• Los excesos de producción global de petróleo y el retiro de apoyos de USAID, sumados a la coyuntura global, explicarían el moderado crecimiento del país.

Un débil panorama global, la caída de precios de materias primas y el retiro de inversión estadounidense impactarán las proyecciones económicas de la región, en la que destacan India, Argentina y Perú como excepciones al bajo dinamismo.

Analistas de Sectorial.co comparten nuevas proyecciones de crecimiento económico global para 2025 y 2026, años marcados por un optimismo cauteloso. De acuerdo con Alejandro Escobar, gerente estratégico de la firma, “Estados Unidos lidera una tendencia hacia el proteccionismo, alejándose de la expansión de la globalización, lo que ha llevado a que el crecimiento mundial se estime en 2,8 % para 2025 y 3 % para 2026”.

En este escenario, las economías avanzadas como Estados Unidos y la zona euro tendrán desempeños modestos, con proyecciones de entre 1,4 % y 1,8 % en el caso de EE. UU. y apenas 0,6 % para Europa. Incluso China ralentizaría su expansión al 4 %. Por el contrario, se prevé que India supere el 6,2 % y las economías emergentes de Asia mantengan un ritmo superior al 4,5 %.

Por su parte, la región latinoamericana enfrentará mayores retos debido al débil dinamismo económico, el exceso de oferta de petróleo que presionará a la baja los precios de las materias primas y el retiro de inversiones clave como las de USAID, que en Colombia pasaron de USD 453 millones en 2023 a USD 253 millones en 2024. Las economías con matrices productivas poco diversificadas serán las más afectadas.

“Factores estructurales como el crimen organizado, la desigualdad, la pobreza y las deficiencias del mercado laboral continúan limitando la productividad de la región. La proyección para América Latina es de un crecimiento de 2 % en 2025 y 2,4 % en 2026. Se destacan Argentina, que saldría de la recesión con una expansión de 5,5 % en 2025, y Perú con 2,8 %”, señala Escobar.

Para Colombia, se estima un crecimiento de 2,5 % en 2025 y 2,6 % en 2026. Sin embargo, el país enfrenta un entorno fiscal desafiante. Organismos como el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advierten que el país podría acumular seis años consecutivos con déficits superiores al 4 %, y que uno de cada tres pesos recaudados en 2025 se destinará al pago de deuda, lo que restringirá recursos para inversión pública.

A nivel inflacionario, el FMI advierte que las tensiones comerciales podrían frenar el descenso de la inflación. “A pesar de una posible caída del 12,4 % en los precios de materias primas en 2025 y un 4,8 % adicional en 2026, las metas inflacionarias se postergarán hasta ese último año”, agrega el analista.

En cuanto a las tasas de interés, advierte que se mantendrán elevadas. Al cierre de 2025, se proyectan niveles del 14,5 % en Brasil, 8 % en México, 7,75 % en Colombia, 5 % en Chile y 4,5 % en Perú. En este contexto, se anticipa una tasa de cambio en Colombia de $4.559 por dólar al cierre de 2025 y $4.348 al final de 2026.

El Congreso de la República avanza en la aprobación de una nueva ley que busca establecer un marco regulatorio claro para el uso de tecnologías nucleares en sectores como la salud, la industria y la agricultura. La iniciativa, que ya fue aprobada en primer debate, contempla la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear.

Según el diario El Colombiano, el objetivo principal del proyecto no es la construcción inmediata de plantas para la generación eléctrica, sino consolidar y expandir las aplicaciones que esta tecnología ya tiene en el país. En Colombia opera un reactor nuclear con fines de investigación desde 1965, gestionado por el Servicio Geológico Colombiano.

Entre los beneficios esperados, la ley impulsará la autosuficiencia en la producción de radiofármacos, lo que podría reducir costos y tiempos de espera en diagnósticos y tratamientos contra el cáncer. En la industria, se espera un aumento de la competitividad a través del control de calidad y la esterilización de productos, mientras que en el agro se aplicaría para mejorar la conservación de alimentos y el control de plagas.

