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El 80,9% de los cacaoteros cumple con la Frontera Agrícola Nacional
Un reciente análisis cruzado entre el Censo Nacional Cacaotero y los datos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) confirma que la gran mayoría de los productores de cacao en Colombia operan dentro de la legalidad ambiental. El estudio reveló que 68.476 lotes, equivalentes al 80,9% del total georreferenciado, se encuentran ubicados dentro de la Frontera Agrícola Nacional, lo que ratifica el compromiso del subsector con el uso adecuado del suelo y disminuye significativamente los riesgos de incumplimiento normativo en materia de derechos de explotación rural.
Según la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao), del total de predios que cumplen la norma, un 55,8% (cerca de 47.232 lotes) se sitúa en zonas de frontera agrícola condicionada. Esto implica que, aunque están habilitados para la producción, deben adherirse a estrictos criterios de manejo ambiental responsable y mitigación de riesgos establecidos por las autoridades, especialmente en áreas sensibles como los Distritos Regionales de Manejo Integrado (DRMI) y las Zonas de Reserva Forestal, garantizando así prácticas sostenibles que conviven con la conservación.
Por otro lado, el 19,1% de los lotes restantes se encuentra fuera de la delimitación oficial, principalmente debido a restricciones técnicas por cercanía a cascos urbanos o por estar dentro de figuras de protección especial como parques naturales. Ante esto, el gremio y la UPRA han iniciado un proceso de verificación individual para revisar permisos y acuerdos de conservación, buscando regularizar situaciones específicas en territorios como la Serranía de los Yariguíes y la Sierra Nevada de Santa Marta, asegurando que la cadena del cacao siga siendo un referente de sostenibilidad.
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78 % de las empresas están aplicando IA, ¿tenemos las habilidades para usarla bien? (video y podcast)
IA cierra 2025 con 378 millones de usuarios, un mercado valorado en USD 244.000 millones y el 78 % de las organizaciones aplicando algo de la tecnología buscando automatizar el 25 % de las tareas operativas de 700 profesiones. Sin embargo, en Colombia solo el 63,9% de hogares tiene internet y el 77,3% lo usa, lo que nos rezaga en las capacidades para aprovechar la inteligencia artificial.
CEPAL alerta en su Índice Latinoamericano de IA que el bajo dominio de inglés (promedio regional 511 en EF Standard English Test; Colombia 485) frena la formación en IA.
En la inserción de habilidades laborales en IA como prompt engineering, generative AI y machine learning en la región; Colombia se encuentra en el cuarto puesto.
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Peste porcina amenaza pérdidas por $10.000 millones
El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha intensificado los controles sanitarios en los aeropuertos internacionales, prohibiendo terminantemente el ingreso de productos derivados del cerdo procedentes de España. Esta medida preventiva responde a la reciente detección de focos de Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes de dicho país, buscando blindar el estatus sanitario nacional frente a un virus altamente contagioso que, aunque no es zoonótico y no afecta a los humanos, resulta letal para los porcinos domésticos y silvestres.
Según el diario Vivir en el Poblado, las directrices establecen el decomiso inmediato de embutidos, jamones curados, mortadelas y carnes frescas en los puntos de entrada, dado que el patógeno resiste ciertos procesos de transformación y representa un alto riesgo de transmisión. Además, se exige a los pasajeros que hayan tenido contacto con explotaciones porcícolas en España (así como en naciones con alertas vigentes como Italia, Polonia y Alemania) que notifiquen su situación a las autoridades para activar los protocolos de desinfección y vigilancia epidemiológica necesarios.
La entrada de la enfermedad al territorio colombiano desencadenaría una crisis económica severa, con pérdidas financieras estimadas en hasta $10.000 millones. Las autoridades advierten que un brote pondría en riesgo la estabilidad de más de 400.000 empleos directos e indirectos que genera la industria porcina actualmente, amenazando la subsistencia de miles de familias rurales que dependen de esta cadena productiva para su sustento.
