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Escasez mundial de azúcar en 2025 impactaría precios y abastecimiento en Colombia
Expertos del sector azucarero prevén una reducción en los suministros globales de azúcar para 2025, principalmente debido a las severas sequías en Latinoamérica, que han dañado los cultivos de caña en Brasil, el mayor exportador de azúcar. Czarnikow Group Ltd., informó al diario Portafolio, que uno de los principales comerciantes de materias primas, anticipa que la producción de azúcar en Brasil alcanzará su nivel más bajo en seis años, lo que podría limitar las exportaciones y afectar los precios internacionales.
Pedro Mizutani, jefe de comercio de Czarnikow, advirtió en una conferencia en São Paulo que las condiciones climáticas adversas no solo retrasaron la cosecha, sino que también redujeron la capacidad de producción de los ingenios. A esto se suma la propagación de una enfermedad en los cultivos, que ha agravado la situación. La consultora Datagro estima que Brasil representará cerca del 75% del azúcar en bruto comercializado a nivel mundial en 2024, lo que subraya su relevancia en el mercado y la dependencia de los suministros brasileños.
El informe también destaca que la prima por el azúcar para entrega en marzo ha aumentado considerablemente desde septiembre, reflejando la preocupación por el abastecimiento a corto plazo. Luiz Silvestre Coelho, de Sucres et Denrees SA, señaló que, aunque se espera una cosecha mayor en China, la oferta seguirá limitada en el primer trimestre de 2025, generando un panorama incierto y potencialmente costoso para productores y consumidores de azúcar a nivel global.
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Compromiso de Colombia en la COP16: Incrementar el área protegida en un 34% para 2030
- El país alberga 311 tipos de ecosistemas y se posiciona como el más biodiverso por kilómetro cuadrado en el mundo, con un 53,0% de su territorio cubierto por bosques.
- Con un enfoque en sostenibilidad, Colombia impulsa la transición hacia energías renovables y la preservación de su riqueza biológica para enfrentar los desafíos climáticos y ambientales globales.
La COP16 Conferencia sobre Biodiversidad, celebrada recientemente en Colombia, ha sido una oportunidad para consolidar el país como potencia mundial en la conservación de la biodiversidad y su relación con la agenda climática global. Con el lema “Paz con la Naturaleza”, esta COP ha impulsado la reafirmación de Colombia como líder en la protección de la vida y sus ecosistemas. En este marco, el Gobierno nacional ha presentado su Plan de Acción de Biodiversidad al 2030, reafirmando su compromiso de enfrentar los desafíos ambientales y destacar su riqueza biológica como un recurso vital para el equilibrio ecológico global y la sostenibilidad del país.
Aunque Colombia no se encuentra entre los mayores emisores de Gases de Efecto Invernadero (GEI), ocupa el tercer puesto en emisiones de GEI en Centro y Suramérica. A nivel global, el país aporta alrededor del 0,5% de las emisiones totales de CO₂ equivalente, siendo el sector energético y el uso de combustibles fósiles sus principales fuentes de contaminación. Esta cifra representa una suma considerable que, junto con otros países de bajas emisiones, compone el 22,0% de las emisiones globales, un porcentaje que requiere gestión para reducir el calentamiento global.
A nivel de biodiversidad, Colombia es el país más biodiverso por kilómetro cuadrado en el mundo, contando con 311 tipos de ecosistemas continentales y marinos, y con un 53,0% de su territorio cubierto por bosques. Estos ecosistemas no solo regulan el clima y capturan CO₂, sino que albergan una amplia variedad de especies. Por ejemplo, en aves, Colombia es el país con mayor diversidad a nivel global, según el listado de Global Big Day 2024, con 1.558 especies registradas. Además, el país tiene la mayor variedad de colibríes en el mundo, con más de 170 especies, y es hogar de más de 4.250 especies de orquídeas. La biodiversidad colombiana representa no solo un gran patrimonio natural, sino también un recurso vital que el país ha asumido la responsabilidad de proteger.
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Para enfrentar estos desafíos, Colombia ha adoptado varias estrategias y políticas ambientales que buscan no solo reducir la contaminación, sino también preservar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad del país. La participación en el Acuerdo de París, el lanzamiento del Plan de Acción de Biodiversidad al 2030 y la reciente ley contra los plásticos de un solo uso son algunos ejemplos de estas iniciativas.
