Especiales

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En el tiempo que llevamos estudiando los sectores en Sectorial, hemos encontrado que la sostenibilidad en el corto, mediano y largo plazo depende de las ganas y optimismo de los equipos de trabajo, la inversión correcta en los activos que la organización necesita y la ubicación de estos recursos de forma inteligente según las oportunidades y amenazas que presenta el entorno.

Si la población confía en su presidente, las inversiones y el crecimiento se materializa, hay bienestar económico, empresarial, social y sectorial.

Desde que comenzó el impacto de la pandemia en Colombia, inició la amenaza del impacto económico, la contracción de las finanzas y el riesgo de capacidad de pago que podría llevar a perder la calificación de grado de inversión, situación que se presentó en 2021.

Sin embargo, cuando comparamos por países, en general, Colombia se encuentra en una posición intermedia de riesgo, conllevando a la confianza de extranjeros y registrar el mayor nivel de inversión extranjera sin contar el petróleo.

De otro lado, a nivel interno nos encontramos en una desconfianza fijada; producto de la amenaza de recesión, la entrada de la reforma tributaria, el interés de mantener las reformas y la idea de una asamblea constituyente que ha llevado a los más bajos niveles de inversión por parte de los empresarios locales.

El sector de contact centers y BPO en Colombia ha enfrentado una disminución del 7,9% en los ingresos durante los primeros meses del 2024, marcando un cambio significativo en la tendencia de crecimiento observada durante la pandemia. A pesar de la adopción de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y la computación en la nube, se enfrenta a desafíos debido a la competencia internacional y los cambios en las demandas del mercado, lo que ha llevado a una preferencia por servicios automatizados y personalizados, y una mayor exigencia de habilidades especializadas y bilingües. La reforma laboral propuesta presenta riesgos adicionales, como el aumento de costos operativos y el riesgo de desincentivar la inversión y expansión de empresas de BPO.

La situación financiera y operativa del sistema de salud en Colombia es compleja, con una siniestralidad que supera los ingresos y crecientes costos que no son compensados adecuadamente por los aportes del Presupuesto General de la Nación (PGN).

La insuficiencia en el ajuste de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y la presión por el aumento en la demanda de servicios, el envejecimiento de la población, y las innovaciones farmacéuticas han llevado a un déficit en la financiación del sistema, resultando en acumulación de deudas y pérdidas significativas para las EPS.

Expertos y asociaciones del sector proponen reestructurar las fuentes de financiamiento, aumentar la innovación y el autocuidado, y mejorar la colaboración entre el sector público y privado para asegurar la sostenibilidad y eficiencia del sistema de salud en el futuro.

El sistema de salud colombiano ha estado en el centro de múltiples debates y análisis debido a su compleja situación financiera y operativa. Las coyunturas socioeconómicas, sumadas a una creciente demanda de servicios y los desafíos propios de un país en desarrollo, han llevado a plantearse la sostenibilidad y eficiencia del sistema actual. Diferentes voces de expertos, asociaciones del sector y exfuncionarios públicos han resaltado la necesidad urgente de evaluar y reestructurar las fuentes de financiamiento para garantizar una cobertura adecuada y de calidad.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reporta que Colombia destina alrededor del 8,0% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la salud, con un 6,1% correspondiente al gasto público y el 1,9% al gasto privado. La mayor parte de estos recursos se dirige al reconocimiento de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y al pago de presupuestos máximos.

¿Cómo se financia el gasto?

El financiamiento se sustenta principalmente en las cotizaciones, los aportes del Sistema General de Participaciones (SGP), los excedentes del SOAT y el FONSAT, además de los aportes del Presupuesto General de la Nación (PGN). Aunque la mayoría de estas fuentes han mostrado estabilidad, los aportes del PGN han evidenciado una tendencia creciente, desempeñando un papel cada vez más protagonista en el cierre financiero del sistema. De hecho, según cálculos de la ANDI, el PGN fue la principal fuente de financiamiento a cierre de 2023.

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¿Qué se encuentra al analizar la financiación del sistema?

