su arancel con EE. UU, manteniendo las anunciados en abril.

Para el caso colombiano con un arancel del 10,0%, se observan altas oportunidades en sectores como el café y textil, debido a que los competidores directos de Colombia tienen un arancel mayor o similar, en el café, Brasil, Vietnam y Suiza, y el sector textil India, China y Pakistán, lo que puede permitir un aumento en la competitividad por el mercado y una oportunidad de ampliar su peso dentro de las importaciones del país norte americano.

  • Las plataformas priorizan el contenido emocionalmente intenso, lo que aumenta la polarización y reduce el diálogo constructivo.
  • El interés económico de las plataformas prevalece sobre el interés común.

Siva Vaidhyanathan, profesor de Estudios de Medios y director del “Center for Media and Citizenship” en la Universidad de Virginia, presentó, en el marco del Congreso Empresarial Colombiano en 2025, una visión crítica sobre cómo las redes sociales han transformado la sociedad contemporánea. Su análisis exploró los efectos políticos, culturales y psicológicos de estas plataformas, cuestionando su papel como herramientas de conexión y debatiendo su impacto en la calidad de la democracia y la cohesión social.

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Las redes sociales, si bien nacieron con la promesa de democratizar la comunicación, han evolucionado hacia sistemas que privilegian la polarización, la desinformación y la manipulación algorítmica. Esto fue planteado bajo las siguientes premisas:

  • Las plataformas priorizan el contenido emocionalmente intenso, lo que aumenta la polarización y reduce el diálogo constructivo.
  • La arquitectura algorítmica favorece la desinformación porque ésta genera mayor interacción que los datos verificados.
  • El modelo de negocio basado en publicidad digital convierte a los usuarios en el producto, incentivando la extracción masiva de datos personales.
  • Aunque ofrecen oportunidades para la visibilidad de movimientos sociales, también facilitan la propagación de discursos extremistas.
  • El interés económico de las plataformas prevalece sobre el interés común.

El uso extendido de redes sociales plantea al menos tres grandes retos para la sociedad:

  1. Recuperar el control ciudadano sobre los espacios digitales, estableciendo normas que prioricen el bien común.
  2. Proteger la privacidad y los derechos digitales frente a la recolección masiva de datos.
  3. Garantizar que las plataformas asuman responsabilidades editoriales frente a la desinformación y el discurso de odio.

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Algunas de las medidas que pueden aplicar los países para mejorar el ecosistema digital son:

  • Establecer regulaciones claras y exigibles sobre el uso de datos personales.
  • Promover la alfabetización mediática desde la educación básica de pensamiento crítico.
  • Desarrollar plataformas que prioricen la calidad de la información y la participación cívica.
  • Incentivar la transparencia algorítmica para que los usuarios comprendan cómo se prioriza el contenido que consumen.
  • Fomentar alianzas para abordar los efectos negativos de las redes sociales.

Vaidhyanathan cerró su intervención con el mensaje de que las redes sociales son una infraestructura de comunicación muy influyente para dejarla exclusivamente en manos de intereses comerciales, y las empresas no deberían permitir que el espacio público digital se convierta en un mercado sin ley, sino en un bien común.

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Tener una tasa de intervención por parte del Banco de la República al 9,25 %, representa en la práctica que los bancos están prestando a las empresas entre un 18 % y 23 % anualmente.

Son pocos los proyectos empresariales que tienen tasas de retorno superiores a ese 18 % al 23 %, lo que está conllevando a que no se esté demandando crédito con fines productivos, implicando limitantes en crecimiento.

Adicional del costo alto en la financiación, resulta que las condiciones para acceder al crédito para empresas no se han flexibilizado. El 39 % de las entidades, considerando los riesgos, han incrementado las condiciones, exigiendo garantías avales, reales, fuentes de pago y covenants.

Acceder al crédito se puso costoso y difícil.

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Informes Sectoriales

  • Con el crecimiento de la inteligencia artificial (IA), se presentan retos en materia energética y de infraestructura debido a los nuevos avances en materia de operabilidad y velocidad, mantener este crecimiento podría costar billones en inversión para el sector.
  • Los retos, han llevado a comparar esta posible crisis, con la evidenciada entre 1997 – 2001, la burbuja “puntocom”, que debido a la masificación del internet y la cantidad de empresas que intentaron entrar en la llamada “nueva economía” quebraron.
  • Centrales de riesgo han advertido de esta situación, además de señalar que el sector necesitaría generar 600 mil millones de dólares en ingresos anuales para sostener sus valoraciones, lo cual supone un nuevo reto
  • El sector busca alternativas más sostenibles en el largo plazo con conceptos como “Green AI” que buscan optimizar tanto el entrenamiento como la ejecución de algoritmos más eficientes que consuman menos recursos computacionales y energéticos. 

