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En Colombia, el sector de agroquímicos se caracteriza por una fuerte dependencia del mercado internacional para la adquisición de materias primas y de productos terminados. A pesar de que en el país hay presencia de empresas industriales dedicadas a la fabricación de estos productos, se estima que alrededor del 42,0% de los fertilizantes comercializados en el país son importados. En el primer semestre del año, pese al crecimiento registrado en la producción agrícola, las cifras de producción y ventas de la industria nacional mostraron una disminución del 8,8% y del 6,9%, respectivamente. Por su parte, los precios de los insumos agrícolas han mantenido la tendencia a la baja que vienen mostrando desde 2023, registrando una caída del 27,5% a junio de 2024. En cuanto al comercio internacional, la balanza comercial del sector continúa siendo deficitaria. Las importaciones de la actividad registraron una disminución anual del 11,7% a mayo de 2024, mientras que, en el primer semestre, las exportaciones cayeron en 13,0%.

¿Qué pasa si se combina inteligencia artificial con computación cuántica?… Pensemos en el sector salud, la inteligencia artificial puede analizar las bases de datos para identificar potenciales candidatos para un medicamento, predecir sus efectos y optimizar su tratamiento clínico; la computación cuántica llevaría esas simulaciones a procesos con una predicción más adecuada de la eficacia y seguridad de la medicina.

Lo anterior se aplicaría, a su vez, en finanzas para encontrar operaciones mucho más rentables, en logística para optimizar rutas con menor consumo de combustible, en energía con paneles solares que se mueven automáticamente según la mejor posición solar, mejores métodos encriptados para combatir el cibercrimen, entre otros.

La inteligencia artificial se separa en discriminativa y generativa, siendo el machine learning la base de ambas, en la primera, la tecnología utiliza algoritmos que analizan datos históricos para encontrar patrones que predicen comportamientos; estos patrones son similares a los usados por la segunda, que es la que puede crear nuevo contenido a partir de los datos analizados, bien sea texto, video, audio, y que en la actualidad la vemos en aplicaciones como ChatGPT.

La computación cuántica busca construir computadores mucho más potentes que permitan resolver problemas más complejos que no logran ser resueltos con las técnicas de la computación clásica. En detalle, se utiliza el principio de la superposición, que es la habilidad de existir no en un solo estado a la misma vez; en computación significa que en vez de usar los bits 0 y 1 para representar datos, se usan los qbits, donde el 0 y el 1 se pueden usar al mismo tiempo. Su aplicación está en la teleportación (comunicación al instante), optimización del trading, procesamiento de múltiples papers para encontrar hallazgos científicos, sostenibilidad con creación de materiales resilientes, entre otros.

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  • El país alberga 311 tipos de ecosistemas y se posiciona como el más biodiverso por kilómetro cuadrado en el mundo, con un 53,0% de su territorio cubierto por bosques.
  • Con un enfoque en sostenibilidad, Colombia impulsa la transición hacia energías renovables y la preservación de su riqueza biológica para enfrentar los desafíos climáticos y ambientales globales.

La COP16 Conferencia sobre Biodiversidad, celebrada recientemente en Colombia, ha sido una oportunidad para consolidar el país como potencia mundial en la conservación de la biodiversidad y su relación con la agenda climática global. Con el lema “Paz con la Naturaleza”, esta COP ha impulsado la reafirmación de Colombia como líder en la protección de la vida y sus ecosistemas. En este marco, el Gobierno nacional ha presentado su Plan de Acción de Biodiversidad al 2030, reafirmando su compromiso de enfrentar los desafíos ambientales y destacar su riqueza biológica como un recurso vital para el equilibrio ecológico global y la sostenibilidad del país.

Aunque Colombia no se encuentra entre los mayores emisores de Gases de Efecto Invernadero (GEI), ocupa el tercer puesto en emisiones de GEI en Centro y Suramérica. A nivel global, el país aporta alrededor del 0,5% de las emisiones totales de CO₂ equivalente, siendo el sector energético y el uso de combustibles fósiles sus principales fuentes de contaminación. Esta cifra representa una suma considerable que, junto con otros países de bajas emisiones, compone el 22,0% de las emisiones globales, un porcentaje que requiere gestión para reducir el calentamiento global​.