El financiamiento del sistema debe tener en cuenta el incremento en los costos, toda vez que la siniestralidad del sistema en 2023 llegó a 104,9%. Esto implica que, por cada 100 pesos girados, las EPS gastan esos 100 pesos más 4,9 para atender el gasto en salud, sin tener en cuenta gastos administrativos y operativos. Según Anwar Rodríguez, vicepresidente de Salud de la ANDI, el aporte de los recursos provenientes del PGN no han tenido un crecimiento proporcional a los costos, de manera que, según cálculos de la ANDI, los aportes de la nación para el aseguramiento en salud vienen decreciendo año a año y para 2024 tuvieron una variación real de -3,1%.

¿A qué se debe el decrecimiento real en los aportes?

A la insuficiencia en el ajuste de 12,01% en la UPC para 2024. La ANDI estima que el incremento mínimo en la unidad debería situarse en 16%, mientras otros actores como el exministro de Salud, Mauricio Santamaría, estima un incremento necesario del 15%. Por otra parte, del lado de flujo de recursos, la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI) ha encontrado que los ingresos vs costos de los presupuestos máximos arrojaron un déficit en los últimos tres años donde, para 2023, los ingresos fueron de $4,2 billones de pesos mientras los costos ascendieron a $4,6 billones. De igual manera, la siniestralidad de presupuestos máximos cerró 2023 en 109,0%, sumada a la inoportunidad en los pagos. En adición, el gasto en salud en Colombia ha estado presionado por el aumento en la demanda per cápita de servicios de salud, cambio demográfico y envejecimiento de la población e innovaciones farmacéuticas y patentes. Así entonces, el decrecimiento real en aportes obedece a la suma de estos factores.

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¿Cuáles son las consecuencias?

  • Pérdidas acumuladas de las EPS por $7,2 billones que imposibilitan el cumplimiento de reservas técnicas.
  • Incumplimiento de patrimonio adecuado.
  • Acumulación de deuda con prestadores y proveedores.
  • 7 entidades bajo medidas especiales de vigilancia o intervención.
  • Petición de retiro voluntario de Sura.

¿Qué soluciones proponen los actores del sector?

De cara al futuro, diferentes personalidades relacionadas con el sector han propuesto soluciones para sortear la coyuntura que vive el sistema de salud actualmente. Según Anwar Rodríguez, debemos buscar alternativas para una nueva forma de distribuir el riesgo financiero, con sistemas de riesgo compartidos entre aseguradoras y Estado. Es necesario revisar el cálculo de la UPC y definir el límite de pérdida establecido en cada segmento, es decir, los niveles de tolerancia. También resulta necesario implementar un plan de trabajo mancomunado entre los agentes de la cadena de valor, ¿Cómo?:

  • Profundizando el rol del sector privado y no cargar toda la responsabilidad al Estado
  • Fortaleciendo las fuentes tradicionales de recursos
  • Incrementando la innovación y el autocuidado
  • Repensando el ciclo de formulación, financiación y ejecución de la política públicas de salud
  • Creando modelos para atender barreras y brechas de acceso
  • Implementando una política industrial del sector del siglo XXI

De otro lado, el exviceministro Santamaría ha planteado algunas de las características que deberían ser tenidas en cuenta para el planteamiento de un nuevo modelo de salud, estas son:

  • Tener un sistema efectivo de auditoría sobre el control de costos
  • Asegurar una transición efectiva, principalmente para las más de 8,3 millones de personas que tienen tratamientos crónicos.
  • Mejorar la prevención en salud.
  • Tener un ente responsable del riesgo de salud y financiero para las familias
  • No perder lo ganado en términos acceso de población pobre al sistema

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Tuesday, 02 July 2024 13:45

¿Cómo y por qué trabajar con jóvenes?

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Para 2030, se estima que el 30% de la fuerza laboral estará conformada por la Generación Z (nacidos entre 1997-2006), lo que representa un reto para las empresas.

Las diferencias generacionales obligan a las empresas a replantear sus estrategias de búsqueda y gestión de talento jóven, que puede ser la solución a la escasez de trabajadores y la necesidad de mayor adopción tecnológica.

El desempleo juvenil y la falta de adaptación de las empresas a trabajar con jóvenes tiene un impacto negativo en la sociedad, contribuyendo al crecimiento de la población “nini” (ni estudia ni trabaja).

