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Las aerolíneas de Latinoamérica experimentaron un aumento del 3,1 % en la demanda de carga aérea durante mayo de 2025, en comparación con el mismo mes del año anterior. Este crecimiento sitúa a la región con el segundo mejor desempeño a nivel global, solo por detrás de las aerolíneas de Medio Oriente.

Según un informe de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), citado por el portal Mundo Marítimo, este incremento en la demanda se vio acompañado por un aumento en la capacidad de carga. La capacidad en la región creció un 3,5 % en el mismo periodo. El desempeño positivo de Latinoamérica contrasta con el de otras regiones, como Norteamérica, que registró una de las tasas de crecimiento más débiles. A nivel mundial, la demanda total de carga aérea, medida en toneladas de carga por kilómetro (CTKs), aumentó un 2,2 % en comparación con mayo de 2024.

Willie Walsh, director general de la IATA, señaló que aunque la demanda de carga aérea ha mostrado una tendencia al alza, el entorno empresarial sigue siendo desafiante. Sin embargo, destacó que la reciente moderación de la inflación es una señal positiva para el sector.

Más de 2,1 millones de colombianos viajaron al exterior entre enero y mayo de 2025, lo que representa un incremento del 11,1 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. El turismo se consolidó como el principal motivo para salir del país, representando el 75,0 % de los casos.

Según Bloomberg Línea, citando datos de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes (Anato) y de la autoridad migratoria, en promedio, 434.720 colombianos están saliendo del país mensualmente. Enero fue el mes de mayor flujo, con 492.750 viajeros. Estados Unidos y México lideran la lista de los destinos más populares, con una participación del 23,0 % y 7,0 % de los viajeros, respectivamente. La franja de edad que más viajó fue la de 30 a 39 años, con un 26,0 % del total. Este dinamismo se reflejó en las ventas de las agencias de viajes, que aumentaron en promedio un 7,5 % durante el segundo trimestre de 2025.

Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de Anato, destacó que esta tendencia no solo expande la imagen de Colombia en el mundo, sino que también eleva los estándares de los servicios turísticos internos. Destinos como España y República Dominicana también se destacaron en la comercialización, con una nueva demanda hacia lugares como Japón, Tailandia e Indonesia.

El sector bananero enfrentó un 2024 con retos y dificultades; por un lado, el factor climático, acompañado de problemas logísticos y un precio internacional muy por debajo de lo esperado por los productores. También se presentaron problemas fitosanitarios relacionados con el hongo Fusarium Raza 4 Tropical, el cual ha sido causante de la erradicación de hectáreas para el cultivo del banano. Estos factores han impactado negativamente el área sembrada, causando que en el 2024 se redujera un 6,1% al compararlo con el año anterior, haciendo así que la producción sufriera una de las caídas más grandes de los últimos 5 años, reportando una disminución anual de 8,2% en el 2024. En el mediano plazo, el sector se orienta hacia la sostenibilidad, apoyándose en la tecnología para monitorear las dificultades climáticas y realizar estudios del suelo. Este enfoque busca incrementar la productividad, proyectada a superar el 5,0% en 2025. Se espera que este crecimiento se vea impulsado por la mejora en los precios internacionales, especialmente en el mercado europeo, que representa más del 69,7% del total de las exportaciones.

  • Los excesos de producción global de petróleo y el retiro de apoyos de USAID, sumados a la coyuntura global, explicarían el moderado crecimiento del país.

Un débil panorama global, la caída de precios de materias primas y el retiro de inversión estadounidense impactarán las proyecciones económicas de la región, en la que destacan India, Argentina y Perú como excepciones al bajo dinamismo.

Analistas de Sectorial.co comparten nuevas proyecciones de crecimiento económico global para 2025 y 2026, años marcados por un optimismo cauteloso. De acuerdo con Alejandro Escobar, gerente estratégico de la firma, “Estados Unidos lidera una tendencia hacia el proteccionismo, alejándose de la expansión de la globalización, lo que ha llevado a que el crecimiento mundial se estime en 2,8 % para 2025 y 3 % para 2026”.

En este escenario, las economías avanzadas como Estados Unidos y la zona euro tendrán desempeños modestos, con proyecciones de entre 1,4 % y 1,8 % en el caso de EE. UU. y apenas 0,6 % para Europa. Incluso China ralentizaría su expansión al 4 %. Por el contrario, se prevé que India supere el 6,2 % y las economías emergentes de Asia mantengan un ritmo superior al 4,5 %.

Por su parte, la región latinoamericana enfrentará mayores retos debido al débil dinamismo económico, el exceso de oferta de petróleo que presionará a la baja los precios de las materias primas y el retiro de inversiones clave como las de USAID, que en Colombia pasaron de USD 453 millones en 2023 a USD 253 millones en 2024. Las economías con matrices productivas poco diversificadas serán las más afectadas.