El avance de la inteligencia artificial (IA) ha desencadenado una demanda sin precedentes de infraestructura digital, generando una carrera por construir centros de datos a una escala y velocidad nunca vistas. Sin embargo, esta expansión acelerada presenta una tensión fundamental entre las proyecciones de crecimiento y las limitaciones físicas y económicas del sector, alimentando un debate sobre la posible formación de una burbuja especulativa.

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el consumo eléctrico global de los centros de datos, IA y criptomonedas podría duplicarse para el año 2026, superando los 1.000 Teravatios-hora (TWh), una cifra comparable al consumo total de electricidad de Japón. Este crecimiento está impulsado mayoritariamente por las cargas de trabajo de IA, que exigen una infraestructura diferente a la de los centros de datos tradicionales. Las nuevas instalaciones deben soportar chips especializados como la Unidad de Procesamiento Gráfico (GPU), redes de alta densidad y sistemas avanzados de refrigeración líquida para gestionar el calor. La densidad energética es tal que algunos proyectos ya se planifican con capacidades que superan en varios gigavatios, una demanda energética similar a la de pequeñas ciudades.

Sostener este crecimiento requiere una inversión de capital monumental. Estimaciones de la industria proyectan que se necesitarán billones de dólares en inversión global hacia 2030, destinados principalmente a la construcción y equipamiento de infraestructura para IA. Este torrente de capital ha impulsado el valor de mercado de empresas clave del sector, como Nvidia, a superar los 4 trillones de dólares.

Sin embargo, este notable ciclo de inversión ha generado un debate sobre su sostenibilidad, estableciendo similitudes con la burbuja “puntocom” de los años de 1997 y 2001, periodos en los cuales fueron marcados por la fundación (y en muchos casos quiebra) de un nuevo grupo de compañías basadas en Internet, designadas comúnmente como empresas puntocom. Al pasar el tiempo, muchas de estas empresas quebraron o dejaron de operar.

Por otro lado, el principal indicador de riesgo es la significativa disparidad entre los niveles de inversión y la rentabilidad actual del sector. En 2023, la inversión de capital riesgo en startups de IA se aproximó a los 50 mil millones de dólares. A pesar de ello, las proyecciones de ingresos necesarios para la autosuficiencia son muy elevados. La firma de capital riesgo, Sequoia Capital, estima que se necesitaría generar 600 mil millones de dólares en ingresos anuales para sostener sus valoraciones, una cifra que contrasta con los 3,4 mil millones de dólares en ingresos anualizados reportados por OpenAI en junio de 2025. Esta brecha ha generado escepticismo institucional; Goldman Sachs, por ejemplo, publicó un informe cuestionando si el gasto en IA generativa se justifica por los beneficios obtenidos hasta ahora.

El núcleo de este desafío reside en los altos costos operativos. El desarrollo de Grandes Modelos de Lenguaje (LLM) es un proceso con una alta intensidad de capital, dependiente de data centers que consumen grandes cantidades de energía. Los costos son dobles: el alto precio del hardware y el costo recurrente de la energía necesaria para su funcionamiento. Esta realidad no solo impacta la viabilidad financiera, sino que también ha impulsado la necesidad de prácticas más sostenibles, como la “IA Verde” (Green AI) que pone el foco en reducir el impacto ambiental de los modelos de inteligencia artificial desde su desarrollo

La presión por atraer inversión ha derivado en una saturación del mercado, se ha observado una tendencia en la que muchas empresas incorporan la IA en sus presentaciones a inversionistas, aunque esta no constituya el núcleo de su modelo de negocio. En muchos casos, las startups aplican funcionalidades de IA como una estrategia sobre un servicio tradicional, resultando en una proliferación de herramientas redundantes como chatbots o sistemas de preguntas y respuestas.

Ante este panorama, algunos análisis sugieren que el sector se enfrenta a rendimientos decrecientes, donde aumentar el tamaño de los modelos ya no produce los mismos avances exponenciales del pasado. Respecto al cronograma, las predicciones varían. Se espera que en un plazo de dos años aumente la presión de los inversionistas por obtener rentabilidad, lo que podría llevar a una corrección más amplia en un horizonte de cuatro a cinco años. Otros analistas predicen que la burbuja podría estallar en 2026, a medida que disminuya el entusiasmo inicial. El catalizador será previsiblemente la demanda de los inversores por modelos de negocio sostenibles que generen beneficios reales.

La sostenibilidad del actual ciclo de crecimiento de la IA está fundamentalmente ligada a la viabilidad económica y física de su infraestructura. La discrepancia entre los altos costos operativos de los data centers y la rentabilidad demostrada de las aplicaciones de IA constituye un riesgo sistémico. Para evitar el estallido de una burbuja, el sector deberá equilibrar velocidad con sostenibilidad: impulsar la eficiencia energética, adoptar energías renovables, innovar en refrigeración y mejorar la planificación con los reguladores.

