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El proceso de reorganización empresarial solicitado por Audifarma, en el marco de la Ley 1116 de 2006, acarrea implicaciones significativas para sus proveedores. En caso de ser admitido, este proceso implicaría una suspensión temporal de los pagos de las obligaciones existentes, lo que conllevaría prórrogas o extensión de los plazos de pago mientras se estructura y aprueba un plan de recuperación económica para la compañía. Esta situación impactaría directamente el flujo de caja de las empresas proveedoras.

El proceso de reorganización puede generar un ambiente de incertidumbre en las relaciones comerciales y operativas, afectando significativamente la confianza entre las partes involucradas. Lo anterior podría requerir renegociaciones de contratos o ajustes en los compromisos existentes, aumentando la presión sobre la capacidad operativa de los proveedores. Asimismo, conforme a la Ley 1116, la priorización de pagos otorga preferencia a obligaciones laborales, fiscales y otros gastos esenciales, relegando los pagos a proveedores comerciales.

En ese orden de ideas, es crucial que los acreedores adopten estrategias para proteger su liquidez. Las medidas podrían incluir la reestructuración de sus flujos financieros y participación activa en las negociaciones del proceso de reorganización, con el fin de asegurar condiciones más favorables y minimizar pérdidas.

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América Latina enfrenta una grave crisis energética caracterizada por apagones prolongados, sequías sin precedentes y sistemas eléctricos al borde del colapso. En países como Ecuador, los cortes que llegan a durar hasta diez horas al día se ven agravados por la disminución de suministros provenientes de Colombia. En Cuba, los apagones de hasta veinte horas reflejan claramente la antigüedad y el deterioro de su infraestructura eléctrica, dejando en evidencia la fragilidad de su sistema. Por otro lado, países como Brasil y Argentina están adoptando medidas preventivas para hacer frente al incremento en la demanda de energía.

En la década de 1990, países como Chile, Colombia, Argentina y Uruguay enfrentaron apagones de hasta 16 horas, pero respondieron implementando reformas y abriendo sus sectores eléctricos a la inversión privada.

Aunque el impacto varía entre los países, un factor común exacerba el problema: la falta de inversiones en el sector energético y las crecientes consecuencias de la crisis climática.

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El Banco de la República presentó el reporte de Estabilidad Financiera del segundo semestre de 2024, donde se analizaron seis aspectos clave: desempeño de los establecimientos de crédito (EC), exposición del sistema financiero a hogares y al sector corporativo, instituciones financieras no bancarias (IFNB), riesgo de mercado y ejercicios de estrés financiero.

Según el diario La República, los EC cuentan con niveles adecuados de capital y liquidez para gestionar riesgos. No obstante, al cierre del tercer trimestre, los activos totales y la cartera bruta siguieron en contracción, aunque a un ritmo menor. A pesar de esto, la cartera creció entre el segundo y tercer trimestre del año. Por su parte, la deuda de los hogares disminuyó, mientras los indicadores de morosidad en el segmento de consumo mostraron deterioro en los últimos meses.

En cuanto al sector corporativo, la proporción de deuda frente al PIB aumentó en el primer semestre del año, con una mayor morosidad en áreas como comercio, construcción y manufactura. Las IFNB, por su parte, contribuyeron al crecimiento del activo financiero gracias a la gestión de cesantías y pensiones, logrando también una recuperación en rentabilidad tras un periodo de cifras negativas.

El reporte también destacó que las compras de deuda pública por parte de entidades financieras incrementaron su exposición a riesgos asociados a variaciones en la prima soberana. Finalmente, los ejercicios de estrés confirmaron que los EC tienen capacidad para absorber pérdidas bajo escenarios adversos, lo que refuerza la estabilidad del sistema.

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La inteligencia artificial (IA) está transformando la industria de la moda, revolucionando la forma en que los diseñadores crean y producen sus colecciones. Según el portal América Retail & Malls, la adopción de tecnologías basadas en IA está permitiendo una mayor eficiencia en el proceso creativo. Herramientas como el diseño 3D con IA están facilitando la conceptualización de nuevas ideas, ayudando a los diseñadores a explorar patrones y estilos a partir de grandes volúmenes de datos sobre tendencias y comportamientos de compra. Los avances no solo aceleran el desarrollo, sino que también fomenta la innovación, permitiendo que los diseñadores se concentren en la creatividad en lugar de la recolección de información.

Adicionalmente, la IA se está utilizando para predecir las tendencias del mercado. Al analizar datos de redes sociales, blogs y plataformas de ventas, los algoritmos pueden identificar patrones emergentes, lo que permite a las marcas ajustar sus ofertas a las expectativas de los consumidores. Este enfoque también ha mejorado las tasas de conversión en línea mediante herramientas como las pruebas virtuales, que personalizan la experiencia de compra.

