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El número de corresponsales bancarios en Colombia superó los 500.000 en 2023, mostrando un crecimiento del 16% en comparación con el año anterior, según un informe de la Banca de las Oportunidades. Estos puntos, que ofrecen servicios financieros en áreas donde los bancos no tienen presencia directa, han experimentado un rápido aumento, especialmente después de la pandemia de COVID-19. La mayoría de estos corresponsales, un 66,7%, pertenecen a establecimientos bancarios, seguidos por las Sedpe (sociedades especializadas en depósitos y pagos electrónicos) con un 25% del mercado. El informe destaca que el país ha triplicado el número de contratos de corresponsalía entre 2019 y 2023, con un crecimiento anual del 70% durante el pico de la pandemia, según diario La República.

Además, un análisis geoespacial reveló que el 94% de la población colombiana reside a menos de cinco kilómetros de un corresponsal bancario, con una distancia mediana al corresponsal más cercano de un kilómetro en la mayoría de los departamentos. Sin embargo, áreas remotas como Vichada y Amazonas tienen una menor cobertura, con menos del 70% de la población viviendo dentro de cinco kilómetros de un corresponsal.

El superintendente Financiero resaltó la importancia de estos estudios para llevar servicios financieros a áreas apartadas, mientras que los representantes de la industria destacaron el potencial de los corresponsales bancarios para proporcionar educación financiera además de servicios transaccionales.

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El FMI proyecta un crecimiento del 3,1% para el 2024 y del 3,2% para el 2025, cifras que aún se sitúan por debajo del promedio histórico observado entre 2000 y 2019, que fue del 3,8%.

Asimismo, las estimaciones de la OCDE indican que se espera una desaceleración del crecimiento económico global para el cierre del año 2024, alcanzando un 2,9% en comparación con el 3,1% registrado en 2023.Y para 2025, se estima una recuperación modesta con un crecimiento del 3,0%. Sin embargo, factores externos al mercado podrían afectar la senda de crecimiento de las economías. La OCDE señala que las altas tensiones geopolíticas representan un riesgo significativo a corto plazo para la actividad económica y la inflación, especialmente si los conflictos en regiones como Medio Oriente perturban los mercados energéticos:

“Las altas tensiones geopolíticas son un riesgo significativo a corto plazo para la actividad y la inflación, particularmente si el conflicto en Medio Oriente perturbara los mercados energéticos”. Las proyecciones de 2024 dejan ver que las persistentes presiones sobre los precios de los servicios también podrían generar sorpresas al alza en la inflación y desencadenar una revisión de los precios en los mercados financieros a medida que se reevalúen las expectativas de flexibilización de la política monetaria. El crecimiento también podría ser más débil de lo proyectado si los efectos persistentes de aumentos pasados ​​de las tasas de interés oficiales son más fuertes de lo esperado.

Fuente: Banco Mundial

En 2023 la actividad económica de América Latina siguió mostrando un crecimiento moderado, proyectándose una tasa de variación del PIB del 2,2%. Todas las subregiones experimentarán un menor crecimiento en comparación con el año anterior: América del Sur habría crecido en un 1,5% (frente al 3,8% en 2022), Centroamérica y México un 3,5% (4,1% en 2022), y el Caribe (excluyendo a Guyana) un 3,4% (6,4% en 2022).

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), para 2024 se espera que la tasa de crecimiento del PIB en América Latina se sitúe en un promedio del 1,9%, manteniendo una tendencia de bajo crecimiento. Todas las subregiones mostrarán un menor crecimiento en comparación con 2023: América del Sur crecerá un 1,4%, Centroamérica y México un 2,7%, y el Caribe (excluyendo a Guyana) un 2,6%. Se anticipa una desaceleración en la creación de empleo en toda la región.

En el caso específico de Colombia, se prevé un moderado aumento en la actividad económica, anticipándose que los valores del Producto Interno Bruto sean similares a los registrados a principios de 2023, que fueron los mejores en términos de crecimiento. El Ministerio de Hacienda y Crédito Público estima cerrar 2024 con un crecimiento del 1,5%. José Ignacio López, presidente de ANIF, advierte que las cifras de crecimiento en el primer trimestre de 2024 serán más moderadas, destacando el rendimiento superior del primer trimestre de 2023 debido a una base de comparación alta con el año anterior.