Existen 5 claves para que las empresas cierren la brecha generacional con la Generación Z: 1) promover la comunicación cara a cara, 2) brindar información detallada, 3) ser un ejemplo a seguir, 4) liderar desde las emociones, y 5) adaptar mentalidad y procesos.

Según Claire Jollain, experta en educación y marketing, en el 2030, el 30% de la fuerza de trabajo estará representada por jóvenes nacidos entre 1997 y 2006, pertenecientes a la denominada Generación Z, que goza de un alto desprestigio en los mercados laborales porque su estilo de vida y sus ideales no coinciden con los de personas de más edad. Por lo que, en el futuro, las organizaciones tendrán que esforzarse mucho más en superar las brechas generacionales para poder proveerse de fuerza de trabajo.

De acuerdo con Jollain, hay varios malentendidos frente a las personas de la Generación Z, a quienes generalmente se les acusa de depender excesivamente del internet, de tener un menor cociente intelectual, de estar obsesionados con las redes sociales, de que su mentalidad está centrada en el dinero y de ser incapaces de comunicarse de manera directa.

Sin embargo, los prejuicios frente a las personas en este rango de edades nacen del desconocimiento de que cada generación está determinada por sus entornos sociales, financieros y políticos únicos, lo que afecta sus comportamientos y valores.

Estas diferencias generacionales llevan a que las empresas tengan que replantearse sus estrategias de búsqueda y gestión del talento humano jóven, sobre todo si este puede ser la solución a dos de las necesidades más urgentes de las compañías: la escasez de trabajadores y la exigencia de una mayor adopción de tecnología en áreas administrativas y productivas.(Early adopters: compañías con más temprana incorporación de tecnologías 4.0)

También es importante señalar que la resistencia de algunas empresas a adaptarse para trabajar con jóvenes tiene un impacto significativo en la sociedad. Las personas de las últimas generaciones que no ven ofertas laborales atractivas terminan subempleadas, con trabajos precarios o engrosando las filas de la población de “ninis”, es decir, aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan y que en Colombia actualmente suman 2,9 millones, lo que equivale al 26,8% de los colombianos entre 15 y 28 años, según datos del DANE. (La tendencia de los jóvenes “ninis” limitan aporte al desarrollo)

La problemática alrededor del aumento de los ninis será mucho más grave, sobre todo si se tienen en cuenta otro fenómeno social como la transición demográfica, en la que la pirámide poblacional de la mayoría de los países se invierte y se reducen los jóvenes mientras aumentan los adultos mayores en situación de dependencia económica; algo que tendría un impacto negativo en los sistemas pensionales y también en la situación fiscal de las naciones, sobre todo si no se soluciona el desempleo juvenil y no se mejoran las condiciones laborales de esta población.(El rol de los mayores de 60 años en un mundo laboral en constante cambio)

Por lo anterior, los gobiernos han creado diferentes estrategias para incentivar el empleo de personas jóvenes, en Colombia, por ejemplo, las empresas que contratan personas entre 18 y 28 años obtienen incentivos tributarios como la deducción en el pago de salarios por primer empleo y la exclusión de los pagos a Cajas de Compensación Familiar. Además, también se ofrece un subsidio equivalente al 25% de un salario mínimo a los empleadores que vinculen formalmente a jóvenes en este rango de edad.

Es evidente que la contratación de jóvenes se convierte cada vez más en una necesidad urgente para las empresas, lo que no excluye los retos que esto acarrea para los líderes y los equipos de trabajo; sin embargo, para Jollain, superar las diferencias con la Generación Z en el campo laboral no es tan difícil como se creería, plantea que existen cinco claves para cerrar esta brecha generacional y poder construir equipos de trabajo, que parten de derribar los estereotipos que se han construido frente a los trabajadores jóvenes.

La primera clave es que, a pesar de su afición por las redes sociales, las personas de la generación Z amán las conversaciones cara a cara, por lo que es la mejor manera en la que un director puede concertar y establecer objetivos con sus empleados jóvenes. En segundo lugar, un líder de un equipo de jóvenes debe brindar suficiente información sobre el trabajo que su empleado debe hacer y no asumir como obvios los pequeños detalles.