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Durante la COP28 en Arabia Saudita, el Gobierno colombiano firmó el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, comprometiéndose a reducir gradualmente su producción y consumo de petróleo, carbón y gas. Este compromiso impulsa la transición hacia fuentes de energía renovable, particularmente en el desarrollo de energía solar y eólica. A nivel de conservación, el país ha establecido 63 Parques Nacionales Naturales que cubren 20 millones de hectáreas y albergan especies únicas de fauna y flora, consolidándose como uno de los mayores patrimonios de biodiversidad del mundo.
En el ámbito empresarial, diversas compañías colombianas han comenzado a adoptar prácticas sostenibles que se alinean con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de descarbonización global. Compañías como Grupo Sura, Promigas, y Grupo Argos son pioneras en este ámbito, demostrando que las prácticas ambientales sostenibles también pueden ser parte del desarrollo empresarial.
El Plan de Acción de Biodiversidad 2030 incluye la meta de incrementar al 34,0% el área protegida en el territorio nacional y restaurar cinco millones de hectáreas hacia modelos productivos sostenibles. Asimismo, Colombia ha comenzado a implementar el concepto de bioeconomía, que busca utilizar la biodiversidad como un motor de crecimiento económico y generar empleos verdes en áreas rurales, asegurando que los beneficios de esta biodiversidad contribuyan al bienestar de las comunidades locales.
La COP16 presenta un momento para fortalecer las políticas ambientales de Colombia y avanzar en la conservación de sus recursos naturales. Aunque los compromisos adquiridos son importantes, el país enfrenta desafíos, en particular, la transición hacia una economía más sostenible y la lucha contra la deforestación. Las metas para 2030 requieren de un esfuerzo coordinado entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil para lograr un desarrollo económico y social que respete y proteja el entorno natural.
Colombia se une al tratado internacional de semillas para fortalecer la agricultura sostenible
En el marco de la COP16, realizada en Cali, Colombia anunció su adhesión al Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), gestionado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y respaldado por 153 países. El acuerdo busca garantizar la seguridad alimentaria mediante la conservación y uso sostenible de las semillas, promoviendo una mayor biodiversidad en la agricultura y ofreciendo apoyo para las comunidades rurales.
De acuerdo con Urna de Cristal, el tratado permitirá a Colombia acceder a una amplia variedad de semillas internacionales, facilitando la colaboración en proyectos de transferencia tecnológica y fomentando la innovación en el sector agrícola. Al unirse al TIRFAA, Colombia refuerza sus políticas de Reforma Agraria, proporcionando a los pequeños agricultores acceso equitativo a recursos fitogenéticos esenciales para la agricultura sostenible. Además, el acuerdo facilita la conservación de las variedades locales y promueve la distribución equitativa de beneficios a través del Fondo de Distribución de Beneficios del tratado.
La COP16 también destacó la necesidad de crear políticas que respalden la biodiversidad y fortalezcan la capacidad del país para enfrentar desafíos agrícolas y ambientales. Con este paso, Colombia se posiciona para mejorar su resiliencia alimentaria y asegurar prácticas agrícolas más sostenibles, alineándose con sus objetivos de desarrollo rural y conservación ambiental.
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Mercado global de células madre alcanzaría los USD 615 millones para 2028
Medellín está emergiendo como un destino clave para terapias regenerativas, atrayendo a extranjeros interesados en procedimientos médicos innovadores y estéticos. En Latinoamérica, Colombia ha ganado relevancia en medicina regenerativa, ofreciendo tratamientos avanzados a costos significativamente menores que en Estados Unidos o Europa.
Según el diario La República, entre enero y agosto de 2024, cerca de tres millones de extranjeros visitaron Colombia, siendo la búsqueda de tratamientos médicos uno de los principales motivos. Las terapias regenerativas, como las basadas en células madre y exosomas, son especialmente populares entre deportistas y celebridades, debido a su enfoque en la regeneración y restauración de tejidos, lo que promete tratar enfermedades degenerativas, lesiones crónicas y los efectos del envejecimiento.