Elijah Oliveros Rosen, jefe para mercados emergentes en S&P Global Ratings, señala: “queda claro que hay preocupación por el crecimiento de corto plazo, tenemos un año ligeramente arriba de 1% en 2024, quizá muy similar al del año pasado, pero también hay mucha incertidumbre del crecimiento potencial de largo plazo y también entra cómo vemos el crédito. Desde nuestro punto de vista el crecimiento potencial de Colombia es ligeramente arriba del 3%, pero hay mucha incertidumbre sobre si se va a llegar a ese crecimiento en un periodo de tiempo razonable o si el crecimiento potencial podría estar cayendo si no se repara esta brecha de la inversión fija”, agregó.

  • La informalidad laboral está estrechamente relacionada con la concentración del empleo en microempresas y trabajadores por cuenta propia.
  • La propuesta de reforma laboral enfrenta críticas por parte de los gremios empresariales, quienes consideran que no ofrece suficientes incentivos para la formalización y podría aumentar los costos laborales.
  • Mariano Bosch, asesor económico principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que la informalidad es un síntoma de problemas estructurales, como la falta de una economía productiva

La informalidad laboral en Colombia se caracteriza por la prevalencia de empleos remunerados que no cumplen con las regulaciones laborales establecidas, particularmente en lo que respecta al pago de aportes a seguridad social, contribuciones parafiscales y salario. Esta situación genera preocupación, dado que estas regulaciones están diseñadas para proteger a los trabajadores al garantizarles un ingreso mínimo, una pensión para su vejez, acceso a ahorros de cesantías en caso de pérdida del empleo, derechos a vacaciones, primas para periodos especiales y cobertura frente a riesgos laborales. Un claro ejemplo de las consecuencias de la alta informalidad es la baja cobertura del sistema pensional.

Además, la informalidad laboral está estrechamente relacionada con la concentración del empleo en microempresas y trabajadores por cuenta propia. Aunque el trabajo independiente y las pequeñas empresas no son problemáticos per se, la evidencia muestra que estas unidades exhiben, en promedio, niveles de productividad muy bajos, lo que se traduce en ingresos reducidos para sus empleados.

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Este fenómeno plantea tres problemas fundamentales que afectan tanto a los individuos como al desarrollo del país.

En primer lugar, la falta de acceso a servicios y seguros importantes como salud y pensión deja a los trabajadores informales en una situación de vulnerabilidad. Carecen de la protección social necesaria para hacer frente a eventualidades y enfermedades, lo que afecta su calidad de vida y la de sus familias.

En segundo lugar, las empresas y trabajadores informales operan por debajo de los niveles promedio de productividad, lo que limita su contribución al crecimiento económico del país. Lo anterior, se traduce en un menor dinamismo económico y en la pérdida de oportunidades de desarrollo para la sociedad en su conjunto.

Por último, la alta informalidad dificulta la recaudación de impuestos, ya que gran parte de la población se encuentra fuera de los sistemas recaudatorios.

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Mariano Bosch, asesor económico principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que la informalidad es un síntoma de problemas estructurales, como la falta de una economía productiva y la ausencia de una protección social adecuada para los trabajadores. Aunque Colombia ha logrado avances significativos en materia de cobertura de salud y pensiones, aún enfrenta desafíos para mejorar el funcionamiento de su mercado laboral.

Cristina Fernández, investigadora sénior de Fedesarrollo, destaca la importancia de las pequeñas empresas en la generación de empleo, pero señala que muchas de ellas operan en la informalidad debido a los altos costos de acceso al capital y a la carga tributaria. Esta situación afecta su productividad y competitividad en comparación con las empresas más grandes, que reciben beneficios fiscales y tienen más facilidades para formalizar su personal.

Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de informalidad en Colombia se situó en el 55,5% para el trimestre móvil de septiembre a noviembre de 2023. Este fenómeno afecta especialmente a las microempresas, donde el 84,3% de la población ocupada trabaja de manera informal.

La persistencia de altas tasas de informalidad refleja la ineficacia de las políticas públicas para promover la formalización laboral. A pesar de los esfuerzos realizados durante la reactivación económica post-pandemia, la informalidad sigue siendo un obstáculo para el desarrollo económico y social del país.

La reforma laboral propuesta enfrenta críticas por parte de los gremios empresariales, quienes consideran que no ofrece suficientes incentivos para la formalización y podría aumentar los costos laborales. José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda, advierte sobre los riesgos de elevar los costos asociados al trabajo formal, lo que podría incrementar los niveles de informalidad, especialmente en el sector de las microempresas.

