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Desde el 2026 va a poder ingresar a Colombia leche estadounidense sin arancel, porque finaliza el periodo de desgravación fijado en el tratado binacional, la situación generará una transformación significativa en la geografía de la producción lechera nacional, especialmente por el ingreso de producto en polvo con arancel cero desde Estados Unidos.

Según Contexto Ganadero, este escenario obligaría a los productores colombianos a concentrarse en zonas del trópico alto, donde las condiciones de temperatura, altitud y costos de producción les permiten competir con mayor eficiencia frente a los productos importados. Filippo Rapaioli, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Simmental, Simbrah, Simmcebú y sus Cruces (Asosimmental), señaló que probablemente se formen zonas de concentración, la producción en áreas cercanas a empresas pasteurizadoras, mientras que otras zonas menos eficientes quedarían rezagadas.

El dirigente advirtió que esta reconfiguración productiva dejaría en desventaja a las regiones de trópico bajo, donde los costos por litro de leche son superiores, y donde se ubica una gran parte de los pequeños productores. Además, la industria podría priorizar el acopio en zonas de fácil acceso, reduciendo la compra en áreas apartadas del país. El análisis destaca que los subsidios que reciben los productores estadounidenses generan una competencia desigual, situación que podría comprometer la sostenibilidad de los más de 300.000 ganaderos colombianos dedicados a la producción de leche.

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  • El ecosistema digital a nivel mundial se ha venido transformado, al punto que el tráfico en internet ahora es en mayor medida generado por inteligencia artificial y bots.
  • El hecho de que esta tendencia se agudice genera riesgos de ciberseguridad, haciendo todo un reto para las empresas a la hora de detectar bots maliciosos.

En los últimos años, el ecosistema digital ha sido testigo de una transformación profunda en la composición del tráfico en Internet. Los bots, cada vez más sofisticados y alimentados por inteligencia artificial (IA), han superado a los humanos en volumen de actividad online. Según varios informes recientes, el 51,0 % del tráfico global en la red ya no proviene de usuarios reales, sino de programas automatizados, muchos de los cuales tienen fines maliciosos.

Dentro de este porcentaje, un alarmante 32,0 % fue generado por bots maliciosos. Estos programas automatizados han evolucionado más allá de sus versiones rudimentarias para convertirse en herramientas capaces de imitar comportamientos humanos con alta precisión. Lo anterior, dificulta su detección por parte de los sistemas de seguridad tradicionales. En este contexto, los actores cibernéticos aprovechan las capacidades de la IA para perfeccionar estos bots, haciéndolos más persistentes, evasivos y eficaces.

La empresa Thales, especializada en ciberseguridad, advierte que los bots no solo están aumentando en volumen, sino también en sofisticación. Actualmente, pueden automatizar ataques dirigidos como la toma de cuentas (account takeover), el scraping y la explotación de vulnerabilidades, todo a velocidades y escalas que serían imposibles para un humano. Lo más preocupante es que, a medida que la IA generativa continúa mejorando, la línea entre la actividad humana y la automatizada se vuelve más difusa.

Esta tendencia plantea serios desafíos para empresas y usuarios. Por un lado, el incremento de bots maliciosos afecta directamente al rendimiento de los sitios web. De acuerdo con un análisis de ITDO, estos bots no solo consumen recursos de servidor, sino que también impactan negativamente el Search Engine Optimization (SEO), al distorsionar las métricas de tráfico y dificultar el análisis de la verdadera interacción de los usuarios con una página. La presencia de bots puede falsear indicadores clave como la tasa de rebote o el tiempo de permanencia, lo que a su vez repercute en el posicionamiento en motores de búsqueda como Google.

Por otro lado, los bots se han convertido en un canal eficaz para desplegar campañas de desinformación, manipular resultados en redes sociales o ejecutar fraudes publicitarios. La compañía Bit Life Media señala que estos programas son capaces de crear perfiles falsos, replicar patrones de comportamiento humano en redes sociales e incluso mantener conversaciones convincentes, lo que complica la identificación de contenidos genuinos. En un entorno político o económico inestable, esto podría traducirse en impactos reales sobre la opinión pública o los mercados.

En este escenario, la ciberseguridad enfrenta un reto crucial: adaptarse a una nueva generación de amenazas impulsadas por inteligencia artificial. Las soluciones convencionales basadas en reglas estáticas y firmas digitales están quedando obsoletas frente a bots que aprenden y se adaptan en tiempo real. Por ello, muchas empresas están recurriendo a sistemas de defensa basados también en IA, capaces de identificar patrones anómalos y responder de forma dinámica.