La agroindustria de la caña en Colombia presenta un panorama de contrastes durante La agroindustria de la caña en Colombia presenta un panorama de contrastes durante el primer semestre de 2025. El sector demuestra una notable fortaleza en el frente externo, con un crecimiento de las exportaciones en valor (7,5%) y volumen (23,7%) y un desplome de las importaciones (-65,3%) en el primer cuatrimestre, lo que ha ampliado el superávit de la balanza comercial. Esta dinámica se ve favorecida por una tendencia a la baja en los precios al productor (-6,2% en mayo), que se ha trasladado al consumidor de azúcar con una caída de precios del 5,3%. Sin embargo, este desempeño positivo en el comercio exterior contrasta con una contracción del 7,4% en el PIB del sector durante el primer trimestre del año, lo que enciende alertas sobre la actividad económica interna.

Adicionalmente, el sector enfrenta desafíos estructurales: una crisis de mano de obra que amenaza la producción panelera y una marcada inflación en el precio de la panela (28,2% en mayo) que presiona a los consumidores. En este contexto, la apuesta por la diversificación hacia la bioenergía y la adopción de tecnología para mitigar riesgos de seguridad y climáticos se consolidan como las perspectivas estratégicas para garantizar la sostenibilidad futura del sector.

  • Expertos, sugieren que la IA podría elevar el crecimiento potencial del PIB de EE.UU. hacia el 4,0% anual. Un crecimiento de esta magnitud sería la solución definitiva al problema de la deuda

Las perspectivas de las principales organizaciones económicas mundiales, como el FMI y el Banco Mundial, dibujan un panorama de retos para 2025 y 2026. El consenso apunta a una desaceleración del crecimiento global. Los pronósticos se han revisado repetidamente a la baja, con el FMI recortando su previsión de crecimiento mundial para 2025 al 2,8% en su actualización de abril de 2025. Además, el Banco Mundial proyecta una cifra similar del 2,3%. Estos datos, si bien no constituyen una recesión global en sí mismas (generalmente definida como un crecimiento por debajo del 2,5%), representarían el peor desempeño de la economía mundial en un período de cinco años. Esto se explica, por factores como: 

  • Guerras Comerciales y Proteccionismo: La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y las represalias de sus socios comerciales, especialmente China, se citan como el principal viento en contra para el comercio y la inversión global.  
  • Inestabilidad Geopolítica: Los conflictos en curso y las crecientes tensiones entre grandes potencias añaden una capa sustancial de incertidumbre. Esto afecta los precios de la energía, las cadenas de suministro y la confianza de los inversores.  
  • Condiciones Financieras Restrictivas: La lucha contra una inflación más persistente de lo esperado obliga a los bancos centrales a mantener los tipos de interés en niveles elevados durante más tiempo. Esto frena la actividad económica y aumenta la presión sobre los deudores.  

El factor más disruptivo y que potencialmente puede ayudar a hacerle frente a una posible crisis, es la inteligencia artificial (IA). Existe un argumento convincente de que la IA, como nueva tecnología de propósito general, podría desencadenar un boom de productividad significativo y sostenido. Expertos sugieren que la IA podría elevar el crecimiento potencial del PIB de EE.UU. hacia el 4,0% anual. Un crecimiento de esta magnitud sería la solución definitiva al problema de la deuda, ya que permitiría a las economías “crecer para salir”. Esto diluiría la carga de la deuda con un PIB mucho mayor. 

La competencia por dominar las tecnologías de próxima generación está alimentando tanto una innovación sin precedentes como un conflicto peligroso. Por un lado, esta competición acelera la inversión en IA, semiconductores y otras tecnologías transformadoras. Esta inversión podría adelantar el boom de productividad. Por otro lado, se manifiesta en forma de aranceles, sanciones y posturas militares, creando precisamente los shocks de oferta y la incertidumbre que amenazan con desencadenar una crisis financiera. El futuro de la economía mundial pende de un hilo, determinado por si las fuerzas de la innovación pueden superar a las fuerzas del conflicto. 

La combinación de un superciclo de deuda global que ha llegado a su fase de madurez, un entorno de estanflación que limita las respuestas políticas, opciones de política monetaria y fiscal agotadas, además de un panorama geopolítico fracturado crea el potencial para una crisis de una profundidad alta. La evidencia más contundente de la naturaleza sistémica del riesgo actual es el repunte simultáneo y sin precedentes del oro y del Bitcoin. Este fenómeno indica que una parte significativa del capital global no solo busca protegerse de la volatilidad del mercado, sino que está perdiendo la fe en el propio sistema de moneda fiduciaria que ha sustentado la economía mundial durante las últimas cinco décadas.