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En conclusión, las reformas deben dirigirse hacia una financiación de la seguridad social que sea menos dependiente del costo del trabajo formal. Para lograrlo, se requiere trasladar gradualmente la carga de financiamiento de la seguridad social a la tributación general de personas naturales, en lugar de basarla principalmente en impuestos al trabajo formal. Además, es crucial ajustar las contribuciones a las pensiones de los trabajadores formales de acuerdo con propuestas específicas y rediseñar progresivamente las contribuciones al Fondo de Garantías de Pensión Mínima. También se debe considerar la reformulación del salario mínimo por días u horas, en lugar de establecerlo en una escala mensual, y focalizar las reducciones de costos laborales formales en trabajadores con baja empleabilidad, incluidos los jóvenes.

Durante 2023, la construcción, la industria manufacturera y el comercio experimentaron declives significativos en Colombia, contribuyendo a un crecimiento del PIB que no alcanzó las expectativas del mercado. Estos sectores enfrentaron tasas negativas anuales, lo que los ubicó técnicamente en recesión, una situación que se produce cuando la economía cae durante dos trimestres consecutivos, según La República.

La construcción sufrió una caída del 4,2%, siendo las obras civiles el componente principal detrás de este descenso, con una disminución del 12,3% debido a la baja ejecución en obra pública y la desaceleración de las concesiones. Por su parte, la industria manufacturera se contrajo un 3,5% en el año, mientras que el comercio registró una disminución del 2,8%. Factores como la confianza industrial y las altas tasas de interés influyeron en estos resultados negativos.

A pesar de las preocupaciones generadas por estos sectores, hubo algunas áreas que contribuyeron positivamente al crecimiento económico. El gasto del Gobierno fue el mayor impulsor, con un crecimiento del 3,9% y una contribución de 0,60 puntos al PIB. Las actividades financieras y de seguros también tuvieron un desempeño destacado, con un crecimiento del 7,9% y una contribución de 0,3 puntos. Por último, las actividades artísticas y de entretenimiento experimentaron un crecimiento del 7%, contribuyendo con 0,2 puntos al resultado final.

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Según el diario La República, Colombia se posiciona entre los principales exportadores de carbón térmico, con base en datos de Fenalcarbón. Aunque hubo una leve disminución en las exportaciones anuales del mineral, el país se encuentra entre los cinco principales exportadores, con un total de 54,5 millones de toneladas. Este dato contrasta con países como Indonesia, que lidera con un 90% más de exportaciones que Colombia. La demanda mundial de carbón superó los 8.500 millones de toneladas, con un aumento del 6,6% en las exportaciones globales respecto a 2022, según Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón. Se estima que la demanda de carbón esté cerca de los 8 millones de toneladas debido al fenómeno de El Niño, lo que ha llevado a un aumento en el consumo de las termoeléctricas y otras industrias consumidoras.

Respecto al carbón metalúrgico, se destaca un aumento del 15% en las exportaciones en comparación con 2022, alcanzando 2 millones de toneladas en 2023, con China, Japón, Brasil y Turquía como principales destinos. En cuanto al coque, las exportaciones disminuyeron un 9,3%, llegando a 3.91 millones de toneladas, principalmente hacia Brasil, Irlanda y Turquía. El sector del carbón contribuyó con el 1% al crecimiento del PIB, aunque la producción reportada fue inferior en un 5,1% respecto a 2022, según cifras de la ANM.

Sin embargo, Fenalcarbón denunció que el ELN controla el transporte de carbón en El Catatumbo, advirtiendo sobre el nivel de extorsión. Además, el gremio expresó preocupación por el decreto 044 del Ministerio del Medio Ambiente, que amenaza la continuidad de las operaciones en varias regiones del país al referirse a las zonas de reservas forestales.

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La producción en la industria manufacturera de Colombia ha experimentado una contracción durante diez meses consecutivos, según los datos hasta diciembre de 2023. En este período, la producción real disminuyó un 4,9%, mientras que las ventas reales descendieron un 4,5%. En diciembre de 2023, la producción sufrió una caída del 6,8%, y el personal ocupado también disminuyó un 1,9%, en línea con los datos de noviembre de ese mismo año.

Según el diario La República, desde marzo del año anterior, la producción manufacturera ha estado en terreno negativo, marcando una tendencia preocupante. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que de las 39 actividades industriales evaluadas, 32 registraron variaciones negativas en su producción real, reduciendo la variación total anual en 7,9 puntos porcentuales. Aunque siete subsectores mostraron variaciones positivas, su contribución fue limitada, sumando sólo 1,2 puntos porcentuales a la variación total.

