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El mercado de financiación de vivienda en Colombia cerró el cuarto trimestre de 2025 con un balance positivo, al registrar un saldo de capital total en la cartera hipotecaria equivalente a $153.2 billones. Dicha cifra representa un incremento anual del 11,2 % frente al mismo periodo del año anterior y un aumento trimestral del 3,3 %. Del monto global alcanzado, el 80,9 % corresponde específicamente a créditos de vivienda tradicionales, mientras que el 19,1 % restante pertenece a operaciones de leasing habitacional, evidenciando una dinámica constante en las diversas modalidades de préstamo.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el desempeño del sector estuvo impulsado en gran medida por la vivienda diferente de interés social (No VIS). En cuanto al riesgo crediticio, el capital vencido de la cartera hipotecaria global, correspondiente a obligaciones con una o más cuotas en mora anotó un leve aumento anual del 4,2%.

A nivel territorial, la colocación de recursos mantiene una fuerte concentración en las principales regiones del país. Bogotá D.C. agrupa la mayor proporción del saldo total con un 34,9 %, seguida por Antioquia con un 15,0 % y el Valle del Cauca con un 10,1 %. Finalmente, el número de obligaciones vigentes en el sistema financiero alcanzó 1.690.124 créditos hipotecarios al cierre de diciembre, consolidando un crecimiento anual del 3,5 % que refleja el interés continuo de los hogares por adquirir bienes inmuebles mediante el apalancamiento bancario.

Ante la escalada bélica en Medio Oriente, ocho países de la OPEP+ determinaron elevar sus cuotas de producción petrolera en 206.000 barriles diarios a partir de abril de 2026. Dicho incremento superó las proyecciones de los expertos, quienes anticipaban una adición de apenas 137.000 barriles. La medida excepcional responde a la desestabilización logística derivada del conflicto armado que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. El enfrentamiento conllevó al cierre de facto del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita el 20,0 % del crudo consumido a nivel mundial.

Según el portal France 24, la cotización del barril Brent superó los 72 dólares al integrar el riesgo geopolítico. Los analistas advierten que la inyección adicional de crudo resultará insuficiente para calmar el mercado frente a la interrupción del tráfico marítimo, un hecho que representaría una pérdida efectiva de suministro de hasta 10 millones de barriles diarios. De prolongarse la guerra y romperse las cadenas logísticas, el precio del hidrocarburo podría alcanzar niveles que sobrepasan la barrera de los 120 dólares por unidad durante las próximas semanas.

Frente a la incertidumbre global, las naciones productoras evaluarán nuevos incrementos en una reunión programada para el 5 de abril. El bloque petrolero busca recuperar participación comercial frente a competidores como Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, el panorama es complejo porque los únicos territorios con verdadera capacidad para expandir su extracción dependen fuertemente de la navegabilidad del estrecho bloqueado. Paralelamente, aliados estratégicos como Rusia enfrentan declives en sus niveles de bombeo, habiendo perdido compradores importantes tras diversas presiones internacionales recientes.

La industria mundial del entretenimiento digital atraviesa una transformación profunda, alejándose de la antigua era de las máquinas arcade. Hoy, el modelo de negocio se enfoca en experiencias individuales segmentadas en consolas, computadores y dispositivos móviles, impulsando los ingresos globales hasta los US$188.000 millones. Las proyecciones del sector estiman que el volumen de facturación mantendrá una tendencia alcista, proyectando superar los US$200.000 millones para el 2028. Semejante crecimiento refleja la consolidación de una cadena de valor robusta donde interactúan desarrolladores, plataformas de distribución y reconocidos fabricantes de tecnología.

Según el diario La República, las firmas distribuidoras asumen el mayor riesgo financiero al fondear los proyectos de los estudios creadores. Paralelamente, la economía digital transformó los canales de venta, otorgando un poder inmenso a las tiendas en línea que operan sistemas operativos universales para teléfonos inteligentes. Tales vitrinas virtuales cobran comisiones que oscilan entre el 15,0% y el 30,0% por cada transacción, un esquema comercial altamente lucrativo que ha desencadenado fuertes debates y acusaciones sobre posibles prácticas monopólicas al restringir el acceso a ciertos competidores del mercado.