Sin embargo, esta carrera tecnológica plantea también un dilema ético, la misma tecnología que permite combatir a los bots puede ser utilizada para crearlos. La automatización de amenazas mediante IA genera un círculo vicioso donde el nivel de sofisticación de los bots solo puede ser contrarrestado con herramientas igualmente avanzadas, elevando la complejidad y el costo de la defensa digital.

En conclusión, el auge de los bots en Internet no es un fenómeno anecdótico, sino una transformación estructural del panorama digital. La inteligencia artificial ha catalizado el crecimiento de estos agentes automatizados, que hoy representan más de la mitad del tráfico online. Su impacto va desde el deterioro del rendimiento web hasta el aumento de ciberamenazas y la manipulación de la información. Ante esta realidad, es indispensable que empresas, gobiernos y usuarios desarrollen una mayor conciencia sobre este fenómeno y fortalezcan sus estrategias de defensa. El futuro de la seguridad digital dependerá, en gran parte, de nuestra capacidad colectiva para anticipar, detectar y neutralizar esta nueva generación de amenazas invisibles.

El Banco de la República lanzará en el segundo semestre de 2025 el sistema Bre-B, una nueva infraestructura de pagos que permitirá realizar transferencias inmediatas entre entidades financieras a través de llaves únicas digitales.

Según Bloomberg Línea, las llaves Bre-B permitirán identificar una cuenta sin necesidad de utilizar el número bancario tradicional. Cada persona podrá registrar una sola llave, ya sea su número de celular, cédula, correo electrónico o una clave personalizada, que quedará vinculada exclusivamente a una cuenta. Para cambiarla a otra entidad, será necesario desvincularla previamente.

El despliegue del sistema se realizará en fases. Inicialmente, habilitará pagos entre personas (P2P) y pagos a comercios (P2M). En etapas posteriores se incorporarán pagos a empresas, recaudos y dispersiones masivas. La expectativa es que Bre-B contribuya a reducir el uso de efectivo y promueva la digitalización de las transacciones financieras en el país, ya que, según datos de la Superintendencia Financiera, solo el 49,0 % de los pagos en Colombia se realizan por medios digitales y el 42,0 % del PIB se canaliza a través del crédito.

La implementación requerirá que todas las entidades financieras se ajusten al nuevo esquema, garantizando a los usuarios la posibilidad de registrar, gestionar y usar sus llaves desde canales digitales. El sistema también contará con herramientas para que los usuarios validen la identidad del receptor antes de realizar un pago, aumentando así la confianza y seguridad en las transacciones.

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En medio de la desaceleración que enfrenta la industria colombiana, el sector del plástico destaca por su desempeño positivo, impulsado principalmente por el crecimiento de las exportaciones.

Según el diario Portafolio, en el primer trimestre de 2025, las ventas al exterior de materiales plásticos aumentaron un 18,0 % en toneladas y en valor, mientras que los productos plásticos registraron un incremento del 6,0 % en el mismo periodo. Daniel Mitchell, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Industrias Plásticas (Acoplásticos), señaló que esta dinámica exportadora ha sido clave para mantener el impulso del sector.

La industria ha diversificado su portafolio de exportación, incluyendo productos como tuberías, películas para empaques, tapas, utensilios de cocina y telas vinílicas. Además, el sector invierte anualmente alrededor de USD150 millones en maquinaria y moldes, y ha destinado una suma similar en los últimos años para ampliar la capacidad de reciclaje de plásticos, alcanzando entre 400.000 y 500.000 toneladas anuales.

No obstante, el mercado interno aún muestra señales de debilidad. Mientras los empaques para productos básicos mantienen su demanda, segmentos como el de la construcción han sido afectados por factores como las altas tasas de interés y la incertidumbre económica. Mitchell también expresó preocupación por posibles aumentos en las importaciones de productos plásticos a bajo costo desde Asia, en caso de que se intensifique la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

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El sector bananero colombiano expresó preocupación por las condiciones actuales del comercio con Estados Unidos, especialmente ante el riesgo de perder competitividad frente a países como Ecuador, Costa Rica y Guatemala.

Según La FM, en 2024, Colombia exportó cerca de 106 millones de cajas de banano, generando aproximadamente USD 1.000 millones en divisas. El 85,0 % de estas ventas se dirigieron a la Unión Europea y el Reino Unido, mientras que el 15,0 % restante tuvo como destino Estados Unidos.

Durante el Tercer Congreso Bananero Colombiano, realizado en Santa Marta, José Francisco Zúñiga, presidente ejecutivo de la Asociación de Bananeros del Magdalena (Asbama), advirtió que algunos países competidores podrían recibir exenciones arancelarias unilaterales por parte del Gobierno estadounidense, lo que pondría en desventaja a los exportadores colombianos.

