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El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Hacienda, radicó oficialmente ante el Congreso de la República el proyecto de ley que busca la adhesión formal de Colombia al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), entidad financiera del bloque de los BRICS. Esta movida estratégica tiene como objetivo principal diversificar las fuentes de financiamiento internacional del país, abriendo una nueva puerta para la obtención de recursos destinados prioritariamente a la transición energética, la infraestructura sostenible y el cierre de brechas sociales en las regiones.

Según el portal MSN, el ministro Germán Ávila Plazas destacó que la entrada al organismo multilateral permitiría fortalecer el portafolio de inversión pública y privada en sectores clave como la energía limpia, el transporte y la vivienda. El acceso a estos capitales se perfila como una alternativa competitiva frente a la banca tradicional, dado que el NBD suele priorizar proyectos de alto impacto en sostenibilidad, un rubro donde Colombia requiere inyecciones multimillonarias para cumplir sus metas de descarbonización y modernización de redes eléctricas.

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El sector cacaotero colombiano proyecta un cierre de año con cifras récord en comercio exterior, impulsado por un repunte significativo en la demanda desde Estados Unidos y la consolidación de mercados como México y Bélgica. A pesar de la corrección en los precios internacionales tras los máximos históricos de 2023, la actividad se mantiene rentable para los productores locales, quienes hoy perciben ingresos que duplican sus costos de producción, estimados entre $8.000 y $8.500 por kilogramo.

Según Portafolio, Eduard Baquero, presidente de Fedecacao, destacó que las ventas externas de cacao y sus derivados alcanzarían los US$ 300,0 millones al finalizar el 2025, superando los US$ 273,0 millones registrados el año anterior. El dinamismo se sustenta en una estrategia de valor agregado, donde el 70,0 % de lo exportado corresponde a productos elaborados y semielaborados, mientras que solo el 30,0 % restante es grano en bruto, evidenciando una transformación industrial que mitiga la volatilidad de las materias primas.

En cuanto a la producción, se espera mantener la estabilidad con un volumen cercano a las 70.000 toneladas anuales, gracias a los programas de renovación de plantaciones y el fortalecimiento del Fondo Nacional del Cacao, que en el último periodo gestionó recursos por $70.000 millones. Sin embargo, el gremio advierte sobre la necesidad de estimular el consumo interno a través de eventos como Chocoshow, dado que el panorama global enfrenta incertidumbre por factores geopolíticos y sanitarios en África que podrían afectar la demanda futura.

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El sector agrícola colombiano atraviesa una coyuntura desafiante debido a la caída en la rentabilidad del arroz, generada por un exceso de oferta y precios que han descendido significativamente en las principales zonas productoras. Ante este panorama, los agricultores están migrando hacia el cultivo de soya, una alternativa que promete no solo mejores márgenes de ganancia, sino también una solución estratégica para reducir la masiva dependencia de insumos extranjeros que actualmente tiene la industria de alimentos balanceados en el país.

Según El Espectador, el plan de sustitución busca aprovechar la alta demanda interna de este grano, dado que Colombia importa actualmente cerca del 90,0 % de la soya que consume. La estrategia contempla proyectos piloto en departamentos como Huila y Tolima, donde se proyecta que pequeños productores siembren inicialmente más de 575 hectáreas mediante esquemas de agricultura por contrato, asegurando así la comercialización de la cosecha y reduciendo la exposición a la volatilidad de los precios del arroz.

La iniciativa tiene como meta a largo plazo fortalecer la seguridad alimentaria nacional, disminuyendo la importación de millones de toneladas de grano que provienen principalmente de Estados Unidos. Para el primer semestre de 2025, se estima que el área sembrada de soya en el país alcance las 93.728 hectáreas, lo que representaría un crecimiento del 11,8 % frente al año anterior, consolidando a la altillanura y otras regiones como los nuevos polos de desarrollo agroindustrial.

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La cifra indica una intensidad de uso elevada de la capacidad disponible. Además, destaca que el tráfico internacional fue el motor principal del crecimiento global, explicando cerca del 87,0 % del incremento en los RPK (pasajeros por kilómetro).

En contexto, el reporte mensual de la IATA señala que en agosto de 2025 la demanda global (medida en RPK) creció 4,6 % con respecto al mismo mes de 2024, mientras que la capacidad (ASK) aumentó 4,5 %, por lo que el crecimiento de la demanda apenas superó al de la oferta. En particular, el tráfico internacional creció 6,6 % y su capacidad aumentó 6,5 %, lo cual generó que el factor de carga internacional alcanzara niveles récord. En cambio, el crecimiento en el tráfico doméstico fue mucho más modesto: apenas 1,5 %, con un incremento de capacidad de 1,3 %.

