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El mercado cárnico en Colombia ha mostrado trayectorias opuestas en la segunda mitad del año. Entre junio y la primera quincena de octubre de 2025, el precio del kilo de carne de res acumuló un incremento del 9,1 %, mientras que el kilo de carne de cerdo registró una caída del 5,0 %. Esta alza ha posicionado a la res como uno de los alimentos que más ha impulsado el costo de vida, según el último reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

De acuerdo con El Cronista, el kilo de carne de res pasó de un promedio de $10.308 en junio a costar $943 más en el periodo analizado, con un alza particularmente fuerte del 6,8 % en octubre. Óscar Cubillos, director de Planeación de Fedegán, explicó que si el precio sigue subiendo, es probable que el consumo se desacelere. Sin embargo, aclaró que los precios dependen más de las dinámicas del mercado que del apetito local, ya que las exportaciones de ganado apenas representan el 13,0 % del sacrificio nacional.

El incremento también se reflejó en los principales cortes de res. Según el Sistema de Información de Precios (Sipsa) del DANE, entre junio y octubre, la cadera aumentó 4,3 %, el lomo fino un 3,3 % y la bola de pierna un 5,1 %. Aunque el consumo per cápita de ambas carnes ha crecido en el último año (a 17,4 kilos de res y 14,7 kilos de cerdo), la intermediación, la informalidad en la distribución, el abigeato y la falta de tecnología también influyen en el precio final al consumidor.

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  • En Colombia se forman 390.000 hogares urbanos al año, pero solo se construyen cerca de 220.000 viviendas, profundizando la brecha habitacional.
  • La informalidad laboral y la baja educación financiera limitan el acceso al crédito hipotecario y dificultan el cierre financiero de las familias.
  • Entidades como el FNA y las cajas de compensación promueven productos verdes, programas de ahorro y soluciones flexibles que impulsan la inclusión y la eficiencia en la construcción.

Durante la apertura del foro “Infraestructura y Vivienda” de ANIF, Gabriela Bonilla, directora de estudios de Camacol, señaló que en Colombia se forman anualmente alrededor de 390.000 hogares urbanos, mientras que la capacidad del sector para proveer soluciones formales de vivienda no logra cubrir esa demanda. Este desbalance impulsa el crecimiento de la vivienda informal y la reacomodación en hogares ya existentes, profundizando el déficit habitacional.

Frente a este contexto, Federico Suárez, vicepresidente inmobiliario de Bancolombia, advirtió que el país enfrenta dos grandes desafíos estructurales: un déficit habitacional no solo cuantitativo sino también de calidad, y la pérdida de accesibilidad, dado que los precios de la vivienda han crecido a mayor ritmo que los ingresos de los hogares. En sus palabras, “en el mejor de los casos se construyen cerca de 220.000 viviendas al año, cifra insuficiente frente a la demanda”.

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Acceso al crédito: informalidad, educación financiera y nuevas soluciones

Para el sistema financiero, el acceso a crédito hipotecario continúa siendo una de las principales limitaciones para la reactivación del sector. Suárez destacó tres factores clave:

  • La alta informalidad laboral, que dificulta a los bancos construir un historial crediticio confiable para gran parte de la población.
  • La baja educación financiera, que afecta la capacidad de ahorro y manejo del crédito incluso entre trabajadores formales.
  • La necesidad de productos financieros más flexibles, adaptados a los diferentes perfiles de ingreso.

El vicepresidente de Bancolombia enfatizó la importancia de recuperar la confianza en la política pública de vivienda, con incentivos fiscales al ahorro y continuidad en los programas de apoyo. Asimismo, subrayó el papel estratégico del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), cuyas iniciativas están siendo adoptadas por la banca tradicional. Finalmente, mencionó que la habilitación del suelo urbano y las políticas de renovación urbana son determinantes para reducir costos y hacer más asequible la vivienda formal.

Cajas de compensación: sostenibilidad, educación y programas innovadores

Juan Pablo Mejía, gerente de subsidio y vivienda de Compensar, resaltó la importancia de mantener la independencia de la cadena de valor del sector, más allá de los cambios de gobierno. Explicó que el 22 % de las cotizaciones de los afiliados a las cajas se destinan de manera exclusiva al Fondo de Vivienda de Interés Social (VIS), garantizando estabilidad en la financiación. En la última década, Compensar ha invertido 4,6 billones de pesos en VIS, reafirmando el papel contracíclico de las cajas.