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Durante el primer bimestre de 2025, el sector avícola colombiano mantuvo una tendencia positiva. La producción de pollo creció 9,4% y la de huevo 8,4%, frente al mismo periodo del año anterior. Aunque el consumo de pollo tuvo una leve caída, el huevo continúa ganando terreno en la dieta nacional, posicionando al país como uno de los mayores consumidores per cápita en la región.

De acuerdo con cifras de FENAVI, los precios del pollo aumentaron 8,7 % por el encarecimiento de los insumos, mientras que el huevo registró una reducción en su precio promedio. En términos comerciales, las exportaciones avícolas también mostraron dinamismo. En enero, las importaciones de crías de aves aumentaron 228,0 % y Santander destacó al aportar el 49,5 % del valor exportado en esta línea.

Uno de los retos del sector sigue siendo la alta dependencia de materias primas importadas, como el maíz (50,0 %) y la torta de soya (30,0 %), provenientes principalmente de Estados Unidos. A pesar de esto, el panorama internacional proyecta un crecimiento sostenido en la demanda de carne de ave, impulsado por su precio competitivo y alta eficiencia productiva.

El sector de la construcción en Colombia enfrenta una contracción sostenida, con una caída del 3,5 % en el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior. Las edificaciones han acumulado siete trimestres consecutivos en descenso, registrando una disminución del 7,0 %, mientras que la producción de vivienda ha decrecido un 5,7 %, completando dos años en terreno negativo.

Según Bloomberg Línea, Guillermo Herrera, presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), atribuye esta situación a la falta de políticas públicas efectivas durante la actual administración. Herrera señala que la incertidumbre y la falta de interlocución técnica han afectado negativamente al sector, y expresa optimismo ante un posible cambio de gobierno en agosto de 2026, que, según el presidente de Camacol, podría generar un entorno más favorable para la inversión y la recuperación del mercado inmobiliario.

En 2024, se comercializaron menos de 150.000 unidades de vivienda, cifra comparable a los niveles de 2012, lo que indica una reducción significativa en la demanda. Herrera destaca que existe una demanda reprimida que podría activarse con un panorama más estable y políticas que fomenten la construcción y adquisición de vivienda. El sector espera que una nueva administración implemente medidas que reactiven la construcción, generen empleo y contribuyan al crecimiento económico del país.

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La Comisión Europea publicó su primera lista de países clasificados como de “alto riesgo” en el marco de la Ley contra la Deforestación Importada, excluyendo a las naciones latinoamericanas de esta categoría. Esta decisión implica que las exportaciones de productos como cacao, café, aceite de palma, soya, madera y caucho, así como sus derivados, desde América Latina hacia la Unión Europea, no estarán sujetas a los controles más estrictos establecidos por la normativa.

Según Eje21, la exclusión de América Latina se produjo tras presiones de países como Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela, entre otros. La Comisión Europea incluyó en la categoría de alto riesgo a Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte y Birmania, países sujetos a sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU o del Consejo de la UE.

La legislación busca evitar que ciertas materias primas y productos derivados consumidos en la UE generen deforestación, ya que entre 1990 y 2020 se destruyó una superficie forestal mayor que la de la UE, y cerca del 10,0 % de esta pérdida se atribuye al consumo europeo. Las empresas importadoras deberán demostrar, mediante un sistema de geolocalización, que sus productos no han generado deforestación o degradación de masas forestales en los lugares de origen.

La normativa debía entrar en vigor en diciembre de 2024, pero se otorgó una prórroga de un año, estableciendo que las grandes empresas y operadores deberán cumplirla a partir del 30 de diciembre de 2025, mientras que las pequeñas empresas tendrán hasta el 30 de junio de 2026 para adaptarse.

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Un nuevo brote de gripe aviar en el sur de Brasil ha encendido las alertas sanitarias en América Latina, debido al posible impacto sobre la disponibilidad y los precios de productos avícolas básicos, como el pollo y los huevos.

Según Bloomberg Línea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que los países de la región podrían enfrentar un incremento temporal en los precios, debido a restricciones comerciales y sanitarias. Andrés González, oficial regional de Ganadería Sostenible de la FAO, señaló que es probable que haya una menor disponibilidad de carne de ave y huevos en el mercado.

Brasil, principal exportador de pollo a nivel mundial, ha visto afectadas sus ventas tras la suspensión temporal de importaciones por parte de destinos clave como China, la Unión Europea y otros países latinoamericanos. Esto representa un riesgo directo para los precios de alimentos esenciales en la canasta básica de la región.

La FAO está brindando asistencia técnica a los países afectados, con el objetivo de contener la propagación del virus y evitar efectos prolongados en la producción y el comercio. También se hace un llamado a reforzar los controles sanitarios y coordinar acciones regionales para mitigar el impacto económico y social del brote.