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Agro colombiano proyecta expansión en 2026 por apertura de China
El sector agropecuario de Colombia se perfila como un pilar fundamental para el crecimiento económico del país en 2026, impulsado por un entorno comercial favorable caracterizado por la estabilidad de la demanda en Estados Unidos y la apertura estratégica de nuevos nichos en el mercado asiático. Las proyecciones indican que, pese a las dificultades estructurales en otras regiones como la Unión Europea, la resiliencia del consumo en las dos mayores economías del mundo ofrecerá una ventana de oportunidad única para diversificar la canasta exportadora nacional y fortalecer los ingresos de los productores rurales.
Según Contexto Ganadero, China se ha consolidado durante el 2025 como el principal destino de las exportaciones de carne de res colombiana, un hito que marca el inicio de una nueva etapa comercial que promete extenderse a otros productos clave como el banano, el café y el cacao, tras los anuncios realizados en la reciente Exposición Internacional de Importaciones (CIIE). El reporte subraya que, aunque Estados Unidos mantiene una demanda sólida y menores barreras arancelarias tras superar sus propios retos fiscales, el éxito de Colombia dependerá de su capacidad para derribar las barreras logísticas y culturales que aún limitan el acceso pleno, tal como lo han logrado competidores regionales como Perú y Chile.
Para capitalizar este escenario, los expertos señalan que el reto para el próximo año será la implementación de estrategias de largo plazo que integren sostenibilidad y eficiencia en la cadena de suministro. La consolidación de estos mercados no solo dependerá de la calidad del producto, sino de la agilidad para adaptarse a los protocolos internacionales, permitiendo que el agro juegue un rol decisivo en la balanza comercial y en la generación de empleo formal en el campo colombiano.
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Desplome de bitcoin provoca liquidaciones por US$19.000 millones, afectando a pequeños inversores
El mercado de criptoactivos enfrenta una corrección que ha impactado desproporcionadamente a los pequeños ahorradores, con el Bitcoin registrando una caída acumulada del 28,2% desde sus máximos históricos de octubre de 2025. Este descenso, que ha borrado gran parte de las ganancias recientes de los particulares, se aceleró tras las tensiones comerciales geopolíticas, desencadenando la mayor liquidación en la historia del sector, con más de US$19.000 millones en posiciones cerradas en un lapso de 24 horas.
Según Cinco Días, la popularización de los fondos cotizados (ETF) facilitó la entrada masiva de capital minorista, acumulando más de €50.000 millones en activos bajo gestión a finales de noviembre de 2025. Sin embargo, esta accesibilidad expuso a los pequeños inversores, quienes representan 3 de cada 4 euros en estos fondos, dejándolos vulnerables ante la volatilidad del mercado frente a grandes gestoras que sí cuentan con mecanismos de cobertura.
El daño financiero se profundizó en productos apalancados, donde algunos vehículos registraron pérdidas del 80,0% tras el desplome del 34,0% en acciones de empresas vinculadas al sector como Strategy. Estudios de comportamiento revelan que la tendencia a comprar en subidas y vender en bajadas limita drásticamente la rentabilidad real; un inversor promedio en un fondo con retorno teórico del 45,0% apenas lograría un 10,0% efectivo en un lapso de 12 meses, un desempeño inferior al que habría ofrecido un índice tradicional como el S&P 500.
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¿El consumo como motor del PIB alcanzó su límite o mantendrá su dinámica en 2026?
- El consumo privado ha sido el héroe inesperado de la economía colombiana en 2025, actuando como el principal motor de crecimiento y compensando la persistente debilidad de la inversión.