“Factores estructurales como el crimen organizado, la desigualdad, la pobreza y las deficiencias del mercado laboral continúan limitando la productividad de la región. La proyección para América Latina es de un crecimiento de 2 % en 2025 y 2,4 % en 2026. Se destacan Argentina, que saldría de la recesión con una expansión de 5,5 % en 2025, y Perú con 2,8 %”, señala Escobar.

Para Colombia, se estima un crecimiento de 2,5 % en 2025 y 2,6 % en 2026. Sin embargo, el país enfrenta un entorno fiscal desafiante. Organismos como el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advierten que el país podría acumular seis años consecutivos con déficits superiores al 4 %, y que uno de cada tres pesos recaudados en 2025 se destinará al pago de deuda, lo que restringirá recursos para inversión pública.

A nivel inflacionario, el FMI advierte que las tensiones comerciales podrían frenar el descenso de la inflación. “A pesar de una posible caída del 12,4 % en los precios de materias primas en 2025 y un 4,8 % adicional en 2026, las metas inflacionarias se postergarán hasta ese último año”, agrega el analista.

En cuanto a las tasas de interés, advierte que se mantendrán elevadas. Al cierre de 2025, se proyectan niveles del 14,5 % en Brasil, 8 % en México, 7,75 % en Colombia, 5 % en Chile y 4,5 % en Perú. En este contexto, se anticipa una tasa de cambio en Colombia de $4.559 por dólar al cierre de 2025 y $4.348 al final de 2026.

El futuro del consumo digital no dependerá únicamente del análisis de datos, sino de la capacidad de las marcas para crear conexiones emocionales con sus audiencias. En un entorno saturado de información, el 81,0 % de los consumidores espera experiencias memorables. Por ello, el éxito radicará en utilizar los datos para generar experiencias significativas y humanas que logren conmover.

Según el Diario del Sur, la simple recolección y procesamiento de datos ya no es suficiente para garantizar la lealtad del cliente. Las empresas deben evolucionar hacia un enfoque donde la tecnología sirva como un puente para entender las emociones y motivaciones profundas de las personas, transformando interacciones transaccionales en relaciones duraderas.

Esta nueva visión del marketing digital implica ir más allá de la segmentación demográfica para centrarse en la creación de narrativas y contenidos que resuenen a un nivel personal. La clave está en interpretar la información para ofrecer valor real, anticipar necesidades y comunicar de una manera auténtica y empática que genere confianza. En este contexto, las herramientas de inteligencia artificial y el análisis de datos se convierten en aliados para identificar patrones de comportamiento que revelen oportunidades para conectar emocionalmente.

Bogotá se ha consolidado como la principal región de Colombia en la producción de revistas científicas con alta visibilidad internacional, liderando tanto en el puntaje total como en el desempeño promedio de sus publicaciones. La Universidad Nacional, sede Bogotá, se destacó como la institución con el mayor número de revistas clasificadas.

Según el diario Portafolio, en los resultados del Ranking Rev-Sapiens 2025, la capital del país obtuvo el primer lugar en la medición que evalúa la presencia de las revistas académicas en bases de datos y sistemas de evaluación científica. Este ranking es elaborado por la firma especializada Sapiens Research, alcanzando un puntaje total de 136,3, derivado de la suma ponderada de variables como el índice de presencia internacional (Px) y el índice compuesto de visibilidad (ICDS), con ponderaciones de 0,40 y 0,60, respectivamente.

En el listado por número de publicaciones, a Bogotá le siguen regiones como Antioquia, con 49 revistas, y Atlántico, con 26. Instituciones como la Universidad de Antioquia y la Pontificia Universidad Javeriana también figuran entre las más prolíficas. A nivel de máxima calidad, tres revistas alcanzaron la categoría más alta de visibilidad internacional: la Revista Latinoamericana de Psicología, Biomédica y Colombia Médica. El análisis subraya que las instituciones que lideran esta clasificación también son reconocidas internacionalmente por su producción científica general, lo que demuestra una fuerte correlación entre una gestión editorial de alta calidad y el avance de la investigación en el país.

El diagnóstico es claro, los sistemas de salud que buscan la universalidad de la cobertura no son sostenibles financieramente, eso lo han sabido todos los gobiernos, la diferencia es que los anteriores han tenido voluntad de trabajar la situación y el actual no le ha prestado atención. De esta forma según la Vicepresidencia de Salud de la ANDI, de 2021 a 2024 se ha acumulado un déficit de $20 billones.

Las consecuencias se evidencian en que los prestadores están sobreviviendo con el día a día, las EPS no están garantizando los tratamientos integrales, los pacientes sufren, el gasto de las familias en salud es lo que más está creciendo. Aquí entra una frase clave de Diana Cárdenas, exviceministra de Protección Social, “todos tenemos derecho a la salud sin empobrecernos”.