En tercer lugar, el líder de un equipo de trabajo jóven debe buscar convertirse en un ejemplo a seguir y de influenciar positivamente a sus empleados. Una cuarta clave para cerrar las brechas con la Generación Z, según Jollain, es liderar desde las emociones, por último, pero no menos importante, las empresas deben adaptar no solo su mentalidad sino también sus procesos al trabajo con jóvenes.

Esta última clave también será indispensable para trabajar con personas de generaciones posteriores y venideras que seguramente traerán nuevos desafíos y también nuevas oportunidades para las compañías, además, cada vez tomará más importancia el diálogo intergeneracional para nutrir los quipos de trabajo de las empresas.

En su momento pensábamos que el sitio de trabajo había cambiado radicalmente con la pospandemia y ahora vemos que esos cambios se mantendrán impulsados por la inteligencia artificial.

Según Gallup, sólo el 56% de los integrantes creen que los ejecutivos de su empresa se preocupan por su bienestar, mientras que el 91% de la alta dirección piensan que sus equipos creen que a ellos les importa.  

El diseño tradicional de puestos de trabajo se enfoca principalmente en agrupar tareas, actividades y habilidades necesarias para lograr resultados específicos en un puesto, sin prestar suficiente atención a si estas actividades aportarán significado al individuo que realiza el trabajo.

Frente a las habilidades que se requieren por parte de las empresas, la prioridad estará en invertir en tecnología y talento humano, pues probablemente quien nos va a reemplazar en el trabajo no será la IA, sino alguien que sepa usarla.

Finalmente, requieres un nuevo tipo de liderazgo para mantener sostenible a la empresa. Un líder que pueda integrar las energías masculinas y femeninas, independientes de su género.

La humanización en el núcleo empresarial. Las compañías más humanas atraen al mejor talento, lo nutren, lo desarrollan y generan sentido de pertenencia.

Muchos profesionales tienen claro que necesitan más recursos digitales. Ahora bien, ¿por dónde empezar? No siempre es tan sencillo definir ¿qué es lo prioritario?. Un buen criterio es optar por soluciones donde se vaya a notar más rentabilidad. A continuación veremos las principales.

1. Programas de gestión empresarial

Lo primero es que una empresa necesita organizar los procesos. Es imposible competir en el mercado actual sin software de gestión. Existen programas de facturación y contabilidad asequibles e intuitivos.

¿Qué ofrecen este tipo de programas?

  • Reduce tareas manuales y repetitivas
  • Optimiza los flujos de trabajo
  • Centraliza toda la información
  • Mejora la comunicación entre departamentos
  • Sigue las operaciones en tiempo real
  • Facilita la colaboración
  • Consigue una mayor satisfacción de los clientes

2. Tecnología de comunicaciones

Una velocidad de conexión rápida es fundamental actualmente. Imaginemos que un vendedor habla por videoconferencia con un cliente potencial y pierde una oportunidad porque se corta la conexión.

La eSIM de Holafly para Mexico es un buen aliado en este sentido. Es crucial apoyarse en soluciones que garanticen una navegación segura y estable. Además, esto ayuda a trabajar con mayor eficiencia y mejorar las ventas.

3. Automatización de procesos con inteligencia artificial (IA)

La inteligencia artificial puede encargarse de tareas rutinarias y repetitivas. De esta forma, el equipo puede enfocarse en actividades estratégicas. Además, tiene muchas otras capacidades.

Plataformas como Amazon utilizan algoritmos de IA para recomendar productos a los usuarios, aumentando las probabilidades de compra.

También hay sistemas bancarios que utilizan IA para detectar transacciones sospechosas y prevenir fraudes en tiempo real.

Además, asistentes como Siri o Alexa pueden integrarse en el entorno de trabajo. Pueden ayudar con la programación de citas y la búsqueda de información.

¿Qué puede hacer la IA por una empresa?