De acuerdo con el doctor William Joaquí, experto en medicina regenerativa, estas terapias representan una alternativa menos invasiva frente a opciones quirúrgicas, al aprovechar la capacidad innata del cuerpo para sanar. Además, el costo en Colombia es mucho más accesible; mientras que en Estados Unidos un tratamiento con células madre puede superar los US$20.000, en Colombia oscila entre US$5.000 y US$10.000. Markets and Markets estima que el mercado global de células madre, valorado en US$286 millones en 2023, podría alcanzar los US$615 millones para 2028, lo que augura un crecimiento considerable para esta especialidad en Colombia.
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A partir de 2025 el sector educativo exigirá certificaciones en IA
Ante los retos que plantea el avance tecnológico, el sistema educativo colombiano ha comenzado a dar pasos firmes hacia la capacitación de sus docentes en inteligencia artificial (IA). Actualmente, el 87% de los profesores a nivel mundial no ha recibido entrenamiento en IA, una brecha significativa en un mundo donde esta tecnología está revolucionando el aprendizaje. En Colombia, la iniciativa no solo busca actualizar el conocimiento de los educadores, sino también dotarlos de herramientas que optimicen el aprendizaje y la experiencia en el aula.
Según el diario Portafolio, el programa promovido por IA University permitirá que los docentes dominen el uso de tecnologías como la personalización del aprendizaje y sistemas de tutoría inteligente, que han demostrado mejorar los resultados académicos hasta en un 24% y aumentar la retención de estudiantes en un 30%. La IA alivia a los docentes de tareas administrativas, liberando hasta un 90% de su tiempo, y también les brinda herramientas para crear contenido innovador y evaluar de forma más efectiva el desempeño estudiantil.
David Rodríguez, CEO de IA University, explica que este enfoque permite a los docentes adaptar sus contenidos académicos a las necesidades individuales de cada estudiante, potenciando el rendimiento académico y generando clases más interactivas y relevantes. A medida que el sector educativo exige certificaciones en IA, especialmente a partir de 2025, se espera que la integración de esta tecnología prepare mejor a los estudiantes para enfrentar los desafíos de un mundo cada vez más digital.
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Los Neobancos y billeteras virtuales ya lograron inclusión, ¿cómo lograrán rentabilidad?
- El auge de las billeteras digitales y neobancos ha transformado el panorama financiero en Colombia, ofreciendo soluciones ágiles y accesibles que han facilitado la inclusión financiera de millones de personas.
- A pesar del crecimiento y la adopción masiva de estas plataformas, tanto las billeteras digitales como los neobancos enfrentan desafíos significativos en términos de rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo.
En los últimos años, el auge de las billeteras digitales y los neobancos ha marcado una transformación significativa en el panorama financiero, tanto en Colombia como en el mundo. Esta tendencia responde a una combinación de avances tecnológicos y cambios en las preferencias de los consumidores, quienes demandan cada vez más soluciones ágiles, accesibles y digitales para gestionar su dinero. Sin embargo, la creación de billeteras digitales por parte de bancos tradicionales va más allá de una simple respuesta a la digitalización: es una estrategia clave para adaptarse a un entorno altamente competitivo, donde las fintechs y los neobancos están capturando una parte importante del mercado.
La creación de billeteras digitales por parte de bancos como Bancolombia con su plataforma Nequi o Davivienda con Daviplata no es casualidad. Estos bancos han comprendido que las expectativas de los usuarios han cambiado drásticamente. Hoy en día, los consumidores buscan realizar sus transacciones de manera rápida y sin complicaciones, sin tener que visitar una sucursal bancaria o depender de tarjetas físicas. Las billeteras digitales permiten hacer todo esto y más, facilitando pagos y transferencias desde un teléfono móvil en cuestión de segundos.
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Además, las billeteras digitales han jugado un papel crucial en la inclusión financiera. En Colombia, donde una parte significativa de la población no tiene acceso a los servicios bancarios tradicionales, estas plataformas han permitido a millones de personas participar en la economía formal. En 2023, según el Fintech Snapshot, había más de 54 millones de usuarios de billeteras digitales en el país, y las transacciones digitales superaron los 3.300 millones.
