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  • Estados Unidos es el principal usuario del Canal de Panamá, representando el 74.7% del tráfico de carga en 2024, mientras que China ocupa el segundo lugar con el 21.4%.
  • Donald Trump ha expresado que Estados Unidos debería intervenir el canal para garantizar su control estratégico debido a la creciente influencia china.
  • Debido a los costos sociales y económicos, Estados Unidos podría ejercer presión económica y diplomática para limitar la influencia china sin necesidad de recuperar el canal directamente.

El Canal de Panamá es una vía fundamental para el comercio mundial, conectando los océanos Atlántico y Pacífico y facilitando el tránsito de mercaderías entre las principales economías del mundo. Desde su inauguración en 1914, ha sido un punto estratégico clave para Estados Unidos, que lo administró durante décadas. En 1977, los presidentes Jimmy Carter y Omar Torrijos firmaron un acuerdo para devolver el control del canal a Panamá, un proceso que culminó en 1999 con su entrega definitiva a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

Recientemente, el presidente Donald Trump ha manifestado su preocupación sobre el papel creciente de China en la infraestructura y operación del canal. En sus declaraciones, ha argumentado que la influencia china representa un riesgo para los intereses estadounidenses y que Washington debería tomar medidas para asegurar su posición en esta vía comercial.

¿Cómo nació el canal?

El Canal de Panamá fue concebido a finales del siglo XIX como una solución para mejorar la conectividad global. Francia intentó su construcción en 1881, pero el proyecto fracasó por dificultades financieras y sanitarias. Estados Unidos retomó la obra en 1904, finalizándola en 1914 y asegurando su control bajo el Tratado Hay-Bunau Varilla.

Con el tiempo, la demanda de soberanía por parte de Panamá creció, lo que llevó a la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977. Estos acuerdos establecieron una transición progresiva, iniciando un cogobierno entre ambos países y culminando en 1999 con la entrega total de la administración a Panamá. A cambio, se acordó la posibilidad de Estados Unidos intervenir en caso de amenazas a la neutralidad o seguridad de la vía interoceánica y como garantía para el tránsito libre de embarcaciones estadounidenses.

En el año fiscal 2024, Estados Unidos representó el 74,7% del tráfico de carga movilizada por la vía interoceánica panameña, con más de 160,12 millones de toneladas largas de carga. China ocupó el segundo lugar, con el 21,4% de participación, al movilizar 45,04 millones de toneladas largas en el mismo período.

Las declaraciones de Donald Trump

Desde su discurso de posesión para ejercer un segundo mandato de los Estados Unidos, Donald Trump ha afirmado que China ha incrementado su participación en la infraestructura y operación del canal, violando el espíritu original de los tratados de 1977. Según sus argumentos, empresas chinas han adquirido derechos de operación en terminales clave y han invertido en la modernización de infraestructuras portuarias cercanas, lo que podría representar un riesgo estratégico para Estados Unidos.

Trump ha declarado: “No podemos permitir que China se apodere de una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Es un riesgo para nuestra seguridad nacional y para la estabilidad del comercio global. Estados Unidos debe tomar medidas para garantizar que el canal siga siendo un espacio neutral y seguro para todos.”

¿cómo lograría “recuperar” el canal?

1. Presión económica y diplomática

Una estrategia viable para Estados Unidos es ejercer presión económica para reducir la influencia china en el canal. Algunas medidas podrían incluir:

  • Incentivos comerciales a Panamá: EE.UU. podría ofrecer acuerdos de libre comercio más favorables y acceso preferencial a su mercado a cambio de que Panamá reduzca la participación de empresas chinas en la infraestructura del canal.
  • Sanciones sobre productos comercializados o producidos por Panamá: Imponer restricciones arancelarias o regulatorias a ciertos productos panameños como medida de presión; afectando la economía de Panamá y así, forzando negociaciones que limiten la influencia china.
  • Sanciones a compañías chinas involucradas en la operación del canal: Se podrían aplicar restricciones financieras y comerciales a empresas chinas que participan en la administración del canal, dificultando su capacidad de operar en el mercado global y limitando su inversión en infraestructuras estratégicas dentro de Panamá.

