La manera más práctica de entender los inductores que explicarán el 2026 es analizar los eventos que no tuvieron conclusión en 2025. Con base en esto, veremos un año donde:

  • Colombia luchará con las peores finanzas estatales y una nueva “talanquera económica” por la determinación de un salario mínimo con crecimiento al 23 % que conducirá a mayor costo de vida, mayores tasas de interés y bajo crecimiento.
  • El gobierno enfilando toda su maquinaria política para buscar ganar las elecciones presidenciales, mientras la derecha trata de organizarse; lo que llevará a una sorpresa en el nuevo líder del país.
  • Venezuela intentará volver a la democracia, mientras se da el aprovechamiento petrolero por parte de EEUU.
  • Se definirá la legalidad o ilegalidad de los aranceles de EEUU con el planeta.

Colombia se perfila como uno de los países con mayor potencial de expansión económico en la región para los próximos 15 años, proyectando un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 52,0 % frente a las cifras actuales. Un estudio reciente estima que la economía nacional podría alcanzar un tamaño de entre US$570.000 millones y US$650.000 millones hacia el año 2040, impulsada por una evolución estructural hacia actividades de mayor productividad y valor agregado que aprovechan la transición energética y la reorganización de las cadenas globales de suministro.

Según Valora Analitik, el análisis de McKinsey & Company identifica tres motores cruciales para este despegue: los servicios digitales, los centros de datos y la agroindustria. Se calcula que el segmento de tecnología y servicios empresariales podría aportar entre US$10.000 millones y US$25.000 millones adicionales, favorecido por la cercanía cultural y horaria con Norteamérica. Por su parte, la agroindustria tiene la capacidad de generar hasta US$30.000 millones extras si enfoca sus esfuerzos en la transformación de alimentos, mientras que la infraestructura digital para centros de datos sumaría otros US$5.000 millones, apalancada en la oferta de energías renovables.

El reporte subraya que el país cuenta con activos estratégicos como talento humano calificado, conectividad internacional y abundancia de recursos naturales para capitalizar estas oportunidades. Sin embargo, Andrés Cadena, socio senior de la consultora, advierte que materializar este escenario dependerá de la capacidad del Estado y el sector privado para ejecutar estrategias de largo plazo y atraer la inversión necesaria, consolidando un entorno que permita integrar la digitalización y la sostenibilidad como ejes del desarrollo económico y la generación de empleo formal en las próximas décadas.

El Gobierno Nacional ha oficializado su nueva hoja de ruta para el sector turístico, estableciendo la ambiciosa meta de atraer 7,5 millones de visitantes, tanto nacionales como internacionales, para el cierre de 2026. La estrategia busca descentralizar los beneficios económicos de la industria. Además, dirige la inversión y el gasto hacia las comunidades locales y los territorios que históricamente han estado al margen de los circuitos tradicionales. Un hito clave revelado durante el lanzamiento es el cambio en la estructura de ingresos del país. Ahora, la generación de divisas por turismo ya supera a la del carbón. Así, el turismo se consolida como un motor de descarbonización y valor agregado.

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Morales, enfatizó que el objetivo trasciende las cifras de viajeros. El enfoque está en que los recursos fortalezcan la economía popular y generen empleo formal en las regiones. Este enfoque prioriza la sostenibilidad y el reconocimiento cultural como ejes de desarrollo. Así, se busca que la transformación del sector no solo aporte a la balanza de pagos, sino que se traduzca en bienestar social tangible. De esta manera, el gobierno reafirma su apuesta por sustituir la dependencia de las rentas extractivas. Lo hace mediante una industria de servicios robusta y competitiva a nivel global.

Additional Info

  • Url https://sectorial.co/informativa-hotelero/meta-de-75-millones-de-turistas-para-2026-reemplazaria-divisas-del-carbon/

La reciente apreciación del peso colombiano, que ha llevado la tasa de cambio a romper el piso de los $3.700 por primera vez desde junio de 2021, ha generado una alerta en el sector agroexportador. Lo anterior ha restado competitividad a las ventas externas del país. Los gremios de cafeteros, bananeros y floricultores son los más afectados por este fenómeno. Ellos enfrentan una reducción en sus ingresos en pesos mientras sus costos aumentan. Además, la situación impacta rubros que entre enero y noviembre de 2025 sumaron exportaciones por US$5.277,4 millones en café, US$3.446,0 millones en banano y US$1.067,0 millones en flores.