Los bancos tradicionales han visto en las billeteras digitales una oportunidad para no solo competir con las fintechs y los neobancos, sino también para expandir su base de clientes. Para ellos, la creación de estas plataformas no es solo una respuesta a la demanda del mercado, sino una estrategia para mantener la lealtad de sus clientes y evitar la fuga hacia soluciones más disruptivas. Las billeteras digitales permiten a los bancos ofrecer servicios a un costo significativamente menor, ya que eliminan la necesidad de mantener una infraestructura física costosa y agilizan los procesos internos.
Aunque las billeteras digitales y los neobancos comparten el mismo entorno digital, sus modelos de negocio y su enfoque hacia los usuarios son diferentes. Las billeteras digitales, como Nequi y Daviplata, están diseñadas principalmente para facilitar transacciones cotidianas como pagos y transferencias. Su simplicidad las convierte en una herramienta ideal para los usuarios que necesitan gestionar pequeñas cantidades de dinero sin complicaciones. De esta manera, han promovido la inclusión financiera al facilitar el acceso a servicios básicos en zonas donde la banca tradicional tiene poca presencia.
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Por otro lado, los neobancos como RappiPay, Nu, Pibank, Lulo Bank y Ualá han ido más allá, ofreciendo una gama más amplia de productos financieros, incluyendo cuentas de ahorro, tarjetas de crédito y préstamos. Su principal diferencia con los bancos tradicionales radica en su estructura operativa: los neobancos funcionan con costos significativamente más bajos, lo que les permite ofrecer productos más competitivos.
A pesar del éxito y la adopción masiva de las billeteras digitales y los neobancos, el camino hacia la rentabilidad sigue siendo un desafío. Muchas de estas plataformas aún no han alcanzado el punto de equilibrio financiero. Nequi, por ejemplo, cuenta con 18 millones de usuarios en Colombia, pero, según su CEO, Andrés Vásquez, aún no es una operación rentable. Este es un problema recurrente entre los neobancos y las fintechs, que, a pesar de su crecimiento exponencial, enfrentan el reto de asegurar su sostenibilidad a largo plazo.
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Otro factor que añade presión es la creciente competencia por parte de los bancos tradicionales, que no solo han lanzado sus propias billeteras digitales, sino que también están invirtiendo en la digitalización de sus procesos internos. Aunque los bancos tradicionales tienen costos operativos más altos, su infraestructura les da una ventaja cuando se trata de confianza y seguridad, factores que algunos usuarios aún valoran.
El surgimiento de las billeteras digitales y los neobancos ha revolucionado el sistema financiero en Colombia, ofreciendo soluciones más accesibles, ágiles y económicas en comparación con la banca tradicional. Si bien estas plataformas han experimentado un crecimiento, facilitando la inclusión financiera, aún enfrentan importantes retos en términos de rentabilidad y sostenibilidad. En un entorno cada vez más digital, la capacidad de estos nuevos actores para competir con la banca tradicional dependerá de su habilidad para seguir innovando y adaptarse a las necesidades cambiantes de los usuarios.
El sector agropecuario en Colombia moderará su crecimiento entre 1,5% y 2,5% en 2025 tras un año de aceleración
De acuerdo con el diario La República, el crecimiento agropecuario de este año fue impulsado principalmente por el aumento en la producción de café, que alcanza los 13 millones de sacos, una cifra histórica, y que dinamizó el PIB del sector en un 60%. Adicionalmente, cultivos de ciclo corto también presentaron un crecimiento del 11%, en contraste con las dificultades generadas en 2022 por el fenómeno de La Niña, que afectó la floración del café.
Fabio Nieto, jefe de Investigaciones Financieras del Banco Agrario, explicó que la estabilización de precios de insumos, tras los incrementos por la guerra en Ucrania, benefició a los productores y optimizó el margen de comercialización. Además, la ganadería bovina se fortaleció por el aumento de exportaciones a Venezuela, impulsadas por la reanudación de relaciones comerciales.
Para 2025, la producción de café proyecta un aumento del 1%, con la ganadería y la silvicultura creciendo 1,3% y 6%, respectivamente. Laura Peña, economista de Bbva Research, indicó que, aunque se espera un menor ritmo en general, los cultivos y la ganadería mantendrán una buena dinámica, siendo el café el sector con mayor impulso.
