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El dinamismo ha llevado al país a albergar un total de 2.126 empresas emergentes, atrayendo proyectos de naciones como Argentina, Chile, México y Estados Unidos.

Según Valora Analitik, con datos del Colombia Tech Report 2024 de KPMG, este auge se debe a una combinación de factores clave. Entre ellos destacan un mercado interno de más de 50 millones de personas, una notable diversidad cultural y avances significativos en infraestructura digital, que facilitan la operación y expansión de nuevas compañías tecnológicas en el territorio nacional.

El entorno regulatorio del país también juega un papel fundamental, ya que demanda un alto nivel de talento tecnológico y contable con conocimientos técnicos profundos. La adopción masiva de herramientas como la facturación electrónica, implementada desde 2019 y utilizada por más de 1,2 millones de empresas, es una muestra de la madurez digital que ofrece el ecosistema colombiano a los emprendedores.

El precio del aluminio alcanzó un máximo de tres meses ante la escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, luego de que Estados Unidos realizara ataques aéreos contra instalaciones nucleares en Irán. El temor de los inversionistas a una interrupción en el suministro de energía y del propio metal impulsó el alza en los mercados.

Según el diario La República, el aluminio llegó a cotizarse en US$2.654 por tonelada, para luego estabilizarse en US$2.584, lo que representó un aumento del 2,7 %. La preocupación creció tras las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posibilidad de nuevos ataques en la región. El alza de precios responde a dos factores clave. Primero, el costo de la energía, que puede suponer hasta un 45,0 % de los gastos de fundición del aluminio. Segundo, el riesgo logístico, ya que Oriente Medio produce casi el 9,0 % del aluminio mundial y un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz podría paralizar los envíos.

Este nerviosismo también afectó a otros metales industriales. El zinc, cuya producción es intensiva en energía, avanzó un 1,8 %, mientras que otros metales como el cobre, el estaño y el níquel mostraron un comportamiento mixto, evidenciando la volatilidad que los conflictos geopolíticos generan en los mercados de materias primas.

En la estimación de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (FENALCE) del primer semestre de 2025, el sector de cereales en Colombia presentará un repunte significativo en la producción, con un aumento del 14,1 % respecto al mismo periodo de 2024. Este crecimiento estará impulsado principalmente por el sorgo (119,1 %) y el maíz (20,4 %). La superficie cultivada también crecerá un 8,5 %, alcanzando las 866.702 toneladas de producción total, con un rendimiento promedio de 3,6 toneladas por hectárea (t/ha), los departamentos del Meta (Altillanura), Córdoba y Sucre concentrarán el 53,6 % del área sembrada y el 47,1 % de la producción. No obstante, algunos cultivos como el trigo (-28,3 %) y la cebada (-14,2 %) sufrieron caídas en producción. La situación refleja una pérdida de competitividad, motivada por la falta de semillas resistentes, tecnología adecuada, infraestructura de almacenamiento, sistemas de riego y apoyo gubernamental.

En el ámbito comercial, entre enero y marzo de 2025, las exportaciones aumentaron 163,8 % en volumen, pero disminuyeron 44,4 % en valor, principalmente, por la caída de precios internacionales. Las importaciones crecieron 2,7 % en valor en el mismo periodo, reflejando la alta dependencia externa, especialmente del maíz estadounidense (99 % del maíz amarillo importado).

En el país, el consumo de maíz sigue en aumento debido a la creciente demanda del sector avícola y porcino, que representa el 82 % del gasto total de maíz. Se proyecta que la demanda alcance 8,4 millones de toneladas en 2025/2026, mientras que la producción nacional crecería solo un 3,3 %, manteniendo la brecha entre oferta y demanda.

Las principales habilidades laborales se podrían agrupar en 8 verticales: las cognitivas, las de relacionamiento, la ética, las administrativas, las físicas, las tecnológicas, las individuales y las grupales.

Al entrar en detalle en estas habilidades y si se agruparan según la relación de necesidad en 2025 y la importancia que tendrán en 2030; se encontrará que las que se van a contratar están en el pensamiento analítico, el sistémico y el creativo; junto con la inteligencia artificial y big data, manejo de lenguajes tecnológicos; y complementadas por la curiosidad y el aprendizaje continuo, la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad.

