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  • Desde Sectorial desarrollamos un análisis que mide el nivel de impacto (positivo, neutro o negativo) que tendrán 9 sectores económicos (agropecuario, comercio, construcción, turismo, industria, salud, educación, extracción energética y servicios financieros) según las propuestas que tiene cada candidato a la presidencia de Colombia.

En un contexto donde la incertidumbre política empieza a trasladarse a las decisiones empresariales, anticiparse es una necesidad. Las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia no solo definirán el rumbo del país, sino también las condiciones bajo las cuales operarán los sectores económicos en los próximos años.

Con este propósito, desde Sectorial, lanzamos de manera gratuita la “Matriz de Impacto Sectorial según Candidatos Presidenciales 2026”, un análisis técnico, estructurado e imparcial que traduce las propuestas de los principales precandidatos en señales claras para la toma de decisiones.

El informe evalúa a 8 candidatos presidenciales: Iván Cepeda, Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Sergio Fajardo, Claudia López, Roy Barreras, Miguel Uribe Turbay y Mauricio Lizcano.  A partir de esta base, se analizan sus propuestas en nueve sectores económicos: agropecuario, comercio, construcción, turismo, industria, salud, educación, extracción energética y servicios financieros.

En la matriz, cada sector cuenta con un sistema tipo semáforo que permite identificar rápidamente el impacto esperado en cada sector según el candidato: verde (positivo), amarillo (neutral) y rojo (negativo). Esta herramienta facilita la lectura y permite a empresarios, inversionistas y tomadores de decisión entender, en cuestión de minutos, dónde están los riesgos y las oportunidades.

Desde Sectorial buscamos ayudar a responder la pregunta clave: ¿qué sectores podrían verse impulsados, regulados o afectados dependiendo de quién llegue al poder? Las elecciones de 2026 no son un evento aislado, las propuestas de los candidatos, no solo reflejan visiones ideológicas, sino escenarios económicos concretos.

Para las empresas, lo anterior, implica prepararse, ajustar estrategias y anticipar posibles cambios en el entorno. Desde decisiones de inversión hasta planes de expansión, el contexto electoral juega un rol clave en la planeación estratégica.

En Sectorial.co creemos en el poder de la información para reducir la incertidumbre. Por eso, esta matriz ofrece una lectura objetiva, basada en datos.

La economía nacional registró un desempeño sobresaliente en sus ventas externas, impulsada por la comercialización internacional de oro. Durante febrero del año 2026, los despachos de dicho metal precioso alcanzaron los US$771,8 millones FOB, reflejando un crecimiento del 140,8 % en comparación con el mismo mes del año previo.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la dinámica acumulada durante el primer bimestre de 2026 confirma una tendencia altamente favorable para el comercio nacional. Entre enero y febrero, las ventas del producto sumaron US$1.457,9 millones FOB, cifra que representa un aumento del 124,6% frente al mismo periodo del año anterior. El destacado desempeño de la industria aurífera aportó 10,7 puntos porcentuales a la variación total de las exportaciones del país en febrero, consolidándose como un pilar para contrarrestar la contracción observada en segmentos tradicionales como los hidrocarburos y las manufacturas.

La demanda internacional por el mineral colombiano evidenció un crecimiento a través de múltiples mercados estratégicos. Solamente en el segundo mes del año, los envíos hacia Estados Unidos crecieron un 164,7 %, totalizando US$256,6 millones FOB. Simultáneamente, destinos como Canadá registraron una variación positiva del 257,6 % al adquirir US$107,1 millones FOB, mientras que las ventas hacia Italia se multiplicaron, superando los US$205,0 millones FOB. Mantener los niveles de crecimiento actuales exigirá a los productores preservar estrictos estándares operativos y optimizar sus cadenas logísticas para responder eficientemente a los crecientes requerimientos globales.

El mercado automotor en América Latina experimenta una aceleración notable hacia la movilidad sostenible, registrando la comercialización de 136.575 vehículos electrificados durante el primer bimestre del 2026. Esta cifra representa un incremento de 69,4 % frente al mismo ciclo del periodo anterior, impulsado por una mayor adopción de tecnologías limpias. Dentro del total regional, los modelos híbridos lideran la transición con 77.039 unidades matriculadas, seguidos por los automotores totalmente eléctricos con 33.772 entregas y las opciones híbridas enchufables que suman 25.664 comercializaciones. Dicho volumen global otorga al segmento una participación del 14,5 % sobre las ventas totales del sector.