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Si avanzan bien los proyectos 5G, la construcción civil crecería en 2025 un 5 %
El próximo año, el sector de infraestructura en Colombia recibirá un impulso importante gracias a los proyectos de quinta generación (5G), que apuntan a dinamizar obras estratégicas de movilidad y transporte. Según la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), se destacan obras como la Malla Vial del Valle del Cauca en Accesos Cali y Palmira, y la vía Puerto Salgar en Barrancabermeja, ya en ejecución.
De acuerdo con el diario La República, la CCI resalta que, aunque se han identificado demoras en algunos cronogramas, el inicio de los proyectos 5G y la culminación de obras de cuarta generación (4G) podrían impulsar un crecimiento del sector superior al 5% en 2025, si se mantienen los avances. Además, se espera que proyectos de gran impacto como la Primera Línea del Metro de Bogotá y el metro de la Calle 80 en Medellín continúen avanzando a buen ritmo el próximo año.
En un sondeo de La República con la Federación Nacional de Departamentos, se identificaron 96 obras en 22 departamentos, con una inversión total de $25,5 billones, que representan sectores clave como educación, salud y energía. En este contexto, la necesidad de acelerar los trámites ambientales y cumplir con los cronogramas es fundamental para avanzar en los proyectos 5G, según expresó Juan Martín Caicedo, presidente de la CCI.
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Exportación de aguacate colombiano a Japón podría generar hasta US$400 millones anuales
Colombia busca fortalecer su presencia en Japón del aguacate Hass, un mercado que promete convertirse en un destino clave para esta fruta. Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el país planea ampliar el número de sitios de producción autorizados para exportación, lo que podría traducirse en ingresos anuales entre US$300 y US$400 millones.
De acuerdo con el diario El Espectador, el ICA recibió recientemente la visita de auditoría del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF), que evaluó los procesos de producción y empaque en localidades como Pijao (Quindío) y Guática (Risaralda). La inspección incluyó una revisión exhaustiva de las prácticas fitosanitarias enmarcadas en el Plan de Trabajo Operativo (PTO) bilateral, cuyo objetivo es la habilitación de 60 lugares de producción.
El ICA destacó que el país ha logrado aumentar sus exportaciones de aguacate Hass de 17,78 toneladas en 2019 a 205,77 toneladas en 2022, lo cual responde al esfuerzo de los agricultores y al apoyo institucional en el cumplimiento de los estándares fitosanitarios exigidos. Paula Andrea Cepeda Rodríguez, gerente general encargada del ICA, subrayó que la habilitación de nuevos sitios para exportación contribuirá a mejorar los ingresos y la calidad de vida de los productores, a la vez que refuerza la sostenibilidad y seguridad alimentaria en los mercados internacionales.
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Pese a conflicto en Medio Oriente, importaciones en Colombia desde este origen aumentan 3,5%
- El conflicto entre Israel y Palestina, junto con la participación del Líbano e Irán, ha generado interrupciones considerables en la actividad comercial y un aumento de la inflación, afectando la estabilidad económica en la región.
- Las restricciones al comercio y la destrucción de infraestructura en Palestina han llevado a una profunda crisis humanitaria, impactando sectores clave como la construcción y la agricultura.
- La inestabilidad en Medio Oriente afecta no sólo a las economías locales, sino que también genera volatilidad en los mercados globales, elevando los costos de energía y transporte, lo que tiene consecuencias para economías distantes como la de Colombia.
El conflicto en Medio Oriente, particularmente entre Israel y Palestina, así como la participación de actores como Líbano e Irán, ha generado un impacto profundo en las economías locales. A medida que las tensiones aumentan, se manifiestan en interrupciones comerciales, inflación y crisis humanitarias, afectando no solo a las naciones directamente involucradas, sino también a la economía global.
A pesar de tener una economía diversificada y tecnológicamente avanzada, Israel ha experimentado importantes interrupciones en su actividad comercial y turística. El desvío de recursos hacia la seguridad nacional y el esfuerzo militar ha incrementado la presión sobre el presupuesto público, lo que ha llevado a un aumento de la inflación. La necesidad de invertir en infraestructura de defensa y la restauración de zonas afectadas por el conflicto también representan una carga considerable para la economía israelí.