Fondo Nacional del Ahorro: inclusión financiera y sostenibilidad

El vicepresidente del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), Luis Gabriel Marín, destacó que la prioridad de la entidad es ampliar el acceso a la vivienda, especialmente para la población informal. Más del 80 % de los usuarios del FNA pertenece a este segmento, lo que refleja su rol en la inclusión financiera. Actualmente, el FNA ofrece créditos con tasa de interés de 0 % para facilitar cierres financieros y ha alcanzado a 2,4 millones de usuarios.

En el segmento hipotecario, financia hasta el 90 % de viviendas usadas, mientras que en construcción ha apoyado 72 proyectos y cerca de 12.000 unidades. La entidad impulsa la sostenibilidad mediante créditos con sello verde y soluciones de energía solar fotovoltaica que no requieren garantía hipotecaria. Además, promueve la educación financiera personalizada para fortalecer la capacidad de ahorro de los beneficiarios.

Desde hace dos años, el FNA ha avanzado en la incorporación de criterios de sostenibilidad bajo la certificación EDGE, con 1,5 billones de pesos disponibles para crédito constructor verde, consolidándose como un actor clave en el financiamiento sostenible del sector.

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El camino hacia una recuperación sostenida

Los panelistas coincidieron en que la reactivación del sector vivienda en Colombia requiere voluntad política, coordinación institucional y continuidad en los programas de apoyo. La combinación de políticas públicas estables, innovación financiera y desarrollo urbano planificado es esencial para cerrar las brechas estructurales.

Mientras las entidades financieras y las cajas de compensación fortalecen sus estrategias de inclusión y sostenibilidad, el reto persiste en traducir esas iniciativas en mayor velocidad de ejecución y en más hogares con acceso efectivo a vivienda digna.

El sector de biocombustibles de Colombia enfrenta un riesgo por la nueva reforma tributaria. Según Dignidad Agropecuaria Colombiana, el proyecto propone extender el IVA a los combustibles, eliminar las exenciones vigentes para los biocombustibles y aumentar el impuesto al carbono. Estas medidas afectarían directamente a los productores de caña de azúcar (bioetanol) y palma de aceite (biodiésel), así como a los trabajadores e industrias dedicadas a su producción.

Óscar Gutiérrez, director ejecutivo de la asociación, señaló que a los impuestos se suman otros dos impactos. De acuerdo con Portafolio, uno de los que más afecta es la rebaja de aranceles, que facilitaría la entrada de producto extranjero y dejaría a la industria nacional en debilidad frente a competidores de Estados Unidos y Brasil. Además, el gremio denunció que el Gobierno busca modificar el cálculo de ingreso al productor para fijar precios internacionales, sin considerar los costos reales de producción en Colombia, que son más altos y no tienen subsidios.

La asociación destacó la importancia del sector, citando cifras de la Federación de Biocombustibles que indican que la producción nacional de biodiésel reemplaza más de 14.000 barriles diarios de diésel fósil y redujo 1.8 millones de toneladas de CO₂ en 2024. Por ello, Dignidad Agropecuaria solicitó proteger esta agroindustria y aumentar la mezcla de biocombustibles en los combustibles del país.

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El Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 2161 de 2025, mediante la cual se establecen los nuevos criterios para la autorización y funcionamiento de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) en el país. La medida busca adaptar la operación del aseguramiento al nuevo Modelo de Salud Preventivo, Predictivo y Resolutivo, mediante un proceso de territorialización que organiza la gestión en “subregiones funcionales”.

Según la Resolución 2161 de 2025 del Ministerio de Salud y Protección Social, la Superintendencia Nacional de Salud actualizará las autorizaciones de las EPS aplicando nuevos límites. La resolución establece en total 8 tipos de subregiones, donde 5 son de categoría general y 3 de categoría especial, entonces, las subregiones de categoría “Nodal Intermedia Mayor” podrán tener hasta 5 EPS; las “Rural Integrada Mayor” hasta 3 EPS; y las de “Alta Dispersión” o “Etnocultural” tendrán solo una EPS. Las EPS autorizadas deberán contratar al menos el 60,0% del gasto en salud con las Empresas Sociales del Estado (ESE) del municipio. Como excepción, las EPS que tengan más del 20,0% de los afiliados a nivel nacional recibirán autorización para operar en todo el país.

La resolución también establece las reglas para la asignación de afiliados cuyas EPS actuales no reciban autorización en su subregión. El Ministerio de Salud asignará esta población a las EPS receptoras, y aclara que los grupos familiares con pacientes de alto costo o mujeres gestantes serán reasignados de forma aleatoria y proporcional. Una vez la Superintendencia expida las autorizaciones actualizadas, las EPS tendrán un plazo de un (1) año para ajustar su operación a las nuevas condiciones de habilitación.