Aunque la ley sienta las bases para una eventual exploración de la energía nuclear en la matriz energética del país después de 2035, su foco inmediato es garantizar un uso seguro y regulado de la tecnología actual, con el potencial de duplicar el impacto económico del sector en los próximos cinco años.

En mayo de 2025, los yacimientos de gas natural en Colombia operaron al 90,0 % de su producción potencial, con algunos campos clave superando sus niveles estimados. Sin embargo, este desempeño en la oferta contrastó con una caída en la demanda nacional del energético, que disminuyó un 3,9 % frente al mismo mes del año anterior.

Según el diario La República, campos en tierra como Cupiagua Sur y Cusiana registraron un suministro del 103,0 % mensual total respecto al potencial de producción, mientras que en las áreas costa afuera, el Bloque VIM 21 destacó con un nivel de producción del 168,0 %. Otros yacimientos importantes como Chuchupa y Ballena se mantuvieron por encima del 92,0 % de su capacidad.

En cifras totales, la capacidad de producción potencial de todos los yacimientos sumó 1.315 Giga BTU por día (GBTUD), con un suministro promedio real que se ubicó en 971 GBTUD. Por su parte, la demanda nacional de gas se situó en 870 GBTUD durante el mismo mes, inferior a los 905 GBTUD registrados en mayo de 2024. La planta de regasificación de Cartagena (Spec), que procesa el gas importado, tuvo una capacidad potencial del 42,0 %. Adicionalmente, el consumo del sector termoeléctrico, crucial para la generación de energía, mostró una demanda variable que osciló entre 118 y 207 GBTUD.

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  • Url https://sectorial.co/informativa-gas/produccion-de-gas-alcanzo-900-de-su-capacidad-mientras-la-demanda-cayo/

Los cultivadores de papa en Boyacá enfrentan una crisis severa debido al desplome de los precios del tubérculo y al aumento de las importaciones, una situación que amenaza la sostenibilidad económica de miles de familias campesinas. El precio actual de la papa de $38.140 por bulto de 50  kg (25 de junio de 2025), que cayó 37,4 % con respecto al mes de mayo (25 de mayo de 2025), no logra cubrir los costos mínimos de producción, lo que ha llevado a pérdidas millonarias.

Según la Gobernación de Boyacá, la problemática se ha agudizado a tal punto que muchos agricultores han optado por no sembrar e incluso han desechado las semillas como señal de protesta. La principal causa de la caída de precios es el ingreso masivo de papa importada, especialmente desde Ecuador, que llega a los mercados nacionales con valores muy bajos.

Elizabeth Bermúdez, secretaria de Agricultura de Boyacá, señaló que además de la competencia de productos importados, existe una preocupación por el posible ingreso de papa de contrabando sin los controles sanitarios adecuados. Ante este panorama, la Gobernación ha propuesto medidas como un Plan de Ordenamiento Productivo y la regulación del ingreso de papa a Bogotá.

Mientras tanto, los productores hacen un llamado urgente al Gobierno Nacional para que implemente acciones de mitigación que protejan la producción local. La crisis actual pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector agrícola frente a las dinámicas del comercio internacional y la necesidad de políticas que garanticen la seguridad alimentaria y la estabilidad de los campesinos.

  • Los excesos de producción global de petróleo y el retiro de apoyos de USAID, sumados a la coyuntura global, explicarían el moderado crecimiento del país.

Un débil panorama global, la caída de precios de materias primas y el retiro de inversión estadounidense impactarán las proyecciones económicas de la región, en la que destacan India, Argentina y Perú como excepciones al bajo dinamismo.

Analistas de Sectorial.co comparten nuevas proyecciones de crecimiento económico global para 2025 y 2026, años marcados por un optimismo cauteloso. De acuerdo con Alejandro Escobar, gerente estratégico de la firma, “Estados Unidos lidera una tendencia hacia el proteccionismo, alejándose de la expansión de la globalización, lo que ha llevado a que el crecimiento mundial se estime en 2,8 % para 2025 y 3 % para 2026”.

En este escenario, las economías avanzadas como Estados Unidos y la zona euro tendrán desempeños modestos, con proyecciones de entre 1,4 % y 1,8 % en el caso de EE. UU. y apenas 0,6 % para Europa. Incluso China ralentizaría su expansión al 4 %. Por el contrario, se prevé que India supere el 6,2 % y las economías emergentes de Asia mantengan un ritmo superior al 4,5 %.