En Palestina, las restricciones al comercio, la destrucción de infraestructura y la inestabilidad general han paralizado la economía. Los sectores de la construcción y la agricultura, que son claves, se ven frecuentemente afectados por el conflicto. Los cortes de electricidad y el acceso limitado a recursos esenciales han profundizado la crisis humanitaria, con efectos importantes sobre el crecimiento económico a largo plazo.
Líbano, con su vinculación histórica a Hezbollah e Irán, enfrenta graves crisis económicas exacerbadas por el conflicto regional. Su sector financiero, que en otro tiempo fue uno de los más dinámicos en el mundo árabe, está en una profunda decadencia. Las sanciones impuestas a Hezbollah y su participación en el conflicto israelí-palestino limitan la capacidad del Líbano para atraer inversión extranjera, dejándolo al borde de una crisis humanitaria severa.
Irán, por su parte, se encuentra en una situación económica debilitada por años de sanciones internacionales que han afectado su capacidad de exportar petróleo y acceder a tecnología. A pesar de contar con grandes reservas de crudo, el país se ha visto obligado a depender de un comercio limitado con naciones como China y Rusia. Esto ha generado tensiones internas, incluyendo una alta inflación y la devaluación de su moneda, el rial.
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El conflicto en Medio Oriente ha tenido un impacto en la economía global, y en la actualidad, las preocupaciones no se limitan solo al suministro de petróleo. Por ejemplo, Israel es un líder en tecnología agrícola, exportando productos avanzados como sistemas de riego por goteo y biotecnología. Las interrupciones en estas exportaciones afectan a países que dependen de estas tecnologías para garantizar su seguridad alimentaria.
Las tensiones en la región también provocan fluctuaciones en los mercados de metales preciosos, como el oro y la plata, que suelen considerarse refugios seguros en tiempos de incertidumbre. El aumento en los precios de estos metales impacta industrias que dependen de ellos, como la electrónica y la manufactura. Además, el conflicto afecta el mercado de productos químicos y farmacéuticos, ya que muchas empresas dependen de materias primas de la región. Cualquier interrupción en la producción o el transporte puede causar escasez y un aumento en los precios globales.
La incertidumbre generada por el conflicto también tiende a crear inestabilidad en los mercados bursátiles. Los inversores globales tienden a retirar capital de sectores de mayor riesgo, buscando refugio en activos más seguros, lo que dificulta el acceso a financiamiento para diversas industrias. Además, el incremento en los costos de seguros para el transporte marítimo, especialmente en áreas cercanas al conflicto, eleva los precios de importaciones y exportaciones clave.
América Latina, aunque geográficamente alejada del conflicto, no está exenta de sus repercusiones económicas. Países como Colombia, cuya economía depende en parte de la exportación de materias primas como el carbón, el café y productos agrícolas, pueden verse afectados indirectamente. La volatilidad en los mercados globales de materias primas, exacerbada por la inestabilidad en Medio Oriente, podría generar fluctuaciones en los precios de exportación, afectando los ingresos nacionales.
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En particular, el aumento de los precios de la energía y el transporte, impulsado por la inestabilidad en Medio Oriente, puede representar un desafío para Colombia y otros países latinoamericanos. El incremento en los costos de producción y transporte podría afectar la competitividad de las exportaciones colombianas en el mercado internacional.
Entre enero y julio de 2024, las importaciones provenientes de Israel, Líbano, Palestina e Irán fueron de 54,8 millones de dólares, presentando un incremento del 3,5% respecto al mismo periodo del año anterior. De este valor importado, el 99,6% lo aportó Israel, seguido por Irán con el 0,3% y Líbano con el 0,2%. El valor importado desde Israel presentó un incremento del 3,6% respecto al mismo periodo del año anterior, donde destacó el incremento de la fabricación de otros productos minerales no metálicos (8154,4%), la fabricación de papel, cartón y productos de papel y cartón (1130,2%), y la coquización, fabricación de productos de la refinación del petróleo y actividad de mezcla de combustibles (186,0%). En contraste, los sectores que presentaron mayor descenso fueron la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques (96,5%), actividades de impresión y producción de copias a partir de grabaciones originales (64,2%), y la fabricación de muebles, colchones y somieres (57,4%).