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El reciente informe del Centro de Investigaciones Bancolombia sobre el consumo en los hogares colombianos revela una tendencia preocupante que persiste desde hace año y medio. Los datos, basados en transacciones con tarjetas débito o crédito, muestran una continua disminución en el gasto, incluso en momentos tradicionalmente activos como la temporada de fin de año y Semana Santa.

Durante los últimos 16 meses, el indicador de consumo ha experimentado una tendencia a la baja, alcanzando su punto más bajo en el primer trimestre de 2024. Aunque hubo un repunte durante el último trimestre del año pasado, especialmente durante la temporada navideña, este impulso no ha logrado revertir la dinámica negativa.

En particular, el informe destaca una reducción significativa en el gasto durante la Semana Santa, con un enfoque predominante en compras de bienes en supermercados en lugar de actividades de ocio como viajes y turismo. Esta tendencia ha sido aún más marcada en el 2024, registrando la peor actividad económica durante esta festividad en los últimos cuatro años.

Además, el análisis revela que el gasto de las familias en la mayoría de las ciudades analizadas ha experimentado un deterioro, con Bogotá y Cundinamarca registrando las caídas más significativas. A pesar de algunos avances en los niveles de gasto en comparación con febrero, todos los segmentos económicos han mostrado retrocesos en comparación con el año anterior, siendo los de mayores ingresos los más afectados.

Estos hallazgos sugieren un panorama desafiante para la economía doméstica colombiana, con una persistente disminución en el consumo que afecta a diversas regiones y estratos socioeconómicos.

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Recientemente, Colombia ha notificado al Gobierno de Estados Unidos sobre la apertura de una investigación concerniente a los subsidios agrícolas otorgados a productos como el maíz y la leche en polvo. Esta noticia cobra relevancia dado que faltan ocho meses para que el maíz, un producto incluido en el Tratado de Libre Comercio con EE.UU., quede exento de aranceles.

El maíz es fundamental en la dieta colombiana, siendo la demanda interna mayor que la producción nacional. A pesar del crecimiento del 23,4% en la producción local en los últimos 15 años, las importaciones han aumentado significativamente, supliendo aproximadamente el 79% de la demanda insatisfecha.

La apertura de esta investigación implica la posibilidad de imponer derechos compensatorios, una forma de proteger la industria nacional frente a los subsidios estadounidenses, que alcanzaron los 248.000 millones de dólares entre 2018 y 2023. Sin embargo, esto podría afectar el comercio bilateral, ya que Colombia es el cuarto destino de las exportaciones de maíz de Estados Unidos.

Para los consumidores colombianos, esto podría resultar en un aumento en los costos, especialmente para las industrias avícola y cárnica, que dependen en gran medida del maíz importado. Además, la reducción de la demanda de maíz estadounidense podría impactar negativamente a los agricultores colombianos y a los exportadores estadounidenses que ven en Colombia un mercado potencial.

La situación se agrava con la disminución de la oferta local de maíz debido a factores como los bajos precios del maíz importado, que llevaron a la disminución de las hectáreas sembradas en el país. A pesar del crecimiento de la demanda, la siembra de maíz en Colombia apenas alcanza el 1% del área potencial, lo que evidencia la necesidad de corregir la subutilización de la tierra.

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El sector agropecuario y agroindustrial de Colombia ha mostrado un desempeño exportador destacado, según revelan los últimos datos proporcionados por el DANE y analizados por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra). En febrero de 2024, las exportaciones del sector ascendieron a un total de 962 millones de dólares, marcando un aumento del 12,5 % en comparación con el mismo mes del año anterior.

Este crecimiento se atribuye principalmente al desempeño de productos clave como el banano, las flores y el aguacate, que registraron incrementos significativos del 79,2 %, 13,2 % y 81,5 %, respectivamente. En el acumulado de enero a febrero de 2024, el valor total exportado alcanzó los 1.765 millones de dólares, representando un aumento del 10,9 % en comparación con el mismo período del año anterior.

