Especiales

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El sector frutícola colombiano proyecta exportaciones superiores a US$2.400,0 millones para 2026, impulsado por el cierre récord de 2025, cuando las ventas externas del sector alcanzaron US$1.273,1 millones, con un crecimiento del 11,3 % frente al año anterior. Este dinamismo ya se refleja en el primer bimestre de 2026, periodo en el que las exportaciones agropecuarias totales sumaron US$2.681,3 millones, un incremento del 17,2 % que consolida al sector agrícola como un pilar de la canasta exportadora no minera del país. Los productos que lideran este crecimiento son el banano, el aguacate Hass, el plátano fresco y el limón Tahití, mientras que frutas como la uchuva, la gulupa y la granadilla ganan participación en mercados internacionales.

Según el portal Agronegocios, el Puerto de Santa Marta se ha posicionado como un punto estratégico para la exportación de frutas frescas, registrando un aumento del 27,0 %. Estos avances en infraestructura han contribuido a mejorar las condiciones de transporte y a extender la vida útil de los productos en los mercados de destino, factores determinantes para la competitividad del sector en mercados cada vez más exigentes.

No obstante, persisten desafíos estructurales que frenan el potencial exportador. Los costos logísticos internos pueden representar hasta el 35,0 % del valor final del producto, afectando directamente los márgenes de los productores. A esto se suman las estrictas exigencias fitosanitarias y certificaciones obligatorias, que actúan como barreras de entrada para los pequeños y medianos productores. Ante este panorama, la tecnificación y la trazabilidad emergen como prioridades para sostener el crecimiento del sector en el mediano plazo.

El sector avícola colombiano en 2025 logró un volumen récord de 2,0 millones de toneladas de carne de pollo y 19.403,0 millones de unidades de huevo, impulsada por una demanda interna que elevó el consumo per cápita a 37,8 kg y un promedio inédito de 365 huevos anuales por habitante. Este dinamismo productivo, sustentado en un inventario de 216,1 millones de aves y una estructura tecnificada concentrada en un 71,7 % en departamentos como Santander y Valle del Cauca, mantiene una inercia expansiva para 2026 basada en el alojamiento de aves (inicio del ciclo de cría) realizado el año previo.

A pesar de los desafíos de rentabilidad registrados en el primer trimestre de 2026 por una sobreoferta estacional que contrajo los precios mayoristas del huevo en un 8,5 %, las proyecciones apuntan a un crecimiento del 3,7 % en la producción de pollo, alcanzando los 2,1 millones de toneladas. Para sostener este ritmo, el sector aseguró un flujo constante de alta genética con importaciones récord de US$ 45,9 millones en 2025, al tiempo que duplicó sus exportaciones de material genético hasta superar las 4.326 toneladas.

No obstante, esta dinámica exportadora enfrenta un riesgo crítico en 2026 debido a la guerra arancelaria con Ecuador, país que representa el 49,8 % del valor de las ventas externas del sector. Aunque existen reportes sobre la imposición mutua de aranceles del 100,0 %, la vigencia total de estas medidas es incierta ante versiones que niegan su implementación. De confirmarse, el gravamen del 100,0 %, amenazaría la rentabilidad del clúster exportador colombiano y pondría en riesgo la seguridad alimentaria ecuatoriana, que depende en un 80,0 % de la genética nacional. Bajo el liderazgo de Federación Nacional de Avicultores de Colombia (FENAVI) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la industria prioriza la mitigación de riesgos sanitarios y la resolución técnica de estas tensiones para capitalizar la apertura de mercados estratégicos en Asia, Medio Oriente y consolidar el acceso de huevos a los Estados Unidos.

El sector avícola colombiano en 2025 logró un volumen récord de 2,0 millones de toneladas de carne de pollo y 19.403,0 millones de unidades de huevo, impulsada por una demanda interna que elevó el consumo per cápita a 37,8 kg y un promedio inédito de 365 huevos anuales por habitante. Este dinamismo productivo, sustentado en un inventario de 216,1 millones de aves y una estructura tecnificada concentrada en un 71,7 % en departamentos como Santander y Valle del Cauca, mantiene una inercia expansiva para 2026 basada en el alojamiento de aves (inicio del ciclo de cría) realizado el año previo.