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En cuanto a la distribución regional del mercado internacional de pasajeros, Asia-Pacífico (33,5 %) y Europa (26,7 %) acumulan conjuntamente alrededor de 60,2 % del volumen, según los porcentajes presentados.

Mirando hacia el futuro, la IATA proyecta que en 2025 la demanda global medida en RPK crecerá 5,8 % interanual, aunque advierte que desafíos como las restricciones comerciales, demoras en entregas de aeronaves y cuellos de botella en la cadena de suministro pueden limitar el crecimiento de capacidad y moderar las tasas de expansión. Por su parte, Airbus estima que en el largo plazo el tráfico aéreo global crecerá a una tasa promedio anual de 3,6 % hasta 2044.

El flujo de viajeros colombianos hacia destinos internacionales ha mostrado un comportamiento de consolidación durante los primeros diez meses de 2025, impulsado en gran medida por la estabilidad en la tasa de cambio y la diversificación de la oferta turística. Este fenómeno de normalización en el turismo emisivo refleja un mercado que, tras años de repuntes acelerados post-pandemia, entra en una fase de crecimiento más moderado, pero sostenido.

Según El Nuevo Siglo, entre enero y octubre de 2025 salieron del país un total de 4.730.687 colombianos, lo que representa un incremento del 3,0% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron 4.594.214 viajeros. Aunque Estados Unidos se mantiene como el principal destino, este presentó una leve disminución del 2,6%, dando paso a un mayor protagonismo de otros mercados tradicionales como España, México, Panamá y República Dominicana.

Es relevante destacar que las preferencias de los turistas están cambiando hacia destinos no convencionales, evidenciando una búsqueda de nuevas experiencias en regiones como Japón, el Sudeste Asiático (específicamente Tailandia), Corea y Egipto. Este comportamiento contrasta con el crecimiento del 9,1% observado en 2024, confirmando que el año actual es un periodo de estabilización para el sector, el cual sigue fortaleciéndose mediante la comercialización de paquetes turísticos más diversos y competitivos.

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La temporada de fin de año se consolida como un periodo de dinamismo comercial en el país, impulsando a diversos sectores a redefinir sus estrategias de venta ante una demanda cada vez más exigente. En este escenario, el gremio joyero, que agrupa a más de 25.000 distribuidores y emprendedores a nivel nacional, está acelerando su transición hacia el entorno digital. Muchas de estas unidades de negocio, que aún se encuentran en etapas de formalización, ven en la tecnología una herramienta indispensable para capturar el interés de los consumidores durante la época navideña y superar las limitaciones de los canales tradicionales.

De acuerdo con Blu Radio, el potencial de expansión de esta industria se refleja en las cifras proyectadas por la firma IMARC Group, la cual estima que el sector podría registrar un crecimiento del 4,9% al cierre de 2025 si logra avanzar en su modernización. Este panorama se complementa con datos de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, que señalan un incremento del 21,0% en el consumo digital durante las festividades.

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Durante octubre de 2025, el índice que monitorea los costos operativos para la movilización de mercancías por carretera en Colombia registró un incremento mensual del 0,16%. Este comportamiento contribuye a una variación año corrido que se ubica en el 4,2%, impulsada mayoritariamente por el encarecimiento de los costos fijos y los combustibles, rubros que son fundamentales para garantizar la continuidad de la cadena logística nacional.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), al analizar el comportamiento mensual por grupos, los combustibles presentaron un alza del 0,2% y los costos fijos y peajes del 0,2%, ubicándose por encima del promedio nacional. Al revisar las clases de costos específicas que más afectaron el bolsillo de los transportadores, se destaca el aumento en la mano de obra de conductores y ayudantes con un 0,3%, así como el incremento en los peajes, los cuales variaron un 0,3% frente al mes anterior.

En una perspectiva anual, comparando octubre de 2025 frente al mismo mes de 2024, el sector enfrenta un encarecimiento total del 6,0%. Este resultado se explica principalmente por la presión del grupo de combustibles, que reportó una variación anual del 8,1%, siendo el único grupo por encima del promedio. Adicionalmente, rubros operativos clave como la mano de obra y los peajes mostraron incrementos significativos del 10,2% y 9,8% respectivamente, consolidando una estructura de costos más elevada para las empresas de transporte en el país.