A nivel de biodiversidad, Colombia es el país más biodiverso por kilómetro cuadrado en el mundo, contando con 311 tipos de ecosistemas continentales y marinos, y con un 53,0% de su territorio cubierto por bosques. Estos ecosistemas no solo regulan el clima y capturan CO₂, sino que albergan una amplia variedad de especies. Por ejemplo, en aves, Colombia es el país con mayor diversidad a nivel global, según el listado de Global Big Day 2024, con 1.558 especies registradas. Además, el país tiene la mayor variedad de colibríes en el mundo, con más de 170 especies, y es hogar de más de 4.250 especies de orquídeas. La biodiversidad colombiana representa no solo un gran patrimonio natural, sino también un recurso vital que el país ha asumido la responsabilidad de proteger.

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Para enfrentar estos desafíos, Colombia ha adoptado varias estrategias y políticas ambientales que buscan no solo reducir la contaminación, sino también preservar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad del país. La participación en el Acuerdo de París, el lanzamiento del Plan de Acción de Biodiversidad al 2030 y la reciente ley contra los plásticos de un solo uso son algunos ejemplos de estas iniciativas.

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Durante la COP28 en Arabia Saudita, el Gobierno colombiano firmó el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, comprometiéndose a reducir gradualmente su producción y consumo de petróleo, carbón y gas. Este compromiso impulsa la transición hacia fuentes de energía renovable, particularmente en el desarrollo de energía solar y eólica. A nivel de conservación, el país ha establecido 63 Parques Nacionales Naturales que cubren 20 millones de hectáreas y albergan especies únicas de fauna y flora, consolidándose como uno de los mayores patrimonios de biodiversidad del mundo​.

En el ámbito empresarial, diversas compañías colombianas han comenzado a adoptar prácticas sostenibles que se alinean con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de descarbonización global. Compañías como Grupo Sura, Promigas, y Grupo Argos son pioneras en este ámbito, demostrando que las prácticas ambientales sostenibles también pueden ser parte del desarrollo empresarial.

El Plan de Acción de Biodiversidad 2030 incluye la meta de incrementar al 34,0% el área protegida en el territorio nacional y restaurar cinco millones de hectáreas hacia modelos productivos sostenibles. Asimismo, Colombia ha comenzado a implementar el concepto de bioeconomía, que busca utilizar la biodiversidad como un motor de crecimiento económico y generar empleos verdes en áreas rurales, asegurando que los beneficios de esta biodiversidad contribuyan al bienestar de las comunidades locales.

La COP16 presenta un momento para fortalecer las políticas ambientales de Colombia y avanzar en la conservación de sus recursos naturales. Aunque los compromisos adquiridos son importantes, el país enfrenta desafíos, en particular, la transición hacia una economía más sostenible y la lucha contra la deforestación. Las metas para 2030 requieren de un esfuerzo coordinado entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil para lograr un desarrollo económico y social que respete y proteja el entorno natural.

  • El auge de las billeteras digitales y neobancos ha transformado el panorama financiero en Colombia, ofreciendo soluciones ágiles y accesibles que han facilitado la inclusión financiera de millones de personas.
  • A pesar del crecimiento y la adopción masiva de estas plataformas, tanto las billeteras digitales como los neobancos enfrentan desafíos significativos en términos de rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo.

En los últimos años, el auge de las billeteras digitales y los neobancos ha marcado una transformación significativa en el panorama financiero, tanto en Colombia como en el mundo. Esta tendencia responde a una combinación de avances tecnológicos y cambios en las preferencias de los consumidores, quienes demandan cada vez más soluciones ágiles, accesibles y digitales para gestionar su dinero. Sin embargo, la creación de billeteras digitales por parte de bancos tradicionales va más allá de una simple respuesta a la digitalización: es una estrategia clave para adaptarse a un entorno altamente competitivo, donde las fintechs y los neobancos están capturando una parte importante del mercado.