  • Analizar grandes volúmenes de datos
  • Responder preguntas frecuentes y asistir a los clientes
  • Optimizar la cadena de suministro
  • Predecir tendencias de mercado
  • Mejorar la toma de decisiones
  • Personalizar y optimizar campañas publicitarias
  • Evaluar las opiniones de los clientes sobre productos
  • Monitorear y evaluar el rendimiento de los empleados
  • Identificar transacciones sospechosas
  • Anticipar fallas en maquinaria y equipos
  • Filtrar currículums y realizar evaluaciones iniciales de candidatos
  • Evaluar y gestionar riesgos financieros

Como ves, la IA tiene ventajas para todos los departamentos. Puede mejorar procesos, combinándola con el ERP o el CRM de la compañía. Sirve para Recursos Humanos, Logística, Marketing, Ventas y cualquier área.

Implementar la IA no solo favorece la mejora de la eficiencia. También abre nuevas oportunidades para innovar y crecer. Permite ir descubriendo un potencial enorme para disparar los resultados del negocio.

4. Foco en la ciberseguridad

En un mundo cada vez más digital, la seguridad de los datos es crítica. Un solo ataque cibernético puede tener consecuencias graves para una empresa.

Además, por ley es importante proteger los datos personales de los usuarios. Los empleados, clientes o proveedores deben estar protegidos de cualquier brecha de seguridad que podría afectar a la confidencialidad de su información.

¿Qué medidas se pueden tomar?

  • Implementa firewalls y antivirus robustos
  • Realiza copias de seguridad regularmente
  • Educa a tus empleados sobre prácticas seguras
  • Usa autenticación de dos factores
  • Limita el acceso físico a servidores web de la empresa
  • Actualiza regularmente el software empresarial
  • Haz simulacros periódicos de incidentes
  • Crea un plan de contingencia para responder a fallas
  • Realiza auditorías de seguridad regulares

5. Fomento de una cultura digital en el equipo

La tecnología por sí sola no es suficiente. Aunque se implementen nuevos programas, se necesita que el personal sepa usarlos y se comprometa. Una gran pregunta que los profesionales pueden hacerse es: ¿realmente tienes a un equipo motivado y formado en digitalización?

Es fundamental que el personal esté alineado con la estrategia digital de la empresa. Por ello, conviene fomentar una cultura de aprendizaje continuo y adaptación al cambio.

¿Cómo hacerlo?

  • Ofrece formación continua en nuevas tecnologías
  • Promueve la colaboración y la comunicación abierta
  • Incentiva la innovación y las nuevas ideas
  • Reconoce y recompensa el esfuerzo y los logros

Un equipo comprometido y preparado es clave para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la digitalización.

También es importante elegir tecnología intuitiva y fácil de usar.

La Ley de Plazos Justos de 2020 establece un plazo máximo de 45 días para el pago de facturas a las pymes.

La solicitud de asociaciones empresariales impulsó al gobierno a promulgar la Ley de Plazos Justos, buscando un entorno más favorable para las pymes.

La Ley de Plazos Justos, decretada en 2020, representa una de las reformas más significativas en Colombia en términos de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Esta ley surge en respuesta a un problema recurrente, los extensos plazos de pago que las pymes enfrentaban por parte de grandes empresas y entidades públicas, lo cual afectaba su flujo de caja y su capacidad operativa. La implementación de esta legislación no sólo busca mejorar la liquidez de las pymes, sino también fomentar un entorno comercial más justo y equitativo (Mipymes aportan 35% del PIB del país).

¿En qué consiste la ley?

La Ley de Plazos Justos de 2020 establece que las grandes empresas y las entidades públicas deben pagar las facturas emitidas por las pymes en un plazo máximo de 45 días. Este plazo se implementó de manera progresiva, permitiendo una adaptación gradual hasta llegar al límite establecido. Además, la ley promueve el uso de la facturación electrónica, lo que facilita la transparencia y la eficiencia en los procesos de pago.

Otra característica clave de la ley es la inclusión de sanciones legales o administrativas para las empresas que no cumplan con los plazos de pago establecidos. Estas sanciones tienen como objetivo incentivar el cumplimiento y proteger los derechos de las pymes. Asimismo, se han implementado mecanismos de resolución de conflictos para abordar disputas relacionadas con el pago de facturas, garantizando soluciones rápidas y justas (Sólo el 12% de las Mipymes exportan).

¿Cómo surge?