Según Agronegocios, Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, advirtió que el efecto cambiario ha ocasionado que los productores dejen de percibir entre $500.000 y $550.000 por carga frente a lo recibido hace un año. Lo anterior, sucede a pesar de mantener los mismos volúmenes y estándares de calidad. Además, la situación se agrava por el alza del salario mínimo, la inflación en los insumos y unas tasas de interés que permanecen elevadas en 2026.

Para la floricultura, que exporta el 97,0 % de su producción, el impacto es crítico dado que es una industria intensiva en mano de obra. En el sector, los salarios representan hasta el 60,0 % de los costos. Augusto Solano, presidente de Asocolflores, estima que una caída promedio de $100 en la divisa puede representar pérdidas cercanas a los $250.000 millones para el sector. La presión financiera, sumada a aranceles de exportación de US$200 millones anuales, amenaza la estabilidad de los 150.000 empleos formales que dependen de esta actividad.

Additional Info

  • Url http://sectorial.co/informativa-cafe/dolar-bajo-los-3-700-causa-perdidas-de-550-000-por-carga-de-cafe/

El sector avícola colombiano demuestra en 2025 un desempeño histórico, con cifras récord en producción y consumo. Los crecimientos interanuales registraron el 9,0% tanto en pollo como en huevo, la industria se encamina a superar los 1,9 millones de toneladas de carne y los 19.200 millones de unidades, operando a un intenso 85,4% de su capacidad instalada para satisfacer la robusta demanda nacional.

El dinamismo productivo, apalancado por una importación récord de material genético que creció un 53,1%, coexiste con una fuerte tensión operativa. La inseguridad y los constantes bloqueos viales, con 274 en los primeros cinco meses del año, se erigen como la principal amenaza para la estabilidad de la cadena de suministro. De cara al futuro, y ante un proyectado déficit estructural donde el consumo interno supera la producción, la estrategia del sector se enfoca en dos frentes clave: una decidida ofensiva exportadora para consolidar su presencia en los 11 mercados ya abiertos y avanzar en la compleja admisibilidad a destinos estratégicos como China y EE. UU, y una profunda transformación hacia la Avicultura 4.0, adoptando tecnología, innovación y sostenibilidad como pilares indispensables para asegurar la competitividad global a largo plazo.

El sector agrícola colombiano continúa fortaleciendo su presencia internacional tras confirmarse la admisibilidad fitosanitaria del aguacate Hass en el mercado de Uruguay. Este avance se formalizó mediante la Resolución 1323/2025 de la Dirección General del Servicio Agrícola uruguayo, permitiendo el ingreso de la fruta bajo requisitos específicos de calidad. El proceso destaca por su agilidad, ya que las negociaciones técnicas iniciaron el 22 de mayo de 2025 y se concretaron en menos de un año, consolidando la estrategia nacional de apertura de mercados para productos agropecuarios.

De acuerdo con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), los exportadores interesados en este nuevo destino deberán tramitar la Autorización Fitosanitaria de Ingreso ante las autoridades de Uruguay. Paula Andrea Cepeda, gerente general del ICA, señaló que este hito ratifica la competitividad y la alta calidad fitosanitaria de la producción nacional, la cual ya cuenta con acceso a más de 20 destinos globales, incluyendo Estados Unidos, China y la Unión Europea. Además, el ICA reportó que durante el 2025 se certificaron más de 773 predios en Buenas Prácticas Agrícolas, de los cuales 232 son liderados por mujeres rurales, quienes representan cerca del 35,0% de la fuerza laboral en esta cadena productiva.

El nuevo mercado se abre en un contexto de crecimiento exponencial para el producto, pues a corte de noviembre de 2025, Colombia exportó un total de 147.013 toneladas de aguacate Hass. Dicho valor representa un incremento del 46,6 % en comparación con el volumen registrado en 2024, reafirmando al sector como un eje clave para el crecimiento económico del país en 2026. Con la inclusión de Uruguay, el país no solo expande su huella comercial en el Cono Sur, sino que fortalece la confianza de los socios internacionales en los sistemas de inspección y certificación fitosanitaria colombianos.