El comportamiento del consumidor moderno exige inmediatez, acortando las narrativas extensas y abriendo oportunidades para creadores independientes. Ante un panorama donde diariamente se lanzan unos 800 títulos nuevos, la validación comercial mediante transmisiones en vivo resulta indispensable. Adicionalmente, el modelo de suscripción mensual ganó un protagonismo indiscutible, permitiendo a los jugadores acceder a catálogos dinámicos sin adquirir copias individuales. Por su parte, las competencias electrónicas continúan expandiendo su audiencia global, aunque todavía requieren marcos normativos claros para proteger las millonarias inversiones frente a decisiones unilaterales impuestas por los organizadores.

La caída de Nicolás Maduro no habría sido únicamente el desenlace de una operación de fuerza, sino el resultado de una negociación silenciosa que reconfiguró el tablero político venezolano. Con la llegada al poder interino de Delcy Rodríguez, el chavismo inició un giro pragmático que enterró la retórica del Socialismo del Siglo XXI para abrir las puertas del sector energético al capital estadounidense. El nuevo esquema flexibiliza el rol de PDVSA en los proyectos petroleros y permite mayor control operativo a empresas extranjeras, en un intento por reactivar producción, estabilizar el bolívar y recuperar flujo de caja. Este viraje, inspirado en el pragmatismo económico asociado a Deng Xiaoping, prioriza resultados sobre ideología: “no importa el color del gato, siempre que cace ratones”.

Sin embargo, la apertura ocurre bajo una tutela financiera inédita. Parte de los ingresos petroleros quedarían supervisados por mecanismos vinculados al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en coordinación con actores en Qatar, mientras la Casa Blanca —bajo el liderazgo de Donald Trump— condiciona alivios y licencias a compromisos de transparencia y estabilidad. Aunque encuestas reflejan un repunte del optimismo social, la infraestructura pública continúa deteriorada y la apertura política sigue siendo limitada, pese a anuncios de amnistía. Venezuela enfrenta así una disyuntiva histórica: ¿es este el renacimiento económico que permitirá superar años de colapso, o una estrategia de supervivencia que preserva el poder bajo nuevas reglas de dependencia?

El Gobierno Nacional expidió el Decreto 0176 del 24 de febrero de 2026, normativa que adopta medidas extraordinarias para asegurar el suministro del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en las regiones afectadas por la ola invernal. La directriz modifica temporalmente las reglas de operación vigentes, permitiendo que los complementos nutricionales sean entregados para su consumo en casa y fuera de la jornada académica regular. Tal disposición aplica exclusivamente en los municipios de los ocho departamentos donde se declaró previamente el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica, buscando proteger el derecho fundamental a la alimentación de niños y jóvenes ante la posible suspensión de clases presenciales por daños en la infraestructura.

Según el Ministerio de Educación Nacional, la intensidad de las lluvias y los eventos hidrometeorológicos recientes han dejado un saldo de 763 sedes educativas afectadas hasta el 8 de febrero, con un impacto crítico en territorios como Antioquia, Córdoba y Magdalena. El documento administrativo establece que, si las circunstancias obligan a ordenar trabajo académico en los hogares, los estudiantes inscritos en el sistema oficial seguirán recibiendo el beneficio alimentario sin interrupciones. Dicha flexibilidad resulta indispensable, dado que la normativa anterior limitaba la prestación del servicio estrictamente a los espacios físicos de los planteles y durante el calendario escolar activo, restricción que dejaría desprotegida a la población vulnerable en medio de la calamidad pública.

La medida cobija a una población potencial de 1.168.808 beneficiarios del PAE ubicados en Córdoba, Antioquia, La Guajira, Sucre, Bolívar, Cesar, Magdalena y Chocó, zonas donde la matrícula total asciende a 1.410.368 alumnos. Al adicionar parágrafos a las Leyes 2167 de 2021 y 1176 de 2007, el Ejecutivo garantiza la concurrencia de recursos y la continuidad de la estrategia estatal hasta que se normalicen las condiciones de prestación del servicio educativo. De tal manera, se prioriza el bienestar y la permanencia escolar de los menores, mitigando los efectos nocivos de la crisis climática sobre la seguridad alimentaria de las familias en las áreas más golpeadas por el fenómeno natural.