La creación de billeteras digitales por parte de bancos como Bancolombia con su plataforma Nequi o Davivienda con Daviplata no es casualidad. Estos bancos han comprendido que las expectativas de los usuarios han cambiado drásticamente. Hoy en día, los consumidores buscan realizar sus transacciones de manera rápida y sin complicaciones, sin tener que visitar una sucursal bancaria o depender de tarjetas físicas. Las billeteras digitales permiten hacer todo esto y más, facilitando pagos y transferencias desde un teléfono móvil en cuestión de segundos.

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Además, las billeteras digitales han jugado un papel crucial en la inclusión financiera. En Colombia, donde una parte significativa de la población no tiene acceso a los servicios bancarios tradicionales, estas plataformas han permitido a millones de personas participar en la economía formal. En 2023, según el Fintech Snapshot, había más de 54 millones de usuarios de billeteras digitales en el país, y las transacciones digitales superaron los 3.300 millones.

Los bancos tradicionales han visto en las billeteras digitales una oportunidad para no solo competir con las fintechs y los neobancos, sino también para expandir su base de clientes. Para ellos, la creación de estas plataformas no es solo una respuesta a la demanda del mercado, sino una estrategia para mantener la lealtad de sus clientes y evitar la fuga hacia soluciones más disruptivas. Las billeteras digitales permiten a los bancos ofrecer servicios a un costo significativamente menor, ya que eliminan la necesidad de mantener una infraestructura física costosa y agilizan los procesos internos.

Aunque las billeteras digitales y los neobancos comparten el mismo entorno digital, sus modelos de negocio y su enfoque hacia los usuarios son diferentes. Las billeteras digitales, como Nequi y Daviplata, están diseñadas principalmente para facilitar transacciones cotidianas como pagos y transferencias. Su simplicidad las convierte en una herramienta ideal para los usuarios que necesitan gestionar pequeñas cantidades de dinero sin complicaciones. De esta manera, han promovido la inclusión financiera al facilitar el acceso a servicios básicos en zonas donde la banca tradicional tiene poca presencia.

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Por otro lado, los neobancos como RappiPay, Nu, Pibank, Lulo Bank y Ualá han ido más allá, ofreciendo una gama más amplia de productos financieros, incluyendo cuentas de ahorro, tarjetas de crédito y préstamos. Su principal diferencia con los bancos tradicionales radica en su estructura operativa: los neobancos funcionan con costos significativamente más bajos, lo que les permite ofrecer productos más competitivos.

A pesar del éxito y la adopción masiva de las billeteras digitales y los neobancos, el camino hacia la rentabilidad sigue siendo un desafío. Muchas de estas plataformas aún no han alcanzado el punto de equilibrio financiero. Nequi, por ejemplo, cuenta con 18 millones de usuarios en Colombia, pero, según su CEO, Andrés Vásquez, aún no es una operación rentable. Este es un problema recurrente entre los neobancos y las fintechs, que, a pesar de su crecimiento exponencial, enfrentan el reto de asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

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Otro factor que añade presión es la creciente competencia por parte de los bancos tradicionales, que no solo han lanzado sus propias billeteras digitales, sino que también están invirtiendo en la digitalización de sus procesos internos. Aunque los bancos tradicionales tienen costos operativos más altos, su infraestructura les da una ventaja cuando se trata de confianza y seguridad, factores que algunos usuarios aún valoran.

El surgimiento de las billeteras digitales y los neobancos ha revolucionado el sistema financiero en Colombia, ofreciendo soluciones más accesibles, ágiles y económicas en comparación con la banca tradicional. Si bien estas plataformas han experimentado un crecimiento, facilitando la inclusión financiera, aún enfrentan importantes retos en términos de rentabilidad y sostenibilidad. En un entorno cada vez más digital, la capacidad de estos nuevos actores para competir con la banca tradicional dependerá de su habilidad para seguir innovando y adaptarse a las necesidades cambiantes de los usuarios.

  • El conflicto entre Israel y Palestina, junto con la participación del Líbano e Irán, ha generado interrupciones considerables en la actividad comercial y un aumento de la inflación, afectando la estabilidad económica en la región.
  • Las restricciones al comercio y la destrucción de infraestructura en Palestina han llevado a una profunda crisis humanitaria, impactando sectores clave como la construcción y la agricultura.
  • La inestabilidad en Medio Oriente afecta no sólo a las economías locales, sino que también genera volatilidad en los mercados globales, elevando los costos de energía y transporte, lo que tiene consecuencias para economías distantes como la de Colombia.