Ahora; aquellas que dejarán de ser fundamentales y que probablemente se desecharán; se relacionan con destreza manual, lectura, escritura, matemáticas, multilingüismo y mercadeo.

En otras palabras, en los próximos años veremos la premiación a habilidades tecnológicas e individuales y el castigo laboral a las físicas y de relacionamiento.

Los giros de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) para atender reclamaciones por accidentes de tránsito han experimentado un aumento significativo en el primer cuatrimestre de 2025. Los pagos acumulados ascienden a $167 mil millones a corte de abril, lo que representa 3,6 veces lo girado en el mismo periodo de 2024, cuando los pagos fueron de $46 mil millones.

Según el boletín técnico de ADRES de abril de 2025, estos recursos corresponden a reclamaciones de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) por accidentes ocasionados por vehículos no identificados o sin póliza SOAT. A pesar de este incremento en los giros, en abril de 2025 se radicaron 34.862 reclamaciones nuevas por un valor total de $79.012 millones, lo que significó una disminución del 19,3% en el número y del 20,9% en el valor reclamado comparado con abril de 2024.

El Valle del Cauca concentró el 24,9 % del valor total de las nuevas reclamaciones, equivalente a $19.673 millones, seguido por Córdoba con el 11,5 % y Atlántico con el 9,3 %. Estos cinco departamentos, que incluyen también a Magdalena y Cesar, sumaron el 61,3 % del total nacional. El Valle del Cauca también presenta la tasa de incidencia más alta, con 2,7 reclamaciones por cada mil habitantes, superando el promedio nacional de 0,66. La mayoría de las víctimas fueron hombres (61,0 %) y el 96,0 % de las reclamaciones que reportaron tipo de vehículo involucraron motocicletas, evidenciando su alta incidencia en los siniestros viales.

La inteligencia artificial (IA) está revolucionando el desarrollo de software, generando código a partir de instrucciones en lenguaje natural en un proceso conocido como “vibe coding”. Esta tecnología, si bien promete aumentos de productividad de hasta un 55 %, no se perfila como un reemplazo para los desarrolladores, sino como una herramienta que transformará su rol, exigiéndoles nuevas habilidades y un mayor nivel de especialización.

Según Enter.co, el futuro de la programación no reside en la eliminación de los humanos, sino en una colaboración más estrecha con la IA. Los desarrolladores pasarán de escribir código línea por línea a diseñar instrucciones precisas, revisar el código generado por la IA para detectar errores o brechas de seguridad y, fundamentalmente, aplicar su juicio y conocimiento del contexto para asegurar la calidad y fiabilidad del software.

Aunque la IA puede automatizar tareas repetitivas, aún carece de la capacidad de comprender el panorama completo de un sistema o de evaluar los riesgos de manera crítica, como señala Christine Yen, CEO de Honeycomb. Por su parte, Naveen Rao de Databricks, sugiere que, si bien se podrían necesitar menos desarrolladores en el futuro, aquellos que permanezcan en el campo requerirán una pericia considerablemente mayor, posicionando a la IA como un asistente avanzado que permitirá a los programadores centrarse en tareas de mayor valor, como la arquitectura de sistemas y la resolución de problemas complejos. Los profesionales que logren dominar la colaboración con estas nuevas herramientas serán los más demandados en la industria tecnológica del mañana.

El sector logístico en Colombia enfrenta dos grandes amenazas para el 2025: el aumento de la accidentalidad en las carreteras y una creciente inflación operativa. Estos factores no solo elevan los costos y ponen en riesgo la seguridad de los transportadores, sino que también impactan la competitividad del país al dificultar la eficiencia en la cadena de suministro.

Según el Diario del Sur, las cifras de siniestralidad vial, donde 8.266 personas fallecieron en accidentes de tránsito durante 2024, tuvieron un aumento del 43,9 % frente al promedio de los últimos cinco años, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), y han mostrado una tendencia al alza, impulsada por causas como el exceso de velocidad, el cansancio de los conductores y las distracciones por el uso de dispositivos móviles. Esta situación, combinada con el incremento en los costos de operación (combustible, peajes y mantenimiento), crea un panorama complejo para las empresas de transporte de carga.