Según el portal Bloomberg Línea, el cambio hacia opciones ecológicas responde a diversas motivaciones que varían según el país, cubriendo desde la conciencia ambiental en el Cono Sur hasta la evasión de restricciones vehiculares urbanas en naciones como Colombia. Además, la nueva red de estaciones de carga pública favorece la elección de los consumidores por opciones de propulsión asistida, reduciendo la dependencia solo del suministro eléctrico. En dicho contexto de infraestructura, Brasil lidera ampliamente la disponibilidad de puntos de recarga, seguido por México y Chile, marcando el ritmo de adaptación tecnológica y comercial en todo el hemisferio.

A nivel comercial, Brasil se consolida como el principal mercado al matricular 55.713 unidades electrificadas, logrando un crecimiento del 69,0 %. Posteriormente, se ubica México con 27.840 vehículos vendidos y un alza del 31,7 %, mientras que Colombia ocupa la tercera posición tras alcanzar 16.410 registros y un repunte del 80,4 %. Resulta especialmente llamativo el comportamiento de Argentina, nación que exhibe una expansión excepcional del 263,4 % al comercializar 12.583 automotores sostenibles, superando a Chile, que cierra el escalafón principal con 6.017 entregas. Esta dinámica muestra un cambio definitivo en las preferencias de transporte regional, adaptándose poco a poco a las demandas globales de reducir carbono.

El enfrentamiento bélico que involucra a naciones como Estados Unidos, Israel e Irán ha desencadenado un choque energético masivo, retirando aproximadamente 10 millones de barriles diarios del mercado. Semejante volumen representa cerca del 10,0 % del suministro mundial, elevando el riesgo de una recesión generalizada. Un desbalance estructural podría desacelerar el crecimiento económico global hasta un 1,4 % durante el 2026. El bloqueo de rutas marítimas clave resulta determinante en la disrupción, superando ampliamente la capacidad de respuesta inmediata de la industria petrolera.

Según el diario Portafolio, el aumento en las tarifas del crudo ha generado una reducción en la demanda cercana a los 2,4 millones de barriles diarios. Sin embargo, sectores esenciales mantienen requerimientos rígidos, impidiendo que el factor precio cierre la brecha de forma sostenida. Como medida de prevención, agencias energéticas internacionales han coordinado la liberación histórica de 400 millones de barriles desde reservas estratégicas. Dicho mecanismo inyecta entre 2 y 3 millones de barriles diarios adicionales, una cantidad insuficiente que apenas logra comprar tiempo y agrava la escasez de refinados vitales.

Actualmente, el panorama energético enfrenta un faltante a corto plazo de 2 millones de barriles diarios. Proyecciones económicas advierten que una confrontación prolongada llevaría el déficit hasta 13 millones de barriles en seis meses, equivalente al 12,0 % del consumo global. El diésel constituye el eslabón más vulnerable debido a su rol indispensable en la logística y la agricultura. Regiones de Asia y África ya aplican restricciones operativas y controles comerciales, evidenciando que la crisis transita rápidamente hacia problemas de acceso físico con profundas repercusiones socioeconómicas.

Uno de los principales obstáculos del sector farmacéutico es la crisis financiera del sistema de salud, manifestada en una alta cartera morosa y demoras críticas en los flujos de pago.

A este panorama se suman ineficiencias regulatorias en el INVIMA que frenan la innovación y la entrada de nuevas terapias. Aunque el comercio exterior muestra una expansión en las exportaciones hacia mercados regionales, la industria enfrenta un incremento drástico en los costos de importación de insumos y productos terminados. Operativamente, el sector se divide entre un canal institucional dominante pero financieramente frágil, y un canal comercial creciente por el aumento en el uso de recursos de las personas para cubrir su salud.