Esta opción es la más viable, pues podría mantener su influencia sin necesidad de tomar el control del canal, lo cual dejaría en una posición a Panamá donde es más probable que ceda a las demandas del país norteamericano.

2. Intervención militar

Una opción más drástica, pero menos probable, sería la intervención militar por parte de Estados Unidos para retomar el control del canal. Sin embargo, este escenario enfrentaría serias dificultades:

  • Rechazo internacional: Cualquier acción militar generaría condena global y mayor tensión diplomática entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales.
  • Costo político y económico: Una intervención requeriría una gran cantidad de recursos y podría desestabilizar el país, perjudicando el comercio y las relaciones con América Latina.
  • Resistencia panameña y regional: Panamá, respaldado por acuerdos internacionales, probablemente se resistiría, y países vecinos podrían tomar una postura contraria a la intervención estadounidense.

Dado este contexto, una acción militar parece poco factible y traería más costos que beneficios para Estados Unidos, haciendo que las soluciones diplomáticas y económicas sean opciones más viables a largo plazo.

Si bien la posibilidad de que Estados Unidos recupere el control del Canal de Panamá es baja, el mandatario norteamericano seguirá discutiendo sobre la creciente influencia china sobre el canal. En lugar de intentar retomar la administración, EE.UU. optaría por estrategias  económicas y diplomáticas para disminuir la influencia china y asegurar su posición en el comercio global.

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El 2024 fue un año complejo para el sector gastronómico en Colombia, debido al cierre de 6.950 restaurantes, que si lo comparamos con el 2023 donde hubo más de 3.500 lugares que dejaron de funcionar se evidencia. La caída en el consumo, el aumento de los costos operativos, la inversión en el sector detenida y el aumento en la informalidad han sido los principales factores que han afectado la rentabilidad de los establecimientos.

El director de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres) Pacífico, Brany Prado, señaló al diario Portafolio que, a diciembre de 2024, había 150.000 restaurantes en operación en el país. Si se compara esta cifra con la de cierre de 2023, se encuentra un aumento del 2,0%.

La explicación se puede encontrar en el sector informal y cómo este ha afectado los costos operativos de los restaurantes, pues en un local informal un menú puede costar 13.000 pesos, mientras que en uno formal ese mismo menú tiene un costo de 20.000 pesos.

Para mitigar la crisis, Acodres ha propuesto una reducción temporal del impuesto al consumo del 8,0% al 5,0% y que se convierta en un IVA. Además, se sugiere que el IVA a las franquicias baje al 5,0% con el fin de aliviar la carga tributaria del sector y fomentar la demanda. No obstante, esta medida requiere del apoyo del Gobierno y de estrategias adicionales que impulsen la sostenibilidad del sector gastronómico.

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El parque automotor en Colombia cerró 2024 con un total de 19’972.482 vehículos registrados, pero que no reflejan la realidad en las calles y carreteras, ya que muchos de ellos se encuentran abandonados desde hace años, otros no han sido recuperados debido a los precios de las reparaciones o debido a su desgaste. El crecimiento del parque vehicular ha sido impulsado en gran parte por el aumento de motocicletas en el país.

Según el diario El Tiempo, los datos del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), el 62,2% del parque automotor corresponde a motocicletas, con 12’417.740 unidades, mientras que los automóviles representan el 36,7%, con 7’334.873 unidades registradas. El restante 1,1% corresponde a remolques, semirremolques y maquinaria, totalizando 219.869 unidades.

El crecimiento sostenido del parque automotor se toma de buena manera, pues el 2023 fue un año de retos para el sector, si se compara con el 2022. Las motocicletas lideran el apartado de matrículas iniciales con 816.513, lo que representa un aumento de 12.410 matrículas con respecto al 2022.

Un tema relevante que muestra las nuevas preferencias del consumidor es el aumento de matrícula inicial en vehículos eléctricos con 53,8% alcanzando un total de 42.615 unidades, si se compara estas cifras con años posteriores se tiene que en el 2022 y 2023, se registraron 24.575 y 27.694, respectivamente.