El conflicto en Medio Oriente, particularmente entre Israel y Palestina, así como la participación de actores como Líbano e Irán, ha generado un impacto profundo en las economías locales. A medida que las tensiones aumentan, se manifiestan en interrupciones comerciales, inflación y crisis humanitarias, afectando no solo a las naciones directamente involucradas, sino también a la economía global.

A pesar de tener una economía diversificada y tecnológicamente avanzada, Israel ha experimentado importantes interrupciones en su actividad comercial y turística. El desvío de recursos hacia la seguridad nacional y el esfuerzo militar ha incrementado la presión sobre el presupuesto público, lo que ha llevado a un aumento de la inflación. La necesidad de invertir en infraestructura de defensa y la restauración de zonas afectadas por el conflicto también representan una carga considerable para la economía israelí.

En Palestina, las restricciones al comercio, la destrucción de infraestructura y la inestabilidad general han paralizado la economía. Los sectores de la construcción y la agricultura, que son claves, se ven frecuentemente afectados por el conflicto. Los cortes de electricidad y el acceso limitado a recursos esenciales han profundizado la crisis humanitaria, con efectos importantes sobre el crecimiento económico a largo plazo.

Líbano, con su vinculación histórica a Hezbollah e Irán, enfrenta graves crisis económicas exacerbadas por el conflicto regional. Su sector financiero, que en otro tiempo fue uno de los más dinámicos en el mundo árabe, está en una profunda decadencia. Las sanciones impuestas a Hezbollah y su participación en el conflicto israelí-palestino limitan la capacidad del Líbano para atraer inversión extranjera, dejándolo al borde de una crisis humanitaria severa.

Irán, por su parte, se encuentra en una situación económica debilitada por años de sanciones internacionales que han afectado su capacidad de exportar petróleo y acceder a tecnología. A pesar de contar con grandes reservas de crudo, el país se ha visto obligado a depender de un comercio limitado con naciones como China y Rusia. Esto ha generado tensiones internas, incluyendo una alta inflación y la devaluación de su moneda, el rial.

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El conflicto en Medio Oriente ha tenido un impacto en la economía global, y en la actualidad, las preocupaciones no se limitan solo al suministro de petróleo. Por ejemplo, Israel es un líder en tecnología agrícola, exportando productos avanzados como sistemas de riego por goteo y biotecnología. Las interrupciones en estas exportaciones afectan a países que dependen de estas tecnologías para garantizar su seguridad alimentaria.

Las tensiones en la región también provocan fluctuaciones en los mercados de metales preciosos, como el oro y la plata, que suelen considerarse refugios seguros en tiempos de incertidumbre. El aumento en los precios de estos metales impacta industrias que dependen de ellos, como la electrónica y la manufactura. Además, el conflicto afecta el mercado de productos químicos y farmacéuticos, ya que muchas empresas dependen de materias primas de la región. Cualquier interrupción en la producción o el transporte puede causar escasez y un aumento en los precios globales.

La incertidumbre generada por el conflicto también tiende a crear inestabilidad en los mercados bursátiles. Los inversores globales tienden a retirar capital de sectores de mayor riesgo, buscando refugio en activos más seguros, lo que dificulta el acceso a financiamiento para diversas industrias. Además, el incremento en los costos de seguros para el transporte marítimo, especialmente en áreas cercanas al conflicto, eleva los precios de importaciones y exportaciones clave.

América Latina, aunque geográficamente alejada del conflicto, no está exenta de sus repercusiones económicas. Países como Colombia, cuya economía depende en parte de la exportación de materias primas como el carbón, el café y productos agrícolas, pueden verse afectados indirectamente. La volatilidad en los mercados globales de materias primas, exacerbada por la inestabilidad en Medio Oriente, podría generar fluctuaciones en los precios de exportación, afectando los ingresos nacionales.

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En particular, el aumento de los precios de la energía y el transporte, impulsado por la inestabilidad en Medio Oriente, puede representar un desafío para Colombia y otros países latinoamericanos. El incremento en los costos de producción y transporte podría afectar la competitividad de las exportaciones colombianas en el mercado internacional.