Por su parte, la región latinoamericana enfrentará mayores retos debido al débil dinamismo económico, el exceso de oferta de petróleo que presionará a la baja los precios de las materias primas y el retiro de inversiones clave como las de USAID, que en Colombia pasaron de USD 453 millones en 2023 a USD 253 millones en 2024. Las economías con matrices productivas poco diversificadas serán las más afectadas.

“Factores estructurales como el crimen organizado, la desigualdad, la pobreza y las deficiencias del mercado laboral continúan limitando la productividad de la región. La proyección para América Latina es de un crecimiento de 2 % en 2025 y 2,4 % en 2026. Se destacan Argentina, que saldría de la recesión con una expansión de 5,5 % en 2025, y Perú con 2,8 %”, señala Escobar.

Para Colombia, se estima un crecimiento de 2,5 % en 2025 y 2,6 % en 2026. Sin embargo, el país enfrenta un entorno fiscal desafiante. Organismos como el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advierten que el país podría acumular seis años consecutivos con déficits superiores al 4 %, y que uno de cada tres pesos recaudados en 2025 se destinará al pago de deuda, lo que restringirá recursos para inversión pública.

A nivel inflacionario, el FMI advierte que las tensiones comerciales podrían frenar el descenso de la inflación. “A pesar de una posible caída del 12,4 % en los precios de materias primas en 2025 y un 4,8 % adicional en 2026, las metas inflacionarias se postergarán hasta ese último año”, agrega el analista.

En cuanto a las tasas de interés, advierte que se mantendrán elevadas. Al cierre de 2025, se proyectan niveles del 14,5 % en Brasil, 8 % en México, 7,75 % en Colombia, 5 % en Chile y 4,5 % en Perú. En este contexto, se anticipa una tasa de cambio en Colombia de $4.559 por dólar al cierre de 2025 y $4.348 al final de 2026.

En 2024, el comercio exterior colombiano siguió concentrado en un reducido grupo de países que, aunque son esenciales para el flujo de bienes, revelan una preocupante asimetría en la balanza comercial. Estados Unidos se mantuvo como el mayor socio comercial, aunque con un déficit de USD 2.129 millones para Colombia, principalmente por la importación de maíz, gasolina y derivados de soya, frente a exportaciones como crudo, café y flores. Más crítica aún es la relación con China, con la que se registró un déficit de USD 13.558 millones, debido a un volumen considerable de importaciones de insumos industriales, acero y plásticos, frente a exportaciones centradas en petróleo y carbón.

Por el contrario, países como Panamá, Brasil y los Países Bajos representaron relaciones con superávit comercial, favorecidas por exportaciones energéticas, agrícolas y minerales. En el caso de Panamá, el superávit fue de USD 4.280 millones, impulsado por el petróleo y combustibles refinados.

En abril de 2025, la balanza comercial de las zonas francas de Colombia se deterioró significativamente, registrando una caída del 16,9 % en sus exportaciones junto a un aumento del 22,1 % en las importaciones. Esta dinámica inversa generó un déficit comercial de US$1,1 millones para estas áreas económicas.

De acuerdo con el diario El Espectador, y con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las ventas al exterior desde las zonas francas sumaron US$206,6 millones, una cifra considerablemente menor a la del año anterior. La caída se explicó principalmente por la reducción de las operaciones de los usuarios industriales, que aportaron 17,6 puntos porcentuales (p.p) negativos a la variación total, entre una contribución negativa de 11,0 p.p de las Zonas Francas Permanentes (ZFP) y 6,6 p.p de las Zonas Francas Permanentes Especiales (ZFPE)

La disminución de las exportaciones fue impulsada por menores ventas a destinos clave como Países Bajos, India y Ecuador. En contraste, las importaciones, que alcanzaron los US$207,7 millones, crecieron gracias a un mayor dinamismo de las Zonas Francas Permanentes Especiales (ZFPE), las cuales incrementaron sus compras en un 48,3 %.