Sin embargo, se observa una disminución del 9,2 % en el valor de las exportaciones durante los últimos doce meses (marzo de 2023-febrero de 2024) en comparación con el mismo período del año anterior. A pesar de este retroceso, los resultados positivos de febrero brindan un sólido respaldo a la resiliencia y la competitividad de la industria agropecuaria y agroindustrial colombiana.

Claudia Cortés, directora de la Upra, subrayó la importancia de este logro y destacó el compromiso y la calidad del trabajo realizado por los productores colombianos. “Es fundamental continuar fortaleciendo nuestras estrategias de exportación para garantizar un crecimiento sostenible y diversificado en el futuro”, expresó.

En cuanto al volumen de las exportaciones, febrero de 2024 presenció un aumento del 33,8 % en comparación con el mismo mes de 2023, con un total de 485.671 toneladas de productos agropecuarios y agroindustriales exportados. Este crecimiento se debe en gran medida al aumento en las exportaciones de banano, azúcar y grasas o aceites.

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En 2023, aunque el PIB del sector publicitario fue el segundo más alto en la historia, registró el primer decrecimiento en el periodo pospandemia, en un entorno de inflación persistente.  Las cifras alcanzadas se apalancaron parcialmente en el comportamiento del e-commerce, con Colombia como el tercer mercado más relevante en Latinoamérica por volumen de ventas.

La publicidad display fue el segmento que atrajo mayor inversión en 2023, con el 80,8% del total de inversión digital registrada. La impulsada por influenciadores creció 1.243% en los últimos cuatro años.

Las perspectivas apuntan a que el gasto en publicidad en Colombia decrecerá un 4,7% en 2024, siendo televisión el único segmento que registraría aumentos, con un modesto crecimiento de 2,1%.

La industria del calzado en Colombia se enfrenta a desafíos significativos debido al contrabando y la informalidad, alerta la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam). Estos fenómenos no sólo afectan a las empresas formalmente constituidas, sino que también perjudican la economía nacional.

Según Acicam, la economía subterránea asociada al contrabando y la informalidad genera un detrimento anual de 1,2 billones de pesos y ha llevado a una pérdida de ventas de 35 millones de pares de zapatos formales. Aproximadamente uno de cada cuatro pares de zapatos vendidos en el país es producto de estas prácticas ilícitas.

El contrabando, en su mayoría proveniente de Asia, especialmente de China, y algunos productos de Panamá, se introduce a través de los puertos de Buenaventura, Cartagena y Barranquilla, aprovechando tanto la corrupción en los terminales marítimos como métodos sofisticados de ocultamiento de la mercancía.

Además, la producción informal ha experimentado un crecimiento significativo, pasando de 21 millones de pares en 2022 a 25,5 millones en el último año. Esta informalidad se ve alimentada por la falsificación de marcas reconocidas, lo que socava a la industria legal y formal, que cumple con sus obligaciones fiscales y genera empleo legítimo.

Para hacer frente a esta situación, el Gobierno Nacional ha convocado a una mesa anticontrabando para el sector del calzado, que involucra a diversas entidades estatales y a Acicam. Se busca fortalecer las acciones de control y generar estrategias efectivas para combatir este flagelo.

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Durante el Congreso de Asofondos 2024 en Cartagena, Miguel Largacha, presidente del consejo directivo del gremio, advirtió sobre la preocupante tendencia a la baja en el sistema de cotización de pensiones en Colombia.

“El número de cotizantes está cayendo drásticamente en Colombia. El tiempo promedio de cotización es de 9,1 años, muy por debajo de los 23 años requeridos para los fondos de pensiones y los 26 años para Colpensiones”, expresó Largacha, resaltando una discrepancia preocupante.

Además, subrayó la baja cobertura del sistema, estancada en torno al 20 %, lo que significa que dos de cada tres adultos mayores no cuentan con una pensión. Esta cifra incluye tanto el régimen de prima media como las AFP.

Para abordar este desafío, Largacha propuso la formalización masiva de empleos en el país como una medida fundamental. “Una reforma laboral que incentive la formalización y cotización de los contratos de trabajo”, destacó.

Asimismo, señaló que el 79 % de los cotizantes aportan hasta dos salarios mínimos, lo que refleja una situación preocupante en términos de capacidad de ahorro para la jubilación.