Las perspectivas del sector farmacéutico apuntan a una transformación estructural impulsada por una mayor intervención regulatoria y una política de autosuficiencia estatal. La Circular 20 de 2026 redefinirá la rentabilidad de la industria, forzando a los actores privados a optimizar costos frente a reducciones de precios sin precedentes. Por otro lado, la apuesta por la soberanía sanitaria a través del CONPES 4170 y la biomanufactura pública busca blindar al país ante crisis de suministro global, aunque su éxito dependerá de la disciplina institucional y la inversión continua.

La Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) fijó los precios base para la liquidación de regalías del carbón correspondientes al segundo trimestre del año 2026. Para el mercado de consumo interno, el mineral térmico registró un valor de $226.313 por tonelada, evidenciando un leve incremento del 1,4 % frente al periodo anterior. Por el contrario, el carbón metalúrgico y la antracita destinados al abastecimiento nacional experimentaron caídas en sus cotizaciones, ubicándose en $296.955 y $1.062.249 por tonelada, lo cual representa descensos del 3,0 % y 24,7 %, respectivamente.

Según la UPME, las tarifas para el carbón de exportación proveniente de la zona Costa Norte también reportaron contracciones significativas. Específicamente, el mineral térmico extraído en La Guajira estableció su precio en $250.577 por tonelada, reflejando una reducción del 9,9 %. De igual forma, sectores mineros del Cesar como El Descanso y La Loma fijaron sus valores en $252.572 y $250.108 por tonelada, marcando disminuciones superiores al 10,0 %. Este comportamiento responde a la actualización metodológica que descuenta los costos promedios de transporte, manejo y operación portuaria del índice internacional.

Como novedad técnica para la actual liquidación, la autoridad implementó una división en la zona del interior del país para el carbón térmico de exportación, separando al departamento de Córdoba de la región centro. Dicha modificación metodológica obedece a las marcadas diferencias en las calidades energéticas del mineral, dado que el producto cordobés promedia 9.280 BTU (Unidad Térmica Británica) por libra, mientras zonas productoras como Cundinamarca superan los 13.000 BTU por libra. Tal ajuste permite proyectar regalías más precisas y acordes a la realidad geológica, logística y de transporte de cada territorio productor colombiano.

El sector ganadero colombiano evidenció un notable dinamismo operativo durante el cierre del último ciclo anual. En el consolidado de los doce meses, el sacrificio de ganado vacuno alcanzó la cifra de 3.429.975 cabezas, lo que representa un crecimiento del 6,3 % frente al mismo periodo del año anterior. Paralelamente, el peso total en pie de los animales procesados ascendió a 1.530.501 toneladas, marcando un repunte del 7,2 % y demostrando una mayor capacidad productiva en la principal especie de abastecimiento cárnico del país. Semejantes resultados reafirman la resiliencia y el fortalecimiento continuo de la cadena de suministro agropecuaria a nivel nacional.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el comportamiento durante el cuarto trimestre ratificó la tendencia positiva al registrar el sacrificio de 887.858 vacunos, un aumento del 1,2 % respecto al último trimestre del ciclo previo. Las especies menores también mostraron avances significativos; el segmento porcino reportó un crecimiento del 10,7 % al procesar 1.863.163 animales, mientras que el volumen de ovinos y caprinos experimentó saltos excepcionales del 65,7 % y 69,8 %, respectivamente. El destino principal para la carne de consumo interno sigue siendo la red de plazas y famas locales, absorbiendo más del 68,0 % del volumen total generado.

A pesar del favorable desempeño interno, el mercado exterior enfrentó fuertes fluctuaciones. Durante el cuarto trimestre, el sacrificio de vacunos destinado a la exportación sufrió un desplome del 41,0 %, pasando de 44.903 a 26.503 cabezas procesadas. Sin embargo, al observar el acumulado anual, el envío internacional logró un balance general positivo con un crecimiento del 41,3 %, superando las 127.000 unidades comercializadas fuera del territorio nacional. Tal dicotomía subraya la volatilidad de los mercados globales, exigiendo a los productores locales ajustar estratégicamente sus enfoques comerciales para mantener la competitividad exportadora sin descuidar el creciente consumo doméstico.