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Chile se ha convertido en el nuevo epicentro del debate político y económico en América Latina tras la primera vuelta presidencial del 16 de noviembre de 2025, cuyos resultados confirmaron una profunda fragmentación electoral. La izquierda, representada por Jeannette Jara, obtuvo 26,9%, mientras que José Antonio Kast, líder de la ultraderecha, alcanzó 23,9%. Pero lo más revelador fue el ascenso del voto antisistema: Franco Parisi sorprendió con 19,7% y Johannes Kaiser con 13,9%, consolidando un 37,9% de apoyo a opciones de derecha radical. Para los mercados, este escenario reaviva el llamado “trade electoral regional”, impulsado por la búsqueda de políticas pro-mercado ante una década de bajo crecimiento (1,2% promedio anual en Latinoamérica entre 2016 y 2025), aumento del déficit fiscal y deterioro de la confianza institucional. El giro político chileno importa no solo por su tamaño económico —segunda economía sudamericana después de Brasil— sino porque podría anticipar un nuevo ciclo de reformas orientadas al orden institucional, disciplina fiscal y atracción de inversión privada.

De consolidarse una victoria de Kast en el balotaje del 14 de diciembre, Chile podría convertirse en la pieza clave del nuevo péndulo hacia la derecha en la región, reflejando un patrón que ya han seguido Argentina, El Salvador y Paraguay. Sin embargo, las limitaciones institucionales siguen siendo relevantes: la derecha chilena obtuvo 27 de 50 escaños en el Senado y 76 de 155 en la Cámara, insuficiente para reformas estructurales sin amplias negociaciones. Esto perfila un modelo híbrido: apertura comercial, incentivos a la inversión y control del gasto público, combinado con ajustes graduales en políticas sociales. Para las empresas en Colombia y la región, el caso chileno marca un precedente crítico: un entorno político donde el voto del descontento redibuja las reglas del mercado, aumenta la incertidumbre regulatoria y redefine la competitividad. Entender este fenómeno será clave para anticipar riesgos y oportunidades en sectores como energía, infraestructura, servicios financieros y comercio exterior.

El sector de la economía solidaria se ha consolidado como un actor fundamental en el desarrollo económico de Colombia, alcanzando una contribución del 4,0% al Producto Interno Bruto (PIB) nacional. El sistema está compuesto no solo por cooperativas de producción, sino también por 173 entidades de ahorro y crédito, fondos de empleados y asociaciones mutuales que fomentan la inclusión financiera, especialmente en las regiones más apartadas del país.

De acuerdo con La República, el sector presenta un balance financiero sólido con un crecimiento histórico en los últimos dos años, registrando un aumento del 9 % en patrimonio y del 35,0 % en excedentes, los cuales cerraron junio en $600.000 millones. Navarro destacó que, a corte de junio, el ahorro total creció un 22,0 %. Además, bajo el “Pacto por la Democratización del Crédito”, se han desembolsado más de 70.000 préstamos productivos por un valor superior a los $800.000 millones, beneficiando mayoritariamente a personas de estratos 1, 2 y 3, incluyendo a cerca de 600.000 mujeres cabezas de familia.

En materia de vigilancia, la Superintendencia informó que actualmente 3.800 cooperativas reportan información, superando el rezago administrativo anterior. La entidad subrayó un cambio en su política de intervenciones, enfocándose ahora en la recuperación de empresas en lugar de su liquidación para convertirlas en un negocio. Como resultado de esta estrategia, ya se devolvió la Cooperativa de Caficultores del Tolima a sus asociados y se proyecta reintegrar al menos tres de las seis cooperativas actualmente intervenidas antes de finalizar el actual periodo de gobierno.

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El mercado de iGaming en Colombia se prepara para una nueva ola de innovación tecnológica de cara a 2026, marcada por el auge de la inteligencia artificial (IA), la realidad virtual (RV), blockchain y la gamificación. Estas tecnologías están redefiniendo la experiencia de juego y los modelos de negocio. La combinación de plataformas móviles, sistemas de personalización inteligentes y regulaciones más sofisticadas está creando un ecosistema más seguro y competitivo.

De acuerdo con el periódico, la Realidad Virtual, es la tendencia que está a punto de cambiar el concepto de “entrar en un casino”. Varios especialistas estiman que para 2026, alrededor del 30,0 % de las plataformas de iGaming incluirán algún tipo de integración con RV, ya sea para ofrecer eventos exclusivos, torneos o experiencias personalizadas. Además, la IA juega un rol fundamental, no solo automatizando procesos, sino aprendiendo los comportamientos de los usuarios e identificando patrones de riesgo en tiempo real.

Otras tendencias clave para el próximo año incluyen la personalización, que se enfocará en adaptar la experiencia a las preferencias y comportamientos de cada jugador, y el Skill-Based Gaming, que recompensa la estrategia y el dominio en lugar de la aleatoriedad. En este contexto de evolución, las redes sociales y los influencers especializados en gaming desempeñarán un papel decisivo como embajadores de marcas reguladas, promoviendo las prácticas de juego responsable y la transparencia.

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