El comportamiento, con exportaciones a la baja e importaciones en alza, resalta los desafíos que enfrenta el sector en un entorno de incertidumbre global. El resultado subraya la dificultad del aparato productivo local para adaptarse y competir en el complejo panorama del comercio internacional actual.

El dinamismo ha llevado al país a albergar un total de 2.126 empresas emergentes, atrayendo proyectos de naciones como Argentina, Chile, México y Estados Unidos.

Según Valora Analitik, con datos del Colombia Tech Report 2024 de KPMG, este auge se debe a una combinación de factores clave. Entre ellos destacan un mercado interno de más de 50 millones de personas, una notable diversidad cultural y avances significativos en infraestructura digital, que facilitan la operación y expansión de nuevas compañías tecnológicas en el territorio nacional.

El entorno regulatorio del país también juega un papel fundamental, ya que demanda un alto nivel de talento tecnológico y contable con conocimientos técnicos profundos. La adopción masiva de herramientas como la facturación electrónica, implementada desde 2019 y utilizada por más de 1,2 millones de empresas, es una muestra de la madurez digital que ofrece el ecosistema colombiano a los emprendedores.

El precio del aluminio alcanzó un máximo de tres meses ante la escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, luego de que Estados Unidos realizara ataques aéreos contra instalaciones nucleares en Irán. El temor de los inversionistas a una interrupción en el suministro de energía y del propio metal impulsó el alza en los mercados.

Según el diario La República, el aluminio llegó a cotizarse en US$2.654 por tonelada, para luego estabilizarse en US$2.584, lo que representó un aumento del 2,7 %. La preocupación creció tras las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posibilidad de nuevos ataques en la región. El alza de precios responde a dos factores clave. Primero, el costo de la energía, que puede suponer hasta un 45,0 % de los gastos de fundición del aluminio. Segundo, el riesgo logístico, ya que Oriente Medio produce casi el 9,0 % del aluminio mundial y un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz podría paralizar los envíos.

Este nerviosismo también afectó a otros metales industriales. El zinc, cuya producción es intensiva en energía, avanzó un 1,8 %, mientras que otros metales como el cobre, el estaño y el níquel mostraron un comportamiento mixto, evidenciando la volatilidad que los conflictos geopolíticos generan en los mercados de materias primas.

Additional Info

  • Url https://sectorial.co/informativa-hierro-y-acero/tensiones-en-oriente-medio-disparan-el-precio-del-aluminio-a-maximos-de-us2-654-por-tonelada/

En la estimación de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (FENALCE) del primer semestre de 2025, el sector de cereales en Colombia presentará un repunte significativo en la producción, con un aumento del 14,1 % respecto al mismo periodo de 2024. Este crecimiento estará impulsado principalmente por el sorgo (119,1 %) y el maíz (20,4 %). La superficie cultivada también crecerá un 8,5 %, alcanzando las 866.702 toneladas de producción total, con un rendimiento promedio de 3,6 toneladas por hectárea (t/ha), los departamentos del Meta (Altillanura), Córdoba y Sucre concentrarán el 53,6 % del área sembrada y el 47,1 % de la producción. No obstante, algunos cultivos como el trigo (-28,3 %) y la cebada (-14,2 %) sufrieron caídas en producción. La situación refleja una pérdida de competitividad, motivada por la falta de semillas resistentes, tecnología adecuada, infraestructura de almacenamiento, sistemas de riego y apoyo gubernamental.

En el ámbito comercial, entre enero y marzo de 2025, las exportaciones aumentaron 163,8 % en volumen, pero disminuyeron 44,4 % en valor, principalmente, por la caída de precios internacionales. Las importaciones crecieron 2,7 % en valor en el mismo periodo, reflejando la alta dependencia externa, especialmente del maíz estadounidense (99 % del maíz amarillo importado).

En el país, el consumo de maíz sigue en aumento debido a la creciente demanda del sector avícola y porcino, que representa el 82 % del gasto total de maíz. Se proyecta que la demanda alcance 8,4 millones de toneladas en 2025/2026, mientras que la producción nacional crecería solo un 3,3 %, manteniendo la brecha entre oferta y demanda.

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