Entre enero y julio de 2024, las importaciones provenientes de Israel, Líbano, Palestina e Irán fueron de 54,8 millones de dólares, presentando un incremento del 3,5% respecto al mismo periodo del año anterior. De este valor importado, el 99,6% lo aportó Israel, seguido por Irán con el 0,3% y Líbano con el 0,2%. El valor importado desde Israel presentó un incremento del 3,6% respecto al mismo periodo del año anterior, donde destacó el incremento de la fabricación de otros productos minerales no metálicos (8154,4%), la fabricación de papel, cartón y productos de papel y cartón (1130,2%), y la coquización, fabricación de productos de la refinación del petróleo y actividad de mezcla de combustibles (186,0%). En contraste, los sectores que presentaron mayor descenso fueron la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques (96,5%), actividades de impresión y producción de copias a partir de grabaciones originales (64,2%), y la fabricación de muebles, colchones y somieres (57,4%).

Presentamos nuestro último capítulo del análisis realizado en Sectorial que nos permite concluir que en el país se pueden bajar los impuestos, sin comprometer el recaudo tributario y mejorar la economía (capítulo 1).

En las últimas reformas tributarias se aumentó el impuesto de renta a las empresas al 35%, siendo la más alta de la región, y a las personas al 39%, siendo la segunda más alta del continente. Sin embargo, el recaudo por renta viene cayendo al 19%, lo que evidencia ineficiencia económica en el país (capítulo 2).

En lo que se refiere al IVA, su recaudo está disminuyendo al 0,7% por la contracción del consumo. Este impuesto es muy popular en época electoral pues los candidatos afirman que lo van a bajar sin medir los efectos nocivos en recaudo al no proponer una clara fuente de reemplazo.

Nuestra visión es que el IVA no se debe cambiar y el camino está en la disminución del impuesto de renta a empresas del 35% al 30%, situación que estimularía el crecimiento económico, pero si por factores diferentes no ocurre, el recaudo se contraería en hasta $COP 25 billones, los cuales se pueden reemplazar con menor gasto público.

El gasto público de Colombia está por debajo del promedio mundial en relación con su PIB y en el punto medio de la región. Sin embargo, llevarlo a un 13% significa un ahorro de cerca de $COP 28 billones.

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Thursday, 31 October 2024 14:01

Sectores en alerta de cara al 2025

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  • Se presentan alertas en hidrocarburos: de momento no hay suficiente gas natural local disponible para venta firme que cubra la totalidad de la demanda durante el próximo año. Respecto al carbón, existe recelo ante la inestabilidad jurídica por la prohibición de exportaciones a Israel y el aumento de gravámenes a esta actividad.

La economía es el motor que impulsa el desarrollo del país, sin embargo, está sujeta a constantes cambios y transformaciones. Comprender las dinámicas que están en juego en los diferentes sectores económicos es esencial para identificar nuevas oportunidades de inversión, emprendimiento y crecimiento. En este artículo, te proporcionaremos un análisis de algunos de los sectores que requieren mayor atención, permitiéndo tomar decisiones acertadas en un entorno económico cada vez más complejo.

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Sectores en alerta

Carbón: tras la prohibición del Gobierno a las exportaciones de carbón térmico hacia Israel, la Asociación Colombiana de Minería (ACM) alertó que esta medida podría impactar la recaudación de impuestos y regalías en aproximadamente $650.000 millones. En particular, los departamentos del Cesar y La Guajira enfrentarían un impacto significativo, al dejar de recibir más de $100.000 millones. Este ingreso fiscal es comparable al 31,0% de la contribución total en impuestos por parte del sector TIC y al 20,0% de lo que aporta el sector de la construcción. Además, la medida genera incertidumbre respecto a la estabilidad jurídica para invertir en Colombia. De hecho, el Consejo de Empresas Americanas (CEA) ha manifestado que, al no tener en cuenta estas obligaciones, la implementación del decreto podría provocar el incumplimiento de acuerdos internacionales, como el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, debilitando la confianza de los mercados e inversionistas de ese país.