A pesar de los desafíos de rentabilidad registrados en el primer trimestre de 2026 por una sobreoferta estacional que contrajo los precios mayoristas del huevo en un 8,5 %, las proyecciones apuntan a un crecimiento del 3,7 % en la producción de pollo, alcanzando los 2,1 millones de toneladas. Para sostener este ritmo, el sector aseguró un flujo constante de alta genética con importaciones récord de US$ 45,9 millones en 2025, al tiempo que duplicó sus exportaciones de material genético hasta superar las 4.326 toneladas.

No obstante, esta dinámica exportadora enfrenta un riesgo crítico en 2026 debido a la guerra arancelaria con Ecuador, país que representa el 49,8 % del valor de las ventas externas del sector. Aunque existen reportes sobre la imposición mutua de aranceles del 100,0 %, la vigencia total de estas medidas es incierta ante versiones que niegan su implementación. De confirmarse, el gravamen del 100,0 %, amenazaría la rentabilidad del clúster exportador colombiano y pondría en riesgo la seguridad alimentaria ecuatoriana, que depende en un 80,0 % de la genética nacional. Bajo el liderazgo de Federación Nacional de Avicultores de Colombia (FENAVI) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la industria prioriza la mitigación de riesgos sanitarios y la resolución técnica de estas tensiones para capitalizar la apertura de mercados estratégicos en Asia, Medio Oriente y consolidar el acceso de huevos a los Estados Unidos.

Desde Sectorial, creamos una Matriz que analiza las ideas de cada candidato por sector económico y evalúa si sus propuestas tendrán impacto positivo, serán neutrales o negativas y de esta manera contar con argumentos.

En agro vemos un panorama dividido, pese a que hay buenas ideas, como replicar el modelo productivo de Mato Grosso de Brasil para la Orinoquía colombiana o buscar que la ruralidad sea habitable y productiva con vías, energía, riego y telecomunicaciones; ideas de regulación de precios, desconocimiento de normatividad ambiental y de ordenamiento vuelven neutras propuestas de Claudia López, Miguel Uribe y Mauricio Lizcano; incluso de impacto negativo en Abelardo de la Espriella y Roy Barreras, cuando este último propone compras estatales de hoja de coca o revivir el IDEMA.

La extracción energética en la mitad de los candidatos genera certezas con políticas asociadas a combatir la minería ilegal, hacer exploración y explotación de petróleo bajo tecnología tradicional y tendrán la apertura de iniciar pilotos de fracking. Si bien no hay posturas en contra de los hidrocarburos, la negación al fracking de Iván Cepeda o las metas no tangibles de superar 1,3 millones de barriles de Abelardo de la Espriella y Mauricio Lizcano; los ubican en zona de neutralidad.

La construcción genera el mayor consenso de impacto positivo con 7 de las 8 candidaturas analizadas, gracias a visiones de reactivación de vivienda, proyectos de nicho como mega cárceles y red de vías. El impacto negativo se identifica en Iván Cepeda con obras delegadas en juntas comunales sin estrategia para vivienda y sin concesiones viales.

  • Pese a los choques logísticos que ha generado la guerra, la pausa en aranceles y los efectos en productividad de la adopción tecnológica están siendo un “escudo” frente a menores ritmos de crecimiento.

En 2026, el crecimiento mundial muestra una desaceleración influenciada por la maduración de las inversiones en inteligencia artificial y por cambios en la logística energética derivados del conflicto en Medio Oriente. Aunque la economía global mantiene cierta resiliencia, los organismos internacionales difieren en sus proyecciones: el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento de 3,3% por la inversión tecnológica y la adaptación del sector privado; la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima 2,9% por los efectos de los aranceles y la incertidumbre geopolítica, y el Banco Mundial proyecta 2,6%, alertando sobre la desaparición de factores temporales y la persistencia de brechas estructurales entre economías avanzadas y emergentes.

En cuanto a la dinámica del comercio internacional, se prevé que mantenga su resiliencia. A pesar de las persistentes tensiones, las empresas han demostrado una notable capacidad para reconfigurar sus cadenas de suministro y adaptarse a nuevos entornos arancelarios. Asimismo, la estabilización de las tarifas a ventas internacionales, impulsada por fallos judiciales y por la firma de nuevos acuerdos comerciales, está contribuyendo a restablecer cierto grado de previsibilidad en el comercio global. No obstante, el principal foco de riesgo sigue siendo la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China. Aunque ambas partes acordaron una tregua comercial hasta las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre de 2026, los aranceles promedio ya superan el 17,0%, lo que genera presiones inflacionarias y restringe el comercio de mercancías.