Las proyecciones indican que este gasto de los hogares, que representa cerca del 77,0% del Producto Interno Bruto (PIB), continuará siendo el pilar de la demanda interna en 2026, impulsando un crecimiento del PIB que se espera acelere a un rango de 2,7% a 3,2%. El dinamismo estará respaldado por la moderación de la inflación, que, aunque aún desafía el rango objetivo del Emisor, se estima que cierre entre el 4,1% y el 4,3% para 2026, junto con el flujo sostenido de remesas y un mercado laboral resiliente. No obstante, la gran incógnita para 2026 radica en si este impulso enfrentará límites debido a las todavía elevadas tasas de interés y la baja inversión, o si la esperada normalización de la política monetaria liberará un mayor potencial de consumo.
Factores clave del repunte del consumo en 2025
En 2025, el consumidor colombiano destacó por su notable capacidad de adaptación y resiliencia. A pesar de las altas tasas de interés del Banco de la República, que cerrarán el año en un 9,25%, limitando el acceso al crédito, diversos factores de apoyo contribuyeron a que el consumo se mantuviera sólido y estable, algunos de ellos fueron:
Flujo de remesas: el envío de dinero desde el exterior se ha consolidado como un salvavidas de la renta disponible de los hogares, contrarrestando el efecto de la indexación inflacionaria. Aquí será clave a 2026 la mejora en la situación de la diáspora colombiana en Estados Unidos.
Mercado laboral: aunque con desafíos, la tasa de ocupación se mantuvo en niveles que, sumados a los ingresos por remesas, permitieron un gasto continuo, especialmente en servicios.
Cambio en el patrón de gasto: el consumidor se volvió más estratégico y planificador, optando por un consumo más racional y enfocado en valor. Esto se evidenció en la estabilidad de los discounters y el aumento del gasto por ocasión de compra, compensando la menor frecuencia.
Este impulso condujo a una aceleración del PIB en el tercer trimestre de 2025, con el consumo privado y público liderando, lo que permitió un sesgo positivo en las proyecciones de crecimiento.
¿Qué oportunidades y riesgos tiene el consumo de cara al 2026?
La proyección para 2026 anticipa una aceleración gradual del crecimiento económico, con el consumo manteniéndose como el principal motor, aunque influenciado por las decisiones de política monetaria. Se espera que los recortes graduales en la tasa de intervención del Emisor comiencen, en un escenario optimista, hacia el tercer trimestre de 2026. Para finales del año, las proyecciones sitúan la tasa de política en torno al 7,5% o incluso menos, dependiendo del ritmo de convergencia de la inflación, lo que constituye el factor más determinante.
Mientras las tasas permanezcan elevadas, la adquisición de bienes duraderos como vehículos y electrodomésticos, así como la demanda de créditos de consumo e hipotecarios, continuará limitada. Este entorno afectará especialmente a las empresas de los sectores de construcción y manufactura, que dependen en gran medida de la inversión, enfrentándose a una recuperación más lenta.
En el mediano plazo, una vez que los recortes se materialicen y se transmitan a las tasas comerciales, se espera un repunte significativo del crédito y la inversión, lo que liberaría el consumo reprimido, especialmente el financiado. Esto consolidaría la aceleración del PIB.
Sectores ganadores y perdedores en consumo a 2026
Sectores Dinamizadores (Corto y Mediano Plazo):
Servicios: especialmente en entretenimiento, turismo de experiencia y actividades financieras.
Comercio (Alimentos y servicios esenciales): mantendrá su resiliencia. Las marcas propias seguirán ganando cuota, reflejando el consumidor estratégico y sensible al precio.
Sectores en Recuperación (Mediano Plazo – finales de 2026 y principios de 2027):
Construcción y manufactura: si bien han enfrentado contracciones, las señales de recuperación para 2026 son mejores. La estabilización de costos de insumos importados y la expectativa de nuevos proyectos de vivienda e infraestructura impulsarán la inversión fija, un componente clave que debe sumarse al motor del consumo.
Una visión cautelosa de la situación de consumo a 2026, también debe considerar que sin una fuerte recuperación de la inversión fija (estancada en niveles bajos, cerca del 17,0% del PIB) el crecimiento es insostenible. El consumo de 2025 fue, en parte, el resultado de una normalización postpandemia y de la absorción de los choques inflacionarios. Si la inflación no converge rápido y las tasas no bajan antes de lo esperado, el nivel de endeudamiento de los hogares podría volverse una restricción más fuerte en 2026.