También, el presidente Gustavo Petro ha manifestado la intención de aumentar el gravamen a la actividad carbonera en la nueva reforma tributaria impulsada en su gobierno, de manera que el sector pasaría de un tope de 10,0% en la sobretasa aplicable a una del 15,0%. Adicionalmente, habría ajustes en la base gravable del impuesto al carbono con el que contribuye el sector carbón.

Lácteo: según la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) ha transcurrido casi año y medio en el que el precio que reciben los productores del sector ha disminuido más del 16,0%, mientras que el precio para los consumidores sigue sin mostrar señales de baja. A agosto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la leche líquida aumentó un 0,4% anual, lo que ha ampliado la brecha entre lo que se paga al ganadero y lo que se cobra al consumidor.

Aunque el precio regulado de la leche en el mercado formal gira alrededor de los $1.757 por litro, los productores informales se ven obligados a venderla a precios que varían entre $1.600 y, en algunos casos, menos de $900. Esta situación está impidiendo cubrir sus costos de producción, lo que agrava aún más la crisis. La situación es particularmente relevante si se tiene en cuenta que alrededor del 45% del sector lechero opera de manera informal.

Gas naturalsegún las cifras del Gestor del Mercado, no habrá suficiente gas natural local disponible para venta firme que cubra la totalidad de la demanda esencial de hogares, comercios, vehículos e industrias durante 2025 y 2026. El gas natural es el energético más empleado por las industrias, representando el 32,0% del total. En ese sentido, varias agremiaciones aseguran que la escasez de gas natural obligaría a gran cantidad de empresas a volver al uso de combustibles que generan mayores niveles de emisiones, y al cierre de plantas claves como las productoras de fertilizantes, transcendentales para la seguridad alimentaria. Lo anterior, a su vez generaría impactos importantes en el empleo y la inflación, dada la relevancia de la industria en el mercado colombiano.

Piscicultura: el precio de la trucha ha registrado importantes aumentos en los últimos tres años, lo que ha llevado a más pescadores a aventurarse en su producción. Como resultado, los niveles de producción han ido en aumento, generando una sobreoferta que ha hecho retroceder, durante los últimos meses, la ganancia en precios. En adición, las exportaciones se han reducido casi un 30,0% respecto al volumen exportado en 2023 para estas mismas fechas.

Adicional de estas actividades, las agremiaciones del sector energía han advertido que, para 2026, no habría suficiente capacidad de energía firme para satisfacer toda la demanda, y a partir de diciembre de 2028, en caso de fenómenos como El Niño o sequías, podría haber racionamientos de energía. De acuerdo con los administradores del mercado eléctrico XM, los embalses alcanzaron niveles críticos en abril, por debajo del 30,0%, lo que genera un riesgo de escasez de energía hidroeléctrica entre diciembre de 2024 y enero de 2025.

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  • La guerra entre Israel y Palestina, que comenzó el 7 de octubre de 2023, ha resultado en una contracción del PIB israelí del 2,2% en los primeros meses del conflicto, afectando su capacidad de recuperación económica.
  • La alteración del comercio marítimo, especialmente en el Mar Rojo, ha llevado a un aumento de los costos logísticos y de transporte, afectando el 12,0% del comercio mundial.
  • La decisión de Colombia de prohibir la exportación de carbón a Israel impacta las economías locales, generando pérdidas estimadas en más de 100.000 millones de pesos anuales.

El conflicto entre Israel y Palestina, que comenzó el 7 de octubre de 2023 tras un ataque de Hamas en suelo israelí, ha generado repercusiones importantes tanto a nivel local como global, afectando diferentes sectores económicos y rutas comerciales clave. Un año después, los efectos de esta guerra continúan sintiéndose en diversas economías, no solo en las partes involucradas directamente, sino también en el comercio global y los mercados energéticos.

Tras los primeros meses del conflicto, el Producto Interno Bruto (PIB) israelí se contrajo un 2,2% en el último trimestre de 2023, registrando la primera caída en casi dos años​. Aunque la economía mostró signos de recuperación en los meses posteriores, se espera que el crecimiento sea más lento de lo previsto debido al incremento del gasto en defensa y las crecientes tensiones internas y externas. La agencia S&P Global bajó la calificación crediticia de Israel en abril de 2024, reflejando las preocupaciones por su capacidad para recuperarse de este conflicto​.