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  • La confianza sectorial en Colombia mostró una leve mejora en 2024 (38 puntos frente a 34 en 2023), pero sigue dominada por riesgos y alertas que afectan la creación de empresas y el emprendimiento.
  • Factores como la desaceleración económica, baja inversión, crisis en salud, fenómenos climáticos, inseguridad y problemas logísticos deterioraron el entorno macroeconómico.
  • La creación de empresas en Colombia cayó un 12% en 2024, con 29.447 registros menos que en 2023.
  • La mayoría de los sectores económicos registraron caídas en la creación de empresas en 2024, destacando comercio, alimentos e industria con las mayores disminuciones.

Desconfianza sectorial: el pulso empresarial sigue débil en Colombia

El año pasado el Índice de Confianza Sectorial se ubicó en un promedio de 38 puntos, que si bien es superior a los 34 puntos promedio de 2023 refleja un entorno donde los riesgos y alertas sobre los sectores superan las oportunidades, lo que tiene alta incidencia en la dinámica de emprendimiento y creación de empresas.

Entre los elementos que restaron confianza en el desempeño económico de 2024,  www.sectorial.co reseña que: la economía colombiana enfrentó una combinación de factores adversos que afectaron a múltiples sectores. La persistente desaceleración del crecimiento económico, acompañada de una baja inversión y deterioro en la confianza del consumidor, impactó especialmente a los sectores de comercio, industria, construcción y transporte. La crisis prolongada en el sistema de salud, el alto desempleo, la caída en las ventas de vivienda, vehículos y alimentos, así como la disminución en la producción industrial, reflejaron un entorno interno debilitado. A esto se sumaron los efectos del Fenómeno de El Niño y posteriormente La Niña, que afectaron al sector agropecuario, energético e hídrico, incrementando los riesgos de racionamiento y encareciendo los servicios.

En paralelo, crecieron las alertas macroeconómicas por el bajo recaudo fiscal, el déficit público y la calificación crediticia negativa del país. Sectores clave como el petrolero, gasífero y energético se vieron golpeados por la caída en la exploración, la producción y la inversión, así como por incertidumbre regulatoria y problemas de seguridad. Además, los bloqueos viales, la inseguridad, el alza en los peajes y combustibles, y los problemas logísticos afectaron el transporte, la distribución y el comercio interno. En suma, 2024 estuvo marcado por una coyuntura económica frágil, con amenazas tanto estructurales como coyunturales que limitaron seriamente el desempeño de la economía nacional.

Creación de empresas se contrae en 2024

En 2024 se crearon 223.796 empresas, mientras que en 2023 se crearon 253.243, lo que representa una disminución total de 29.447 en el ritmo de creación, según el reporte de Dinámica Empresarial de Informa Colombia. Lo anterior, equivale a una variación porcentual negativa del 12%, reflejando una caída significativa en la dinámica empresarial del país. Los meses con mayor dinamismo fueron abril con 22.604 empresas, con un aumento del 9%, y febrero con 26.465 empresas, con un aumento del 3%. En contraste, los meses más críticos fueron agosto con 16.169 empresas nuevas, con una disminución del 28%, y noviembre con 12.074 empresas, con una reducción del 24%.

Comportamiento creación de empresas por departamentos y sectores

Las regiones donde se crean más empresas siguen siendo: Bogotá (59.917), Valle del Cauca (21.693), Antioquia 19.777), Cundinamarca (16.883), Santander (11.896) y Atlántico (10.414). En 2024 fue particular que Valle del Cauca superará a Antioquia. Aunque la mayoría de los departamentos retrocedieron en la cantidad de empresas creadas en 2024 frente al balance de 2023, seis regiones tuvieron una mejor dinámica: Nariño, Cauca, Arauca, San Andrés y Amazonas.

La mayoría de los sectores económicos evidenciaron una caída en la creación de empresas en 2024. El más afectado fue “comercio al por mayor y al por menor”, que dejo de crear 13.457 empresas en comparación con 2023, una disminución del 15%, seguido de “alojamiento y servicios de comida” con 5.106 empresas menos (−13%) e “industrias manufactureras” con una reducción de 3.024 empresas (−13%). También se observaron caídas relevantes en “actividades de servicios administrativos y de apoyo”“construcción” y “transporte y almacenamiento”, todos con reducciones entre el 8% y el 10%. Esta tendencia negativa se extiende incluso a sectores tradicionalmente estables como “educación”“salud humana”, y “finanzas”, lo que refleja un entorno económico desfavorable para el emprendimiento y la consolidación de nuevos negocios en el país.

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