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Las importaciones de teléfonos inteligentes en Colombia mantuvieron una tendencia al alza en 2024, registrando un crecimiento del 8,5% frente al año anterior. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la adquisición de estos dispositivos alcanzó un valor de US$1.733 millones, consolidándose como el principal bien dentro de las importaciones no minero-energéticas.

Según información del diario La República, el mercado colombiano ha visto un aumento en la demanda de teléfonos debido a la digitalización acelerada y a la necesidad de dispositivos más avanzados para el trabajo, la educación y el entretenimiento. La mayor parte de estas importaciones provienen de China, con compras que superan los US$1.436 millones, seguido de Vietnam (US$252,5 millones) e India (US$36,9 millones).

El Boletín de Importaciones del DANE destaca que el grupo de manufacturas, donde se incluyen los teléfonos inteligentes, representó el 70,9% del total de importaciones en 2024, con un valor de US$47.398,6 millones y un crecimiento del 3,9% anual​. Este sector continúa siendo el motor principal de las compras externas del país, reflejando la alta dependencia de tecnología y equipos electrónicos.

A pesar del crecimiento, el sector enfrenta desafíos como la volatilidad del dólar y el impacto de la inflación en el poder adquisitivo de los consumidores. Sin embargo, las expectativas para 2025 apuntan a una mayor adopción de dispositivos 5G, lo que podría seguir impulsando las importaciones de teléfonos en el país.

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El trabajo informal cubre todas aquellas actividades laborales que se realizan sin un contrato formal y sin acceso a seguridad social o derechos laborales. Esto incluye tanto a trabajadores por cuenta propia como empleados en empresas que operan fuera del marco legal. En términos generales, la informalidad implica condiciones laborales precarias, sin estabilidad ni beneficios como pensión, seguro de salud o acceso a créditos formales.

En América Latina, la recuperación del empleo posterior a la pandemia ha estado impulsada, en gran medida, por el crecimiento del trabajo informal. En 8 países de la región, la tasa de ocupación en 2024 sigue siendo inferior a la de 2019, reflejando la fragilidad del mercado laboral y la falta de generación de empleo formal.

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El comportamiento responde a factores como las altas tasas de interés, la incertidumbre económica y la reducción de la capacidad de pago de los hogares y empresas.

De acuerdo con el diario Portafolio, la cartera total de créditos presentó una reducción real significativa de 1,5 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. Los segmentos más afectados incluyen el crédito de consumo, con una caída notable en la demanda de préstamos personales y de libre inversión, y el crédito comercial, donde las empresas han optado por postergar inversiones y expansiones debido a la incertidumbre económica.

Expertos financieros señalan que las altas tasas de interés, implementadas como medida para controlar la inflación, han encarecido el costo del dinero, desincentivando la solicitud de nuevos créditos. Además, la percepción de riesgo ha aumentado, llevando a las entidades bancarias a endurecer sus políticas de aprobación y a los consumidores a ser más prudentes en sus decisiones financieras.

En diciembre, la tendencia negativa de la actividad crediticia continuó, y aunque algunos expertos proyectan una reducción en las tasas de interés en 2025, la recuperación del sector financiero podría tomar más tiempo del esperado. Se estima que la reactivación del crédito dependerá de la confianza de los consumidores y de una mayor estabilidad en las condiciones económicas del país. El Gobierno y los bancos han evaluado estrategias para facilitar el acceso al financiamiento sin comprometer la solidez del sistema bancario.

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El despliegue de la tecnología 5G en Colombia avanza con fuerza, alcanzando más de 20 ciudades en menos de un año. Esta expansión ha sido liderada por operadores como Claro, Tigo y Movistar, que han invertido en infraestructura para mejorar la conectividad y acelerar la transformación digital del país.

Según el diario La República, Claro ha instalado 981 antenas de 5G y ha logrado una cobertura del 6,5% del territorio nacional, con una inversión aproximada de $800.000 millones en adquisición de espectro e infraestructura. Su tráfico en la red 5G ya representa el 6,0% a nivel nacional y el 15,0% en Bogotá. Por su parte, la unión temporal entre Tigo y Movistar ha alcanzado una cobertura del 3,6% con 93 antenas instaladas.