Uno de los efectos colaterales importantes de la guerra ha sido la alteración del comercio marítimo global. El conflicto no solo ha causado inestabilidad en el Mediterráneo, sino también en la ruta del Mar Rojo, por donde transita cerca del 12,0% del comercio mundial​. Este estrecho canal es una vía importante para el transporte de mercancías entre Asia y Europa, incluidas grandes cantidades de petróleo y gas. Sin embargo, la intensificación de los ataques a buques comerciales por parte de los rebeldes hutíes, en solidaridad con Palestina, ha puesto en riesgo esta ruta.

El desvío de los buques por el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, en lugar de transitar por el Canal de Suez, ha generado retrasos y ha incrementado considerablemente los costos de transporte. Según informes, los buques que eluden el Mar Rojo tardan hasta dos semanas más en llegar a sus destinos, lo que ha llevado a un aumento de las tarifas de flete​. Aunque la capacidad marítima global sigue siendo suficiente, la situación ha creado una presión sobre los operadores, quienes deben lidiar con mayores costos operativos y retrasos en las entregas de mercancías. Los ataques en el Mar Rojo y la inestabilidad general han provocado alzas en los precios del petróleo y el gas, ya que la incertidumbre en el suministro se ha intensificado desde el inicio del conflicto.

En este contexto de alteración económica, Colombia optó por una decisión política importante en agosto de 2024, cuando el gobierno prohibió la exportación de carbón (extracción de hulla, carbón de piedra) a Israel. Esta decisión ha sido objeto de críticas por parte de diversos actores, incluyendo la Procuraduría General de la Nación, que ha expresado su preocupación por las repercusiones económicas de la medida. Según este organismo, las exportaciones de carbón térmico a Israel generan anualmente más de 650.000 millones de pesos en regalías, impuestos y contribuciones, de los cuales aproximadamente 100.000 millones benefician directamente a La Guajira y Cesar, recursos esenciales para la economía local y la suspensión de exportaciones podría tener un impacto grave en los ingresos regionales y la sostenibilidad fiscal de estos territorios.

Fuente: DANE-DIAN, Elaboración: Sectorial

Este cese de exportaciones también ha agudizado la incertidumbre jurídica y económica, afectando la confianza de los inversores y complicando las relaciones comerciales entre Colombia e Israel. A pesar de las críticas, el gobierno colombiano sostiene que esta medida responde a la necesidad de presionar internacionalmente para poner fin al conflicto​.

Al comparar este conflicto con otros recientes, como la guerra en Ucrania, se pueden observar similitudes en los efectos económicos. Ambas guerras han afectado negativamente el PIB de los países involucrados. En Ucrania, el PIB se contrajo hasta un 35,0% en 2022.

Además, la guerra en Gaza ha agravado los problemas existentes en las cadenas de suministro global, al igual que el conflicto en Ucrania. La guerra en Ucrania encareció materias primas clave, como el petróleo y el gas, ya que Rusia es uno de los principales productores mundiales. Asimismo, productos agrícolas como los cereales vieron un incremento en sus precios, dado que Ucrania es un gran exportador. Estas alteraciones en los mercados internacionales han provocado un aumento de los costos logísticos y la inflación en varias regiones del mundo.

Un año después del estallido del conflicto entre Israel y Palestina, las consecuencias económicas son profundas y de largo alcance. Israel, a pesar de ser una economía fuerte, enfrenta un alto costo de la guerra. El comercio marítimo global, especialmente a través del Mar Rojo, ha sufrido disrupciones que han encarecido el transporte de mercancías. La prohibición de exportaciones de carbón colombiano a Israel añade una dimensión internacional a este conflicto, afectando directamente la economía colombiana.

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Tuesday, 29 October 2024 14:04

Sectores en oportunidad de cara al 2025

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  • Subsectores específicos del agro presentan oportunidades ante bonanza en precios y demanda, como el cacao, aguacate Hass y limón Tahití.