En eventos como la Cumbre de Usuarios Empresariales de Moda Virtual de CLO, se presentaron innovaciones como AI Avatar Studio, que permite crear avatares virtuales basados en imágenes reales. La herramienta optimiza el proceso creativo al reducir la necesidad de prototipos físicos, lo que favorece la sostenibilidad y reduce el desperdicio. Aunque algunos diseñadores señalan que la IA complementa la creatividad humana, consideran que la interacción personal sigue siendo esencial en el diseño de moda.

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Audifarma, reconocida como la empresa más grande del Eje Cafetero y que ocupa el puesto 49 entre las empresas más grandes de Colombia, enfrenta una situación financiera complicada. Según las cifras reportadas a la Superintendencia de Sociedades, en 2023, la compañía registró ingresos operacionales por $4,1 billones, posicionándose como la segunda empresa del sector farmacéutico en términos de ingresos.

Al cierre de 2023, Audifarma tenía una cartera de $2,1 billones, mientras que sus cuentas por pagar a proveedores ascendían a $2,4 billones, lo que refleja un importante desafío en la gestión de su flujo de caja. Esta situación evidenció la necesidad de ajustes financieros dentro de la organización.

En octubre de 2024, la empresa suspendió progresivamente sus servicios a Nueva EPS debido a un “grave desequilibrio económico” y a la falta de un acuerdo financiero, afectando a más de 2,5 millones de usuarios. Este hecho llevó a la intervención de la Superintendencia Nacional de Salud para intentar resolver la crisis.

De acuerdo con el portal Consultor Salud, el pasado 25 de noviembre, Audifarma S.A. solicitó a la Superintendencia de Sociedades iniciar un proceso de reorganización empresarial amparándose en la ley de insolvencia. La solicitud fue firmada por Diego Fernando Díaz Gómez, representante legal de la compañía, con el objetivo de mitigar la crisis financiera. Durante el último año, la empresa ha enfrentado varios desafíos, como el término de su relación con EPS Compensar en Bogotá y Cundinamarca en el primer trimestre de 2024.

En agosto, la Superintendencia Nacional de Salud reveló que entre 2022 y marzo de 2024, Salud Total EPS desembolsó $77.500 millones a Audifarma, recursos que inicialmente se reportaron como “anticipos”. Sin embargo, auditorías posteriores identificaron que se trataba de préstamos utilizados para aliviar problemas de liquidez. Estos hallazgos derivaron en una investigación adicional, que detectó irregularidades en la contabilidad del gestor farmacéutico.

Además, en septiembre, la Supersalud identificó deficiencias en la entrega de medicamentos en Caldas y Risaralda, señalando que los retrasos en la distribución ponían en riesgo la salud de los pacientes. Finalmente, el pasado 4 de diciembre, Audifarma suspendió unilateralmente la dispensación de medicamentos a Nueva EPS tras no lograr acuerdos para la conciliación de cartera. Este hecho también motivó la intervención de la Personería de Dosquebradas, que investigó las denuncias ciudadanas sobre las demoras en la entrega de medicamentos.

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En Colombia hay 1,56 millones de empresas activas, de las cuales, el 94,2% son micro, es decir que facturan anualmente menos de COP$2.100 millones. En la misma línea, anualmente se crean un poco más de 174.000 empresas y el 99% son micro. ¿Por qué sufrimos de enanismo empresarial?

Una de las razones del bajo tamaño empresarial en la región es la falta de productividad. La productividad analiza la combinación de recursos requeridos (materias primas, horas de trabajo, salarios, activos fijos, recursos financieros) para la generación de bienes y servicios. En Colombia, de los últimos 18 años, 10, han presentado productividad negativa.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha encontrado que adicional de la falta de productividad, el enanismo empresarial en nuestra región también se debe a la informalidad, el alto nivel de autoempleo, atraso del sector exportador y limitado desarrollo financiero.

La escasa participación de sectores diferentes a commodities en las exportaciones desalienta el flujo de inversión extranjera directa, que es un vehículo de transmisión de tecnología y productividad.

Luego, cuando miras las 20 empresas más grandes del mundo, ninguna es latinoamericana, y la principal de la región, Femsa, ocupa el puesto 93 con una diferencia de 22 veces frente a Nvidia. En las primeras 550 empresas del globo, no hay ninguna colombiana.

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Informes Sectoriales

Central Informativa Sectorial

Índice de Riesgo Sectorial.