El sector energético colombiano atraviesa una coyuntura compleja caracterizada por una disminución sostenida en la asignación de capitales para hidrocarburos. Las cifras de los gremios indican que la inversión total en producción y búsqueda de nuevos recursos se situó en US$4.330,0 millones durante 2024, lo que representa una caída del 10,0 % frente al periodo anterior. Específicamente, el rubro de exploración descendió desde los US$1.290,0 millones en 2020 hasta los US$900,0 millones en 2024. Las proyecciones actuales estiman que para 2025 dicho monto bajaría aún más, hasta ubicarse cerca de los US$740,0 millones, consolidando así cuatro años consecutivos de contracción financiera.

Según Valora Analitik, la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) advierte que la ausencia de nuevos hallazgos podría detonar un déficit de suministro hacia 2030. Tal escenario obligaría a incrementar las importaciones del energético, derivando en sobrecostos tanto para la industria como para los usuarios residenciales y comerciales En el marco de la Segunda Convención de Exploración Energética, diversos expertos recalcaron la urgencia de reactivar proyectos para garantizar la continuidad del mercado. Flover Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos, señaló que regiones como Putumayo, los Llanos Orientales y el Magdalena aún poseen una capacidad productiva significativa que requiere respaldo.

Ante la necesidad de asegurar la soberanía energética, la posibilidad de explorar el océano Pacífico ha cobrado relevancia, a pesar de que los indicios históricos señalan un potencial menor comparado con el Caribe. Aunque las perforaciones previas mostraron resultados modestos, los especialistas sugieren que reactivar campañas offshore y continentales en aquella zona podría revelar reservas de gas vitales para abastecer el occidente del país, específicamente a departamentos como Nariño y Valle del Cauca. Por consiguiente, evaluar dichas cuencas se convierte en una prioridad estratégica para apalancar el desarrollo y mitigar los riesgos asociados al agotamiento de las reservas tradicionales.

El Ministerio de Comercio expidió el Decreto 0170 de 2026, normativa mediante la cual se oficializa un gravamen del 30,0 % a las importaciones provenientes del vecino país. Dicha medida cobija un total de 73 subpartidas arancelarias, teniendo sectores claves como alimentos, agroindustria y químicos. La decisión surge como una respuesta directa a las restricciones comerciales aplicadas previamente a los envíos nacionales, configurando un nuevo capítulo en las tensiones bilaterales que encarecerá insumos básicos como arroz, cacao en polvo, azúcar de caña y fríjol para el consumidor local.

Según La República, Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), explicó que la lista seleccionada por el Gobierno Nacional afecta al 90,0% de los bienes que esa nación vende a Colombia. Aunque el decreto busca provocar una corrección efectiva de las barreras impuestas inicialmente, el dirigente gremial advierte que tal determinación terminará afectando el intercambio comercial en ambas vías. Al elevarse los costos, la demanda interna se reducirá, obligando a los importadores a buscar proveedores alternativos u orígenes distintos para evitar los sobrecostos generados por dicho conflicto diplomático y económico.

Adicionalmente a los nuevos impuestos, la regulación restringe el ingreso de ciertas mercancías a través de las Direcciones Seccionales de Impuestos y Aduanas de Ipiales y Puerto Asís. Entre los artículos bloqueados por tales pasos fronterizos se destacan el arroz descascarillado, peces ornamentales, trucha para reproducción, camarones, langostinos, papa, cebolla y tomate. De prolongarse la disputa por varios meses, el resultado inevitable será una pérdida significativa del comercio bilateral, donde ambas economías terminarán comprando y vendiendo menos volúmenes ante la inviabilidad financiera de mantener las operaciones actuales.