Por otra parte, el auge en inversiones tecnológicas; especialmente en infraestructura para IA, semiconductores y computación en la nube; se ha convertido en el principal motor de crecimiento contracíclico. Se estima que la adopción rápida de estas tecnologías podría elevar el crecimiento mundial hasta en 0,3 puntos porcentuales adicionales en 2026 mediante ganancias de productividad y dinamismo empresarial. Este impacto es particularmente fuerte en Estados Unidos y Asia. En contraste, América Latina enfrenta importantes brechas en inversión y adopción tecnológica. Aunque la región representa el 6,6% del PIB mundial, capta apenas el 1,1% de la inversión global en inteligencia artificial. Además, para 2026 se proyecta que solo el 23,0% de las organizaciones latinoamericanas estará generando valor económico real a partir de la IA, mientras que apenas un 6,0% reportará beneficios significativos. Estas cifras reflejan un rezago considerable frente a los niveles de adopción y penetración observados en los mercados más avanzados.

La crisis política en Perú se ha consolidado como uno de los casos más representativos de inestabilidad institucional en América Latina. Con nueve presidentes en poco más de una década, el país enfrenta un sistema político que incentiva el conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso, especialmente a través de mecanismos como la vacancia presidencial por “incapacidad moral”. En este contexto, la elección de 2026, que llevará a segunda vuelta a Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, no representa necesariamente una solución estructural, sino la continuidad de un modelo fragmentado donde ningún liderazgo logra consolidar mayorías estables.

Más allá de lo político, esta inestabilidad tiene implicaciones económicas profundas. Aunque Perú mantiene fundamentos sólidos en sectores como la minería, la falta de gobernabilidad limita la ejecución de políticas públicas, frena la inversión y alimenta el descontento social, especialmente en regiones donde los beneficios del crecimiento no se distribuyen de manera equitativa. A esto se suma el aumento de la inseguridad y la desconfianza en las instituciones, factores que refuerzan un ciclo donde el cambio de presidente no implica un cambio de rumbo. El desafío para el próximo gobierno no será solo ganar una elección, sino romper un patrón estructural que ha impedido al país traducir su potencial económico en estabilidad política sostenida.

Durante 2025, el sector agroquímico experimentó una notable reactivación de la demanda interna, reflejada en un incremento del 18,0 % en importaciones, compensando las contracciones de años previos.

En 2026, el sector enfrenta una compleja dualidad entre riesgos geopolíticos y oportunidades para fortalecer la soberanía productiva. La creciente tensión en Medio Oriente podría derivar en un aumento significativo en los precios de los fertilizantes nitrogenados, impulsado por el encarecimiento del petróleo y el gas, lo que representa una amenaza directa para la producción de cultivos esenciales como el arroz, la papa y el café. Considerando que los agroinsumos pueden llegar a constituir hasta el 50,0% de los costos totales de producción, su volatilidad tendrá un impacto directo y significativo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de alimentos en 2026.

En Colombia el abstencionismo en las votaciones es del 42 %, esta cifra se podría reducir si las personas en vez de llevarnos por la emocionalidad de un candidato evaluamos las propuestas y nos concentramos en ideas.

Con base en esto, desde Sectorial, creamos una Matriz que analiza las ideas de cada candidato por sector económico y evalúa si sus propuestas tendrán impacto positivo, serán neutrales o negativas y de esta manera contar con argumentos.

En comercio vemos un panorama positivo para el sector en todos los candidatos pues convergen en ideas de ayudarle a los empresarios con menores cargas impositivas, una lucha contra la extorsión; incluso candidatos opuestos como Paloma Valencia e Iván Cepeda se encuentran en hacer simplificación de procesos para que haya más participación en compras estatales.

El caso del turismo es otra actividad con panorama positivo pues las candidaturas coinciden en conectividad, apalancar la naturaleza como motor sostenible, fomentar el turismo local y la autonomía de las regiones.