Ante estos desafíos, la transformación digital emerge como una solución clave a través de las plataformas de gestión de flotas. Estas herramientas tecnológicas utilizan inteligencia artificial y analítica de datos para mitigar riesgos y optimizar las operaciones, reduciendo hasta el 15,0 % en consumo de combustible, alcanzando 98,0 % en el cumplimiento de las rutas e incrementando el 20,0 % la eficiencia La implementación de estas soluciones tecnológicas en el sector ha demostrado generar beneficios tangibles, como una reducción en los índices de accidentalidad y una mayor eficiencia en el cumplimiento de las rutas.

En 2024, el comercio exterior colombiano siguió concentrado en un reducido grupo de países que, aunque son esenciales para el flujo de bienes, revelan una preocupante asimetría en la balanza comercial. Estados Unidos se mantuvo como el mayor socio comercial, aunque con un déficit de USD 2.129 millones para Colombia, principalmente por la importación de maíz, gasolina y derivados de soya, frente a exportaciones como crudo, café y flores. Más crítica aún es la relación con China, con la que se registró un déficit de USD 13.558 millones, debido a un volumen considerable de importaciones de insumos industriales, acero y plásticos, frente a exportaciones centradas en petróleo y carbón.

Por el contrario, países como Panamá, Brasil y los Países Bajos representaron relaciones con superávit comercial, favorecidas por exportaciones energéticas, agrícolas y minerales. En el caso de Panamá, el superávit fue de USD 4.280 millones, impulsado por el petróleo y combustibles refinados.

La agricultura colombiana enfrenta un desafío crítico, con una proporción de semillas sin certificación utilizadas en cultivos de importancia económica. La Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas) ha revelado que el 78,0 % de las semillas de arroz, el 90,0 % en papa y el 85,0 % en soya no provienen de fuentes certificadas.

Según el diario Portafolio, el gremio Acosemillas, a través de su gerente general Leonardo Ariza Ramírez, destacó la necesidad de consolidar una agricultura basada en ciencia. Ariza advirtió que la “piratería de semillas es un atentado contra la ciencia, la innovación y el futuro del campo colombiano”, subrayando la urgencia de proteger a los agricultores y garantizarles acceso a semillas de calidad con respaldo técnico y legal.

En contraste con los cultivos afectados, el algodón y el maíz muestran un mejor desempeño, con solo el 15,0 % y el 10,0 % de semillas sin certificación, respectivamente. Ariza también señaló otros retos para el sector, como el comercio ilegal de semillas, la desinformación sobre la biotecnología y la baja adopción de tecnologías avanzadas. Recalcó que la agricultura colombiana deberá responder a fenómenos como el cambio climático, el crecimiento poblacional y la aparición de nuevas plagas. Acosemillas reafirmó su compromiso de promover la legalidad, la innovación y la libertad de operación en el sector semillero, impulsando políticas agrícolas de largo plazo que abracen la innovación y fomenten el desarrollo rural.

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Las exportaciones colombianas de limón Tahití sumaron US$47,9 millones entre enero y abril de 2025, consolidando a esta fruta como uno de los productos mejor posicionados del país en los mercados internacionales. Este desempeño representa un crecimiento del 8,8% frente a los US$44,0 millones registrados en el mismo periodo de 2024.

Según cifras de TradeMap, la DIAN y análisis de Analdex, citados por Agronegocios, Colombia ocupa el noveno puesto como país exportador de limones a nivel mundial. Estados Unidos y Países Bajos fueron los principales destinos de esta fruta. Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, enfatizó que el limón Tahití “contribuye de gran manera a que nuestra canasta agroexportadora de frutas se siga posicionando con fuerza en los mercados internacionales”.

Estados Unidos concentró el 80,4 % del total exportado por Colombia, con un valor de US$38,5 millones. Países Bajos, por su parte, mostró un notable crecimiento del 76,2 % en sus compras, pasando de US$2,1 millones a US$3,7 millones. A nivel departamental, Santander se consolidó como el principal exportador de la fruta, con una participación del 39,7 % y un valor de US$19 millones, creciendo un 14 % frente al año anterior. Le siguieron Cundinamarca (US$8,9 millones, 18,6 % de participación y 19,4 % de crecimiento) y Antioquia (11,5 % de participación, a pesar de una caída del 40,0 %). Atlántico también destacó con un crecimiento del 658,6 %, alcanzando los US$2,3 millones. En el corto plazo, se espera la apertura del mercado chino, lo que podría generar nuevas oportunidades y retos logísticos.

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