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Las exportaciones colombianas de aguacate Hass han registrado un crecimiento del 46,6% en lo que va de 2025, en comparación con el mismo período del año anterior, alcanzando las 147.013 toneladas. Según cifras de Inteligencia de Mercados y Comercio Exterior (SICEX), solo en septiembre se exportaron 14.611 toneladas, un 32,9% más que en ese mes de 2024. Este dinamismo consolida a la fruta como la tercera más exportada del país, teniendo a Europa, Estados Unidos y Canadá como sus principales destinos.

De acuerdo con Forbes Colombia, el éxito de esta agroindustria responde a ventajas competitivas clave. Si bien los suelos colombianos ofrecen condiciones óptimas de drenaje y minerales, el verdadero diferencial del país es su capacidad de producir aguacate Hass durante todo el año, frente a competidores estacionales como México o Perú. A esto se suma la ventaja logística de tener salida a los océanos Atlántico y Pacífico, lo que permite tiempos de entrega más cortos.

Katheryn Mejía, presidenta ejecutiva de Corpohass, señaló que el sector trabaja bajo “Encadenamientos Productivos Sostenibles” para mejorar la productividad, respetando el medio ambiente y generando bienestar rural. Añadió que para que Colombia se mantenga entre los principales exportadores, la calidad debe ser una “garantía permanente”, lo que exige rigor en cada etapa de la cadena, desde la finca hasta la entrega final al consumidor.

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  • La actividad económica mostró una notable resiliencia durante el primer semestre de 2025, impulsada en gran medida por el fenómeno del “front-loading”, que consiste en el adelanto estratégico de importaciones por parte de diversas empresas ante la expectativa de nuevos aranceles estadounidenses.

Las perspectivas de crecimiento global se han tornado más complejas y variadas. La OCDE, en su informe provisional de septiembre, ajustó al alza su previsión de crecimiento del PIB mundial para 2025 al 3,2%, citando un desempeño más robusto de lo esperado en Estados Unidos y varios mercados emergentes. Sin embargo, este destello de optimismo es temporal; la misma entidad proyecta una desaceleración al 2,9% para 2026, a medida que los aranceles más altos y la incertidumbre frenen la inversión y el comercio.

Por su parte, el Banco Mundial mantiene una postura más pesimista, con una previsión de crecimiento de solo 2,3% para 2025, advirtiendo que la economía global se encamina a su desempeño más débil en décadas, excluyendo recesiones. De manera similar, la UNCTAD ha alertado que la incertidumbre en la política comercial ha alcanzado niveles récord, convirtiéndose en una fuente principal de inestabilidad global.

Los datos más recientes de la economía estadounidense reflejan esta pérdida de dinamismo. El índice manufacturero del Institute for Supply Management (ISM) se ubicó en 49,1 en septiembre. Aunque es una ligera mejora respecto al mes anterior, marca el séptimo mes consecutivo de contracción (por debajo del umbral de 50), lo que indica un deterioro sostenido en el sector industrial. Los gerentes de compras encuestados citan los aranceles y la debilidad de la demanda como los principales obstáculos. El comercio mundial, el motor tradicional del crecimiento, también muestra signos de agotamiento. La Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtió en junio que la escalada arancelaria podría generar una caída de casi el 3,0% en el volumen del comercio de mercancías en 2025 en comparación con las proyecciones de base. La UNCTAD complementa esta visión, señalando que, tras el aumento artificial por el “front-loading” en el primer trimestre, se observó una fuerte caída en el segundo, demostrando que la incertidumbre en sí misma puede ser más perjudicial que los propios aranceles.

El panorama para América Latina y el Caribe en 2025 se caracteriza por una marcada cautela. Instituciones como la CEPAL proyectan un crecimiento modesto para la región, alrededor de 2,2%, en un entorno de prolongado bajo dinamismo económico. La desaceleración se atribuye a una demanda externa debilitada por tensiones geoeconómicas y condiciones financieras restrictivas a nivel global. La volatilidad generada por disputas comerciales, como la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, impacta directamente las exportaciones y la estabilidad financiera de la región.

Para Colombia, las proyecciones de crecimiento en 2025 revelan una notable divergencia. Mientras las entidades locales muestran un optimismo considerable, los organismos multilaterales mantienen una visión más moderada. La perspectiva optimista, respaldada por analistas como Anif (2,8%), el Banco de la República (2,7%) y Fedesarrollo (2,6%), se fundamenta en la solidez de la demanda interna. Se prevé que el consumo privado actúe como el principal motor del crecimiento, favorecido por una política monetaria más flexible y una inflación en descenso. Además, la recuperación proyectada en sectores clave como la industria y la construcción refuerza esta visión positiva.