El primer semestre de 2025 dibujó para el sector de bebidas un escenario de dos caras. En el ámbito nacional, la demanda se vio contraída, con una caída en el volumen de ventas del 4,3% por factores climáticos. También hubo una fuerte presión sobre el bolsillo del consumidor, cuyo IPC sectorial alcanzó el 11,8% a junio. Este incremento de precios no se explica por los costos de producción que se mantuvieron estables. Más bien, se debe al efecto del impuesto que ha modificado los patrones de compra. En agudo contraste, el comercio exterior vivió una expansión sin precedentes.

El volumen de exportaciones creció un 60,4%. Las importaciones se dispararon un 335,0%, evidenciando un giro estratégico hacia la compra masiva de productos de bajo costo unitario para abastecer el mercado.

A continuación, presentamos los hechos más relevantes que ocurrieron en julio en Colombia y el mundo:

El caso de Álvaro Uribe

Álvaro Uribe, presidente de 2002 a 2010 y responsable de una ofensiva militar contra estructuras criminales, fue investigado por presunta manipulación de testigos para desacreditar acusaciones de vínculos con paramilitares. Los jueces han rechazado dos veces solicitudes de la fiscalía para archivar el caso, que se originó en 2012 cuando el expresidente acusó al senador de Iván Cepeda de vincularlo con paramilitares, la Corte Suprema determinó en 2018 que Cepeda había recabado información de excombatientes como parte de su labor y que no pagó ni presionó a exparamilitares. En cambio, el tribunal señaló que Uribe presionó a testigos. El juicio generó duras críticas del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, antes del fallo.

Paro arrocero, causas e implicaciones

El paro arrocero, convocado en distintas regiones del país, correspondió a un nivel de  precios por debajo de los costos de producción, sobreoferta de inventarios, contrabando y el incumplimiento de compromisos previamente establecidos entre el gremio y el Gobierno. Pese a la caída significativa en el precio del arroz paddy, el precio de consumidor final no se ha reducido de la misma proporción, lo que sugiere que hay otras razones detrás la oferta del cereal nacional que explican la reciente dinámica del mercado en el país. Tras varios días de protesta, se pactaron precios mínimos regionales bajo libertad regulada; sin embargo, el paro arrocero trajo consigo aumento en los precios de la canasta familiar en diferentes regiones del país, además, el gremio de productores de papa y el transportador, anunciaron que si no son escuchados pueden iniciar un nuevo paro.

Zona binacional entre Venezuela y Colombia

Los Gobiernos de Nicolás Maduro y Gustavo Petro firmaron un memorando de entendimiento para crear la primera zona económica binacional entre los dos países que tendría una vigencia de cinco años. La ministra de Comercio, Industria y Turismo colombiana, Diana Morales, y la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, suscribieron el acuerdo, que supone crear una zona de “paz, unión y desarrollo integral”. El documento asegura que la zona comprenderá los estados venezolanos de Táchira y Zulia, ubicados al occidente del país; junto al departamento colombiano de Norte de Santander, que se encuentra al otro lado de la frontera. Sin embargo, desde Bogotá aseguran que otras provincias como La Guajira y Cesar podrían sumarse a la iniciativa. Por otro lado, gran parte del comercio binacional entre Colombia y Venezuela transita e impacta en la zona que comprendería la iniciativa de los Gobiernos Petro y Maduro. Según la Cámara de Comercio Colombo-venezolana, durante los primeros cuatro meses de 2025 “la región fronteriza demostró su importancia estratégica en el comercio binacional”. 

Terremoto en Rusia, emitió alerta de tsunami

Un terremoto de magnitud 8,8 (escala de Richter) que se produjo a unos 130 km de la costa este de Kamchatka, en Rusia, desató alertas de tsunami en todo el Pacífico. El sismo se registró a unos 18 km de profundidad y causó unas olas que alcanzaron los 1,09 metros en California, de acuerdo con el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de EE. UU. También se registraron olas en las costas de Japón, donde fue evacuada la planta nuclear de Fukushima, y en Hawái, donde las alertas de desalojo ya han sido canceladas. Tanto en Hawái como en la mayoría de las zonas costeras de los EE. UU. continental se cancelaron las alertas. El gobierno de Colombia publicó un aviso de tsunami en su costa del Pacífico que luego rebajó, mientras que Ecuador lo hizo para las Islas Galápagos, donde las autoridades indicaron a la población que vive en zonas vulnerables que se trasladara a lugares más seguros.

Otros hechos importantes que tuvieron lugar en julio:

  • Renunció la canciller Laura Sarabia al gobierno de Colombia.
  • Se Desenrocó el grupo GEA: separación de intereses entre el grupo Argos y Sura.
  • Se arpobó la reforma fiscal en EE. UU.

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