La necesidad de la Ley de Plazos Justos surgió de una problemática estructural en la economía colombiana: las pymes, que representan una parte importante del tejido empresarial del país, enfrentaban dificultades debido a los largos tiempos de espera para recibir pagos. Este retraso en los pagos afectaba su flujo de caja, limitaba su capacidad de inversión y, en algunos casos, ponía en riesgo su viabilidad.

La solicitud de diversas asociaciones de pymes y cámaras de comercio, que argumentaban que estos plazos de pago eran una barrera para el crecimiento y la sostenibilidad de las empresas, impulsó al gobierno a tomar medidas legislativas.

Evolución de la Ley

La Ley de Pagos en Plazos Justos en Colombia ha experimentado varias modificaciones desde su creación en 2020. En 2021, el plazo de pago para facturas recibidas se redujo a 60 días calendario, y en 2022 se redujo aún más a 45 días. Además, en 2022 se introdujo un sello de buenas prácticas, otorgado a empresas que pagan dentro de estos plazos, mediante una certificación emitida por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Se implementó un procedimiento simplificado para la participación de empresas, con un formulario en línea y certificación correspondiente. También se realizaron modificaciones al Ranking de Pago en Plazos Justos, que clasifica a las empresas según sus tiempos de pago a proveedores. Estos cambios buscan mejorar la efectividad de la ley y facilitar su aplicación, en línea con los objetivos de promover el cumplimiento de obligaciones financieras y mejorar la productividad empresarial en Colombia (Colombia es el país OECD que más exige garantías a las pymes para otorgar un crédito (Video y Podcast)).

Implicaciones futuras

La Ley de Plazos Justos tiene implicaciones positivas al fortalecer la posición financiera de las pymes, se espera que estas empresas puedan desempeñar un papel más activo en el crecimiento económico del país. La mejora en la liquidez y la estabilidad financiera permitirá a las pymes innovar, expandirse y generar empleo, contribuyendo así al desarrollo económico sostenible.

Además, esta ley sienta un precedente importante para otras reformas necesarias en el ámbito de la equidad comercial y el apoyo a las pequeñas empresas. La experiencia positiva con la Ley de Plazos Justos podría impulsar iniciativas similares en otros sectores y regiones, promoviendo un entorno empresarial más justo y dinámico en Colombia.

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La exploración de gas natural en Colombia es clave para el panorama energético. La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) destaca 18 proyectos privados que podrían aportar hasta 250 millones de pies cúbicos diarios, asegurando el suministro hasta 2028. Estos proyectos se encuentran en Córdoba, Sucre, Magdalena, Atlántico, Cesar, Casanare, Arauca y Guajira, con especial atención en las cuencas del Valle Inferior del Magdalena y Sinú San Jacinto.

La exploración en el mar Caribe es prometedora, con potencial para satisfacer la demanda interna y generar excedentes exportables. Para esto, es vital una colaboración eficaz entre la ACP, las empresas y el Gobierno. La ACP subraya la importancia de fomentar la exploración y establecer normativas claras, flexibilidad comercial y nueva metodología de transporte.

En Colombia, la tasa de natalidad cayó un 11% en 2023.

Se espera que la población mayor de 60 años aumente al 16,5% para 2030.

Estos cambios están presionando los sistemas de salud, pensiones y servicios, requiriendo una adaptación integral de las políticas públicas

A lo largo de la historia, las pirámides poblacionales han mantenido una estructura predecible: una amplia base de jóvenes y una cima estrecha de personas mayores. Sin embargo, en las últimas décadas, esta forma tradicional ha comenzado a cambiar drásticamente en muchos países, convirtiéndose en una figura más rectangular. Este cambio está impulsado por el aumento de la esperanza de vida y una notable disminución en las tasas de natalidad, especialmente en países de ingresos medios y altos como Japón, Corea del Sur, Italia y España. Estos países ahora presentan una distribución etaria más uniforme, con proporciones similares de jóvenes, personas de mediana edad y adultos mayores.

Una pirámide poblacional es una representación gráfica que muestra la distribución de la población de un país o región según edad y sexo. Tradicionalmente, tiene una base ancha que representa a los jóvenes, y se va estrechando hacia la cima, que representa a los ancianos. Esta estructura permite visualizar rápidamente la proporción de diferentes grupos etarios en la población, facilitando el análisis de tendencias demográficas como tasas de natalidad, mortalidad y crecimiento poblacional. Las pirámides poblacionales son herramientas cruciales para la planificación social, económica y de políticas públicas, ya que ofrecen una visión clara de la composición y dinámica de una población a lo largo del tiempo.