El sector agrícola en el territorio nacional experimentó un crecimiento impulsado por la comercialización internacional de bananos y plátanos frescos o secos. Durante el segundo mes del año, las ventas externas de dicha fruta alcanzaron US$210,4 millones, reflejando un crecimiento extraordinario del 172,4 % en comparación con el mismo periodo del ciclo previo. Este aumento se convirtió en el segmento de mayor crecimiento del grupo de productos agropecuarios, alimentos y bebidas, el cual registró un alza general del 11,3 % y consolidó su firme posición exportadora.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el comportamiento acumulado durante el primer bimestre de 2026 muestra una dinámica altamente favorable. Entre enero y febrero, los despachos del producto sumaron US$391,7 millones, lo que representa un aumento del 117,1 % frente al año anterior.

El destacado desempeño de la industria bananera contribuyó de forma significativa al balance exportador total de la economía nacional. Solamente el comercio de la mencionada fruta aportó 3,5 puntos porcentuales en febrero a la variación global de las ventas externas del país en el mes de febrero, demostrando la relevancia estratégica del renglón agrícola en la generación de divisas. Mantener los niveles de crecimiento actuales exigirá a los cultivadores preservar estrictos estándares de calidad y optimizar sus cadenas logísticas para responder eficientemente a los crecientes requerimientos de los mercados internacionales.

La crisis del comercio internacional en 2026 marca un punto de quiebre para la economía global, especialmente para los países en desarrollo. La parálisis de la Organización Mundial del Comercio ha eliminado en la práctica el sistema que garantizaba reglas claras y mecanismos de defensa frente a prácticas comerciales abusivas. Sin un órgano de apelación funcional, las disputas quedan congeladas indefinidamente, permitiendo que las grandes potencias impongan aranceles y restricciones sin consecuencias reales. Este vacío institucional ha transformado el comercio en un escenario dominado por el poder económico y político, donde las economías más pequeñas pierden capacidad de negociación y ven amenazada su estabilidad exportadora.

Al mismo tiempo, estrategias como el friendshoring y el nearshoring están fragmentando el mercado global en bloques políticos, obligando a los países emergentes a elegir entre alianzas que pueden limitar su acceso a inversión, tecnología y mercados. Esta reconfiguración afecta especialmente a regiones ricas en minerales críticos, que ahora enfrentan presiones geopolíticas sin un marco multilateral que las respalde. El resultado es un entorno de mayor inflación, menor inversión extranjera y desaceleración del crecimiento, donde la falta de reglas claras no solo redefine el comercio internacional, sino que pone en riesgo la capacidad de los países en desarrollo para sostener empleo, financiar servicios básicos y mantener su estabilidad económica.

El sector agroindustrial de cultivos permanentes enfrenta una barrera que frena la consolidación de sus cadenas productivas. Los agricultores dedicados a la siembra de caucho, cacao o aguacate deben asumir cuotas crediticias mensuales mucho antes de obtener la primera cosecha. Un árbol puede tardar entre 3 y 6 años en generar producción, lapso donde el campesino asume gastos de mantenimiento sin percibir ingresos. El desbalance entre los ciclos biológicos y las exigencias bancarias empuja a múltiples cultivadores hacia prestamistas informales, limitando el crecimiento rural a pesar de contar con activos capaces de generar rentabilidad por 20 o 30 años.

Según el portal Agronegocios, la Confederación Cauchera Colombiana (Confecaucho) advierte que las entidades financieras evalúan las plantaciones bajo una lógica de corto plazo, asimilándolas a bienes de consumo inmediato. El gremio señala que tal enfoque restringe la inclusión financiera, permitiendo que apenas 2 de cada 10 productores, equivalente al 20,0%, accedan a créditos formales. Para revertir dicho escenario, los representantes del sector exigen una reforma institucional que incorpore periodos de gracia ajustados a la curva de maduración de cada especie y cuente con analistas de riesgo capacitados para comprender procesos técnicos agrarios.

Como medida para mitigar el impacto del modelo actual, la agremiación suscribió un convenio con el Fondo Nacional de Garantías, buscando ofrecer respaldos adaptados a las necesidades reales del campo. Dicho acuerdo pretende cambiar el paradigma bancario para que las plantaciones sean tratadas como garantías vivas y apuestas estratégicas. Promover instrumentos de financiación diseñados para el entorno rural resulta indispensable para consolidar la soberanía agropecuaria nacional y evitar que el desarrollo campesino siga condicionado por lineamientos creados exclusivamente para dinámicas urbanas.

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