Al cierre de 2025, el sector salud en Colombia experimentó una presión inflacionaria significativamente superior al promedio nacional, situándose en un 7,2 %. Esta cifra contrasta con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general, que finalizó el año en 5,1%, generando una brecha de 2,1 puntos porcentuales que condiciona la capacidad real de compra del sistema. Este comportamiento es un insumo crítico para determinar la suficiencia de la Unidad de Pago por Capacitación (UPC) para 2026, así como para la indexación de los contratos de prestación de servicios y las tarifas del SOAT, las cuales se rigen por la Unidad de Valor Básico (UVB) del próximo año.

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la división de salud mostró una variación mensual del 0,5 % en diciembre, confirmando una inercia propia que se mantiene incluso cuando el promedio general de la economía tiende a moderarse. El informe técnico resalta que la cadena sanitaria comparte presiones de costos con rubros como alojamiento, servicios públicos y transporte, los cuales fueron determinantes en la inflación anual. Para los gerentes financieros y líderes de contratación del sector, el IPC de salud representa el indicador más preciso para medir la presión real sobre la canasta de servicios, desplazando al IPC general como único referente de negociación.

El análisis de estas cifras sugiere que cualquier incremento en la prima de salud para el próximo periodo que se sitúe por debajo del 7,2 % representaría una pérdida en el poder adquisitivo para las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). Aunque el sistema suele debatir la suficiencia en términos nominales, la realidad operativa indica que las fricciones en la contratación y el impacto del salario mínimo podrían absorber rápidamente las ganancias potenciales. En consecuencia, el debate sectorial para 2026 se centrará en garantizar que los flujos de pago efectivo a la red hospitalaria compensen efectivamente el encarecimiento de los insumos y la operación del talento humano.

Additional Info

  • Url https://sectorial.co/informativa-salud/brecha-de-21-puntos-entre-inflacion-de-salud-e-ipc-general-marca-la-pauta-para-la-upc-2026/

El mercado de belleza y cuidado personal en Colombia estima que finalizó 2025 con ventas de US $351,7 millones, impulsado por una fuerte tendencia hacia el bienestar básico y el autocuidado. Según un análisis del sector, las categorías de higiene y cuidado capilar se consolidaron como los pilares de la industria, concentrando el 38,0 % y el 26,0 % de las ventas totales, respectivamente. El comportamiento responde a un cambio en los hábitos del consumidor, quien ahora prioriza productos de uso diario y tratamientos especializados, influenciado en gran medida por el auge del comercio electrónico y las recomendaciones en plataformas digitales.

De acuerdo con Krika Cosmetics, el desempeño por categorías muestra que en el segmento capilar lideraron las mascarillas y tratamientos intensivos con una participación del 34,0 %, mientras que en maquillaje la máscara de pestañas ocupó el 28,0 % de las ventas. Camilo Zuluaga, CEO de la compañía, destacó que tres de cada diez artículos adquiridos en el primer semestre fueron de origen nacional, aunque se observa una creciente influencia de la cosmética coreana impulsada por contenidos digitales. Asimismo, categorías como el skincare alcanzaron un 12,0 % de participación, destacando la demanda de sérums con componentes activos como ácido hialurónico y niacinamida.

La dinámica comercial del año estuvo marcada por picos de consumo específicos, donde noviembre concentró entre el 30,0 % y el 40,0 % de las transacciones digitales debido a jornadas de descuentos como el Black Friday. Por su parte, diciembre registró un repunte adicional motivado por la temporada de obsequios de fin de año. El balance de 2025 ratifica la resiliencia del sector y la efectividad del canal online, el cual facilitó que productos de maquillaje y fragancias mantuvieran cuotas de mercado del 20,0 % y 4,0 %, respectivamente, cerrando un ciclo de crecimiento para la industria cosmética en el país.