A pesar de estos avances, persisten desafíos. Telecall, otro operador que adquirió espectro en la subasta aún no ha iniciado su despliegue debido a dificultades en el cumplimiento de sus pagos. Además, el Ministerio de las Tecnologías de Información y las Comunicaciones (MinTIC) negó su solicitud para modificar las condiciones de uso del espectro. El crecimiento del 5G es clave para mejorar la competitividad en sectores como la industria y el comercio. Sin embargo, la incertidumbre sobre la consolidación de nuevos operadores podría afectar la expansión de la red en el país.


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El cultivo de maíz en Colombia enfrenta limitaciones estructurales que afectan su productividad y competitividad en el mercado. Entre los principales obstáculos se destacan la falta de infraestructura vial, los bajos niveles de tecnificación y la escasez de programas de capacitación para los productores. Estos factores generan altos costos de producción, inestabilidad en los precios y dificultades en la comercialización del grano.

De acuerdo con la Corporación colombiana de investigación agropecuaria (AGROSAVIA), uno de los retos más urgentes es la mejora de las vías terciarias, ya que el mal estado de la infraestructura incrementa los costos logísticos y reduce la rentabilidad del sector. Asimismo, la falta de acceso a sistemas de riego y drenaje limita la capacidad de los agricultores para enfrentar las variaciones climáticas, afectando los rendimientos de las cosechas​.

A pesar de estos desafíos, el maíz también presenta oportunidades de crecimiento. La implementación de nuevas tecnologías agrícolas, junto con estrategias de agroindustrialización, podría mejorar la eficiencia productiva. Además, establecer estándares de calidad y fortalecer la capacitación de los agricultores permitiría incrementar la competitividad del sector y mejorar su acceso a mercados nacionales e internacionales.

El sector agrícola requiere mayores inversiones en innovación y un acompañamiento técnico por parte del Gobierno y el sector privado. Solo con una visión integral de desarrollo será posible reducir las limitaciones actuales y aprovechar el potencial del maíz como uno de los cultivos esenciales en la economía agropecuaria colombiana.

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En 2024, la producción nacional de arroz en Colombia alcanzó los 3,5 millones de toneladas, destacándose una concentración del 72,0% durante el segundo semestre del año. Casanare se consolidó como el principal productor, con una participación del 35,6%. En cuanto a los rendimientos, el Huila destacó como el departamento con el mejor desempeño, alcanzando un promedio de 7,4 toneladas por hectárea.

La caída en los precios del arroz y el incremento de las importaciones pone en riesgo la sostenibilidad y competitividad de la producción local. El panorama es preocupante para los productores nacionales, quienes se enfrentan a un mercado cada vez más presionado por productos extranjeros a precios más bajos.

Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proyecta que, en 2025, la producción mundial de arroz alcanzará los 539,4 millones de toneladas, lo que podría contribuir a la estabilidad y equilibrio del mercado global. Sin embargo, la situación local requiere de medidas estratégicas para mitigar el impacto de estos factores externos y asegurar la competitividad del sector arrocero colombiano.

La producción de cemento gris en Colombia cerró diciembre de 2024 con una caída del 11,3%, alcanzando 1,1 millones de toneladas, en comparación con el mismo mes de 2023. Este descenso refleja una menor demanda en el sector de la construcción y ajustes en la oferta por parte de la industria cementera.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), los despachos nacionales también registraron una disminución del 8,4%, situándose en 1,0 millón de toneladas. La contracción se explica por la caída en los canales de Comercialización (6,2%) y Concreteras (11,4%), que en conjunto contribuyeron con 6,3 puntos porcentuales a la disminución total​.

En el acumulado anual, la producción de cemento gris alcanzó 13,4 millones de toneladas en 2024, presentando una variación negativa de 5,5% frente al año anterior. De igual forma, los despachos nacionales totalizaron 12,1 millones de toneladas, reflejando una disminución del 6,1%​.

La reducción en la producción y despacho de cemento responde a la desaceleración del sector constructor y a las condiciones económicas del país. Sin embargo, se espera que en 2025 la industria registre una leve recuperación, impulsada por la ejecución de proyectos de infraestructura y un posible repunte en la construcción de vivienda.

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