Lastimosamente esto que veíamos positivo en comercio y turismo, se contrarresta en industria, aquí la matriz nos muestra impactos neutros en la mayoría de los candidatos y negativo en Iván Cepeda. La neutralidad se encuentra en que no hay claridad en cómo materializar lo que proponen; y el caso negativo se encuentra en la idea de capitalismo productivo y el control estatal donde se redistribuye la riqueza.

El regreso de empresas colombianas a Venezuela en 2026 refleja un cambio profundo en la percepción del riesgo y la oportunidad en la región. Tras años de colapso económico, el país comienza a mostrar señales de transición que han reactivado el interés empresarial, especialmente en sectores como consumo, energía y construcción. Compañías como Grupo Nutresa y Cementos Argos están aumentando su presencia para aprovechar un mercado desabastecido, donde la demanda supera ampliamente la oferta. Este fenómeno no responde a una recuperación estructural, sino a un “efecto rebote” impulsado por la reapertura comercial y la dolarización parcial de la economía, que permite transacciones más seguras para los exportadores.

Artículos Especiales: análisis y cifras

Sin embargo, el atractivo del mercado venezolano convive con riesgos estructurales significativos. La ausencia de un sistema financiero sólido, los controles internacionales y la incertidumbre jurídica obligan a las empresas a operar con estrategias conservadoras y capital propio. Aun así, actores globales como Chevron y Repsol ya están asegurando posiciones en el sector energético, anticipando una eventual normalización institucional. En este contexto, la lógica corporativa es clara: en mercados en reconstrucción, el mayor riesgo no es entrar demasiado pronto, sino llegar tarde y perder la ventaja estratégica en un país que podría redefinir su papel económico en la región.

A continuación, presentamos los hechos más relevantes que ocurrieron en marzo en Colombia y el mundo:

Crisis del Estrecho de Ormuz y escalada de la guerra en Medio Oriente

El conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado el 28 de febrero de 2026, dominó la agenda internacional durante todo marzo. Irán respondió a los bombardeos cerrando de facto el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por la que transita habitualmente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Como consecuencia, el precio del crudo Brent superó los 119 dólares por barril en su punto máximo, y el galón de gasolina en Estados Unidos rompió la barrera de los cuatro dólares por primera vez en más de tres años. El Fondo Monetario Internacional alertó que la guerra en Medio Oriente está generando precios más altos y crecimiento más lento en todo el mundo. Irán, por su parte, exigió reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho como condición para reabrirlo, mientras Trump emitió sucesivos ultimátums sin resultados concretos. Aliados de la OTAN se mostraron reacios a comprometer activos militares, y Goldman Sachs proyectó que los precios elevados del petróleo podrían extenderse hasta 2027.

Elecciones legislativas en Colombia: nuevo Congreso y consultas presidenciales

El 8 de marzo de 2026, Colombia celebró elecciones para elegir el nuevo Congreso de la República para el periodo 2026-2030, en una jornada que también incluyó tres consultas interpartidistas previas a los comicios presidenciales de mayo. Los resultados del Senado mostraron al Pacto Histórico con 25 curules como primera fuerza, cinco más que en 2022, seguido del Centro Democrático con 17 escaños. En las consultas, Paloma Valencia se impuso como candidata del Centro Democrático con más de tres millones de votos, mientras Claudia López se consolidó como representante de la Consulta de las Soluciones. Roy Barreras derrotó a Daniel Quintero en el Frente por la Vida. El secretario general de la ONU, António Guterres, felicitó a Colombia por la participación pacífica registrada.

Emergencia económica y social por inundaciones en Colombia

Colombia enfrentó en febrero de 2026 una emergencia por lluvias e inundaciones de gran magnitud, que afectó a ocho departamentos del norte y la región Caribe: Córdoba, Antioquia, La Guajira, Sucre, Bolívar, Cesar, Magdalena y Chocó. El Gobierno declaró el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica mediante el Decreto 150 del 11 de febrero de 2026 para atender la grave calamidad pública ocasionada por eventos climáticos extremos. Las cifras disponibles reportan al menos 251.760 personas afectadas en 148 municipios, con impactos severos en viviendas, infraestructura y actividad agrícola; en algunos reportes, el presidente Gustavo Petro habló de 120.000 familias damnificadas, 40.000 hectáreas completamente inundadas y otras 300.000 hectáreas impactadas.

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