Entendiendo la situación actual, debemos pensar en las soluciones, y estas, con base en la Vicepresidencia de Salud de la ANDI, están en fijar las bases para el Plan Nacional de Desarrollo de 2026 – 2030; donde en los primeros cien días se implementen mecanismos de pago por disponibilidad para parar el cierre de servicios, redireccionar fondos que no se están yendo a salud, estabilizar las EPS intervenidas y estructurar un fondo para la operación corriente.

Logrando la estabilización, reformular el funcionamiento del sistema: regionalización, reprivatización, ajustar el componente de inspección – vigilancia – control, indicadores de habilitación basados en riesgos, disminuir el pago por evento, incentivar nuevas formas de contratación a lo largo de la cadena de valor, pagos por resultados. Al final, establecer la salud como motor para el crecimiento económico sostenible.

El Congreso de la República avanza en la aprobación de una nueva ley que busca establecer un marco regulatorio claro para el uso de tecnologías nucleares en sectores como la salud, la industria y la agricultura. La iniciativa, que ya fue aprobada en primer debate, contempla la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear.

Según el diario El Colombiano, el objetivo principal del proyecto no es la construcción inmediata de plantas para la generación eléctrica, sino consolidar y expandir las aplicaciones que esta tecnología ya tiene en el país. En Colombia opera un reactor nuclear con fines de investigación desde 1965, gestionado por el Servicio Geológico Colombiano.

Entre los beneficios esperados, la ley impulsará la autosuficiencia en la producción de radiofármacos, lo que podría reducir costos y tiempos de espera en diagnósticos y tratamientos contra el cáncer. En la industria, se espera un aumento de la competitividad a través del control de calidad y la esterilización de productos, mientras que en el agro se aplicaría para mejorar la conservación de alimentos y el control de plagas.

Aunque la ley sienta las bases para una eventual exploración de la energía nuclear en la matriz energética del país después de 2035, su foco inmediato es garantizar un uso seguro y regulado de la tecnología actual, con el potencial de duplicar el impacto económico del sector en los próximos cinco años.

En mayo de 2025, los yacimientos de gas natural en Colombia operaron al 90,0 % de su producción potencial, con algunos campos clave superando sus niveles estimados. Sin embargo, este desempeño en la oferta contrastó con una caída en la demanda nacional del energético, que disminuyó un 3,9 % frente al mismo mes del año anterior.

Según el diario La República, campos en tierra como Cupiagua Sur y Cusiana registraron un suministro del 103,0 % mensual total respecto al potencial de producción, mientras que en las áreas costa afuera, el Bloque VIM 21 destacó con un nivel de producción del 168,0 %. Otros yacimientos importantes como Chuchupa y Ballena se mantuvieron por encima del 92,0 % de su capacidad.

En cifras totales, la capacidad de producción potencial de todos los yacimientos sumó 1.315 Giga BTU por día (GBTUD), con un suministro promedio real que se ubicó en 971 GBTUD. Por su parte, la demanda nacional de gas se situó en 870 GBTUD durante el mismo mes, inferior a los 905 GBTUD registrados en mayo de 2024. La planta de regasificación de Cartagena (Spec), que procesa el gas importado, tuvo una capacidad potencial del 42,0 %. Adicionalmente, el consumo del sector termoeléctrico, crucial para la generación de energía, mostró una demanda variable que osciló entre 118 y 207 GBTUD.

Los cultivadores de papa en Boyacá enfrentan una crisis severa debido al desplome de los precios del tubérculo y al aumento de las importaciones, una situación que amenaza la sostenibilidad económica de miles de familias campesinas. El precio actual de la papa de $38.140 por bulto de 50  kg (25 de junio de 2025), que cayó 37,4 % con respecto al mes de mayo (25 de mayo de 2025), no logra cubrir los costos mínimos de producción, lo que ha llevado a pérdidas millonarias.

Según la Gobernación de Boyacá, la problemática se ha agudizado a tal punto que muchos agricultores han optado por no sembrar e incluso han desechado las semillas como señal de protesta. La principal causa de la caída de precios es el ingreso masivo de papa importada, especialmente desde Ecuador, que llega a los mercados nacionales con valores muy bajos.

Elizabeth Bermúdez, secretaria de Agricultura de Boyacá, señaló que además de la competencia de productos importados, existe una preocupación por el posible ingreso de papa de contrabando sin los controles sanitarios adecuados. Ante este panorama, la Gobernación ha propuesto medidas como un Plan de Ordenamiento Productivo y la regulación del ingreso de papa a Bogotá.

Mientras tanto, los productores hacen un llamado urgente al Gobierno Nacional para que implemente acciones de mitigación que protejan la producción local. La crisis actual pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector agrícola frente a las dinámicas del comercio internacional y la necesidad de políticas que garanticen la seguridad alimentaria y la estabilidad de los campesinos.

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