Ante este panorama, resulta evidente la necesidad de políticas que promuevan la formalización del empleo y una mayor conciencia sobre la importancia de cotizar adecuadamente para garantizar una pensión en el futuro.

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La adopción de tecnología e innovación es crucial para el desarrollo económico, incluyendo el sector de construcción de obras civiles. En Colombia, se están implementando tecnologías como el transporte en drones, la impresión 3D y la construcción de carreteras inteligentes, que utilizan tecnología de última generación para mejorar la eficiencia, seguridad del transporte y la sostenibilidad ambiental.

El internet de las cosas y las comunicaciones también están siendo fundamentales en este proceso, como en el caso de la vía Chía-Mosquera en Cundinamarca, donde se utilizan aplicaciones móviles que conectan el vehículo con la carretera. Este avance no es el único en su tipo en Colombia, el proyecto Vías Inteligentes ITS-VIITS, también busca mejorar la seguridad y conectividad de la red vial nacional a través de la tecnología.

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Analistas de Sectorial.co presentan sus reflexiones frente a la dinámica de los sectores económicos.

El 2024 se presenta como un período de perspectivas diversas en el panorama económico, con sectores clave mostrando tendencias y desafíos que delinean su desarrollo futuro.

Según lo analizado por expertos como Alejandro Escobar, gerente estratégico de Sectorial.co, sectores como el entretenimiento, el turismo receptivo y los segmentos nómadas digitales muestran una dinámica de crecimiento prometedora, alineada con una mayor atención a la sostenibilidad y el cambio climático.

No obstante, la construcción civil e inmobiliaria enfrenta obstáculos significativos, como la falta de recursos fiscales y el bajo interés de inversionistas privados, mientras que otros sectores como el químico y agroquímico y las confecciones enfrentan dificultades evidentes.

“Los datos proporcionados muestran un escenario diverso en cuanto al crecimiento y la participación de los sectores económicos. Por ejemplo, mientras que los servicios financieros y aseguradores experimentaron un crecimiento del 8%, sectores como el químico y agroquímico sufrieron una caída del 25%, lo que refleja la disparidad en el desempeño sectorial”, destaca Escobar.

En lo corrido del 2024, varios sectores, incluidos la agricultura, el transporte, la construcción residencial, el comercio, la energía y el petróleo, han experimentado alertas significativas. Estos problemas han sido exacerbados por factores como el Fenómeno del Niño, desafíos en la infraestructura vial y protestas sociales, lo que ha impactado negativamente en la estabilidad y el crecimiento de estos sectores.

En el caso específico de la construcción residencial, cambios en las políticas de subsidios y tasas de interés elevadas han afectado la demanda de vivienda. Asimismo, el sector comercial ha enfrentado dificultades debido a impuestos adicionales y la inflación, que ha reducido el poder adquisitivo de los consumidores.

A pesar de estos desafíos, existen oportunidades prometedoras en el sector turismo. El aumento en la llegada de visitantes extranjeros representa un potencial para el crecimiento económico. Aunque la moneda local ha experimentado cierta apreciación, sigue siendo favorable para los turistas extranjeros. No obstante, persisten desafíos en otros sectores, como la energía, donde las políticas y la normatividad no son claras ni favorables para el desarrollo de energías renovables.

Mientras algunos sectores presentan un crecimiento prometedor, otros enfrentan desafíos significativos que requieren atención y acción concertada por parte de los actores gubernamentales y privados.

Sectores y sus cifras

Mejor desempeño en 2023

  • Servicios financieros y aseguradores: Experimentaron un crecimiento del 8%, consolidándose como uno de los principales motores económicos, con una participación del 6% en el mercado.
  • Arte y entretenimiento: Con un aumento del 8% en su actividad, este sector ha demostrado su capacidad para atraer inversión y generar empleo, representando el 4% del mercado.

Peor desempeño en 2023

  • Químico y agroquímico: Experimentaron una caída del 25%, reflejando un desafío significativo en su actividad, con una participación del 1% en el mercado.
  • Construcción Civil: Con una disminución del 12%, este sector se encuentra entre los más afectados, con una participación del 1%.
  • Textil y confecciones: También registraron una caída del 14%, mostrando un panorama desafiante para esta industria, con una participación del 1%.