En conclusión, la economía colombiana en 2026 navegará entre la resiliencia del consumo y la recuperación incipiente de la inversión. La sostenibilidad del crecimiento del PIB en el rango de 3,0% dependerá de un aterrizaje suave de la inflación que permita al Banco de la República desatar el canal crediticio. El consumo no ha alcanzado su límite, sino que está a la espera de un desbloqueo monetario. Las empresas y sectores que se anticipen a esta dinámica, invirtiendo en eficiencia y experiencia de cliente, serán los que capitalicen la aceleración de la demanda interna en el mediano plazo.
Industria crece un 1,1 % anual, impulsada por manufacturas y vehículos
La actividad industrial en Colombia registró un comportamiento favorable durante el décimo mes del año, alcanzando una variación anual del 1,1 % en su índice de producción real. El resultado positivo marca una recuperación frente a la volatilidad observada en ciclos previos y fue jalonado principalmente por el desempeño de tres de los cuatro grandes sectores que componen el indicador, logrando contrarrestar la caída persistente en el rubro de explotación de minas y canteras, que continúa restando impulso al agregado nacional.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el sector manufacturero y el de suministro de electricidad y gas presentaron crecimientos idénticos del 1,9%, mientras que la captación, tratamiento y distribución de agua lideró las variaciones positivas con un alza del 2,7%. Al desglosar las 26 actividades industriales monitoreadas, se evidencia que 18 de ellas reportaron cifras favorables, destacándose la fabricación de otros tipos de equipo de transporte y la de vehículos automotores, las cuales se dispararon un 23,1% y un 19,2% respectivamente, consolidándose como los motores de la reactivación fabril.
En el consolidado del año corrido, que cubre de enero a octubre de 2025, el Índice de Producción Industrial (IPI) acumula un leve crecimiento del 0,4% frente al mismo periodo del año anterior. Esta cifra refleja, por un lado, la industria manufacturera ha logrado expandirse un 2,2% en lo que va del año, mientras que el sector de explotación de minas y canteras profundiza su crisis con una contracción acumulada del 6,3%, afectada principalmente por la menor extracción de carbón y petróleo.
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Reforma a la salud se hunde por falta de claridad financiera
La Comisión Séptima del Senado archivó por segunda vez el proyecto de reforma a la salud del Gobierno Nacional con 8 votos a favor del archivo y 5 en contra. A pesar del intento del Ejecutivo por reestructurar el sistema y modificar el rol de las EPS, la falta de consenso político frenó la iniciativa. Sin embargo, el senador Fabián Díaz radicó una apelación de última hora firmada por cinco congresistas. EL intento busca revivir el debate en otra comisión o en sesiones extraordinarias convocadas por el presidente.
Según La República, el principal detonante del hundimiento fue la incertidumbre financiera, denunciada por senadores. Ellos cuestionaron la solidez del aval fiscal. El Ministerio de Hacienda había proyectado ingresos para el nuevo sistema por $112,0 billones. Estos ingresos se repartían en $44,0 billones de aportes de la Nación, $37,5 billones de cotizaciones y $20,0 billones del Sistema General de Participaciones. Sin embargo, informes técnicos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) advirtieron que las cuentas de cotizaciones no eran realistas. Esto se debe a una informalidad laboral superior al 50,0%.
El análisis de ANIF subrayó además que la implementación paralela de la reforma laboral podría destruir 180.000 puestos de trabajo en su primer año. Lo anterior golpearía directamente la base de cotizantes necesaria para sostener el modelo. Adicionalmente, se cuestionó la dependencia de los impuestos saludables, cuyo recaudo es volátil. Dado que el consumo de estos productos cayó del 24,2% en 2022 al 19,2% en 2023, se puso en riesgo los $2,3 billones anuales que el Gobierno esperaba obtener por este concepto.