El sector primario de la economía colombiana, que agrupa las actividades agropecuarias y extractivas, registró una contracción en agosto de 2025. Este comportamiento contrasta con el crecimiento general de la economía del país, que fue impulsado principalmente por el sector de servicios (actividades terciarias).

Según el más reciente boletín del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el índice de las actividades primarias, en su serie original, se ubicó en 109,9 en agosto de 2025. Esta cifra representó un decrecimiento del 2,0 % en comparación con el mismo mes de 2024, cuando el índice fue de 112,2. Este grupo de actividades incluye “Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca” y “Explotación de minas y canteras”. La caída de este sector contribuyó negativamente en 0,3 puntos porcentuales a la variación total del ISE.

La serie ajustada por efecto estacional y calendario también mostró una tendencia negativa para el sector primario, con un decrecimiento anual del 2,2 %. En el acumulado del año, entre enero y agosto de 2025, el ISE en su conjunto registró un crecimiento de 2,6 %. Sin embargo, el desempeño del agro y la minería se distancia del dinamismo de las actividades terciarias (servicios), que crecieron un 3,3 % en agosto, y del leve decrecimiento de las actividades secundarias (industria y construcción), que cayeron un 0,6 %.

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Una interrupción masiva en los servidores de Amazon Web Services (AWS) generó fallos generalizados en plataformas digitales en todo el mundo, impactando directamente la operación de varias entidades financieras claves en Colombia. La caída, que afectó a la región US-EAST-1 de Virginia del Norte, generó la suspensión intermitente de aplicaciones y demoras en numerosos sistemas en línea.

Según un reporte del portal Infobae, la falla en AWS, que controla aproximadamente el 30,0 % del mercado global de computación en la nube, afectó a millones de usuarios. En Colombia, Bancolombia informó que su aplicación y otros servicios en línea no estaban disponibles para transferencias y consultas de saldo. De manera similar, Davivienda experimentó dificultades temporales en su aplicación móvil y en el call center, mientras que la plataforma de banca digital Nequi también reportó la situación a sus usuarios al abrir la aplicación.

El incidente técnico se debió a una falla en la resolución de DNS en la base de datos DynamoDB, lo que impidió que los sistemas accedieran a los datos. A nivel global, la plataforma Downdetector recibió más de 6,5 millones de reportes durante el pico de la crisis. La interrupción también afectó a otros servicios populares en el país, como Netflix, Microsoft, Fortnite, Zoom e Instagram, generando quejas de usuarios que no pudieron realizar tareas laborales o de entretenimiento.

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Las tensiones comerciales entre Colombia y Estados Unidos advierte que, si bien ya se han presentado recortes en la ayuda estatal, el impacto más complejo para la economía nacional provendría de un aumento en los aranceles por encima del 15,0 %. Esta situación se deriva de la falta de reducción en los cultivos de coca y de recientes declaraciones políticas.

El arancel actual del 10,0 % que Estados Unidos aplica a los productos colombianos es manejable para la mayoría de los sectores, con la notable excepción del aguacate. Este producto ya se ve perjudicado, dado que su principal competidor en el mercado norteamericano, México, mantiene un arancel del 0,0% bajo el tratado T-MEC.

El escenario más problemático para Colombia sería un incremento del arancel a un rango de entre 15,0 % y 25,0 %. Aunque un nivel de hasta 15,0 % se considera “administrable”, superarlo sería “muy complejo” para varios sectores. Los floricultores serían de los más afectados, ya que competirían con Ecuador, que tiene un arancel del 10,0 %. El sector de banano y el de confecciones también tendrían una afectación importante, este último frente a competidores como Turquía y Pakistán. El sector del café, en cambio, no se vería tan impactado, dado que sus competidores enfrentan aranceles superiores.

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  • El tiempo estimado para cancelar las deudas financieras es un indicador clave de riesgo, dependiendo de la deuda, el flujo operativo y la eficiencia en el manejo del capital de trabajo.
  • Los sectores automotriz y construcción de obras civiles tienen los períodos más largos para pagar su deuda, con 8,7 y 5,9 años, respectivamente.

De acuerdo con el análisis realizado por Sectorial a partir de los estados financieros de 28.285 empresas en 41 sectores económicos, se presentan los sectores que más se tardarían en pagar su deuda financiera.

El análisis por sectores revela que los sectores, automotriz y construcción de obras civiles, presentan los períodos más extensos para el pago de su deuda financiera, con 8,7 y 5,9 años, respectivamente. Lo anterior refleja el nivel de los compromisos adquiridos, asociados principalmente a proyectos de largo plazo e intensivos en capital.

En los informes sectoriales encontrarás más información relacionada con el desempeño y perspectivas de cada uno de los sectores y de sus principales indicadores económicos y financieros.

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