La economía es el motor que impulsa el desarrollo del país, sin embargo, está sujeta a constantes cambios y transformaciones. Comprender las dinámicas que están en juego en los diferentes sectores económicos es esencial para identificar nuevas oportunidades de inversión, emprendimiento y crecimiento. En este artículo, te proporcionaremos un análisis de algunos de los sectores más prometedores, permitiéndo tomar decisiones acertadas en un entorno económico cada vez más complejo.

Café: Colombia ha superado su objetivo de producción de café, alcanzando casi 13,0 millones de sacos de 60 kilos este año, a pesar de las variaciones climáticas que impactan los cultivos. Además, el precio del café colombiano ha repuntado y, para septiembre, experimentó un aumento del 64,9% respecto al mismo mes de 2023. Los niveles de exportación del grano colombiano también vienen al alza.

Transporte portuario: con corte a agosto, el mercado nacional de contenedores experimentó un aumento del 11,0% en volumen, en comparación con el mismo período del año anterior. Tal crecimiento se debe al dinamismo del comercio exterior, reflejado en el alza del 14,4% en las importaciones y del 4,8% en las exportaciones. Aproximadamente el 90,0% de los muelles en Colombia informaron un aumento en los volúmenes movilizados en el mercado interno, siendo la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura la que destacó con el mayor crecimiento, del orden del 32,7%.

Cacao: se ha registrado una disminución en la producción de cacao a nivel global debido a eventos climáticos adversos, aumento de plagas, escasa inversión y el limitado avance tecnológico en los principales productores mundiales que son, en mayoría, países africanos. Esta coyuntura ha generado bonanza en los precios y demanda del grano, abriendo la oportunidad para impulsar el desarrollo de pequeños productores nacionales, modernizar sus procesos y mejorar el manejo fitosanitario. Colombia no ha sido ajeno a la bonanza, y el precio de compra de cacao nacional había crecido 142,0% a inicios de octubre, si se compara con el precio registrado durante el mismo periodo de 2023.

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Frutas: durante el primer semestre del año, las exportaciones de frutas en Colombia experimentaron un incremento del 48,5% en comparación con el año anterior, alcanzando un total de USD$965,3 millones. Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior (ANALDEX), el banano registró un aumento de 70,7% respecto a 2023, representando el 63,4% del valor total de las exportaciones de frutas. Por su parte, el limón Tahití también destacó con un crecimiento significativo en sus exportaciones, alcanzando un 51,3%. Otros productos que contribuyeron a este aumento incluyen la gulupa (20,4%), el aguacate Hass (19,4%), las uchuvas (10,6%) y el plátano, que mostró un crecimiento del 13,3% en el comercio internacional.

  • La discusión sobre cómo cubrir el déficit financiero del sistema de salud es crucial, ya que afecta también la sostenibilidad de otros sectores clave de la economía.

Un sistema de salud desfinanciado compromete la productividad laboral. Cuando personas no pueden acceder a servicios médicos, se incrementa el ausentismo laboral y disminuye la capacidad productiva del país. Esto afecta negativamente a empresas, industrias y al crecimiento económico general, ya que una población enferma no puede contribuir de manera eficiente a la economía.

Además, el déficit en la financiación de la salud podría aumentar la presión sobre otros sectores del gasto público, como educación, infraestructura y seguridad social, que también requieren recursos. Si el gobierno se ve obligado a reasignar presupuesto a la salud, se corre el riesgo de desatender áreas fundamentales que también impactan el desarrollo del país.

Por otro lado, un sistema de salud deficitario puede desalentar la inversión privada. Los inversionistas nacionales y extranjeros buscan entornos estables y sostenibles para ubicar su capital. Si los problemas estructurales en la salud se extienden a otras áreas, como el incremento de impuestos o la inestabilidad fiscal, las perspectivas de inversión se verán afectadas, reduciendo las posibilidades de crecimiento económico.

Finalmente, el desfinanciamiento de la salud podría generar un aumento en los costos sociales a largo plazo. Una población sin acceso a servicios médicos de calidad es más vulnerable a crisis sanitarias, lo que, a su vez, puede incrementar los gastos públicos en emergencias y reducir la resiliencia económica del país frente a crisis futuras.

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