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Este fenómeno demográfico tiene profundas implicaciones sociales, culturales y económicas. A nivel global, los avances científicos y tecnológicos, junto con una economía centrada en la longevidad extrema, han ganado tracción. Según un informe de Merrill Lynch, el sector de la longevidad movía US$110.000 millones en 2019 y se espera que alcance los US$600.000 millones para 2025. Esta evolución demográfica es una de las tendencias más predecibles del cambio global, permitiendo anticipar con cierta precisión cómo serán las estructuras poblacionales en las próximas décadas.

A pesar de la disminución de las tasas de natalidad en muchas regiones, África subsahariana sigue experimentando un auge demográfico. La dinámica tendrá efectos significativos: la necesidad de desarrollar la agricultura para abastecer a una creciente población y la probable flexibilización de las políticas migratorias en los países occidentales, que requerirán trabajadores inmigrantes para sustentar sus economías y sistemas de bienestar social.

En Colombia, el cambio demográfico también está dejando una marca notable. En 2023, se registraron 510.537 nacimientos, una reducción del 11% respecto al año anterior, y el séptimo año consecutivo de disminución en los índices de natalidad. Este fenómeno, aunque global, tiene matices locales significativos. Las causas de esta tendencia incluyen la incorporación de más mujeres al mercado laboral, lo que retrasa la maternidad y disminuye la tasa de fecundidad, así como cambios en las dinámicas sociales y económicas exacerbados por la pandemia.

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La transición demográfica en Colombia refleja una tendencia más amplia, donde la disminución de la mortalidad y la fecundidad ha llevado a un envejecimiento acelerado de la población. En 2023, las personas de 60 años y más representaban el 13,8% de la población total, y se espera que esta cifra aumente al 16,5% para 2030. Este envejecimiento tendrá repercusiones importantes en el sistema de salud y en las políticas públicas, que deberán adaptarse para satisfacer las necesidades de una población mayor.

En términos económicos, la relación entre trabajadores activos y personas mayores se está reduciendo drásticamente. En 1950, había más de 11 trabajadores por cada persona mayor de 65 años, pero hoy esta relación es de solo cuatro trabajadores por adulto mayor. Esta disminución plantea desafíos significativos para los sistemas de pensiones y la sostenibilidad económica a largo plazo.

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La caída en la natalidad también impacta las dinámicas de consumo y la prestación de servicios. La demanda de servicios educativos está disminuyendo, mientras que la necesidad de especialidades en salud (https://sectorial.co/informativa-salud/), como los servicios gerontológicos, está aumentando. Este cambio requiere una planificación estratégica para adaptar las infraestructuras y los servicios a las nuevas realidades demográficas.

En conclusión, la transformación de las pirámides poblacionales hacia estructuras más rectangulares está generando presiones significativas en diversos ámbitos. En Colombia, como en muchas otras partes del mundo, este cambio requiere una adaptación integral de las políticas públicas y económicas para asegurar un desarrollo sostenible y equitativo en un futuro cada vez más envejecido.

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Si la población confía en su presidente, las inversiones y el crecimiento se materializa, hay bienestar económico, empresarial, social y sectorial.

La mayor confianza de nuestra región está en Daniel Noboa de Ecuador por el aumento del pie de fuerza; Andrés Manuel López Obrador, quién durante su mandato mantuvo una aprobación del 60%; y Javier Milei, quién en Argentina está atacando la principal preocupación de su población, la inflación.

Lula da Silva de Brasil, Luis Arce de Bolivia, Gustavo Petro de Colombia, Gabriel Boric de Chile y Dina Boluarte de Perú; son los líderes que tienen peor imagen y adicional, en su mayoría, su desaprobación ha continuado en aumento.

Cuando analizas el caso de Gustavo Petro, en Colombia comenzó su mandato con aprobación del 60% y a abril de 2024 era 36%; algo que es parecido a Iván Duque, con menos popularidad en el caso del exmandatario.

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