Durante 66 años, el sistema instaurado tras la Revolución Cubana logró sortear choques que habrían derribado a otros gobiernos: resistió el embargo impuesto por Estados Unidos en 1962, sobrevivió a la caída de la Unión Soviética y amortiguó el colapso del “Período Especial” gracias a una posterior alianza estratégica con Venezuela. Sin embargo, el escenario de 2026 luce cualitativamente distinto. La isla enfrenta una combinación inédita de déficit energético extremo, agotamiento demográfico y ausencia de un patrocinador internacional dispuesto a subsidiar su economía. Ya no se debate qué mecanismo permitirá ganar tiempo, sino si el modelo puede sostenerse sin divisas, sin combustible suficiente y con una emigración histórica que erosiona su base laboral y profesional.

El deterioro no es repentino: es la culminación de una descapitalización prolongada, agravada por la crisis venezolana desde 2013, el desplome del turismo tras la pandemia y una unificación monetaria que disparó la inflación. En 2026, la reducción drástica de envíos de crudo —en medio de tensiones regionales y nuevas presiones desde Washington bajo el liderazgo de Donald Trump— ha llevado a apagones de hasta 20 horas diarias, paralizando industria, transporte y servicios básicos. Sin reservas suficientes para comprar energía en el mercado internacional y sin reformas estructurales profundas que reactiven la productividad interna, el régimen enfrenta un punto de inflexión histórico: administrar la escasez ya no parece suficiente para garantizar estabilidad política en un país materialmente exhausto.

El sector de combustibles en Colombia atraviesa un periodo de estabilización fiscal sin precedentes, marcado por el cierre del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Esta coyuntura permitió una reducción de $500 en el precio de la gasolina corriente a partir de febrero de 2026, buscando aliviar las presiones inflacionarias. A pesar de un consumo resiliente liderado por el ACPM (diésel), que creció 5,4 % en 2025 impulsado por el transporte de carga, la producción industrial de refinación enfrenta contracciones del 1,3 %. El sector se reconfigura hacia una mayor dependencia de las importaciones, proyectando que para 2040 el 60,0 % de la gasolina será de origen extranjero, de acuerdo con la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), lo que obliga a robustecer la infraestructura logística y la coordinación operativa para garantizar la seguridad energética nacional.

El Gobierno Nacional expidió el Decreto 0176 del 24 de febrero de 2026, normativa que adopta medidas extraordinarias para asegurar el suministro del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en las regiones afectadas por la ola invernal. La directriz modifica temporalmente las reglas de operación vigentes, permitiendo que los complementos nutricionales sean entregados para su consumo en casa y fuera de la jornada académica regular. Tal disposición aplica exclusivamente en los municipios de los ocho departamentos donde se declaró previamente el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica, buscando proteger el derecho fundamental a la alimentación de niños y jóvenes ante la posible suspensión de clases presenciales por daños en la infraestructura.

Según el Ministerio de Educación Nacional, la intensidad de las lluvias y los eventos hidrometeorológicos recientes han dejado un saldo de 763 sedes educativas afectadas hasta el 8 de febrero, con un impacto crítico en territorios como Antioquia, Córdoba y Magdalena. El documento administrativo establece que, si las circunstancias obligan a ordenar trabajo académico en los hogares, los estudiantes inscritos en el sistema oficial seguirán recibiendo el beneficio alimentario sin interrupciones. Dicha flexibilidad resulta indispensable, dado que la normativa anterior limitaba la prestación del servicio estrictamente a los espacios físicos de los planteles y durante el calendario escolar activo, restricción que dejaría desprotegida a la población vulnerable en medio de la calamidad pública.

La medida cobija a una población potencial de 1.168.808 beneficiarios del PAE ubicados en Córdoba, Antioquia, La Guajira, Sucre, Bolívar, Cesar, Magdalena y Chocó, zonas donde la matrícula total asciende a 1.410.368 alumnos. Al adicionar parágrafos a las Leyes 2167 de 2021 y 1176 de 2007, el Ejecutivo garantiza la concurrencia de recursos y la continuidad de la estrategia estatal hasta que se normalicen las condiciones de prestación del servicio educativo. De tal manera, se prioriza el bienestar y la permanencia escolar de los menores, mitigando los efectos nocivos de la crisis climática sobre la seguridad alimentaria de las familias en las áreas más golpeadas por el fenómeno natural.

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