Las actividades que más contribuyeron a la disminución fueron la fabricación de sustancias químicas básicas y vehículos, cada una con una reducción de 0,6 puntos porcentuales. Otros sectores, como la confección de prendas de vestir, la fabricación de papel, cartón y sus productos, y la hilatura, tejedura y acabado de productos textiles, también experimentaron descensos significativos.

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Los momentos más críticos para las empresas en Colombia se presentaron en 1999 por la crisis hipotecaria, en 2020 por el fenómeno de aislamiento y en 2023 tras los cambios geopolíticos y financieros que trajo una nueva normalidad. Con base en esto, presentamos esta miniserie compuesta por 4 capítulos, en la que queremos compartir los elementos que conllevarán la competitividad de las empresas para poder enfrentar el período 2024 – 2026.

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Informes Sectoriales

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Durante el tercer trimestre de 2023, la industria panificadora en Colombia experimentó una contracción del 2% en su PIB, atribuida al aumento de precios en insumos esenciales como harina, huevos y mantequilla. La inflación y la importación de trigo a precios elevados afectaron los costos de producción, reduciendo los márgenes de ganancia y disminuyendo la demanda de productos panificados. A pesar de la disminución en el rendimiento y ventas internas, las exportaciones de productos panificados crecieron un 23,8% anual, destacándose en mercados como Venezuela y Estados Unidos. Las perspectivas futuras incluyen incertidumbre en la cadena de suministro global debido a problemas en el Canal de Panamá y tensiones en el Mar Rojo, lo que podría aumentar la volatilidad de precios y afectar la disponibilidad de productos en el mercado, especialmente la harina de trigo.

A pesar de su importancia, la industria de la panela ha enfrentado desafíos en los últimos años, con una disminución del consumo debido a cambios en los hábitos de la nueva generación. Sin embargo, para finales del año pasado, los productores y comerciantes locales movieron $3.3 billones, evidenciando cierta estabilidad.

La Federación Nacional de Productores de Panela, Fedepanela, ha estado implementando estrategias para diversificar el producto y reducir la presión en los mercados locales mediante exportaciones. Aunque las exportaciones están en aumento, representan una fracción mínima en comparación con la producción nacional.

Para el futuro, se vislumbra una transformación en la producción de panela, con un enfoque en la profesionalización y la adopción de tecnología para mejorar la eficiencia y la calidad del producto. El apoyo del Sena y la implementación de programas de instrucción están contribuyendo a este proceso de modernización.

Uno de los mayores desafíos para los productores es obtener apoyo para modernizar toda la cadena productiva, desde el cultivo de la caña hasta la comercialización de productos finales. Además, es fundamental fortalecer la comercialización tanto a nivel nacional como internacional para garantizar la rentabilidad y el bienestar de los productores.

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El parque solar más grande de Colombia fue oficialmente inaugurado en La Loma, Cesar, con la presencia del presidente Gustavo Petro, quien enfatizó la importancia de continuar promoviendo proyectos de energías renovables para sustituir la extracción de carbón. El evento marca un objetivo en la transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles en el país, según El Espectador.

El proyecto, desarrollado por Enel Green Power, cubre una extensión de 437 hectáreas y está equipado con más de 400.000 paneles solares. Alberto de Paoli, director de Enel Américas, destacó que el parque, nombrado La Loma, tendrá un impacto significativo en la generación de energía limpia y renovable. Se estima que será capaz de producir 420 gigavatios al año, equivalente al suministro energético anual de aproximadamente 370.000 habitantes colombianos.

La inversión total para este proyecto fue de 126 millones de dólares, lo que demuestra el compromiso con la expansión de las energías renovables en el país. Durante la ceremonia de inauguración, el presidente Petro reiteró la necesidad de avanzar hacia un futuro energético más sostenible, destacando el potencial del departamento del Cesar para liderar este cambio en Sudamérica.

El presidente, Gustavo Petro, también propuso que el Cesar se convierta en una región pionera en la transición energética, ofreciendo oportunidades para que las comunidades locales participen en la generación de energía solar a través de cooperativas. Reconoció los desafíos que enfrentan las comunidades que dependen del carbón, pero destacó la oportunidad de transformar la riqueza regional en beneficio de toda la nación mediante el aprovechamiento del sol.

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