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Nuevo modelo educativo inyectará $18,7 billones a universidades
El Congreso de la República aprobó en último debate la histórica reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992. Esta reforma establece un nuevo esquema de financiamiento para las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas. Además, promete transformar la sostenibilidad del sector. La iniciativa desvincula el presupuesto del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y adopta el Índice de Costos de la Educación Superior (ICES) como base de cálculo. Lo anterior permitirá cerrar la brecha estructural de recursos. Así se garantizará un flujo de caja acorde con los gastos reales de funcionamiento e inversión de las universidades.
Según Caracol Radio, la modificación legal proyecta un impacto fiscal positivo de $18,7 billones constantes entre 2027 y 2040. Los recursos serán fundamentales para subsanar un déficit acumulado que supera los $17,0 billones. El nuevo modelo no solo beneficia a las universidades tradicionales. Por primera vez incluye una base presupuestal permanente para las Instituciones Técnicas, Tecnológicas y Universitarias (ITTU) equivalente al 0,05% del PIB. Además, asegura equidad en la distribución de los fondos estatales. Así fortalece la cobertura en las regiones más apartadas.
La reforma, que ahora pasa a sanción presidencial, representa una victoria significativa para el movimiento estudiantil. Busca elevar progresivamente la inversión en educación superior pública hasta alcanzar el 1,0% del PIB en los próximos 15 años. Al eliminar la dependencia exclusiva de la inflación y atar los aportes al crecimiento económico real de la nación, se espera estabilizar las finanzas de 64 instituciones públicas. También se busca mejorar la calidad académica sin comprometer la gratuidad para los estudiantes de menores ingresos.
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Colombia enfrentará un 2026 entre desafíos estructurales y oportunidades sectoriales
- Informalidad del 55 %, incremento en el terrorismo, crisis en salud, riesgo de racionamiento y déficit fiscal superior al -7 % marcan un escenario complejo; innovación, biodiversidad y tecnología emergen como palancas de crecimiento.
Colombia entrará a 2026 en medio de un panorama económico marcado por tensiones internas y externas. Mientras el país afronta retos estructurales en materia fiscal, de formalidad y seguridad en un año electoral decisivo, emergen sectores estratégicos que podrían compensar parcialmente la desaceleración proyectada.
El escenario internacional para el próximo año presenta señales de desaceleración. El fenómeno de frontloading —exportaciones anticipadas para evitar aranceles— impulsó artificialmente el comercio en el primer trimestre de 2025, pero una vez implementadas las medidas proteccionistas, el flujo comercial cayó notablemente.
“Lo que vimos en el primer trimestre de 2025 fue un espejismo comercial”, explica Alejandro Escobar Correa, gerente estratégico de Sectorial.co. “Las empresas adelantaron exportaciones para evitar aranceles, pero esa ola no era sostenible. Ahora enfrentamos la resaca: una desaceleración que afectará especialmente a economías emergentes dependientes del comercio exterior”.
Las proyecciones difieren entre organismos: la OCDE estima un crecimiento mundial del 3,2% para 2025, ajustándose a 2,9% en 2026 por el impacto arancelario. El Banco Mundial adopta un enfoque más conservador, calculando entre 2,3% y 2,6% para los próximos años. La principal preocupación es la caída de la inversión global, factor crítico para sostener la expansión económica.
Estados Unidos enfrenta siete meses sin repuntes industriales significativos, mientras China se enfriaría progresivamente: de un 4,5% en 2025 a 3,9% en 2027. Por el contrario, India lidera el crecimiento con expansiones superiores al 6%, y economías del Golfo, África subsahariana y Asia no china mantienen ritmos entre 3,7% y 4%.