Empresarios: entre la preocupación y la incertidumbre

De acuerdo con el Índice de Confianza Sectorial, se revela una tendencia preocupante. Aunque se observa una ligera recuperación en febrero de 2024, persisten incertidumbres significativas que generan reticencia a la inversión y la toma de decisiones económicas.

Se evidencia una tendencia general a la baja, con niveles de confianza comparables a los de la pandemia. La incertidumbre sobre las reglas y condiciones económicas, así como la baja ejecución de políticas gubernamentales, están contribuyendo a la reticencia a la inversión y la toma de decisiones económicas.

“Es crucial que los actores gubernamentales y privados trabajen en conjunto para abordar estos desafíos. El futuro económico depende en gran medida de cómo se respondan a estas dinámicas y desafíos en los próximos meses”, enfatiza el analista.

En el marco de la semana Arpel-Naturgas en Cartagena, se anunció un cambio significativo en la industria energética colombiana: la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) se transformará en la Agencia Nacional de Energía, siguiendo las directrices del Gobierno.

Esta modificación implica una adhesión al Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas (Ipse), expandiendo el espectro de responsabilidades de la agencia. Según Orlando Velandia, presidente de la ANH, esta medida no solo es un cambio de nombre, sino una evolución hacia una entidad que abarque una gama más amplia de recursos energéticos.

La resolución 40234, emitida el año pasado por el Ministerio de Minas y Energía, otorga a la ANH nuevas funciones relacionadas con recursos no convencionales como el hidrógeno blanco, la generación geotérmica y la captura y almacenamiento del CO2. Además, se le encomienda la elaboración de políticas públicas y la promoción de fuentes no convencionales de energía (FNCE), incluyendo la geotermia, energía solar, eólica y biomasa.

Julio César Vera, presidente de Xua Energy, destaca la importancia de esta evolución para evaluar y administrar el potencial de nuevas fuentes de energía, especialmente las no convencionales. Este cambio refleja el compromiso del país con la transición hacia una matriz energética más diversificada y sostenible.

La fusión con el Ipse permite a la ANH ampliar su alcance, atendiendo las necesidades energéticas de las zonas no interconectadas y promoviendo soluciones energéticas sostenibles en todo el país.

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La pesca y la acuicultura se erigen como pilares en la economía rural colombiana. Más de 300.000 pescadores y alrededor de 36.464 unidades productivas se dedican a estas actividades, reflejando su importancia en la generación de empleo y desarrollo local.

Recientemente, el Ministerio de Agricultura, la Upra (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria) y la Aunap (Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca) han entregado zonificaciones clave para siete especies en Colombia. Entre ellas se incluyen el potencial de pesca marina artesanal del camarón y del bocachico del Magdalena, así como la aptitud para la acuicultura de trucha, cachama, tilapia, especies nativas y camarón blanco.Estos estudios, elaborados a una escala de 1:100.000, identifican las regiones del país con mayor potencial para estas actividades.

Claudia Liliana Cortés, directora general de la Upra, subraya la importancia de estas zonificaciones para los municipios y departamentos en la formulación de sus planes de desarrollo local. Además, permite a los pescadores y acuicultores identificar las áreas óptimas para sus operaciones, fomentando una producción más sostenible y eficiente.

Karen Elena Mejía Piñerez, directora de la Aunap, resalta la necesidad de respetar las zonas de conservación, las temporadas de veda y las tallas mínimas de captura. Estas medidas aseguran una actividad productiva sostenible a largo plazo, generando un impacto positivo tanto en la economía como en el medio ambiente del país.

Con una abundante oferta hídrica en sus costas Pacífica y Caribe, así como en sus numerosos ríos y lagos, Colombia posee potencial para el desarrollo de la pesca y la acuicultura. Estas zonificaciones ofrecen una hoja de ruta clara para aprovechar de manera responsable y efectiva estos recursos, impulsando así el crecimiento económico y la prosperidad en las comunidades rurales de todo el país.

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