Additional Info

  • Url https://sectorial.co/informativa-cosmetico-y-aseo/cuidado-personal-y-capilar-dominaron-el-640-del-gasto-en-belleza-durante-2025/

La reciente declaración de Donald Trump sobre Venezuela reactivó las expectativas energéticas y provocó una reacción inmediata en los mercados: las acciones de Chevron subieron cerca del 7%, los bonos venezolanos se movieron y analistas comenzaron a especular con un renacer petrolero en el país. La narrativa suena simple: Venezuela está quebrada, su industria petrolera destruida, pero posee 303.000 millones de barriles de reservas probadas —las mayores del mundo— y Estados Unidos tiene compañías, capital y tecnología para explotarlas. Sin embargo, en la práctica la ecuación es mucho más compleja. El problema de Venezuela nunca fue la falta de petróleo, sino la destrucción institucional, las expropiaciones, la pérdida de capital humano, la corrupción y una deuda externa cercana a US$160.000 millones. Hace dos décadas PDVSA producía 3 millones de barriles diarios; hoy apenas ronda el millón y con enormes dificultades. Gran parte de la infraestructura está deteriorada, buena parte del personal técnico emigró y la industria fue utilizada como herramienta política y fiscal. Incluso Chevron —que emplea 3.000 personas en el país y produce cerca de un cuarto del crudo nacional— opera con extrema cautela pese a contar con licencias especiales del Tesoro estadounidense. Si una empresa con décadas de experiencia en el terreno prefiere esperar garantías antes de invertir miles de millones, difícilmente otras petroleras globales asumirán riesgos políticos y jurídicos aún mayores.

A esto se suma un factor macroeconómico decisivo: el precio. En 2025 el crudo cayó 20%, la mayor corrección desde 2020; el WTI se proyecta en US$54 para 2026 y el Brent en US$58, mientras que extraer crudo pesado venezolano es costoso, requiere mejoradores, diluyentes e infraestructura especializada. En los años 2000, cuando Venezuela producía con fuerza, el barril cotizaba entre US$100 y US$140; hoy está entre US$55 y US$65. En este nivel de precios, las inversiones son rígidas, el retorno es lento y el riesgo país —amplificado por corrupción, sanciones y litigios internacionales— hace que el negocio se torne poco atractivo. Goldman Sachs calcula que si Venezuela lograra producir 2 millones de barriles diarios hacia 2030, los precios globales caerían US$4 por barril, reduciendo aún más la rentabilidad. Además, cualquier flujo de ingresos petroleros sería reclamado por acreedores, fondos y estados que litigan arbitrajes tras años de expropiaciones, lo que obliga a reestructurar deuda antes de cualquier reapertura seria. Trump puede imaginar la operación en términos geopolíticos, pero las petroleras piensan en retorno, protección legal y estabilidad contractual. La pregunta clave no es si hay petróleo, sino si Venezuela puede ofrecer un entorno donde invertir sea racional. Liberar las reservas venezolanas no requiere discursos, sino tiempo, credibilidad, instituciones y reglas. El crudo está ahí; lo incierto es si el país —y su sistema político— estará listo para aprovecharlo sin repetir la misma historia.

 

El sector agrícola colombiano reportó un crecimiento del 6,5 % en la producción de cultivos transitorios durante el primer semestre de 2025, alcanzando un volumen total de 7,2 millones de toneladas. El incremento estuvo respaldado por una expansión del 1,4 % en el área sembrada, que sumó 1,3 millones de hectáreas, y una mejora en los rendimientos promedio, los cuales se situaron en 9,5 toneladas por hectárea. Según el Gobierno Nacional, estos resultados reflejan una mayor eficiencia productiva y la consolidación de productos estratégicos para la soberanía alimentaria en un entorno de desafíos climáticos.

De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, el desempeño favorable fue impulsado principalmente por los rubros de raíces, tubérculos y cereales. La ministra Martha Carvajalino destacó que la papa se consolidó como el cultivo líder con 2,1 millones de toneladas y un crecimiento del 15,8 %, mientras que el arroz y el maíz registraron alzas del 9,9 % y 11,5 %, respectivamente. Estas cifras, basadas en datos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), evidencian un repunte en el abastecimiento interno gracias a la adopción tecnológica y mejores rendimientos en productos como la yuca y el maíz amarillo.

El balance oficial también vinculó estos avances con la política de sustitución de cultivos ilícitos, señalando que el acceso a tierras, crédito y asistencia técnica ha permitido crear alternativas sostenibles para las familias rurales. En el frente externo, Colombia fortaleció su posición exportadora con productos como café, banano y frutas, ampliando su presencia en mercados internacionales. No obstante, analistas del sector advierten que la sostenibilidad de esta tendencia positiva dependerá  de la evolución de los costos de producción y del comportamiento climático durante el segundo semestre del 2025.

Page 22 of 372