Por su parte, la región latinoamericana registrará un crecimiento entre 2,3% y 2,7%, limitado por la dependencia de commodities y tasas de interés elevadas. Argentina sale de la recesión con un 4,5% en 2025, estabilizándose en 4% en 2026 y 2027. Perú sorprende con cifras consistentes: 2,7% este año, 2,5% en 2026 y 2,7% en 2027, impulsado por inversión privada que crece 6,5% y sectores agrícolas y mineros sólidos.
Colombia crecerá 2,8% en 2025, impulsado principalmente por el consumo, pero Sectorial advierte que esta dinámica no es sostenible. La incertidumbre política y el desorden fiscal limitarían la inversión, recortando el crecimiento a 2,3% en 2026.
“Colombia está creciendo por consumo, no por inversión. Es como quemar los muebles para calentar la casa”, advierte Escobar. “Sin una corrección fiscal creíble y sin señales claras en el frente político, la inversión privada seguirá contenida. El 2026 será un año de consolidación, no de expansión”.
Entre los factores clave a tener en cuenta están:
Finanzas públicas bajo presión: El déficit fiscal proyectado para 2025 será superior al 7 %, limitando el espacio de inversión y aumentando los costos de endeudamiento. Esta situación restringe la capacidad del Estado para impulsar la economía.
Mercado laboral estancado: Colombia registra una tasa de desempleo del 8,6% con una informalidad del 55% en 2025. La ocupación total promedio se mantiene cerca de 23,5 millones de personas, en un contexto donde más de la mitad de los ocupados trabaja en condiciones informales.
Inflación y política monetaria: La inflación supera el 5 % para 2025, convergiendo gradualmente al rango meta del Banco de la República hacia 2027. Las tasas de interés cerrarán 2025 en 9,25 %, bajarían a 7,5 % en 2026 y a 5 % en 2027. Sin embargo, las tasas efectivas para empresas y hogares continuarían alrededor del 15% anual, frenando el crédito y la expansión económica.
Crisis de seguridad territorial: El control de grupos armados ilegales en gran parte del territorio colombiano ha aumentado, marcando una fragmentación territorial y un repunte de delitos como secuestros y extorsiones. La disputa territorial mantiene en alerta al país, complicando la estabilidad y seguridad del Estado.
AÑO ELECTORAL Y FRAGMENTACIÓN POLÍTICA
El panorama político apunta a seis candidaturas en la primera vuelta: un candidato de izquierda, dos de centro, uno de centro derecha y dos de derecha. La fragmentación en el centro-derecha es notable, sin un liderazgo unificado.
En la izquierda, Iván Cepeda del Pacto Histórico se consolidó como el principal candidato tras ganar la consulta interna con aproximadamente 1,5 millones de votos (65,1%) en octubre de 2025. La consulta interpartidista con el Frente Amplio está programada para marzo de 2026.
“La fragmentación política es el reflejo de una sociedad polarizada y sin consensos claros”, observa Escobar. “Seis candidaturas en primera vuelta significan incertidumbre prolongada. Los inversionistas odian la incertidumbre. Eso se traduce en proyectos pospuestos y capital que espera a ver qué pasa. El costo económico de esta fragmentación no aparece en ninguna cifra oficial, pero es enorme”.
Colombia enfrenta 2026 con una economía heterogénea. Los desafíos estructurales —déficit fiscal, informalidad laboral, fragmentación territorial y tensión política electoral— coexisten con sectores capaces de apalancar crecimiento mediante biodiversidad, innovación tecnológica y cambios en patrones de consumo.
Según Alejandro Escobar Correa, gerente de Sectorial, “el panorama proyecta un año de ajustes y cautela. Entre políticas contractivas, shocks externos y tensiones comerciales, la adopción tecnológica se perfila como el camino para que las empresas amortigüen costos y mantengan competitividad.”
La combinación de un contexto global adverso, restricciones macroeconómicas internas y un proceso electoral decisivo definirá el rumbo de Colombia. Sin embargo, la capacidad de capitalizar ventajas competitivas en sectores estratégicos podría marcar la diferencia entre el estancamiento y una recuperación sostenible.