El 1 de diciembre, se completó el ajuste del precio del ACPM, el cual tuvo un incremento de $800 por galón. Este aumento se realizó en dos fases: la primera de $400 en septiembre y la segunda de otros $400 a partir de diciembre. Este ajuste responde a un acuerdo con los gremios del transporte de carga y pasajeros y busca garantizar la estabilidad del mercado. Según el Ministerio de Hacienda, el incremento afectará principalmente a los conductores que adquieran el combustible en estaciones de servicio, mientras que los grandes consumidores que compran a distribuidores no verán el mismo aumento.

Según el diario Portafolio, la ciudad con el precio más alto es Cali, donde el galón de ACPM cuesta ahora $10.677. Por el contrario, Cúcuta, en la frontera con Venezuela, tiene el precio más bajo con $8.241. A continuación, se detallan los precios por ciudad, ordenados del más alto al más bajo:

  • Cali: $10.677
  • Medellín: $10.561
  • Villavicencio: $10.656
  • Pereira: $10.619
  • Manizales: $10.609
  • Bogotá: $10.556
  • Montería: $10.458
  • Bucaramanga: $10.309
  • Barranquilla: $10.244
  • Cartagena: $10.208
  • Ibagué: $10.541
  • Pasto: $9.548
  • Cúcuta: $8.241

El aumento en el precio del ACPM busca asegurar que el sector energético continúe funcionando de manera estable. Sin embargo, los gremios del transporte han expresado su preocupación por cómo este ajuste puede afectar a los costos operativos, especialmente para los transportistas de carga. Según el gremio, esta subida también podría impactar en los precios de los servicios de transporte público, lo que afectaría a los usuarios finales.

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Entre 2019 y 2023, la agroindustria porcina colombiana duplicó su valor, alcanzando $20,7 billones. Este crecimiento se atribuye a avances en la cría y transformación industrial, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Durante el período, la fase pecuaria, que incluye la cría y manejo de cerdos, incrementó su producción en un 125%, destacándose que el 77,3% de esta provino de sistemas formales.

De acuerdo con el diario El Espectador, el consumo per cápita de carne de cerdo llegó a 13,5 kilogramos en 2023, lo que representa 560.000 toneladas anuales. Este aumento ha mantenido un ritmo sostenido de 8,9% anual durante 13 años. Además, el sector ha contribuido a la generación de empleo y desarrollo regional, especialmente en Antioquia, Cundinamarca y Cauca, principales regiones productoras.

La fase industrial, encargada de transformar productos derivados del cerdo, aportó el 58,3% del total de ingresos del sector, mientras que la fase pecuaria contribuyó con el 41,7%.

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La resolución del Gobierno Nacional que redujo el precio de escasez de $945 a $359 por kWh podría desincentivar la inversión en proyectos de generación renovable, advirtió La Asociación de Energías Renovables Colombia (SER Colombia). Este ajuste impacta a nuevas plantas con tecnologías costosas, aquellas asociadas a precios internacionales y las que operan con carbón y fuentes renovables.

De acuerdo con el diario Portafolio, SER Colombia señaló que la medida afectará la viabilidad financiera de al menos 3.000 MW renovables previstos en la subasta de 2024. Alexandra Hernández, presidenta del gremio, indicó que esto encarecerá la participación de las renovables en futuras subastas de confiabilidad, reduciendo su competitividad. Además, aseguró que la resolución no generará una reducción inmediata en el precio de la energía para los usuarios, como planteó el Gobierno.

Un estudio de Enersinc para SER Colombia reveló que incorporar 6.000 MW adicionales de energía renovable antes de 2027 podría reducir hasta en 8% la factura eléctrica de los hogares. Asimismo, disminuiría en $80 el costo por kilovatio hora en bolsa y fortalecería la confiabilidad del sistema. El gremio hizo un llamado al Gobierno para garantizar un marco regulatorio adecuado y acelerar más de 134 permisos para proyectos que aportarían 2.700 MW en los próximos años.

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El sector de aceites y grasas de origen animal y vegetal ha enfrentado retos significativos durante el primer semestre de 2024, con una caída en el PIB debido al efecto del fenómeno de El Niño. En particular, la producción de palma de aceite ha mostrado una tendencia decreciente desde mayo, influenciada por el factor climático y problemas sanitarios en los cultivos, especialmente en las regiones Norte y Central.

Además, las ventas de aceite de palma han mostrado una leve contracción de 0,1% entre enero y septiembre de 2024 con relación al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, las perspectivas del sector son inciertas debido a posibles retrasos en la implementación de la legislación anti-deforestación de la Unión Europea, lo que podría afectar las exportaciones. Además, el sector enfrenta riesgos por el potencial desarrollo de La Niña, que podría incrementar las lluvias en zonas productoras y afectar la productividad. La palmicultura regenerativa en Colombia emerge como una solución para mitigar estos impactos, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles.